El ciclismo femenino ha experimentado un auge significativo en los últimos años, impulsado por la búsqueda de libertad, la capacidad de decidir cómo, cuándo y con qué vestir al pedalear.

Cada día es más común observar a mujeres en las rutas, luciendo a la moda con jerseys o tricotas femeninas, mallas, shorts de ciclismo y enterizos. Precisamente, esta última prenda, "el enterizo", se ha convertido en la opción más fashion de la temporada. El enterizo no solo se adapta a las curvas femeninas estilizando la figura, sino que también refleja las tendencias actuales de la moda.
Las redes sociales han desempeñado un papel crucial en la difusión del ciclismo femenino, animando a muchas mujeres que antes se sentían cohibidas por vergüenza o por temor a ser juzgadas.
Un Deporte en Ascenso
El ciclismo femenino es un deporte en auge, con un número creciente de mujeres que lo practican en las carreteras. Mientras que en el ámbito amateur las mujeres están ganando terreno, a nivel profesional el progreso es más lento. Es encomiable que equipos como Movistar hayan creado un equipo femenino para esta temporada, aunque aún queda mucho por hacer. Las grandes competiciones han descuidado el ciclismo femenino, y la cobertura televisiva es limitada, priorizando el interés económico.
El ciclismo femenino es tan interesante como el masculino, y las empresas organizadoras y los operadores de televisión cometen un error al no invertir en él.
De las pioneras al World Tour: el ciclismo femenino en Colombia
La Bicicleta como Símbolo de Libertad
Observar el ciclismo desde una perspectiva de género no es nuevo; la bicicleta ha sido históricamente un símbolo de la libertad femenina. En 1896, la sufragista estadounidense Susan B. Anthony declaró que la bicicleta había hecho más por la emancipación de la mujer que cualquier otra cosa en el mundo.
La llegada de la bicicleta facilitó la movilidad de las mujeres e incluso impulsó su cambio de vestimenta de falda a pantalones. La liberó de la dependencia del hombre para poder viajar y la ayudó a recorrer mayores distancias sola. Precisamente así es como las mujeres empezaron a llamar al vehículo de dos ruedas: “la máquina de la libertad”.

En 2014, la editorial madrileña Impedimenta reeditó una de las primeras guías para mujeres ciclistas de la época victoriana, publicada en 1897: Damas en Bicicleta: Cómo vestir y normas de comportamiento, escrita por la señorita F. J. También la moda cambió gracias a las primeras mujeres que se atrevieron a usar una bicicleta.
Miedo y Libertad: Una Paradoja Constante
También tuvieron miedo. Suponemos que por los peligros que han vivido siempre las mujeres en las calles, pero sobre todo por el ser juzgadas moralmente; hasta argumentos médicos les daban para evitar que se subieran, asustándolas con que tendrían daños físicos, y a muchas las apiedraban al verlas pedalear libres por las calles. Paradójico es que hasta el día de hoy “libertad” y “miedo”, más de un siglo después, sigan siendo los conceptos que más se repiten entre las mujeres al pensar en sus sensaciones arriba de la bici.
“Libertad” fue la palabra que más nombraron las mujeres ciclistas en la investigación que la periodista Cecilia Ananías hizo para la Revista de Debates Jurídicos y sociales de la Universidad de Concepción. En esta, publicada bajo el título “Una mirada de género a las experiencias de mujeres ciclistas”, Cecilia analizó bajo esta perspectiva las experiencias de 64 mujeres de la comunidad Girls MTB, un espacio seguro para mujeres que comparten el amor por la bicicleta.
Como resultados generales, las encuestadas veían el andar en bicicleta como una práctica que les brindaba una libertad inigualable, aunque se constrastaba paradójicamente con la segunda palabra más dicha: “miedo”; decían vivir una constante sensación de inseguridad al pedalear “solas”.
Inseguridad y Acoso
Según la investigación de Cecilia, de las mujeres encuestadas, el 47,2% declaró que evita andar en bicicleta sola o lo hace solo por necesidad, cuando al mismo tiempo un 52,7% sí disfruta de esta soledad; es decir, disfrutan de la libertad de saberse solas recorriendo, pero las acecha la inseguridad en cada pedaleo.
“Una de las principales diferencias de género en la bicicleta la veo sobre todo en las compañeras que tienen terror de salir a pedalear solas. Muchas han sufrido acoso mientras van por la calle, les han “estirado la mano” desde motos o autos, les han salido al paso exhibicionistas, e incluso han sufrido acoso de otros ciclistas supuestamente amistosos, que se acercan a ellas ofreciendo “mostrarles nuevas rutas” o acompañarlas, pero con este segundo fin por detrás."
Isabel también comparte esta misma paradoja entre la búsqueda de esa libertad y buscar una forma segura de lograrlo. “El miedo en la bicicleta es algo transversal de hombres y mujeres. He conversado con muchos varones cicloviajeros y me han compartido sus miedos al viajar solos, a los camiones, las estafas, los perros o que los asalten. Pero existe la diferencia de que nosotras también le tenemos miedo a todo lo mencionado, pero agregamos el miedo de ser secuestradas, violadas, desaparecidas y abusadas”.
Conciliación y Maternidad
La investigación de Cecilia mostró también como brecha de género -además del machismo que viven en los talleres mecánicos o por sus pares masculinos- cómo la distribución desigual del trabajo doméstico y de cuidados afecta la persistencia en el tiempo esta práctica. “La maternidad es tema” agrega Cecilia sobre los resultados de su investigación al respecto, “No por culpa de les hijos, sino porque nuestra sociedad tiende a recargar la responsabilidad en las mujeres: un 65% de las compañeras ciclista no tenía hijos y un 35% sí; y de este 35%, un 41% tenía problemas o algunos problemas para conciliar crianza y ciclismo. Así que, cuando hay maternidades sin redes o que se llevan la mayor parte de la responsabilidad, afecta el tiempo para ocio y deporte de las mujeres”.
“Ser mujer no es fácil y tampoco arriba de la bici”, concluye Isabel. “El mundo cree que tiene las líneas ya escritas para todas nosotras y ha dejado muy claro lo que es bien visto o lo que no. Pero la bici, el cicloviaje en mi caso, viene a romper con todo eso, y a punta de alforjas, bolsos y bicicleta, mezclado con atreverse, superar el miedo y creer en uno misma, vivimos nuestra vida demostrándonos que podemos esto y más. Las dificultades ante el hecho de ser mujer han sido siempre complejas, pero es la misma bici que te entrega las herramientas para enfrentarlas como una luchadora.