Parque Cerro Calán: Un Modelo de Sustentabilidad y Adaptación al Cambio Climático

El proyecto del Parque Cerro Calán se concibe como un parque piloto para un paisaje en proceso inmerso en una ciudad en constante cambio. La ciudad de Santiago y su extenso valle experimenta actualmente un proceso de desertificación debido al cambio climático, donde las precipitaciones han disminuido y las temperaturas han aumentado considerablemente a lo largo de los años. La propuesta para el parque del Cerro Calán, pretende ser un modelo de parque urbano sustentable y sostenible, adaptado anticipadamente al escenario de cambio climático para Santiago, donde se estima que, en menos de una década, habrá condiciones de lluvia y temperatura similares a las de Illapel o Salamanca, con tendencia a las condiciones de Copiapó en un plazo de cincuenta años.

Este proyecto fue la propuesta ganadora del segundo lugar en el concurso organizado por la Municipalidad de Las Condes en colaboración con la Universidad de Chile y la Fundación Cerros Isla. El concurso tenía por objeto recuperar 45 hectáreas del cerro como un espacio de naturaleza inmerso en la ciudad, creando un parque a escala metropolitana abierto a todo público.

La propuesta pretende ser un modelo de parque urbano sustentable, adaptado anticipadamente al escenario de cambio climático para Santiago. En términos urbanos, se propone una comprensión del futuro parque como un sistema integrado que articula las funciones ecosistémicas con las demandas urbanas.

Se propone así una comprensión del futuro parque como un sistema integrado que articula las funciones ecosistémicas con las demandas urbanas, privilegiando su condición de cerro observatorio de múltiples dimensiones, y su realidad como paisaje en transición.

Para llevar a cabo esta acción se proponen tres estrategias principales: el borde, las unidades de parche vegetacionales y la observación.

La suma de las acciones descritas permite responder a su condición de futuro parque urbano, siendo un modelo de restauración ecológica permanente y ejemplar. Así como los parques urbanos son el resultado de múltiples procesos, el paisaje en sí mismo también lo es. Reconocer el proceso y proyectar con él corresponde a la principal estrategia propuesta para el Parque Observatorio Cerro Calán.

En términos de la estrategia ecológica, el criterio subyacente es el de sustentabilidad presente y futura y la comprensión dinámica de la naturaleza. El proyecto plantea que el objetivo de la intervención sobre el cerro Calán debiera ser hacia una comunidad vegetal dinámica, resiliente, y diversa, de modo que se adapte progresivamente los factores ambientales y disminuya al mínimo el requerimiento hídrico del cerro.

El proyecto Paisaje en proceso busca responder a una condición de futuro parque urbano a la vez que se lleva a cabo un proceso ecológico relativamente complejo y experimental. Enfrentados a un proceso de desertificación debido al cambio climático, donde las precipitaciones han disminuido y las temperaturas han aumentado significativamente, la propuesta propone una estrategia adaptativa de la flora urbana, que involucra privilegiar especies y asociaciones vegetales que sean capaces de vivir adecuadamente con menos agua y temperaturas más altas.

Se plantea el concepto de “migración asistida”, que consiste en ayudar a la naturaleza a escapar de la desertificación, moviendo especies mediante plantaciones, desde la zona norte hacia el sur, de modo que no se extingan en este proceso adverso.

“CERRO CALÁN” OBSERVATORIO ASTRONÓMICO Y PARQUE COMUNAL

Estrategias Clave para la Sustentabilidad del Parque

El Borde: Articulación entre Cerro y Ciudad

Se define el camino de borde como una pieza urbana híbrida que articula cerro y ciudad en términos topográficos, programáticos, paisajísticos y ecológicos. Funciona como un límite (buffer) de un espesor habitado y permite acceder a la parte inferior de los faldeos del cerro desde cualquier punto de su perímetro, a la vez que delimita el interior del parque mediante un cerramiento integrado al diseño urbano y paisajístico.

Esta es la primera estrategia de restauración ya que permite delimitar el área a restaurar, generar una barrera contra las amenazas antrópicas, y localizar las actividades más intensivas fuera de la zona de restauración. La generación de una zona de buffer ecológico en el recorrido de borde entre las áreas urbanas y las zonas de protección ecológica permite permear desde la ciudad hacia el cerro, admitiendo además la conexión con los corredores ecológicos y parches urbanos que vienen desde la ciudad integrándolos en el sistema.

Como parte de este borde se formalizan 5 accesos al parque emplazados en puntos estratégicos en términos del contexto urbano. La constante vulneración de los cierres perimetrales, agudizada por la baja frecuencia de accesos en el perímetro del cerro, ha multiplicado las huellas improvisadas que erosionan y perturban las laderas en todas direcciones. Los accesos propuestos buscan evitar esta situación permitiendo el acceso controlado y delimitando las zonas de conservación.

Asociados a los accesos se proponen plazas urbanas que se abren hacia la ciudad y recogen los flujos peatonales del parque. Los Accesos A y E en los extremos norte y sur del parque toman un rol de conectores con la ciudad mientras que los B, C y D toman un rol más de barrio de carácter más secundario.

  • Plaza del Cerro (Acceso A): Funciona como recepción y distribución hacia los recorridos y programas dentro del cerro.
  • Plaza del Observatorio (Acceso B): En directa conexión con el camino de cintura, se forma junto al acceso vehicular y considera un acceso peatonal que permite empalmar con facilidad al camino de cintura.
  • Plaza del Canal (Acceso C): Permite recibir a los visitantes que se aproximan por el parque Charles Hamilton.
  • Plaza de la Quebrada (Acceso D): Recibe el flujo proveniente del norte y desde Av. Las Condes y los centros comerciales al poniente del cerro.
  • Plaza de San Ramón (Acceso E): Permite acceder al cerro y a la ladera poniente por donde pasa la falla de San Ramón.

Unidades Vegetacionales o “Parches”

La propuesta propone unidades vegetacionales o “parches” que se conectan entre sí generando interacciones ecológicas en diversas escalas. El criterio subyacente tras el diseño de los parches de vegetación y la composición florística, es el de sustentabilidad presente y futura y la comprensión dinámica de la naturaleza.

El proyecto plantea que el objetivo de la intervención sobre el cerro Calán debiera ser hacia una comunidad vegetal dinámica y resiliente, diversa, de modo que se adapte progresivamente a la dinámica que presentan los factores ambientales.

De este modo, lo que serán las condiciones ambientales de Santiago en 10, 20 o 30 años más, puede verse representado hoy desplazándose 100, 200 o 300 km hacia el norte. Por otra parte, se reconoce que las plantas - las especies- no se distribuyen en la naturaleza azarosamente.

En este sentido, la geomorfología del cerro Calán, permite contar con toda la gama de exposiciones (sur, norte, este y oeste) en laderas de variada pendiente entre la base y la parte alta. Existe una pequeña quebrada que desciende por la vertiente poniente, que aporta variación topográfica. Se plantea enfatizar la relación entre las plantas y su medio, la biogeografía, resaltando la diferencia que ocurre en cada una de estas situaciones.

Especies y Distribución

La exposición poniente, representará las condiciones de los ambientes costeros, en que no existen las limitantes propias de la altitud (heladas, nieve). La exposición oriental, representará preferentemente especies propias o características de ambientes de serranías interiores, elevándose hasta la precordillera y piso andino bajo (Cajón del Maipo, Santuario de la naturaleza Yerba Loca).

En consecuencia, el diseño del parque contempla forzar la existencia de ciertas comunidades, mediante el apoyo del riego, de modo que haya espacios siempre verdes, amables, menos hostiles en período estival, pero siempre en el contexto de un clima cambiante y una dinámica ambiental que afecta a dichas formaciones.

Observación y Educación

En términos de recorridos, la subsistencia de las zonas de restauración ecológica depende directamente de la optimización de los trazados de senderos, a fin de delimitar las zonas no accesibles, a la vez que se permite un acercamiento con fines de observación y recreación. Se aprovecha el Camino de Cintura como articulador de todos los senderos y programas al interior del parque, los cuales se desprenden y entrelazan con éste. Por último, la estrategia de observación se vincula con una propuesta educativa para el cerro.

Las distintas estrategias se conjugan en una estrategia de etapamiento que busca optimizar su implementación. Dado que la consolidación de un parque natural urbano es un proceso de largo plazo que va más allá de su diseño, el plan de participación busca sentar las bases para su posterior administración y mantención en el tiempo, mientras se busca generar un modelo de gestión que logre empoderar a actores comunales y privados en la consolidación de este nuevo territorio.

El primero actúa como un contenedor programático, al mismo tiempo que su vegetación de buffer le permite ser parte de un sistema integrado de infraestructura verde en la ciudad; el segundo inserta las comunidades de especies migrantes a los “parches” comenzando el proceso de adaptación ecológica del parque; posicionándolo como un lugar educacional mediante la observación de procesos ecológicos, geológicos y astronómicos.

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