La Vuelta a España, considerada la tercera de las Grandes Vueltas, ha tenido etapas antológicas que han dado lustre a esta competición. Entre estas etapas, la de Pajares ocupa un lugar especial en la memoria de los aficionados al ciclismo.

Momentos Clave y Anécdotas
La carrera siempre empieza de forma muy inquieta, a pesar de los cinco puertos de montaña que los corredores tenían que afrontar, entre ellos, el de categoría especial de la estación de Valgrande-Pajares, al final de la etapa. Los ciclistas tuvieron que lidiar con los numerosos ataques en las primeras subidas, con el frío, la lluvia y la niebla que convirtieron las bajadas de los puertos en peligrosos descensos en los que se alcanzaron vertiginosas velocidades.
En la edición de 2005, Roberto Heras consiguió ganar en solitario en la cima de Valgrande Pajares. El español Roberto Heras remató con una gran lección de fuerza la estrategia de su equipo, el Liberty, y además de ganar en solitario en la cima de Valgrande Pajares dejó la Vuelta sentenciada para obtener su cuarto título, lo que le colocaría al frente del palmarés. Volvió el mejor Heras en la última oportunidad con final en alto y no falló. Salió el escalador de raza, explosivo, capaz de reventar una carrera después de una emboscada de todo el Liberty desde el descenso de la Colladiella.
Heras, de 31 años, apareció en solitario en la cumbre, en medio de la niebla y bajo la lluvia, tras completar con un tiempo de 4h.53.53 el trayecto de la decimoquinta etapa entre Cangas de Onís y Valgrande Pajares. Samuel Sánchez (Euskaltel), el asturiano que ganó en Ampuero pasó a continuación a 32 segundos y en tercer lugar a 46 lo hizo Javier Pascual (Comunidad Valenciana), seguido de su compañero de filas Carlos García Quesada a 3.12,. Su tocayo Sastre a 3.47 Sastre y Paco Mancebo se llevó 4.47, por lo que perdió en tercer puesto de la general.
El destrozo de Heras en la "última oportunidad de soltar a Menchov" dejó la Vuelta sentenciada para subir a lo más alto del cajón de Madrid por cuarta vez. Descansará en León con un colchón de 4.30 minutos sobre el ruso del Rabobank y de 4.50 respecto a Carlos Sastre, un trío que posiblemente coincida, por este orden, con la foto del podio el próximo día 18. Mancebo es cuarto, ya a 6.45, lejos de la "pomada" y Carlos García Quesada quinto a 8.02.
La estrategia y el trabajo en equipo dieron un resultado perfecto en el último asalto de montaña. Saiz y sus muchachos hablaron de táctica por la mañana y el trabajo estaba claro. Mandar hombres por delante en una escapada numerosa, un demarraje del líder en la Colladiella, cuya cima estaba en el km 137, para soltar a Menchov y luego volando hacia la meta con ayuda de compañeros que andaban en avanzadilla más los que escoltaban al campeón. Dicho y hecho, pero con alguna paradoja. Después de no encontrar la manera de deshacerse de Menchov en las etapas de Pirineos y en los Lagos, el golpe decisivo no se produjo en un ascenso, sino en el peligroso descenso de La Colladiella, puerto que desde hoy tendrá un hueco en la historia de la Vuelta.
Una escapada triunfal Liberty había mandado a la escapada a Beloki y Caruso y por detrás, Scarponi y Vicioso se quedaron de vigías. A 1 km del alto saltó Heras y se le pegaron Sastre y Menchov. En el descenso el bejarano se soltó a tumba abierta y ahí fue donde empezó a abrirse la brecha. Un puñado de segundos fueron suficientes para colocar los cimientos. Abajo estaban esperando los cómplices para que un pequeño margen de tiempo se convirtiera en una sangría para un líder que se encaminaba hacia el calvario. A 12 kms de meta, Heras y Scarponi ya formaban parte del grupo de sobrevivientes de la escapada del día. El italiano, un día más formidable, impuso un ritmo infernal para reducir la cabeza de carrera a 6 hombres, entre los que aguantaron Samuel Sánchez, Javier Pascual, el colombiano Ardila y Carlos García Quesada. A 6 de meta se desfondó Scarponi y se inauguró la exhibición de Heras en su mejor versión. Con la rodilla vendada soltó un demarraje seco en medio del diluvio que le puso en la senda de la etapa y de la cuarta Vuelta. Menchov ya perdía más de tres minutos y esas noticias, a pesar de la rampa del 17 por ciento, envalentonó al salmantino, que levitaba hacia la cima.
Roberto Heras consiguió así un doblete haciéndose, de nuevo, con el jersey oro que le acerca a su cuarta Vuelta España, y con su décima etapa en la Vuelta a España. A Menchov se le escapa así la Vuelta quedando a más de cuatro minutos del nuevo líder, y seguido a 20 segundos en la clasificación general por un luchador Carlos Sastre que rueda muy bien en las cronos y puede disputarle la segunda plaza del podio. El error del ruso fue relajarse y dejar marchar al español que ayudado por cuatro de sus compañeros que andaban por delante, Joseba Beloki, Michele Scarponi, Giampaolo Carusso y Angel Vicioso consiguió abrir un hueco durante los kilómetros llanos antes de la subida a Pajares.
En 1965, miles de espectadores se congregaron en las cunetas para presenciar la etapa Mieres-Pajares, una contrarreloj individual de 41 km. Poulidor hizo una demostración descomunal de poderío, superando a sus rivales con una ventaja considerable. Sin embargo, a pesar de su victoria en la etapa, no logró ganar la Vuelta ese año.
Otras Rutas y Desniveles en Pajares
Además de ser un puerto de montaña clave en la Vuelta a España, Pajares ofrece diversas rutas y circuitos para los amantes del ciclismo y el senderismo:
- Circuito entre el Pto. de Pajares y el núcleo: Tiempo 30 min. Distancia 1,7 km. Desnivel 46 m.
- Circuito en Pajares: Tiempo 35 min. Distancia 1,9 km. Desnivel 84 m.
- Ruta en el bosque de Pajares: Tiempo 6 h. Distancia 26 km. Desnivel 775 m.
- Ruta por los PR 98, 99 y GR100: Tiempo 6 h. 30min. Distancia 25,7 km. Desnivel 1480 m.
- Antigua vía romana entre Camplongo y Campomanes: Tiempo 8 h. Distancia 31 km. Desnivel 880 m.
- Subida corta: Tiempo 1 h. Distancia 2,8 km. Desnivel 361 m.
- Distancia total: 19,1 km. Desnivel 1355 m.
- Distancia adicional: 15,2 km.
- Distancia adicional: 27,7 km.
- Distancia adicional: 5,5 km.
El Angliru: Un Puerto Cercano con Historia
Cercano a Pajares, se encuentra el Angliru, otro puerto de montaña emblemático en el ciclismo español. La subida al Angliru, con una distancia de 12,5 kilómetros, presenta pendientes desafiantes, especialmente en la curva de les Cabanes, con un desnivel del 20 por ciento.
En una edición de la Vuelta, Fabio Aru, respaldado por su compañero Mikel Landa, lanzó un severo ataque en el segundo ascenso al puerto de La Morcuera, última prueba de montaña. Con salida desde León, pasó a la historia por ser la primera vez en la que se incluía el Alto de L’Angliru como final de etapa.

Ivan Ivanov y la Vuelta de 1989
La Vuelta de 1989 también tuvo su momento polémico en la etapa decisiva. Ivan Ivanov, un ciclista soviético del equipo Alfa Lum, ayudó a Pedro Delgado, lo que generó controversia y acusaciones de compra de la carrera.
Perico pierde cada vez más y más tiempo subiendo Navacerrada. Avanza con dificultad entre el pasillo de gente que abarrota la carretera aquella tarde inolvidable y que ve cómo su gran ídolo está sucumbiendo irremediablemente. Se alza sobre los pedales, se sienta, no encuentra las fuerzas. Y entonces aparece él. Pelo ralo, rubito, calveando en la frente. Ojos azules de hielo, rostro adusto, gesto de permanente esfuerzo. Él se llama Ivan Ivanov y, sin que nadie se lo pida, se pone a tirar del grupo de Pedro Delgado. Mirando frecuentemente atrás para ver si descolgaba al líder, a quien le cuesta seguir su ritmo. Cadenciando sus pedaladas.
Pero es un espejismo. El trabajo constante, esforzado, del silencioso Ivanov va mordisqueándoles poco a poco su distancia. Al final, en el llano que sigue hasta la fábrica de whisky más famosa del ciclismo español, entran otros al relevo. Gastón, Santos Hernández. También Perico, claro. Pero la imagen que queda en la retina es la de Ivanov llevando en carroza al líder. Arrastrándole como si fueran compañeros de equipo. Perjudicando a Parra.
Al día siguiente las cámaras captan a un indiscreto Delgado en la salida dando un sobre al soviético. ¿Qué había allí? “Nada, qué va a haber”, decía Perico, años después. “Dentro del sobre estaban mis señas personales, mi teléfono, mi dirección en Segovia, para que se quedara en mi casa si alguna vez pasaba a entrenar por España”. Y sonreía, pícaro. Pero nadie le cree, claro. “Ayudé a Pedro Delgado porque es el mejor corredor del mundo y para mí es todo un honor correr a su lado”, decía, flemático, el ruso. Y sonaba a excusa.
Ese mismo año en el Tour de Francia el mexicano Raúl Alcalá preguntaba, curioso, a los periodistas españoles quién era García. Es que en cada puerto, dijo Alcalá, hay un montón de pintadas de “García cabrón” y claro, al final uno se queda intrigado… Eso sí, seguían escuchando su retransmisión.
En otras palabras, en aquel tiempo había muchos espectadores ocasionales que transformaban las cunetas en inmensos estadios de fútbol donde formar un clima en ocasiones alejado del deporte. Todo ello tuvo un cénit de violencia en la llegada a los Lagos de Covadonga, donde un “aficionado” agrede a García. Un puñetazo, de diferente violencia según las versiones, que el periodista no aireó demasiado (sabiamente) y que reflejaba un paroxismo nunca antes conocido en el ciclismo español.
Acusa a la estructura del Reynolds (jamás con este nombre, siempre les llamará “el equipo navarro” para no hacer publicidad de ellos) de haber comprado la carrera. Ladrones, filibusteros. Toda la retahíla de adjetivos, pongan los que deseen. Polémica en las ondas. Perico opta por el silencio. De forma extraña, como siempre ocurre con él, pero ya tiene la Vuelta. Se convierte en el mejor corredor de grandes rondas por etapas de la historia de España, si atendemos a los fríos números.
Estas son solo algunas de las historias que han marcado la etapa de Pajares en la Vuelta Ciclista a España, un puerto que ha sido escenario de grandes gestas y momentos inolvidables en la historia del ciclismo español.