El Museo de la Motocicleta Española, también conocido como el museo de Alcalá, es una visita imprescindible para cualquier amante de las motos. Tanto si vives en Madrid como en Barcelona, deberás visitar sí o sí, el museo de la moto española más alucinante de todos los tiempos, es el Museo Motos Made in Spain, un viaje al pasado de nuestra industria de las dos ruedas.
La apasionante historia de las motos fabricadas en nuestro país estrena su propio museo, donde se da un concienzudo repaso a la interesante y prolífica producción de modelos realizados en nuestro país. Tanto los fabricados en serie como algunos prototipos, así como muchas desconocidas rarezas. Una industria que llegó a ser referencia mundial al dominar en el plano deportivo.
La antigua fábrica Gal, en Alcalá de Henares, acoge desde hace casi un año el Museo de la Motocicleta Española. Un nuevo concepto museístico formado por la colección definitiva de motos diseñadas por ingenieros de la alta burguesía y construidas por trabajadores que emigraron del campo a las ciudades.
La fábrica de GAL de Alcalá llevaba un montón de años cerrada y llevan todos esos años pensando en que usar el edificio. El uso final no ha podido ser mejor.
En la exposición ‘Motos Made in Spain’, situada en la Calle Rusia número 7, de Alcalá de Henares, puedes ver todo tipo de motos, desde motos de competición, motos que se utilizaban en el día a día, motos de Rally, las motos que utilizaban la policía y la Cruz Roja, pero todas con una cosa en común, todas las motos están fabricadas en España.
El objetivo de la muestra, según nos cuenta Juan José Blanco, director de la Exposición ‘Motos Made in Spain’ a La Crónica de Alcalá, es: “Saber entender la evolución de las motos”. Los organizadores de la Exposición tienen casi 1.500 motos, pero hay 370 expuestas, que cambian “cada dos por tres”. Además, entre las motos, hay motos icónicas, y 27 motos que son únicas en el mundo.
En sus inicios, plantearon el museo de una forma en la que solo entraban 150, por lo que tomaron de inspiración la disposición en altura del Barber Vintage Motorsports Museum de Alabama. De esta forma, «es más fácil que el visitante encuentre la que tuvo, la que deseó, la que le robaron, con la que se pegó un porrazo o con la que paseaba a su primera novia», asegura. Esta parte social y de cómo las motos marcaron la vida de tantos españoles es una de las pretensiones de este museo.
Por ello, cada una de ellas viene acompañada con un texto explicativo con la historia de cada década o etapa significativa, curiosidades, anécdota o peculiaridades de las motos o de la situación social.
También defienden que ninguno es comparable a este. «No somos ni mejores, ni peores. A diferencia de otros sitios nosotros presumimos de que solo tenemos motos españolas», relata y añade, «buscamos enseñar lo que hemos sido capaces de hacer. Explicar a la gente el desconocido éxito de la industria motociclística española y cómo en un momento determinado hemos sido números uno en el mundo». Un recorrido por la historia de moto española en el siglo XX y que termina en lo que es hoy. Así como la historia de Alcalá de Henares y el origen de la moto en el municipio y la evolución este medio de transporte ha supuesto en la sociedad.
El Museo Motos Made in Spain alberga unas 324 unidades expuestas, con modelos de lo más variopinto y que atienden a todos los segmentos comercializados en nuestro país, así como las diferentes especialidades deportivas y por cilindradas.
El grueso del repertorio expuesto en la Exposición Made in Spain corresponde a dos valiosas aportaciones. Por una parte, está la Colección de los Hermanos Lozano que, además de célebres vecinos de la ciudad complutense, atesora la recopilación privada de motos de campo más importante de España; con toda la producción de Bultaco al completo, así como buena parte de Montesa y Ossa, entre otras marcas (no están todas expuestas).
Junto a ésta se encuentra la no menos interesante Colección Medinabi de Ignacio Medina, con una amplia variedad de modelos de carretera que es el reflejo de la motorización a través de los años en nuestro país. Además de la apreciada contribución de otros coleccionistas particulares.
La exposición se encuentra en Alcalá de Henares, a unos 25 km al este de la ciudad de Madrid. Ubicado en la C/ Rusia nº 7, en un edificio que en su día albergó la fábrica de perfumes y jabones Gal.
El Ayuntamiento de Alcalá de Henares ha sido fundamental en la apuesta por albergar esta imprescindible muestra de la industria española, junto al empeño de Fernando de Portugal apoyado por Last Lap, su empresa de comunicación y eventos, y los ya mencionados colaboradores.
El propio “envoltorio” del Museo, la Fábrica, ya le da un “toque” de clase que hace que desde el parking (por cierto gratuito) comiences a disfrutar, la alfombra roja te dirige a la puerta de entrada y para abrir boca nos recibe una bonita Sherpa con side, donde a modo de photocall podemos comenzar a plasmar nuestra experiencia con una bonita foto.
Tras la adquisición de la entrada comenzamos el ascenso hacia nuestra aventura y empezamos con unos murales en los que podemos ver la evolución de la historia del transporte individual, desde que como homínidos comenzamos nuestra andadura hasta erguirnos como homo sapiens , transportarnos usando animales, el descubrimiento de la rueda y el avance con las primeros mono ciclos y bicicletas hasta nuestros días, así como un bonito panel con una breve descripción de la Ciudad de ALCALA DE HENARES, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD.
A medida que te vas adentrando en la exposición, las motos son cada vez más nuevas. La primera parada es la moto más antigua de la exposición, la Salvador. Esta moto fue presentada en 1924, y no se ha restaurado.
En mitad del espacio, hay un apartado para motos de competición, donde hay auténticas reliquias. Como la Bultaco 50, con la que Ángel Nieto y Ricardo Tormo alcanzaban los 200 kilómetros por hora, y ganaron varios Mundiales.
Avanzamos y nos encontramos otra moto histórica. La Kobas 250 con la que Sito Pons consiguió su primera victoria en el campeonato del mundo. La consiguió en el circuito del Jarama. En la exposición, la moto aparece con la decoración del piloto austriaco, Siegfried Minich.
Entre sus joyas cuentan con 27 motos únicas en el mundo y de las cuales, de once, solo se han hecho una. Una patria 500 de los años 30 y una de las pocas que no se ha restaurado en 90 años. La Bultaco Sherpa «Alpen Scooter» de 1980, única en el mundo y que sirvió para prestar servicio de ayuda al montañero en Andorra. La Matador, con la que en el 73 atravesaron África, desde el Océano Índico hasta el Atlántico. O la Bultaco Sherpa en la que seis amigos subieron ese mismo año al Monte Everest hasta alcanzar sus 5.156 metros de altura. A día de hoy el récord mundial de altitud alcanzado por un vehículo de motor.
Y un claro ejemplo de las campañas de marketing que hoy conocemos y que la empresa española hizo a la perfección demostrando con sus modelos que gracias a la robustez de los mismos podrían hacer travesías verdaderamente asombrosas.

Una de las joyas del museo, es esta Bultaco Matador con la atravesaron África en 1973
Estas últimas pertenecen a aquellas que estuvieron de expedición pero también cuentan con las primeras del campo, éxitos de exportación o las icónicas. Doce motos que por alguna razón marcaron algo en la sociedad. La más popular, la más barata, la más vendida, la más deseada… que ampliarán el próximo 24 en enero. También cuentan con proyectos inacabados; lo que pudo ser y no fue. Prototipos únicos en el mundo que las marcas llevaron a cabo en sus últimos años de vida con el fin de crear algo innovador y alcanzar un nicho de mercado que nunca llegó. Y para acabar, las de competición, trial y enduro.
El Museo cuenta con grandes entusiastas como los Hermanos Lozano, Ignacio Medina, Fernando de Portugal (Last Lap) y todos los profesionales que hacen posible que el sueño continúe cada fin de semana, como su Director Técnico con el que hoy he tenido la suerte de visitar las instalaciones y conocer muchísimos aspectos que ignoraba, marcas que no había oído nunca y disfrutar de una COLECCIÓN que no va a dejar a nadie indiferente.
El Museo también organiza exposiciones temporales y eventos especiales para los entusiastas de las motos clásicas. La Exposición tiene prevista una duración de un año, prorrogable a dos. Evidentemente, el deseo de todos (organización y aficionados) es que el Museo se quede de manera permanente, para lo que se organizarían exposiciones temáticas temporales y para ello hay más de un millar de motos esperando a ser expuestas. Dos ruedas, gasolina, emoción, historia, en definitiva, motos.
En ‘Motos Made in Spain, hay un pasillo para exposiciones temporales. Ahora está la marca Puch, marca de motos muy conocida entre los años 70 y 80. En abril, traerán 17 motos ganadoras del Dakar.
El ‘Muro de Pilotos’ es una iniciativa de la Exposición en la que dejan un espacio a pilotos que hayan corrido profesionalmente con una moto española. Podéis mandar una foto o la licencia federativa a la Exposición para formar parte de ‘El Muro de Pilotos’.
La exposición ‘Motos Made in Spain’ fue inaugurada hace 26 meses, y han incorporado 100 motos más y continuamente están innovando, según nos cuenta su director.
La idea surge en 2005, por parte de dos personas de Alcalá, los hermanos Lozano, coleccionistas enamorados de la marca Bultaco. Empezaron a mover hilos con otro coleccionista de Madrid, Ignacio Medina. Entre los tres suman 1.200 motos, y plantean al Ayuntamiento de Alcalá de Henares la oportunidad. En 2007, se firma el protocolo para la creación de la Exposición.
Por las crisis de 2005 y 2010, no había presupuesto en los organismos oficiales para restaurar el edificio, y en 2015 se rehabilitó pero para varias actividades culturales del Ayuntamiento.
En 2018, se montó el museo. Juan José Blanco, director de la Exposición, habla sobre lo importante que es la propia exposición: “Culturalmente es muy importante, porque lo que mostramos al visitante es la desconocida historia del éxito deportivo, industrial y social de la moto en España”.
Remontándonos a los años 70. En Alcalá de Henares estaba uno de los clubes de motos decanos de la Comunidad de Madrid, el Motoclub Alcalá.
También, Motos Cano, fomentando el Motocross. En la carretera del Gurugú, en Alcalá de Henares, estaba en esa época, uno de los mejores circuitos de Motocross a nivel nacional.
Después de abandonar Montesa en 1958 Francisco Bultó, padre de Álvaro Bultó y abuelo de Sete Gibernau, y Pere Permanyer fundaron Bultaco, una firma de motos que estuvo en activo hasta 1983. En 1960 Bultaco entró en el Campeonato Mundial de Velocidad, un mundo que abandonaría en 1965 tras la muerte de su piloto Ramón Torrás, fallecido en un accidente mientras se preparaba para participar en el Tourist Trophy de la Isla de Man.
Aunque sus orígenes se remontan a 1922 con los hermanos Rabasa desde 1949 Derbi (DERivado de BIcicleta) fue la marca de motos de la empresa Nacional Motor, S.A. (anteriormente Bicicletas Rabasa). El primer modelo de Derbi fue el velomotor Derbi SRS y en el mundo de la competición ha contado y cuenta con pilotos como Angel Nieto, Jorge Martínez “Aspar”, Pol Espargaró o Marc Márquez.
La moto Derbi más vendida fue la Antorcha, que a partir de 1965 vendió más de 500.000 unidades en toda Europa.
Gas Gas nació en 1985 tras la desaparición de Bultaco y de la mano de Narcís Casas y Josep Pibernat. En 2014 Torrot Electric Europa adquirió Gas Gas tras entrar esta en concurso de acreedores.
Los fundadores de Bultaco crearon en 1944 Montesa y el primer modelo se presentó en 1945. Aunque en el mundo del trial fueron las Montesa Cota las que llevaron a la firma catalana a niveles de fama mundial.
La familia Giró comenzó a construir motos en 1948 a través de la empresa Orpheo Sincronic, S.A. En 1949 Ossa presentó su primera moto -125 A- con horquilla telescópica no hidráulica y suspensión trasera oscilante con tensores de goma que hacían la vez de amortiguadores. En 1963 Ossa presentó un nuevo motor de 160 cc que marcó un hito en la historia de la marca. En 1979 la familia Giró se desligó de Ossa y una cooperativa de trabajadores se hizo cargo de la gestión de la empresa, que finalizó sus actividades en 1984.
Tras la Guerra Civil en 1947 comienza la producción de motocicletas con motores franceses.
De las dos mil motos diferentes que se fabricaron en España a lo largo de la historia, cuentan con 1.500 y 27 de ellas son únicas en el mundo.
Nunca un «¡wow!» fue tan explícito como el que surge al cruzar la cortina negra que tienen en su entrada y toparse con la colección. Más de mil metros cuadrados recién reformados en el que se distribuyen sus joyas más especiales. 326 motos, predispuestas en diferentes espacios y alturas. Pero no son todas las que tienen. Si solo en España se fabricaron más de dos mil motos diferentes a lo largo de la historia, es decir, prácticamente un siglo, ellos cuentan con 1.500. «Fue una selección muy difícil, porque te diría que mil merecen la pena, pero el espacio es que el que tenemos», confiesa Juan José Blanco, su director.
Esta parte social y de cómo las motos marcaron la vida de tantos españoles es una de las pretensiones de este museo.
Cada una de las motos va acompañada con un texto explicativo con la historia de cada década, curiosidades, anécdota, peculiaridades de las motos o de la situación social
En un circuito urbano cerrado al tráfico, más de 40 motocicletas anteriores a 1975 recorrieron decenas de vueltas con una mínima cantidad de gasolina.
Hubo un tiempo en el que las motocicletas con la etiqueta "MADE IN SPAIN" triunfaban en cualquier categoría y eran codiciadas en todo el mundo, pero el tiempo pasó , la crisis del petroleo del 73 puso la primera puntilla sobre nuestra fragil industria, los conflictos laborales, la falta de interes por parte de los políticos, la llegada de los japoneses hicieron el resto hasta el cierre de casi todas las fábricas.
Hace ya unos años, en 2007 unos entusiastas del Deporte en General y del Motociclismo en particular, tuvieron la brillante idea de sentarse y plantear una idea apasionante, por qué no hacer un Museo de la moto fabricada en España?, contamos con 2 de las colecciones más importantes que hay en el mundo de la moto española BULTACO, MONTESA, OSSA, DERBI, PUCH, SANGLAS y muchas otras desconocidas para el Gran Público, tenemos la posibilidad de exponerlas en un marco incomparable, la Ciudad del Saber, ALCALA DE HENARES, Ciudad que fomenta enormemente la Cultura, y el marco incomparable del Edificio Multiusos que es la antigua Fábrica de Perfumes GAL.
Los modelos que dispone el museo son muchos (en torno a 900), tenemos intención de ir rotando los modelos, pero no es una tarea sencilla, por la ubicación en la sala o pasillos, porque algunos modelos están en proceso de restauración o rehabilitación para estar expuestos, pero se prevé que haya una renovación de unos 20 o 30 modelos en cada actualización, tanto en los pasillos cronológicos, como en los espacios o salas temáticas. Es más, en una sala aun no habilitada del Museo, queremos realizar exposiciones temporales que puedan ser monográficas, por especialidad, marca, modelo o las más significativas de una década y especialidad en concreto y queremos que estas temporales se vayan produciendo cada 2 o 3 meses.
Todo el que viene, sale conociendo motos que nunca ha visto o ha oído hablar de ellas en su vida, motos que en algunas revistas o enciclopedias apenas hay 2 renglones, y que aquí puedes verlas aquí. Me gusta que todo el que venga se vaya diciendo, no la conocía, no sabía que había existido ese fabricante. Hay algunas motos, especialmente de finales de los 50 que me parecen verdaderas obras de arte, sobre todo teniendo en cuenta los escasos medios productivos y económicos con los que se contaba.
Una de las primeras marcas que logró cierta notoriedad en nuestro país fue Patria (1922-1936). El fabricante de Badalona (Barcelona) se especializó en la producción de motos con un concepto más similar a como las conocemos ahora en lugar de partir del chasis de una bicicleta.
Empleaba motores ingleses Villiers y fue la primera marca en ofrecer un motor de cuatro tiempos. Además, llegó a montar un poderoso motor tetracilíndrico Henderson de hasta 1,3 litros con origen estadounidense y de precio prohibitivo.
En la exposición podemos ver un par de modelos de la marca: una Sport 175 y la 500 Gran Sport; esta última, provista de un sidecar en sus últimos días su uso estuvo destinada a labores de transporte público como taxi.
También encontramos algunas Fusté, Lutétia, Salvador y otras muchísimas marcas que fueron pioneras en nuestro país. No están ordenadas rigurosamente en orden cronológico y cada cual atesora su particular historia.
Tanto de la marca como de los modelos a la hora de producirlos, como Sotero, Avispa o Ardilla, marcas que sólo fabricaron una única unidad; aunque la última más tarde multiplicaría su producción en serie bajo la marca Raid.
La trágica Guerra Civil y su dramática posguerra supusieron una enorme zancadilla en el crecimiento de los fabricantes; esos que al menos lograron sobrevivir. Por el grave periodo económico que se desencadenó, con un desabastecimiento general y donde prácticamente no existía el mercado auxiliar de componentes.
Se llegaron a dar casos como en el estreno de Sanglas con el modelo 350 (1945): los hermanos Sanglas fabricaron todos los componentes de su primer modelo en sus instalaciones, desde el bastidor de inspiración alemana al motor basado en uno inglés o el mismo carburador que se hizo en bronce.
La moto se empezó a vender pero durante los primeros meses no fue posible conseguir neumáticos para ella y se llegó a despachar sin ellos… ¡Ya había que estar interesado!
Tocaba buscarlos entre los escasos de importación disponibles para ella. Algo similar ocurrió con Soriano: ante la imposibilidad de conseguir neumáticos de una medida más convencional se optó por diseñar un modelo con ruedas de avioneta de menor diámetro. De ahí la reducida altura de las Soriano.
Se exponen motos de todas las marcas que se han fabricado en nuestro país
Son muchos los modelos curiosos expuestos como, por ejemplo, la Coronat 200 (1954) provista de un conjunto motor y transmisión por cardán solidarios; todo es basculante como en los actuales scooter, y ya disponía de monoamortiguador.
Además, todo con un nivel de acabados en general a nivel “europeo”. La Mavisa 250 Sport (1957) es otro exótico ejemplo que destaca por su motor bóxer de inspiración alemana pero con ciclo de dos tiempos.
La estabilidad económica que poco a poco iba alcanzando el país permitió a algunos empresarios culminar el sueño de que sus propias motos compitieran, incluso más allá de nuestras fronteras. Los éxitos en competición y las heroicas gestas a modo de expediciones y aventuras en los puntos más recónditos del planeta supusieron una publicidad determinante para marcas como Montesa y Bultaco.
La pionera y más conocida fue la Operación Impala. En la Exposición hay una muestra de algunas otras gestas con unidades que participaron en esos inéditos logros extradeportivos.
Como la presencia de una de las seis Bultaco Sherpa 350 que integraron la Expedición Moto Himalaya ’73, que a día de hoy aún conserva el récord mundial de circulación a motor a mayor altura con los 5.156 metros que se alcanzaron -la prohibición inmediatamente posterior del gobierno nepalí mantuvo el récord imbatido.
Las motos de competición también tienen su espacio, con las Siroko, JJCobas, Bultaco TSS...
Las motos deportivas tienen una gran representación en el Museo, con laureados prototipos de asfalto, como las Bultaco TSS, así como infinidad de modelos de las diferentes especialidades de off road.
Además de encontrarse diseminadas por la sala principal, donde también destaca la agrupación de versiones de 75 c.c. del Trofeo Nacional de Motocross, que logró convocar nada menos que una decena marcas españolas diferentes. No faltan las populares Puch Cobra, el prototipo de Montesa Cota 74 Cross y posterior Cappra 75, Derbi Cross o Gilera, entre otras muchas allí también representadas.
También podemos contemplar las Siroko, JJ-Cobas con sus revolucionarios modelos, o la Bultaco Pursang Mk15 250 que nunca llegó a la producción en serie debido al precipitado cierre de la compañía.
La entrada cuesta 6 €, los niños hasta 13 años pagan 3 € y los menores de 6 años pasan gratis; los empadronados en Alcalá de Henares sólo pagarán 3 €. Se puede visitar los fines de semana: los viernes de 16:00 h a 20:00 h, y los sábados y domingos de 10:00 h a 14:00 h y de 16:00 h a 20:00 h.
A pesar que abren únicamente los viernes por la tarde, sábados y domingos, en su año de vida ya han superado las 17.000 visitas. Cifra que esperan superar este 2023 gracias a la inauguración de un ciclo de exposiciones temporales que harán en febrero. «Tendremos exposiciones de unos sesenta días de duración con temáticas concretas: marcas, modelos, pilotos…», desvela Blanco. Y si todo sigue marchando bien, irán inaugurando espacios disponibles pero por ahora cerrados en el museo.
El Museo de la Moto «Made in Spain», ubicado en la antigua Fábrica Gal de Alcalá de Henares, ofrece una exposición permanente que celebra la rica historia de la industria motociclista española. Con más de 300 motocicletas en exhibición, el museo destaca modelos emblemáticos que han dejado una huella indeleble en la memoria colectiva de los aficionados.
La exposición se organiza en una sala principal donde las motocicletas se presentan junto a vitrinas y paneles informativos, proporcionando contexto histórico y detalles técnicos de cada modelo. Además, el museo cuenta con una sala de proyecciones al inicio de la exposición que ofrece el contexto necesario para realizar la visita.
También incluye una exposición dedicada a la destacada trayectoria de Repsol en el mundo de la competición sobre dos ruedas. La muestra abarca más de cinco décadas de éxitos en disciplinas como MotoGP, trial y raids. Entre las piezas más emblemáticas de la exposición se encuentran la Honda NSR 500 pilotada por Mick Doohan, la Honda RC213V con la que Marc Márquez compitió en MotoGP, la Montesa Cota 4RT utilizada por Toni Bou, quien ha logrado 35 campeonatos mundiales de trial; o la Derbi de 50 cc con la que Ángel Nieto se coronó campeón del mundo.
La historia del siglo XX en nuestro país está íntimamente ligada a la historia de la industria española de la motocicleta.
El Museo de la Moto Made in Spain y Repsol prueban biocombustibles en clásicas españolas8 de mayo de 2025El rugido de una Bultaco Metralla GTS de 1980 puede no parecer muy «sostenible» a priori. Pero cuando su motor se pone en marcha con un combustible 100% renovable, el pasado y el futuro de la movilidad se dan la mano.
Este fin de semana, el 25 y 26 de abril, el evento Autopía 2025 vuelve al Bosque del Santander, en Boadilla del Monte, consolidándose como el gran festival de la cultura del motor clásico en España.
Ignacio Chivite es un piloto bien conocido por los aficionados a las clásicas. Se propuso demostrar cómo de bien construidas estaban nuestras clásicas españolas y se fue con alguna de ellas -Bultaco Frontera- al correr el París-Dakar, entre otros raids.
Museo de la Motocicleta Española - MOTOS MADE IN SPAIN
| Tarifas | Precio |
|---|---|
| Adultos | 6 € |
| Niños (hasta 13 años) | 3 € |
| Menores de 6 años | Gratis |
| Empadronados en Alcalá de Henares | 3 € |

Interior del Museo de la Motocicleta Española