Parejas Motociclistas Pin-Up: Un Romance Sobre Ruedas y Estilo Retro

Algunos piensan, lejos de la nostalgia de los mayores, en que existieron otros tiempos donde las cosas eran mucho más sencillas, menos sofisticadas. Donde todo era más simple y cada cosa en su lugar. Pero fíjate bien, no solo en el mundo de la moda, al final todo vuelve a los orígenes más puros.

La ropa vuelve a los dorados 40, 50 y 60, las chicas se maquillan con colores más chillones, la música está en crisis permanente porque ya no hay nada nuevo y, en referencia a nuestro tema favorito, ¿qué motos están de moda? Efectivamente, las Bobber y de nuevo las Chopper californianas. Los iconos culturales retoman las riendas de nuestra sociedad. Incluso parece que vivamos en una época post-bélica, después de los últimos acontecimientos mundiales.

Si hablamos de motos, vemos que la tendencia mundial está cambiando. Se buscan nuevos conceptos de moto, más humanos, más dominables, donde el piloto tenga algo más que decidir aparte de los bits y los chips de las computadoras. Hoy día una old school es una moto similar a las bobber, de las que ya hemos hablado.

Normalmente con la rueda delantera con mayor diámetro que la trasera, más estrecha, y con rueda trasera lógica, no esas megaruedas de 300 o 400 que no tienen mayor sentido que aparecer en los shows bikes de todo el mundo. Las decoraciones de nuestras motos, aparte de aquellos que se decanten por uno de los estilos custom de los que hemos hablado, suele ser bastante austera, con colores primarios, a poder ser mates y desde luego, con el retorno del artístico pinstripping como signo identificatorio.

El patriotismo americano aquí no tiene sentido, es ridículo. El significado de Old School, sería hacer el diseño de moto que te salga de los co… pero de la forma en la que se hacia antiguamente, o sea de manera artesanal para personalizar tu pedazo de hierro. Si los pioneros del mundo custom, fueron Von Dutch y Ed Roth, nunca ha dejado de haber constructores que seguían su estilo, como si fuera una auténtica religión.

El Romanticismo y la Cultura Custom

Finalmente todo se reduce a un puro romanticismo. Son iconos perpetuos, que se llevan en la sangre y en corazón (como ese corazón tatuado con atravesado con un cuchillo que muchos llevan tatuado en el pecho). Hoy gracias a mucha gente anónima, disfrutamos de algo más que las prestaciones de una moto deportiva, disfrutamos de la grasa y de la gasolina que rezuma de nuestras motos custom.

El antihéroe, el perdedor, el caído, el joven que se apoya sobre el sillín de la moto fumándose un cigarrillo entre bocanadas de recuerdo de esa mujer fatal, esa historia que siempre tiene un mal final, esa imagen en blanco y negro. ¿No te recuerda a James Dean y su rebeldía, su final fatal y su triste destino?

Dejemos que muchos hablen, que muchos lo intenten, que muchos lo critiquen, que muchos se burlen, pero ese espíritu está presente en alguno de nosotros.

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Un Viaje en Moto Personal: De Santa Fe a Barcelona

Para no aburrir demasiado, voy a ir publicando periodicamente por etapas, aunque iré agrupando algunas de ellas por no ser muy largas. A las 5 de la mañana salgo de mi casa en Santa Fe (Granada). Hoy han pronosticado tormenta en todo el suroeste peninsular. Salgo por la A92 y enlazo con la A44 dirección Jaén. Tomo la salida hacia la A316 dirección Ubeda donde paro a repostar y a tomarme un café.

Desde Ubeda tomo la N322 dirección Albacete. Me paro a tomar un cafe que se prolonga cerca de una hora. Viendo que la lluvia no va a parar, me enfundo el traje de agua y continuo mi viaje. La lluvia no cesa y tengo que mantener velocidades de crucero en torno a los 80-100 kms/hora. Voy con un casco jet, y las gafas se empañan por el frío y la humedad, lo que me limita bastante la visión.

El tiempo empieza a mejorar una vez atravesado Albacete, y, aunque aún continúa lloviendo, la intensidad es muchísimo menor. Me planteo tomar dirección Valencia, pero posiblemente allí esté lloviendo lo mismo o más. Aprovechando que el tiempo empieza a mejorar, decido abandonar la N322 y tomar una carretera rural pasando por los pueblos de Ledaña e Iniesta.

Me indica que tome un tramo de la autovía A3 dirección Valencia y que tome la salida a Utiel. Así lo hago y me dirijo hacia Teruel a través de la N330. Me sorprendo del trazado de la carretera, que bordea el río Turia. Decido parar a comer en Teruel donde me tomo un bocadillo y una cerveza. No tengo tiempo para hacer turismo, pero me sorprende lo poco que he visto de la ciudad.

Con la pereza propia de la sobremesa, y el sol que vuelve a aparecer, me cuesta levantarme de la silla y retomar mi camino. Desde Teruel, tomo la N420. Paro nuevamente a repostar en Perales de Alfambra. Esta vez he apurado bastante el depósito y lo lleno ya consumida parte de la reserva. Estoy bastante cansado.

Llevo más de doce horas encima de la moto, y tenía pensado haber llegado a Barcelona en poco más de 11 horas. Y por fin entro en Barcelona. Son cerca de las 9 de la noche y me dirijo por la Diagonal buscando el “99% Moto Bar” de mi amigo Jordi Bou, donde me esperan todos mis compañeros y amigos del comando Cataluña de The 59 Club Spain y una pinta de Guinness.

Barcelona, Puigcerdá y Francia: La Aventura Continúa

Llevo ya algo más de una hora despierto cuando decido levantarme y prepararme un café. Siempre me ha costado orientarme en las grandes ciudades y me cuesta salir de Barcelona, perdiéndome un par de veces y volviendo a retomar el camino correcto. Paro a repostar en una gasolinera cerca de Caldes de Montbui. Allí me aseguro que sigo la ruta correcta para ir hasta Puigcerdá.

El hombre de la gasolinera que me atiende se extraña que quiera seguir esta ruta y no quiera tomar la autovía. Debió pensar: “estos motoristas están locos”. En algún lugar meto la pata, y la ruta que quería hacer se va al traste. A partir del cruce de la C59 con la N141, a la altura de Moiá me pierdo y, sinceramente, no puedo reconstruir la ruta.

Son todos carreteras rurales, y del último sitio por el que me acuerdo haber pasado es por Oristá. Sólo sé que en lugar de salir por Ripoll he salido por Berga, y que, por no deshacer el camino, renuncio a unos maravillosos kilómetros de paisajes y curveo mañanero, para tirar por medio de un apestoso túnel de peaje por el que me cobran 11,62 euros.

Paro en Puigcerdá para comer algo. Un bocadillo y una cerveza son suficientes para calmar mi apetito. Mientras disfruto de mi frugal almuerzo, observo una cantidad de motocicletas que toman este pueblo como paso para cruzar la frontera en ambas direcciones. Cruzo la frontera y me dirijo dirección Foix por la N20. Desde allí tomo la D919 llegando a Tolouse sobre las 18:00 horas.

En lugar de hacer lo lógico y buscar un hotel a las afueras, decido dormir en Tolouse. Después de más de una hora y media consigo encontrar habitación en el Hotel de France, un hotel de 3 estrellas, por 70 euros (habitación individual, sólo alojamiento). Lástima que justo al lado del hotel hay un pub irlandés, The Melting Pot, y decido hacer turismo en su interior y pedirme unas pintas de Guinness.

Explorando Francia: Gaillac, Albi y Saint-Cirq-Lapopie

Me levanto temprano y voy a tomarme un cafe y un croissant, por los que me cobran más de 5 euros, y me quedo con hambre, pero con una mala leche de la hostia por la clavada que me han metido. Mi primer destino sería la ciudad de Gaillac, un bonito pueblo junto al río en el que destaca su abadía de ladrillo rojo. Lo primero que vez cuando llegas a Albi es su imponente catedral. De hecho, es la mayor catedral del mundo construida en ladrillo.

Otra de las cosas que me gustó de esta ciudad es el puente viejo, que atravesé en varias ocasiones para tomar varias instantáneas. Sigo mi camino a través de carreteras secundarias y ya a lo lejos empieza a emerger en una colina la ciudad de Rodez, coronada en todo lo alto por su catedral. La entrada a la ciudad la hago por una curveante y angosta carretera ascendente, que me lleva sin dificultad al centro de la ciudad.

El próximo destino, y para mí uno de los lugares más bonitos que he visitado en ese viaje como en otros anteriores, es Saint-Cirq-Lapopie. Un pueblo medieval situada en una pared rocosa de 100 metros sobre el río que parece sacado de un cuento de hadas. Ese día no hay mucha gente en el pueblo, a pesar de ser un lugar muy turístico. Supongo que será porque es miércoles y estamos en mitad de la semana.

Paro un momento en una pendiente para tomar unas fotografías del pueblo, y al montarme de nuevo en la moto y posar mi pie sobre la estribera del freno, ésta se parte por el tornillo de anclaje con un corte limpio, haciendo que mi bota rebote contra el asfalto. Con el mosqueo encima, por lo inapropiado del momento, decido ir a comer algo y reparar la estribera luego.

Voy a pegarme un homenaje y comer en uno de los restaurantes de este bellísimo pueblo. Me deleito con un magret de pato y una copa de vino de la región que me hace olvidar el enfado. Saco las herramientas y busco la llave del 13 para quitar una de las estriberas traseras del pasajero y ponerla de manera provisional en la del freno trasero. Esta vez he tomado precauciones y me he equipado con un buen juego de herramientas.

Intento calmarme y hablar con algunos de los motoristas que hay por allí, ya que he visto varias motos aparcadas. Con el cabreo, decido continuar y no parar a hacer turismo por el pueblo. Con los pies sobre las estriberas traseras y utilizando solamente el freno delantero, consigo llegar a Cahors, a unos 25 kms, donde localizo un taller de neumáticos.

Le pido al mecánico la llave que necesito, pero el hombre, muy amablemente, se encarga de cambiarme la estribera de sitio y no me cobra por las molestias. Tomo la carretera D820 dirección Limoges parando en Payrac para repostar una vez más. Tal como he venido haciendo en todo el viaje, no he reservado habitación.

Con ayuda de mi novia, que se encuentra en España, localizo una habitación por 30 euros en una casa particular. El antro no podría ser peor, con una cama enana y un aspecto desolador. Normalmente no pongo muchas objeciones en el lugar donde duermo, y menos cuando estoy agotado. Pero la gota que colma el vaso es cuando la propietaria me pide 10 euros más para la limpieza de la habitación.

Me ducho, me cambio y salgo a cenar algo. Hoy me apetece japonés, y me pido un poco de sushi. Algo ligero para dejar espacio a las pintas de Guinness que me voy a pedir ahora, pues justo enfrente he visto un pub irlandés. Lamentablemente la Guinness que sirven es bastante mala y decido volver hacia el hotel donde me encuentro con otro pub en donde me sirven otra, no mucho mejor, pero que no termina de cumplir mis expectativas.

De Regreso a Casa: Melun y la Colección de Motos Clásicas

Me levanto temprano y salgo enseguida. En esta ocasión no he puesto el mapa de la ruta. Tras esta última parada continuo dirección Melun donde tomo la N36 hasta tomar la D406 que me llevará a mi destino. Quedo en una rotonda con Martine y Claude, que me conducen hasta su casa, situada en una preciosa zona residencial, rodeada de árboles.

La casa de aspecto sencillo guarda en su interior un tesoro increíble. La colección de motocicletas clásicas y modernas que pueden superar fácilmente la veintena, está compuesta por varias BMW de entre los años 40 a los 70, un par de Triumph de los 70 y otras cuantas modernas, una BSA, una Triton, varias Vespas, etc, además de varias habitaciones donde se amontonan cazadoras de cuero, botas, cascos, etc.

El interior de la casa es un homenaje al rock and roll, los ton-up boys y el espíritu de los rockers y el Club 59. Nos levantamos temprano. La noche anterior Martine y Claude dejaron preparadas las cosas para el desayuno, y después de una ducha y una taza de café con unos trozos de brioche nos preparamos para salir.

Vamos recogiendo a otros grupos con los que hemos quedado por el camino y poco después tomamos la autopista de peaje A1 con una última parada en Péronne para encontrarnos con Claude y otro de los miembros que vienen retrasados, ya que han tenido que volver a la casa de Martine y Claude a recoger unas cosas que habían dejado. En la estación de servicio donde paramos me encuentro con una pareja de españoles oriundos de Gran Canaria y que van de viaje en moto hacia Holanda.

Hecho un rato de charla con ellos hasta que cada uno toma su camino. Una vez recompuesto el grupo partimos hacia Calais. Una última parada para repostar antes de embarcar en el ferry y llegamos al puerto para embarcar. Lamentablemente las demoras en el control de pasaportes nos obliga a esperar a coger el ferry que sale a las 15:30 h.

Ya en el ferry, anclamos las motocicletas y subimos a la cubierta donde se encuentra el bar. Desembarcamos en Dover y recogemos a los miembros que embarcaron en el primer ferry. Tomamos la M20 y nos dirigimos hacia la North Circular. Lamentablemente no acaba aquí la cosa. Finalmente llegamos sobre las siete de la tarde a nuestro destino.

Londres: Rockers, Ace Cafe y Battersea Park

El lugar se encuentra plagado de motocicletas de todos los estilos y épocas. El rock and roll suena en todo momento. Grupos de rockers engalanados con sus decoradas chaquetas de cuero se distribuyen a lo largo y ancho del recinto: Rockers UK, Northern Rockers, Rockers England, etc. Algunas caras conocidas, otras nuevas. Empiezo a entablar conversación con algunos de los asistentes comentando los pormenores de la ruta.

No tardo en encontrarme de nuevo con el grupo francés y me siento con ellos para comerme una hamburguesa. Hoy es el gran día. Me levanto y me dirijo al hotel donde se alojan mis compañeros del 59 Francia. Hoy tienen pensado ir al centro de Londres y visitar la tienda de Lewis Leathers y el nuevo local de Victory Motorcycles, conocido por la reparación, restauración y transformación de motocicletas clásicas.

Recientemente han cambiado su ubicación y se han trasladado desde The Arches en Candem Town a Rosemont Road. No podré ir en esta ocasión, ya que he quedado con mis amigos Laura y Diego a las tres de la tarde en el ACE CAFE y el grupo francés no tiene pensado volver hasta las siete de la tarde.

Les pido que le manden saludos a Anita y Rex de Victory Motorcycles y me vuelvo al Ace a tomarme un english breakfast para empezar el día con energía. Antes de que lleguen Laura y Diego tengo tiempo de hacer lo que se ha convertido ya en una tradición. A las 10:30 salimos del Ace Cafe con destino a Battersea Park, lugar donde se juntaban los rockers décadas atrás y que se conmemora cada año con una salida en moto atravesando el centro de Londres.

Me resulta curioso, a diferencia de las reuniones motociclistas celebradas en España, que la salida se efectúa sin asistencia alguna de vehículos policiales, protección civil, o incluso una ambulancia por lo que pueda pasar. Vamos atravesando el centro de Londres pasando entre medio de los coches. Mark se encarga de hacer las paradas necesarias para reconstruir el grupo, cuando por motivo de algún semáforo, stop, etc, éste se separa.

Al poco ya nos encontramos en Battersea Park. Nada en particular, ningún acto especial se desarrolla allí. Sólo un puñado de motoristas y rockers que se juntan en una zona del parque para charlar y admirar las monturas sobre las que han venido sus compañeros. De vuelta en la cafetería The Hicksville Bombers ya han empezado a tocar.

Me doy una vuelta por el parking para ver las motos que hay aparcadas. No dejo de babear. Termina de tocar la segunda banda, Lewis Chamberlain & The Converters y suben al escenario Mark Wilsmore junto a Dick Bennet (Manager del 59 Club de Londres), Dave Croxford (piloto en el TT durante los años 60 y 70) y Mick Duckworth (autor del libro ACE TIMES).

Todos ellos formarían el jurado para elegir las mejores Cafe Racers de entre las que se encontraban aparcadas en el recinto, y que han ido mirando a lo largo de la mañana. Queda vacante el premio a la mejor HD cafe racer por no haber aparecido ninguna.

Me sorprendo cuando de repente Mark Wilsmore me llama para que suba al escenario. No me esperaba nada e ignoro el motivo. Parece ser que tiene que ver algo por mi pertenencia al 59 Club, y porque creo que he sido la persona que más kilómetros ha recorrido en moto para asistir este año a la reunión.

Lo insospechado del requerimiento y mi pobre dominio del idioma no me da a entender claramente lo que Mark me pregunta, así que me arriesgo y empiezo a soltar mi parrafada en inglés granaíno hablando un poco sobre mi pertenencia al 59 Club y agradeciéndole a Mark haber montado todo este tinglado. Después de un karaoke de los presentes en el escenario interpretando el Just for Kicks de Mike Sarne, llega el turno para The Fantoms.

Disfrutando de la música, a lo lejos veo aparecer a Laura y Diego, amigos españoles ahora residentes en Londres. Me voy encontrando con algunas caras conocidas, como Hiroko, una japonesa afincada en Londres y poseedora de una Triumph Speed Twin y una BSA C15. Allí conozco a un viejo amigo suyo, Felix, un barcelonés expatriado en Alemania que ha venido con su Norton Commando 850 a la reunión.

Continúan los conciertos, y después de los Fantoms le llega el turno a la leyenda viviente Vince Eager acompañado de los Fantoms. No quiero que la fiesta acabe, pero ya estamos muy cansados, y Laura y Diego tienen que coger el metro antes de que cierre para volver a su casa. Decido retirarme a tiempo.

Brighton: El Último Tramo del Viaje

Es aún temprano, pero me levanto y me enfundo mi traje de cuero. Quiero llegar un poco antes para tomarme un gran English Breakfast antes de la salida. Hoy vamos a bajar a Brighton. Voy hacia el parking del Ace, y me indican que aparque la moto desde el lugar donde se va a producir la salida. Al parecer es habitual situar a los rockers y café racers en las primeras posiciones. Ya pasó lo mismo ayer en la salida hacia Battersea Park.

Para mi sorpresa, cuando entro en el Ace Cafe, todas las mesas y sillas han desaparecido. Hoy no es un día cualquiera, y no se sirven los menús habituales. Sólo hay café y té, y algunas variedades de sandwiches. Mi gozo en un pozo. Hace ya un rato que han ido apareciendo motocicletas, y el flujo es constante...

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