Hay trenes que pasan una vez en la vida: en el deporte el tópico es mantra. Quien quiera dedicarse a correr, a ir en bici, a nadar, a lo que sea, debe aprovechar todas las oportunidades. De lo contrario, no habrá sueño. Pero en realidad no siempre es así.
Samuel Ponce quiso ser ciclista, fue ciclista y dejó de serlo. Le saturó la exigencia, le agotaron las demasiadas horas de entrenamiento, le sobrepasó la competición. Después de su retirada, durante más de dos años, hasta abandonó el deporte a nivel amateur. ¿Y qué pasó? Que ahora, a sus 33 años, divisa un futuro como corredor de montaña.
En los últimos meses ha acumulado victorias y podios, y un decimotercer puesto en la OCC, la prueba corta del mítico Ultra-Trail del Mont-Blanc (UTMB). Este sábado parte como favorito en el Trail del Bisaura, un maratón de montaña -y algo más- en Cataluña patrocinado por Altra, y el año que viene se asomará a la élite. Aunque queda el vértigo.
"Ahora estoy dentro del equipo de Altra y ya veremos qué pasa en las próximas temporadas. Pero creo que no quiero profesionalizarme al 100% como corredor; ya he vivido eso y genera mucha presión. No es que me desencantara del ciclismo, pero me exigía mucho tiempo, una dedicación exclusiva. Competía en el francés Interpro Cycling Academy en categoría Continental [la tercera división del ciclismo] y no lo podía combinar con la vida laboral. Lo dejé y estuve dos años sin hacer deporte, centrado en el trabajo, incluso cogí unos kilos, hasta que empecé a correr", cuenta Ponce con una peculiaridad.
Como tantos otros, cambió el sedentarismo por el running, pero no podía dar vueltas por un parque, por un paseo marítimo o por el campo. Ponce es andorrano y, por eso, no le quedaba más remedio que tirarse al monte.
"Soy de aquí y vivo aquí, pero hasta los 17 años mi deporte no era de montaña, jugaba al fútbol. Luego empecé con la bicicleta y después descubrí el trail, que tiene todo lo que necesito. Es fácil de compaginar porque puedo salir a correr muy temprano, antes de que amanezca, y me da mucha tranquilidad", explica el corredor, que de momento compagina su carrera con su negocio, el supermercado CityCenter, en Andorra la Vella.
La Exigencia del Bisaura
Este sábado buscará triunfar en el Trail del Bisaura, una carrera que combina la dureza y el encanto del paisaje catalán, con subidas explosivas, senderos boscosos y un ambiente de pueblo que recuerda los orígenes del trail running. Allí, entre el barro y los hayedos de las comarcas catalanas del Ripollès y Osona, Ponce se pondrá a prueba una vez más.
Y en las próximas temporadas ya veremos qué pasa. Trenes hay muchos.
¿Y qué piensa un andorrano del 'boom' de deportistas viviendo en Andorra? Andorra está cambiando. Está intentando atraer inversión de fuera, está cogiendo un valor alto, y hay gente a favor y en contra.
Además de la historia de Samuel Ponce, también encontramos historias inspiradoras de mujeres en el ciclismo, como la de Xary Rodríguez.
Xary (Chiclana. 6/11/1982) es una gaditana que desde muy pequeña tuvo claro que el deporte era su pasión. Encontré en el deporte el lugar donde podía encontrar motivación y la manera de encararme a un reto. Vengo de una familia donde somos cinco hermanos en la que yo soy la pequeña y donde no hay ningún tipo de cultura deportiva, pero yo siempre lo llevé dentro. Empecé con el basket pero por una cuestión de altura (es broma) cambié de deporte. Probé el triatlón donde estuve muy poco tiempo, porque entre los tres deportes había uno que me gustaba más y se me daba mejor. Y así comencé en el ciclismo.
De Cádiz me fui a Granada a estudiar INEF y allí en los triatlones empecé a ver que la natación se me daba fatal, en la bici iba súper y corriendo pues me desenvolvía. Granada es un paraíso para andar en bici y empecé a conocer gente hasta que llegó un momento que hacía ciclismo siete días a la semana. El entrenador me propuso probar ciclismo, pero era una época en la que no había muchos equipos. Llamé a todos los equipos que había en el listado de la Federación Española de Ciclismo pidiendo una oportunidad y Agustín Paola, que llevaba el equipo Urrats, un equipo muy humilde del País Vasco, sin conocerme de nada y sin saber en realidad cómo iba en bici, me dio la oportunidad.
No sabía hacer un relevo, ni colocarme, ni bajar: técnicamente era malísima. La primera carrera que hice fue la Vuelta de Castilla y León, que era una vuelta internacional. Tanto Agustín como las corredoras me ayudaron mucho a mejorar. Estudiaba en Granada y subía a las concentraciones de equipo y viajaba también a las carreras. En el Urrats estuve dos años y al estar en un equipo vasco tuve la oportunidad de correr la Bira, una carrera donde se podía ver el nivel respecto a las demás porque venían muchas corredoras de fuera. En el segundo año del Urrats, que cambió a Tolosa Club de Futbol, estuve delante y me empezaron a salir oportunidades.
La primera vez que me convocó la española fue para correr un Giro de Italia. Juan Carlos Martínez, que era el seleccionador nacional, me lo dijo en la Bira, y además coincidió que era el día de mi cumpleaños. El día de tu cumpleaños en la Bira te ponían en la primera línea y allí estaba yo entre las mejores. Estaba al lado de Joane Somarriba y yo estaba superemocionada.
Recuerdo que yo llevaba el pulsómetro con un esparadrapo porque no quería ni mirarlo, yo quería ir a tope. Y Joane lo vio y recuerdo que le dije que estaba muy nerviosa porque me habían convocado para el Giro. Ella fue superamable conmigo y aquello me marcó. Al cabo de los años, cuando ya estaba a otro nivel, recuerdo que ella vino a decirme que se alegraba mucho de que alguien con tanta ilusión hubiera dado ese salto de calidad y me felicitó.
Los recuerdos más impactantes fueron la Copa del Mundo en la Flecha Valona porque fue la primera que corrí. Recuerdo aquellos inicios donde iba con toda la ilusión. Me veía en mitad de un pelotón enorme y, en la primera carrera, arranqué y puntué el primer muro. Estaba con Débora Gálvez en la habitación.
He tenido tres personas que me han marcado en el ciclismo: Marta Ponce, que fue mi compañera de habitación en la primera carrera y después fue un poco “mamá” conmigo, porque ella era mayor y me ayudaba mucho. Débora Gálvez, porque me sentía muy identificada con ella y porque nos complementábamos a tope.:es una tía muy estratégica con una visión de carrera brutal y yo tenía que aprender muchísimo en ese sentido, pero físicamente yo era muy fuerte y a nivel emocional conectamos muy bien. Y la otra compañera que destacaría es Aranzazu Azpiroz, que siempre fue rival porque estábamos en diferentes equipos, pero teníamos la misma mentalidad: en carrera íbamos a darlo todo, nada de ir a rueda y esperar a ver que hacían las demás. Incluso a veces pactábamos irnos juntas y que gane la mejor.
Mi mejor resultado deportivo fue ganar la Copa de España de 2007. Aquello fue la mili. Podría recordar el ciclismo femenino de muchas maneras; podría recordar las cosas negativas y hablarte de cómo eran las cosas en aquella época. Te diría que lo más negativo que recuerdo, aparte de las condiciones en las que corríamos o los hoteles en los que dormíamos, te diría el poco reconocimiento y visibilidad que teníamos. Lo que no se ve, no existe, y en aquella época nosotras no existíamos a pesar de que nos esforzábamos, entrenábamos y trabajábamos duro por los objetivos. Lo mejor de todo te diría que son las personas. El vínculo con ellas fue muy grande y a pesar de los años nos volvemos a encontrar y sentimos lo mismo. También las experiencias que pude vivir, lo que me enseñaron los valores del deporte.
Mi función en el Giro era ayudar a Maribel y tenía muy interiorizado hacer ese trabajo: lo hacía lo mejor que podía. Era trabajo en equipo. Si. Yo tuve la suerte de tener el apoyo de Chiclana y tuve beca, pero las cosas eran difíciles.
Cuando hablan de las relaciones entre ciclistas dentro del ciclismo femenino de aquella época mi teoría es muy clara al respecto. Si había un tema de mala relación o rivalidad, yo he sido muy mediadora. Pero hay que tener en cuenta que, a diferencia de los equipos masculinos donde existía una estructura profesional y los gregarios tenían su sueldo, nosotras nos jugábamos una beca o incluso poder estar en una carrera y así poder tener una mejor oportunidad.
Llega un punto donde la cabeza no responde y entras en un born out. Venía de un año en 2008 donde estuve muy bien, incluso estuve preseleccionada para las Olimpiadas. Maribel Blanco creo un equipo muy fuerte, el Multicaja, y se llevó a las corredoras que le interesaban y yo anduve bien durante toda la temporada. Cuando ocurrió lo de mi padre me aparté del ciclismo y estuve en Cádiz un tiempo con la familia. Cuando mi padre falleció lo intenté de nuevo, pero no fue igual: no volví a tener la misma ilusión. Hice 2ª en la Vuelta Internacional a Menorca y Juan Carlos me seleccionó para los Juegos del Mediterráneo. Anduve bien pero no había hecho bien el duelo, no estaba bien. Fue muy duro y me sentí muy sola. En 2010 decidí finalizar la carrera universitaria en Italia porque mientras estuve compitiendo fui sacando siete u ocho asignaturas al año.
Xary Rodríguez y Xavier Florencio, pareja ciclista. Quiero mucho a Xavi, es mi pilar. Somos muy complementarios. En realidad, somos lo que no proyectamos. Él parece más tímido, pero en realidad se suelta más que yo, es mortal. En los Campeonatos de España que se disputaron en Reinosa (Cantabria) estaba con mi amiga Débora Gálvez viendo la carrera masculina y me dijo de ir a ver a los Florencio. Era una familia que ella conocía y con la que tenía muy buena relación. Los padres de Xavi son unos fanáticos del ciclismo que viajaban en autocaravana para ver a su hijo, y ahora que su hijo ya no corre lo siguen haciendo. ¡Unos cracks!
Bueno pues que vamos allí a la caravana con la bandera de la cara de Xavi y allí estaban la hermana, el manager, el hermano y mientras Débora aparcaba el coche, allí que me presento. Y yo que me vengo muy arriba, estábamos allí con el cachondeo, y me llama mi madre y estando todos dentro de la caravana le digo “Mamá, no te lo vas a creer, estoy dentro de una caravana con unos catalanes en Cantabria y me están invitando a agua”… y mi madre siguiéndome el rollo. De esto que pasa Xavi en carrera y otra vez para dentro. Lo pasamos muy bien.
Antes de irnos, me dice la madre: ¿Chiquilla tú tienes novio? Y le digo: ¡Yo no! Y me saca la madre una foto de esas donde aparecen los ciclistas, así como para firmar, que además estaba más feo que el copón. Y le digo que a este tío lo conozco, porque habíamos coincidido en el mundial. Y me dice: “Oye, pues si tú no tienes novio mi niño tampoco tiene novia…”. Y así empezó la tontería. Yo le dije: “¡Oye, que si tu hijo es tan buena gente como vosotros esto está todo arreglao! Eso si la boda en Chiclana, ¿eh?, que no te lo voy a poner fácil”. Y ella me contestó: “¿Has visto esta caravana?
En aquella época vino un tiempo muy difícil para mí. En enero de 2009 muere mi padre, pero yo no había hecho bien el duelo. Y tras los Juegos del Mediterráneo caigo en una depresión. Recuerdo salir de Madrid después de los Juegos y no sé ni cómo llegué a casa. No recuerdo nada del viaje y estuve una semana sin salir de la cama. Mi madre me llevó al psicólogo y yo no podía parar de llorar. Yo estaba en el Lointek en aquella época y el equipo me propuso hacer algunas carreras para ayudarme a salir de aquello. Me llevaron a correr el Tour de Bretaña y el del Limousin, que fue donde conecté mucho con Leire Olaberria, que vino cedida al equipo.
Xavi estaba en Andorra haciendo altura y me comentó: “Oye, por qué no venís aquí a Andorra a entrenar, que se está muy bien”. Entonces lo hablé con Débora para ir juntas y nos vinimos a Pas de la Casa. Xavi tiene un apartamento en Incles y quedamos. La primera vez que lo vi lo tenía claro ya. Le dije a Débora: “¡Es él! ¡Es la persona!”. Le vi la sonrisa y la mirada y dije: “¡Es él!”. Me lo puso muy difícil. Anduve más en esa concentración en Andorra que en mi vida por ir con él en bicicleta, pero al final me declaré yo. Le dije: “Quillo, que te estoy persiguiendo y me estoy muriendo (en bici)”. Y al final, subiendo Ordino, se me declaró en cachondeo.
En 2010 tuvimos que estar algún tiempo separados mientras que yo finalizaba mis estudios en Bolonia y él estaba en el Cervelo. Los dos sabíamos a lo que estábamos, porque yo quería finalizar mis estudios. Pero fue durísimo, aunque él viajaba a verme. Allí corría algunas ciclcodeportivas para mantenerme en forma, que son auténticas carreras. De Italia fuimos directamente a vivir a Mont Roig, de donde es Xavi. El siguió corriendo hasta 2013.
Había bastante crisis y no me salía trabajo de lo mío, hasta que por mediación de una amiga hice una entrevista en Decathlon. Recuerdo cuando me preguntaron qué experiencia laboral tenia y me quedé allí sin saber qué responder: había estudiado una carrera, me había dedicado al ciclismo, había viajado, pero lo cierto es que empecé allí doblando culotes. Fue duro empezar allí desde lo más abajo, con otro idioma, Xavi fuera… Pero en Decatlón la verdad es que me dieron la oportunidad y crecí muy rápido organizando eventos y demás. Empecé en Vilaseca, pero después me propusieron abrir la tienda de Tortosa que es el Cádiz catalán porque la gente es más abierta.
Nos casamos en la ermita de Mont Roig en 2012. ¿Y cómo acabáis en Andorra? Salió la oportunidad de irnos a Andorra junto a otros ciclistas: Ángel Vicioso, Joaquín Rodríguez. Y valorándolo nos pareció buena idea. Xavi tenía su apartamento en Incles donde hacía las temporadas, pero pensamos en establecer la residencia en el país. Al principio tenía residencia pasiva, que significa que tienes tu residencia fiscal pero no puedes trabajar.
Yo llego en enero y Xavi se va a Argentina. Y entonces me entero de que estoy embarazada. En el vídeo de la boda ya digo que vamos a tener una Lola…y Lola llegó. Es una morenaza supersensible con mucha madurez. Es una niña increíble que nos lo pone todo muy fácil. En 2016 nació Vera, que tiene ahora 5 años, y en cuanto a carácter, mientras que Lola es muy parecida a Xavi, Vera es muy parecida a mí. Vera es más blanquita con los ojitos claros.
Mi vida familiar es atípica, porque durante muchas semanas al año soy mamá soltera. Pero la suerte que tenemos con Xavi es que él es muy estructurado. Cuando está fuera, hablamos con él cada día y el vínculo sigue. Xavi dejó el ciclismo y se quedó en el Katusha como director. Después continuó en el Barhein Merida, donde está en la actualidad.
A mí me sale una oportunidad profesional en Anyos Park, donde hay un hotel y un complejo deportivo. Me fichan como entrenadora y directora y fui creciendo. La oportunidad de aquí no la iba a tener en Catalunya, así que nos quedamos aquí y compramos la casa en La Massana. En Anyos empiezo a ver que hay muchas chicas que quieren ir en bici y, aunque yo acabe muy quemada de la bici, pensé que podía aportarles mucho… y empezamos.
En 2019 se crea el Andona Club, que es un club femenino. Femenino sí, pero no exclusivo, porque creemos en la inclusión de la mujer en el ciclismo, por lo que también hay hombres en el club. Las actividades son destinadas mayoritariamente a ellas, pero también hay ciclistas de género masculino. Andona es un club social que tiene un objetivo claro: la inclusión de la mujer en el ciclismo. Intentamos transmitir la pasión por el ciclismo con una manera muy recreativa y de estar en comunidad. Organizamos salidas por niveles para que todo el mundo encuentre su lugar. Tenemos cuatro grupos como las pistas de nieve: verde, las que nunca han ido en bici; azul las que más a menos; rojo son la mayoría; y negro es el más enfocado al rendimiento. Hacemos salidas enfocadas a cada nivel.
Andorra Territori Ciclista. Desde luego estáis en uno de los paraísos para la práctica del cicloturismo. Andorra, dentro de que no tiene una gran cultura ciclista ni una super historia relacionada con el ciclismo, tiene una cosa muy importante y es que las personas que son del país hacen mucho deporte. Andorra además está muy destinado al reto porque es un terreno duro. Tienes que disponer de desarrollo que te permita moverte de manera cómoda en este terreno. Aquí sales una hora y te subes un puerto de primera y eso es un lujo porque no tienen que hacer 40 km previos para subirlo.
Xavi por ejemplo no lo disfruta tanto: a él le gusta más rodar en llano. Una ruta azul muy chula sería desde La Massana en dirección a Arcalis, que es el “llano de Andorra” hasta que empieza la subida como tal, que dispone de buen arcén y se puede rodar bien. Una ruta roja típica sería salir desde La Massana, subir Beixalis, y bajar a Encamp, y desde Canillo subir Ordino: así se subirían dos puertos por la parte más blanda. Una ruta negra, que no es la negra pero depende del ritmo, es subir el puerto de Cabús que es exigente porque tienes que subir un puerto muy largo. En este puerto una vez hicimos una actividad para todos los grupos: llegar a la vez arriba. El grupo negro y el grupo rojo salieron de abajo desde La Massana con un recorrido previo, el grupo azul salió de Pal y el grupo verde desde arriba hizo los últimos kilómetros llanos desde el restaurante del col de la Botella.
Estamos iniciando un proyecto. Estoy con otra chica, porque me apetecía mucho hacer algo con otra mujer, con alguien que me entienda. Ella viene del mundo del enduro y del descenso y yo de la carretera.
No, aún siento que me queda recorrido y estamos trabajándolo, con confianza. Miro para atrás y, por ejemplo hace cinco años, cuando me decían que me lanzara no me veía con la seguridad y la confianza que tengo ahora. Te han surgido diferentes proyectos a partir de Andona, incluso en otros lugares, como en el programa Mujeres a la Ruta junto a la Diputación de Gipuzkoa donde nos conocimos hace dos años. Esto significa que los ...
Además, es importante mencionar la disponibilidad de nuevas bicicletas como la Orbea Onna, diseñada para ofrecer confort, control y manejo equilibrado, ideal para aquellos que sueñan con conquistar sendas y senderos. Con un cuadro de aluminio avanzado y opciones de transmisiones de uno y dos platos, esta bicicleta está lista para cualquier aventura.

Precios de los distintos montajes de la Orbea Onna:
| Modelo | Precio (aproximado) | Características |
|---|---|---|
| Onna 50 | 629€ | Modelo de entrada, ideal para presupuestos ajustados. |
| Onna 10 | 1099€ | Montaje más avanzado con horquilla de aire y transmisión Shimano monoplato. |
Finalmente, no podemos olvidar la iniciativa de Santafixie al ayudar a Jorge Ponce, demostrando que el ciclismo puede ser un vehículo para superar traumas y recuperar la ilusión por la vida. Desde Santafixie nos gusta ayudar a personas que han sufrido discriminaciones o injusticias, como por ejemplo Jorge Ponce. Hace unos días vimos en La Resistencia, el programa de David Broncano en el Canal #0 Movistar+, que Jorge sufrió un casi irreparable trauma de joven cuando vio la mountain bike de Antonio, el amigo de su padre, en el rellano de casa y Jorge pensaba que era una bici para él. Con todo el sentido del mundo Jorge montó la campaña #UnaBiciParaPonce en la que Jorge Ponce pedía una bici (cara) gratis y así subsanar el tremendo dolor que le causó Antonio, el amigo de su padre. Como nosotros vendemos bicis, bicis buenas, no podíamos dejar escapar la oportunidad de ayudar a Jorge y nos pusimos a ello. Esperamos que de esta manera Jorge Ponce recupere la ilusión por la vida.
El ciclismo es más que un deporte; es una pasión, un desafío y una comunidad que inspira a personas de todas las edades y orígenes.