Explorando Europa: Bicicletas, Caricaturas y Experiencias Inolvidables

Ir a Europa es un anhelo recurrente, visitar lugares icónicos que vemos en las películas. Sin embargo, este viaje conlleva un esfuerzo económico importante, especialmente para quienes vivimos lejos.

Esta es la tercera vez que cruzo el charco, y este viaje, en particular, ha sido el más desafiante por muchas razones. Planifico todo con muchos meses de anticipación, aunque a veces me excedo y termino agotada.

Ámsterdam: Libertad y Bicicletas

Sin duda, esta ciudad está dentro de mis top 5. Una ciudad encantadora por su belleza arquitectónica, canales, carrete, libertad y sus bicicletas. Cada minuto que pasé en Ámsterdam fue hermoso, me sentí parte del lugar.

Me llamó profundamente la atención la visión abierta y desprejuiciada de su sociedad. Cientos de ciclistas hacen que la situación sea peligrosa (de verdad). Si impactas con una bici quien paga la multa eres tú.

El Barrio Rojo deja atónito. Impacta ver a las mujeres en paños menores, haciendo movimientos sexuales. Hay coffeeshops en cada esquina, se fuma marihuana en todas partes y existen locales donde venden hongos alucinógenos de diversos tipos.

La comida es regular, puras papas fritas y waffles. En esta ciudad no vi pobreza como en otras aledañas. Le doy un 10 de 10 a Ámsterdam. Usted elige si es la ciudad de la libertad o el libertinaje. Para mí, es la primera.

Las bicicletas son un símbolo de Ámsterdam.

Amsterdam YA NO ES como antes | Nuevas “estrictas prohibiciones” 🚫🍺

Bruselas y Brujas: Un Día Suficiente

Ambas ciudades se pueden conocer en un día cada una. Bruselas tiene la plaza más linda que he visto (Grand Place). Es hermoso ver en sus muros caricaturas de Tintín y Los Pitufos. Sus chocolates son los mejores del universo (me comí 30 bombones). La mayoría de sus atracciones están muy cerca unas de otras.

La veneración a un niño que hace pipí (Manneken Pis) es algo que no entendí. Fui por el día y regresé antes porque se rajó lloviendo. Navegué por los canales en un bote descubierto tapada sólo con un paraguas (me mojé hasta los calzones) pero valió la pena.

La Grand Place de Bruselas, con su arquitectura impresionante.

Bremen, Berlín y Múnich: Un Trauma Alemán

Alemania me provocó un trauma, una sensación negativa. De hecho, lo hablaré con mi sicóloga. Sin embargo, este país, más bien su sociedad, me enseñó muchas cosas. Primera vez en la vida que me sentí una "sudaca”.

Bremen es un pueblo con mentalidad de pueblo. Al llegar me encontré con una feria de juegos versión alemana de una belleza algo sórdida, de película de terror. Quedé maravillada con las luces, colores y el ambiente, pero me di cuenta de que era la única turista. Me subí a la rueda de la fortuna, me sentí agradecida por estar ahí.

Al día siguiente salí a conocer su centro histórico y el barrio Schnoor con una falda color verde loro. Nunca pensé que esa falda tendría tanto impacto ante la sobriedad de su gente. Me miraban como bicho raro, a tal punto que me daba vergüenza sentarme en un café o sacar mi selfie stick, pero lo hice igual. Al caminar hacia un molino, una colombiana me dice "te ves hermosa con esa falda". Me di cuenta de que tengo un grave problema con la aprobación y es algo interno que debo trabajar.

Si bien me atendieron excelente en locales comerciales y restaurantes, en la calle era distinto.

Berlín tiene una carga energética muy pesada por su historia. Mi vibración con la del lugar era diferente. Sin embargo, fue muy interesante ver todos los sitios emblemáticos que marcaron la historia del mundo en el siglo XX. Esperé cuatro horas para subir a la Torre de Televisión y al entrar tocaban la canción "Despacito". Conocí el parlamento alemán y me imaginaba a la soa Merkel comandando y di una entrevista para TVN señal internacional a la cuál nunca tendré acceso.

Berlín es una ciudad interesante, la comida a precios razonables, más sucia que otras capitales del mundo. Me llamó mucho la atención uno de ellos que estaba fuera de un mall acostado leyendo un libro.

Según mi percepción y la de muchas personas que han estado ahí, es una sociedad de doble discurso. Doble también en el sentido de la vida que llevan de día, formales y rígidos; de noche hacen catarsis en las fiestas electrónicas. Entrar a un club emblemático como Berghain es casi imposible, son fiestas de tres días de duración "non stop". Las cámaras de celulares son cubiertas por stickers, dress code harta cadena, negro y cuero. Ni a Elon Musk lo dejaron entrar. Soy muy soa para eso, ni lo intenté, tampoco llevé mis cadenas ni látigo.

En fin, vale la pena conocerlo, hay experiencias y experiencias. La mía fue una patada al ego grande. La gente muy educada, sonriente y servicial. Una ciudad para conocer en dos días completos. En sus afueras la belleza de sus villorrios y naturaleza son algo impresionante. Me encantó, lo más importante es que no regresé con una sensación amarga de Alemania.

La Puerta de Brandeburgo, un símbolo de Berlín.

Viena: Opulencia y Música Clásica

Ciudad para soa pituca, definitivamente, que se condice con sus precios. Un nivel de opulencia superlativo. Todo muy clásico y elegante. Lleno de palacios y una historia de la realeza que marca su cultura, sobre todo la vida de Sisi. Emperatriz, feminista, poeta y amante del deporte. Conocí su gimnasio en el museo. Vida marcada por la amargura y la tragedia.

Viena es una ciudad tranquila, para "señoras" podría decir. Si buscan bohemia por acá no es. Para una soa como yo vivir la experiencia de ver un concierto de música clásica en el palacio de Schönbrunn fue maravilloso, me transporté a otro tiempo. En el museo Belvedere vi "El Beso" y otras obras de Klimt pero la iluminación de las salas como la callampa. Ahí se cayeron. Aquí tuve mi experiencia romántica como la película "Antes del Amanecer".

Conocer Hallstatt estaba en mi lista de deseos desde larga data. Debo confesar que llegar allá es caro pero mi sueño lo merecía. Estar en los Alpes Austriacos nevados fue algo indescriptible.

La Historia de la Bicicleta

El responsable fue el barón de Drais. “Descubrió el equilibrio sobre dos ruedas. Los inicios no fueron fáciles. Cuando Karl Drais organizó una exhibición de su invento en el jardín de Luxemburgo en París, en 1818, “fue una catástrofe”, cuenta este historiador. “Al principio no funcionaba, no llegaba a venderlas, se reían de él”, prosigue. “Pero la idea había sido sembrada. Fue precisamente en Francia donde la historia de la bicicleta se aceleró.

Después llegó la tercera etapa de la revolución del invento, con una gran rueda delantera en relación a la trasera, cuenta este coleccionista. Así fue como se llegó en 1885 a la bicicleta con dos ruedas iguales, cuarta y última etapa.

La evolución de la bicicleta a lo largo de la historia.

En su colección de Domazan tiene bicicletas de carreras, entre ellas de Jacques Anquetil y Raymond Poulidor en una inmensa reproducción de su famoso duelo hombro contra hombro en el Puy de Dôme.

Para nosotros es muy importante que los viajes estén plagado de emociones, privilegiamos por sobre todo, la entretención con actividades al aire libre, que tengan un contacto directo con la naturaleza, que aprendan a convivir y a trabajar en equipo. Estamos con ustedes desde que nace la idea de viajar. Sabemos lo importante que es estar conectados todo el tiempo posible. En cada viaje, en tiempo real, los padres se van informando a través de nuestras redes sociales sobre las actividades que realizan sus hijos. Cada destino que proponemos, lo conocemos a la perfección y es pensado desde la visión de Profesionales del Turismo, estudiosos y conocedores por años de la actividad. Nuestra idea es que cada lugar que visites, y cada actividad que realices, trascienda, tenga sentido y sea un recuerdo que guardes para toda tu vida.

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