La búsqueda de la identidad es un viaje constante, especialmente para aquellos que desafían las normas sociales. En este contexto, las motociclistas lesbianas han emergido como un símbolo de orgullo, libertad y resistencia. Desde las legendarias Dykes on Bikes hasta figuras históricas como Violette Morris, estas mujeres han dejado una huella imborrable en la historia del automovilismo y la cultura LGBT.

Dykes on Bikes: Un Emblema de Identidad y Orgullo
Las legendarias Dykes on Bikes, un club de motoristas lesbianas, rechazan la palabra «lesbiana», que consideran «mainstream». Este grupo, que se constituyó de modo informal en San Francisco en 1976, es hoy una marca registrada con franquicias diseminadas por el planeta. Su historia es un ejemplo de cómo la asunción orgullosa de una identidad, en este caso homosexual y motera, puede converger con la ordenación formal y legal de esa identidad.
Conocí a las Dykes on Bikes durante mi viaje de costa a costa por los Estados Unidos en moto. No fue difícil encontrarlas en el Spike´s Café en el empinado barrio de Castro ribeteado de banderas de arco iris y comercios alternativos. El día estaba gris de niebla, algo habitual en la zona, pero Shandy, su presidenta, me recibió amablemente, me invitó a rodar con ellas y me fue presentando a las miembros del clan como Kathy, dueña de una KTM adventure 900 o la pequeña Zak, rapada amazona a lomos de una pesada Harley Davidson Fat Boy.
En el año 2003 se enteraron de que una mujer de Wisconsin está intentando registrar la marca Dykes on Bikes para vender ropa. Demasiados interrogantes pero un solo objetivo: defender su identidad.
La identidad elegida, reconstruida, ha de ser objeto de defensa ante los ataques e invasiones del mismo modo a como lo hacen las grandes firmas de lujo cuando detectan falsificaciones en los mercados. Acuden entonces a las instituciones locales en materia de comercio de San Francisco para registrar “Dykes on Bikes” como nombre de una comunidad no lucrativa.
Tras los informes, la autoridad mercantil de California (PTO) deniega el carácter de marca por entender que el término Dyke, que podría traducirse como tortillera o bollera, es ofensivo para las lesbianas.
Zak precisó: “Yo no soy lesbiana, yo soy una dyke". Se inicia entonces una batalla legal para demostrar que Dyke no es un término ni ofensivo ni vulgar. Un abogado varón llevó el caso hasta el Tribunal Supremo porque, según su opinión, la marca Dykes on Bikes sí era denigrante, pero no para las lesbianas sino para los hombres. El Supremo, con lógico buen criterio, no entendió en qué medida podría ofender a un hombre que unas lesbianas se llamaran a sí mismas bolleras o tortilleras y rechazó semejante argumentación puesto que ya los tribunales inferiores habían dictaminado que el término no ofendía a las lesbianas.
Violette Morris: Una Pionera en el Automovilismo y Más Allá
Francia, 1920. Una lesbiana se partía el cobre en carreras de resistencia. Para caber en el habitáculo de los pequeños deportivos, se hace una doble masectomía. Es la historia de Violette Morris, una extraordinaria mujer que solía decir: “Todo lo que un hombre puede hacer, Violette lo puede hacer”.
Violette Morris era una atleta superdotada: lanzadora olímpica, futbolista, arquera, luchadora, jugadora de waterpolo, boxeadora, donde a menudo competían (y tumbaba) a hombres. Pero lo que realmente le gustaba a esta mujer lesbiana era la velocidad: Era una super mujer de la década de 1920… Compitió en carreras de caballos, bicicletas, motocicletas, automóviles, e incluso aviones. Cuanto más rápido y peligroso fuese el vehículo, mejor.
Las carreras donde solía competir eran pruebas de resistencia, como el Bol d’Or, una carrera de resistencia de 24 horas para motos y coches en Francia. La pista estaba un bucle de arcilla de tres millas. Violette comenzó a competir en un cycelcar en 1922 (quedó en 4 º lugar en su clase, y marcó el récord de la pista) y más tarde condujo BNC para ganar el Bol D’Or en 1927.

Al año siguiente le impidieron participar en los Juegos Olímpicos de 1928 de Amsterdam debido a su abierta homesexualidad (siempre vestía como un hombre), así que abrió una tienda de accesorios para coches de carreras… y realizó su famosa doble mastectomía ese mismo año.
Ganó peso y músculo y presentó una demanda contra la Federación de Mujeres deportistas francesas, por haberle negado la licencia, acusada de llevar un traje de hombre. El cargo inane en realidad era sólo una excusa para excluir de su comportamiento fuera de-la-norma de género y las relaciones con las mujeres.
Cuando Alemania invadió Francia, Morris se ganaba la vida con el contrabando de jamones y alcohol… un negocio donde podía conducir rápido y dar puñetazos cuando era necesario.
Trabajó como espía para ellos, luchando contra la resistencia. Murió en 1944, cuando recibió un disparo en la espalda mientras iba al volante de un Citroën sobrealimentado. Puede que mereciese esa bala, pero también merecía morir haciendo algo que amaba, conducir rápido.
Modelo a seguir para vivir su identidad de género con audacia ¿por qué nadie ha hecho una película sobre ella?
Despiadada ejecución de la "Hiena de la Gestapo" nazi que torturaba y mataba mujeres-Violette Morris
Lella Lombardi: Rompiendo Barreras en la Fórmula 1
El automovilismo nunca ha sido un deporte con mucha presencia de mujeres. Pese a ser formalmente mixto, sigue siendo una rareza encontrarse con una chica en una carrera de coches. Lombardi es la única mujer que ha puntuado en una carrera de Fórmula 1.
Fue después de un gran resultado en la Fórmula Monza cuando Lombardi comenzó a salir en los periódicos y sus padres se enteraron de su otra vida. Ya destapada, "la Tigresa de Turín', como la apodaban, brilló en las categorías pequeñas: subcampeona de la Fórmula 3 Italia y ganadora de la Fórmula 850.
Lombardi llegó a participar hasta en doce carreras entre 1975 y 1976, alcanzando su punto álgido en el Gran Premio de España de 1975, una prueba funesta para la historia de la Fórmula 1.
Esa misma temporada, Lombardi estuvo muy cerca de cazar otro punto en otro circuito caótico, el mítico Nürburgring, que acabaría clausurado solo una temporada después por el famoso accidente de Niki Lauda.
En los 73 años de historia de la Fórmula 1 y más de 1.000 carreras tan solo ha habido dos mujeres que hayan tomado la salida de un Gran Premio, de Filippis y Lombardi.
Desgraciadamente, su vida terminó mucho antes de lo deseado, ya que Lombardi tuvo que afrontar un cáncer de mamas y acabó falleciendo en 1992, cuando solo tenía 51 años. Para el recuerdo, su frase más célebre: "Prefiero tener un accidente antes que enamorarme.
Tabla de Participación Femenina en la Fórmula 1
| Piloto | Nacionalidad | Años Activo | Grandes Premios | Puntos |
|---|---|---|---|---|
| Maria Teresa de Filippis | Italia | 1958-1959 | 5 | 0 |
| Lella Lombardi | Italia | 1974-1976 | 17 | 0.5 |
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