El Legado del Partido Comunista Italiano: Un Siglo de Historia y Controversia

La historia del Partido Comunista Italiano (PCI) está llena de paradojas y contradicciones, marcando profundamente el siglo XX italiano y dejando un legado que aún resuena en la política actual. Para entender su impacto, es esencial remontarse a sus orígenes y a las figuras clave que moldearon su trayectoria.

Teatro Goldoni en Livorno, Italia.

Nacimiento del PCI en Livorno

El Partido Socialista Italiano (PSI), siendo el partido más votado en las elecciones de 1919 después de la Primera Guerra Mundial, deseaba unirse a la Internacional Comunista. Sin embargo, quería mantener su nombre histórico, al que muchos italianos se sentían conectados. Durante el XVII congreso del PSI, reunido en Livorno del 15 al 22 de enero, la Comintern exigió no solo un cambio de nombre, sino también la expulsión del ala reformista, que, aunque minoritaria en número (14.695 votos en los congresos provinciales), tenía una fuerte presencia entre los parlamentarios y en la Confederación General de Trabajadores, incluyendo líderes históricos como Filippo Turati y Claudio Treves.

Los comunistas abandonaron el Teatro Goldoni, donde se celebraba el congreso socialista, y se trasladaron al Teatro San Marco, un lugar improvisado que carecía de asientos y donde los delegados se protegían de la lluvia con paraguas debido a las ventanas rotas y los agujeros en el techo. Este evento marcó el nacimiento del Partido Comunista Italiano.

Liderazgo y Represión

Amadeo Bordiga fue el primer líder comunista entre 1921 y 1923, pero fue expulsado en 1930 por defender a Trotsky. Antonio Gramsci, su sucesor, fue encarcelado por el régimen fascista durante 10 años, donde su salud se deterioró gravemente. Liberado poco antes de su muerte, Gramsci dejó un legado intelectual invaluable, con estudios que lo convirtieron en uno de los teóricos más importantes del marxismo occidental. Su estrategia para conquistar el poder a través de la cultura revirtió la primacía de la economía de Engels y Marx, así como la importancia de la acción política de Lenin.

Otro de los fundadores, Umberto Terracini, fue expulsado en 1939 por condenar el pacto de no agresión entre la Alemania nazi y la Unión Soviética, aunque posteriormente fue readmitido y, en 1947, asumió la presidencia de la Asamblea Constituyente italiana. Nicola Bombacci, otro padre fundador, se convirtió en fascista y se unió a la República Social Italiana de Mussolini en 1943, siendo fusilado junto a él.

Antonio Gramsci, figura central del marxismo occidental.

Palmiro Togliatti y el Eurocomunismo

La historia del PCI fue marcada sobre todo por Palmiro Togliatti, líder del partido desde 1926 hasta su muerte en 1964. Exiliado en la Unión Soviética durante el fascismo, miembro del Comintern en España, y parte de la alianza antifascista en los gobiernos italianos de 1944-47, Togliatti llegó a ser ministro de Justicia y luego lideró el principal partido de la oposición. En los años 70, su sucesor, Enrico Berlinguer, llevó esta contradicción a un punto crítico con la elaboración de la teoría del eurocomunismo.

Tras condenar la invasión de Checoslovaquia y Afganistán, así como el golpe de Estado en Polonia, y tras aceptar la OTAN e intentar una alianza con la Democracia Cristiana, Berlinguer habló del "agotamiento de la fuerza propulsora de la Revolución de Octubre". En lugar de volver a la socialdemocracia, propuso un "partido de los honestos". Berlinguer murió en 1984 de una hemorragia cerebral durante un discurso electoral.

Enrico Berlinguer, impulsor del eurocomunismo.

El Fin del PCI y su Legado

Después de Alessandro Natta, Achille Occhetto, en 1992, tuvo que hacer frente al fin del mito comunista con el cambio de nombre. El Partido Comunista Italiano ya no existe, pero su heredero es en gran parte el Partido Demócrata, que ha gobernado Italia más que cualquier otro partido en los últimos diez años. Este partido, en muchos sentidos, tiene posiciones opuestas a las del histórico PCI, empezando por su fuerte europeísmo. Sin embargo, el anticomunismo, histórico y arraigado en Italia debido a la presencia del partido comunista más fuerte de Occidente, sigue siendo un factor en contra.

Este debate se refleja en una serie de libros publicados con motivo del centenario del PCI. Romano, nacido en 1967 en Livorno, profesor de historia contemporánea en la Universidad de Roma Tor Vergata y diputado del Partido Demócrata, ofrece una perspectiva tanto interna como externa sobre el PCI. Define como una paradoja que "el fracaso claro del comunismo mundial y la extinción del PCI han dejado atrás un evento histórico en el que aún hoy se refleja la Nación italiana".

Romano observa que "un lugar central lo ocupa el Pci. Que también por eso puede ser recordado como el partido de la nación. No sólo porque en su historia encontramos la mayoría de las luces y de las sombras de nuestro siglo XX, reflejadas en el espejo de un partido totalmente italiano y por tanto capaz de asimilar y reelaborar las características básicas de constitución material, cultural y simbólica del país. Pero también porque en el fondo de su función había el objetivo de mantener unida a la nación italiana, a través de caminos diferentes e incluso divergentes".

La organización heredera del PCI es heredera de activos y disgustos ya del Pci, pero como línea a menudo se acerca más a la de los gobiernos anticomunistas del pasado que al actual centro-derecha italiano.

Financiación y Controversias

A pesar de su creciente independencia, el PCI siguió siendo apoyado por la URSS con un flujo de dinero continuo, que alteró la política italiana. Para enfrentarlo, los otros partidos también buscaron financiación irregular, lo que llevó al entrelazamiento entre la política y los negocios que estalló entre 1992 y 1994 en los escándalos que marcaron el fin de la Primera República Italiana. Se estima que esta cantidad ascendió a unos 500 millones de dólares.

La financiación del PCI y sus relaciones con la Unión Soviética son la base de varios libros, incluyendo "Berlinguer e il diavolo Dall’oro di Stalin al petrolio di Gorbacëv i grandi segreti di Botteghe Oscure", de Francesco Bigazzi e Dario Fertilio, y "Addio Milano bella L’ultima indagine dell’ingegner Cavenaghi" de Ludovico Festa.

El Legado Familiar de Antonio Gramsci

Antonio Gramsci Jr., nieto del dirigente comunista, ofrece una perspectiva personal sobre el legado de su abuelo. Antes del colapso de la Unión Soviética, Gramsci representaba para él una figura vaga y desenfocada, rodeada de leyenda. Su padre, Giuliano, era un compositor y músico con inclinaciones hacia la historia del arte y la literatura clásica, mientras que su tío Delio era coronel de la Marina y miembro del PCUS.

Gramsci Jr. recuerda las discusiones entre los dos hijos de Antonio Gramsci, tan distintos entre ellos, y las visitas a su abuela, Giulia Schucht, en el sanatorio para viejos bolcheviques de Peredelkino. Con motivo del centenario del nacimiento de Antonio Gramsci, Gramsci Jr. tuvo la oportunidad de visitar Italia y conocer los lugares vinculados a la vida de su abuelo, lo que despertó su interés por su pensamiento.

En los años dos mil, Gramsci Jr. comenzó una investigación sobre la historia de la familia rusa de Antonio Gramsci, descubriendo episodios importantes sobre el vínculo entre Gramsci y Lenin, así como las tentativas de liberación de Gramsci de la cárcel fascista. También investigó los últimos meses de la vida de su abuelo, intentando comprender qué pensaba hacer una vez obtenida la libertad.

Gramsci Jr. defiende la memoria de su abuelo y la causa por la que dio su vida de manipulaciones y especulaciones, criticando a aquellos que intentan enfrentar a Gramsci con el movimiento comunista. Menciona el libro de Bruno Vespa, donde se repiten mitos sobre su abuelo, como la interceptación de las cartas de Tatiana Schucht por la Embajada rusa, un hecho históricamente incorrecto.

Bandera del Partido Comunista Italiano.

Francisco Portillo: Un Militante en la Clandestinidad

La historia del PCI también se compone de las vidas de sus militantes, como Francisco Portillo Villena, nacido en Moraleda de Zafayona (Granada) en 1930. Portillo emigró a Francia en 1959 y se unió al PCE en París al año siguiente. En 1963, regresó a España como responsable político de Granada, donde tuvo que camuflarse ante la policía y trabajar como representante de editoriales para viajar por los pueblos sin levantar sospechas.

Portillo fue detenido en 1970 durante el Estado de Excepción y torturado por la BPS. A pesar de las torturas, no reveló información sobre sus camaradas. Su mujer, Piedad Guerrero Perdiguero, también fue detenida como represalia, pero finalmente ambos fueron liberados.

La historia de Francisco Portillo es un ejemplo del compromiso y la resistencia de los militantes del PCI durante la dictadura franquista.

Conclusión

El Partido Comunista Italiano, a pesar de su disolución, dejó un legado profundo en la historia y la cultura política de Italia. Su influencia se extiende desde la teoría marxista hasta la lucha por los derechos laborales y la resistencia contra el fascismo. Aunque el PCI ya no existe, su memoria y sus contradicciones siguen siendo objeto de debate y reflexión en la Italia contemporánea.

La siguiente tabla resume los líderes y eventos clave en la historia del PCI:

Periodo Evento/Líder Descripción
1921-1923 Amadeo Bordiga Primer líder del PCI, expulsado en 1930.
1926-1964 Palmiro Togliatti Líder del PCI durante el fascismo y la posguerra.
Años 70 Enrico Berlinguer Impulsor del eurocomunismo.
1992 Achille Occhetto Cambio de nombre del PCI.

Antonio Gramsci: El Marx Italiano

tags: #padre #di #bruno #vespa