Infiniti Q50: ¿Un Competidor Real para las Marcas Premium Alemanas?

El Infiniti Q50 llegó a finales de 2013 para sustituir al G37. La firma (propiedad de Nissan) cumplió en octubre de 2013 cinco años en España y continúa siendo una desconocida entre el gran público. La verdad es que la marca necesitaba un coche como el Infiniti Q50.

El objetivo de la marca sigue siendo enfrentarse a las firmas premium alemanas de tú a tú (una tarea bastante complicada en un mercado tan tradicional como el español). Para ello hacía falta una berlina del segmento D como el Q50, que «robe» ventas a los tres referentes: BMW Serie 3, Audi A4 y Mercedes Clase C.

Solamente así podrá alcanzar el nivel de otras «advenedizas» como Lexus, que arribó a Europa a principios de los años 90 y ha sabido hacerse un hueco. Antes ya contaba con una, el G37, que solía frecuentar las últimas posiciones en las listas de ventas. Además, dentro de la gama de motorizaciones, incluyó una mecánica 2.2 diésel, algo clave en Europa.

Porque patrocinar la Fórmula 1 (al equipo Red Bull) ayuda a que te conozcan, pero ver coches de la marca por la calle es la mejor publicidad que un fabricante de automóviles puede tener.

Recuerdo perfectamente la primera definición que leí sobre los coches Infiniti (incluso puede que alguna vez la haya reescrito): «cuentan con la elegancia de Mercedes, los acabados de Audi y la deportividad de BMW». Hoy me toca ponerme al volante de uno de sus modelos para comprobar si esta declaración de intenciones es cierta... o no es más que un eslogan con tirón.

Diseño Exterior: Elegancia y Deportividad Combinadas

Toma muchas de esas guias de agresividad que tanto porte le dan al FX (perdón ahora es el QX70), con un capó largo y unos faros de mirada muy profunda. No solamente es deportivo.

El conjunto tambien destila elegancia, con unas líneas muy fluidas que combinan las líneas musculosas del capó y el lateral con trazos rectos aquí a allá, a imagen y semajanza del Etherea Concept de 2011.

El resultado no es ni por asomo un pastiche, sino que funciona a la perfección y parece un coche de un segmento superior. Cuando miramos sus medidas empezamos a entender por qué: mide 4,80 metors de largo.

Al acercarnos a la zona trasera vemos un receso en forma de aleta de tiburón en las puertas traseras a la altura de las lunas, rasgo común de la marca. Y ya en la zaga (aquí nos ha recordado ligeramente al Mazda 6) destaca su alerón-deflector integrado en la parte superior del meletero, que ayuda a la aerodinámica y remata ese aspecto potente quye tanto gustó a mis vecinos. Lógico.

Interior: Calidad, Tecnología y Espacio

Nadie se quedará defarudado al abrir las puertas del Q50. Por un lado, destaca la calidad soberbia y el gusto por el detalle. Por otro, el elevado grado de tecnología presente en el coche.

La pantalla superior, de ocho pulgadas, muestra el navegador y muestra las imágenes que toma la cámara trasera del coche para ayudarnos en las maniobras marcha atrás. No hay que ser un experto en tecnología para controlarlas.

Son táctiles y cuenta con iconos muy grandes y visibles sin que haya que desviar mucho tiempo la vista de la carretera. También hay botones manuales para las funciones más habituales, como sintonizar la radio, el volumen o controlar el climatizador. Parece que en Infiniti se han leído nuestra guía para elegir sistema multimedia del coche. El acabado es brillante y de calidad...

Al lado de la palanca de cambios (en este caso automático) tenemos un mando giratorio que permite controlar el GPS y el botón Drive Mode, que permite elegir entre varios modos de conducción: Sport, Standard o personalizado.

Con todo perfectamente ubicado, buscamos la posición de conducción idónea. No es difícil ya que asiento y volante se regulan fácilmente. Los asientos son cómodos y vas sentado bastante abajo.

Delante hay espacio más que suficiente y detrás también.. pero para dos personas. Su gran distancia entre ejes, de 2.850 mm ha conseguido que las plazas traseras sean una pasada a lo largo. Hay un espacio para las piernas sobresaliente y como los asientos van ligeramente inclinados, resultan perfectos para un viaje largo. Vale, no es un Mercedes Clase S, pero me recordó un pco a sus butacones (ver prueba del Clase S).

Como decían los Deep Purple, Nobody´s Perfect y hubo algunos detalles que no me convencieron. el primero, la ubicación del freno de estacionamiento. Se controla con un pedal situado a la izquierda. Nunca me ha convencido del todo este sistema (puede que sea algo maniático), y eso que en un automático tiene un pase ya que no utilizas el pie izquierdo.

Por último, destacar el lado práctico del interior del Infiniti Q50. Tiene amplias bolsas en todas las puertas, dos huecos para bebidas en la consola central. En la nota de prensa Infiniti presume de tener el maletero más amplio del segmento. Bajo el piso hay algunas herramientas y los triángulos de emergencia.

No vamos a detenernos demasiado en el equipamiento. Desde el acabado más básico el Q50 ofrece más equipamiento de serie que sus rivales: climatizador bizona, equipo de audio con USB y Bluetooth, botón de arranque, cámara de visión trasera, regulador/limitador de velocidad, control de presión de neumáticos, sistema de arranque en pendiente...

Tras ese acabado básico, se sitúa el GT Premium de nuestra unidad, que incluye control de crucero inteligente, detección de abandono involuntario de carril, sistema de prevención de colisiones traseras.

Motor y Rendimiento

El Q50 emplea la plataforma del Q70 y su arquitectura de motor longitudinal y tracción trasera. Eso generó un problema y es que la la Alianza Renault-Nissan no disponía de un bloque de cuatro cilindros que encajase.

Con una cilindrada de 2.143 cc, en Nissan han mantenido el bloque, el turbo, el escape y la inyección de Daimler. Sin embargo son completamente nuevos la admisión, circuito de baja, refrigeración, carter, soprote y la unidad de control. Anuncia unas prestaciones aceptables (acelera de 0 a 100 km/h en 8,5 segundos) y consumos bajos, de 4,8 litros/100 km. Con cambio manual no paga impuesto de matriculación ya aún gasta menos (4,4 l/100km) y sus emisiones son muy bajas (114 g CO2/km).

Y llega la hora de ponerse en marcha. Lo primero que me llama la atención es que el motor es bastante ruidoso y transmite muchas vibraciones al ralentí. Imagino que será porque el coche esta todavía frío... así que mejor esperar.

Cuando el motor alcanza temperatura, desaparece algo el ruido, pero no las vibraciones. Estas molestias típicas de propulsores de gasóleo van desvaneciéndose a medida que ganas velocidad.

Me ha encantado el comportamiento del coche para alguien que busque deportividad... pero sin pasarse, hasta el punto de hacer un coche incómodo. El tarado de las suspensiones es muy bueno y el coches apenas se mueve si circulamos en curva a alta velocidad. La sensación de aplomo y de que podrías ir tranquilamente a muchas más velocidad es constante.

Decimos esto porque la dirección, Direct Adaptive Steering (DAS) no tiene conexión mecánica (salvo en caso de emergencia) con las ruedas. Sí, las ruedas se mueven sin que tenga relacón alguna con los movimientos del volante. Eso hace que se eliminen las vibraciones del volante si el asfalto está en mal estado, además de ganar rapidez de dirección y precisión.

Creo que, para tratarse de la primera que llega al mercado, está razonablemente bien resuelta. Hay cosas por pulir, ya que a mi me resultaba algo dura en maniobras de aparcamiento (incluso en la más cómoda de las varias posiciones de configuración) y menos a medida que ganas velocidad... No tuve el coche el tiempo suficiente para configurar todo a mi gusto.

Porque casi todo es configurable (desde los modos de conducción,al asistente de direccion). Infiniti habla de hasta 80 parámetros. Eso es de agradecer, aunque la mayoría de los clientes nunca lo hará.

La potencia del motor me ha parecido correcta ara un coche de 1.750 kg. Sí, es pesado, más que sus rivales. El cambio 7G-Tronic se mostraba algo lento cuando le empiezas a pedir alegría. La solución es usarlo en modo manual... o con las levas (solo en el acabado GT Sport son de serie y nuestra unidad no contaba con ellas).

Tampoco así se muestra muy dinámico y pierdes algo del uso refinado del automático, pero el coche iba más «como yo quería» cuando le exigía.

No podía dejar de porbar el coche en una carretera con curvas ratoneras. Modo Sport, dirección en su configuración más dura... Pero hay que reconocer que no es su hábitat natural. De igual modo que las curvas rápidas se encuentra como pez en el agua, en las lentas le penalizaba mucho el peso (a veces incluso me daba la sensación de que llevaba un coche de potencia menor) y la lentitud del cambio. Resumiendo de forma poco precisa: bien para un campeonato de turismos, flojo en un rally.

Pero aún había una sorpresa agradable: los consumos. Esperaba que después de tanta perrería y subida de vueltas se disparasen. Tener un 6,0 (no siempre la conducción fue extrema) en el global de la prueba me pareció una cifra muy buena, no demasiado alejada de los 4,8 oficiales.

Precio y Conclusiones

Le falta la tradicción histórica y el poso que legitima a las tres grandes marcas premium europeas en el mercado español, cierto, pero en tecnología y conectividad van un paso por delante, sobre todo cuando vemos su precio, realmente competitivo.

Parte de 34.900 euros, 2.000 euros más barato que un Mercedes Clase C con el mismo motor... y más equipado de serie. En su contra podemos señalar el poco refinado motor diésel, que debería mejorar su aislamiento acústico a bajas velocidades.

Puede elegirse con la mecánica híbrida que combina un motor V6 y otro eléctrico, con una potencia conjunta de 364 CV, en el que imaginamos estos problemas de refinamiento no existirán. El problema es que el Infiniti Q50 con ese propulsor no se venderá tan bien como el diésel por el precio...

En el horizonte se vislumbra un motor de gasolina 2.0 que podría convertir a este coche en una auténtica delicia...

Recapitulemos y volvamos al principio, con la innegable comparativa con sus rivales alemanes con más pedigree.

Para empezar, aquí está un producto con argumentos para conquistarlo: berlina diésel de lujo a un precio aceptable y un gran nivel tecnológico.

En resumen, Infiniti, fundada en 1989 y presente en España desde 2008, cuenta ahora con un gran argumento en forma de producto para dar el paso adelante y convertir en la cuarta marca premium de Europa. Eso significa superar a Lexus, algo que conseguirían si logran sus obejetivos, quintuplicar ventas. La gran mayoría de sus ventas son en Estados Unidos y están convencidos de que si pudieron convencer al mercado americano, también lo harán con el europeo.

Infiniti Q50 Sensory 3.0L V6 Turbo AWD - Sedan Japones Con Historia? Reseña y Prueba de Manejo POV.

Tabla comparativa con sus rivales

Para tener una mejor perspectiva, veamos una tabla comparativa con algunos de sus competidores directos:

Característica Infiniti Q50 BMW Serie 3 Audi A4 Mercedes Clase C
Precio (aproximado) €34,900 €36,900 €37,500 €36,900
Motor Diésel 2.2
Potencia (CV) Varía según la versión Varía según la versión Varía según la versión Varía según la versión
Equipamiento de serie Superior Estándar Estándar Estándar

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