Guía Completa para Comprar una Moto de Segunda Mano en España

La adquisición de una moto usada es una alternativa cada vez más popular en España, donde la demanda de vehículos de segunda mano supera significativamente la de los nuevos. Para muchos aficionados, esta opción representa una oportunidad para estrenar o cambiar de máquina ajustándose a su presupuesto. Sin embargo, el mercado de segunda mano puede ser complejo y requiere de una cuidadosa evaluación para evitar sorpresas desagradables.

Consideraciones Iniciales

Antes de embarcarte en la búsqueda de tu moto ideal, es fundamental tener claras tus necesidades y expectativas. Plantéate preguntas clave como: ¿Para qué necesito la moto? ¿Qué uso le daré?

Estas preguntas te ayudarán a definir el tipo de moto que mejor se adapta a tu estilo de vida y te permitirán enfocar tu búsqueda de manera más eficiente.

No te apresures y evalúa todas las opciones disponibles en el mercado.

Investigación y Comparación

Antes de enamorarte de una motocicleta y dejarte llevar por el entusiasmo de qué moto comprar usada solamente por su apariencia, dedica tiempo a realizar una revisión y a pensar si es la opción que más te conviene.

Investigar sobre el modelo y la reputación de la marca te dará una idea de la fiabilidad y de los gastos de mantenimiento que tendrá tu moto.

Compara precios en diferentes plataformas y concesionarios para tener una idea más clara del valor de la moto en el mercado. Para ello, es importante que tengas en cuenta factores como el año de fabricación, el kilometraje, y el estado general del vehículo.

Valor de mercado de motocicletas de segunda mano en España (ejemplo)

Marca y Modelo Año de Fabricación Kilometraje Promedio Precio Estimado (€)
Honda CBR 600RR 2010 45,000 km 4,500 - 5,500
Yamaha MT-07 2016 30,000 km 5,000 - 6,000
BMW R 1200 GS 2013 60,000 km 8,000 - 9,500

Revisión Exhaustiva

Una inspección detallada es crucial para identificar posibles problemas y evitar gastos inesperados. Aquí te presentamos algunos aspectos clave a revisar:

  1. Kilometraje y estado general: Uno de los primeros aspectos que debes tener en cuenta es el kilometraje. Es cierto que el odómetro puede ser manipulado, pero, si lo comparas con el desgaste general de la motocicleta, podrás hacerte una idea del uso que se le ha dado. Por ejemplo, observa en qué condiciones se encuentran el chasis, la horquilla, los carenados y accesorios como los retrovisores y los estribos.
  2. Desgaste de componentes clave: El kit de arrastre (cadena, piñón y corona), así como los frenos y los neumáticos, son componentes que requieren de una exhaustiva revisión. Fíjate en la zona central de la banda de rodamiento. El Reglamento General de Vehículos establece que las ruedas deben tener “una profundidad en las ranuras principales de la banda de rodamiento que, como mínimo, debe ser de 1,6 mm“. Los fabricantes de ruedas les ponen un testigo o marca en el fondo del dibujo de la rueda. Si ves que esa marca está al mismo nivel que el dibujo tendrás que cambiarlo sin demora.
  3. Inspección del motor y sistema eléctrico: El motor es el corazón de cualquier moto. Escucha atentamente su sonido mientras cuando la pongas en marcha para detectar cualquier ruido extraño que pueda alertar sobre posibles problemas. Además, revisa si hay fugas de líquidos como aceite o refrigerante.
  4. Ruidos extraños: Son una de las mejores maneras de descartar una compra que, en teoría, parecía buena. Tanto si te dejan pilotar la moto como si tienes que ir de copiloto, abre bien los oídos. Una moto en buen estado, como mínimo, hará los cambios sin ruidos, el embrague no chillará y su sonido general al ralentí será suave y continuo.
  5. Estado de la carrocería: Es muy difícil que el estado de la carrocería sea perfecto al 100%, de hecho, puede que un par de arañazos no sean relevantes pero a lo que sí debes darle relevancia es a aquellos elementos de la carrocería que, de no estar en buen estado, acaben siendo una tortura por ruidos, roturas o emisiones de gases inadecuadas. También revisa las pantallas protectoras, las cúpulas o los colines, comprueba que no tengan rayaduras, desconchones o roturas que incluso de ser pequeñas pueden suponerte un extra de gasto de reparación.
  6. Comprobar si existen restos de óxido: En el chasis o en los tubos de escape es una buena forma de revisar una moto de segunda mano a efectos de analizar su kilometraje y su uso real.

Prueba de Conducción

No hay mejor manera de evaluar una moto que conduciéndola. Haz una prueba de manejo de la moto de segunda mano para comprobar que todas las marchas funcionen correctamente y que no haya problemas de aceleración o frenado.

Hay pocas cosas que puedan justificar la compra de una moto usada sin hacer una prueba previa. Salvo que conozcas al dueño y sea de tu entera confianza, dar una vuelta con ella es condición necesaria para empezar a plantearte en serio la operación. Si no puedes hacerla tú mismo porque al dueño le de yuyu que te pires con ella o que te pase algo, vete de copiloto.

Que REVISAR ANTES de COMPRAR una MOTO USADA? | GUIA COMPLETA

Documentación y Trámites Legales

Además de revisión de la propia moto, es recomendable revisar la documentación. Una de las cosas más relevantes que debes verificar es que la ITV esté al día y que mires la fecha de la última revisión.

Toda la documentación obligatoria del vehículo debe estar en regla. Sin duda, esta es la mejor manera para que te evites de problemas a la hora de hacer el cambio de titularidad.

Todos los datos de identidad de la propiedad deben coincidir con quien realiza la venta en última instancia, tanto si es en nombre propio como si es mediante autorización a un representante legal.

Es importantísimo que el número de matrícula y el número de chasis que aparecen en la documentación sean los mismos que los que tiene la moto. En caso de no ser así, puedes tener serios problemas si la policía te pide la documentación en algún momento o cuando tengas que pasar la ITV.

Solicita un informe del estado del vehículo. Este informe lo puedes pedir a la DGT tanto de forma presencial como telemáticamente. Puedes acceder a esta segunda opción desde este enlace.

Al solicitar el informe de estado lo que haces es asegurarte, entre otras cosas, de que no es una moto robada, no ha tenido o tiene embargos y no tiene multas pendientes.

También tendrás información extra sobre el número de propietarios que ha tenido la motocicleta y sobre los problemas que se han detectado en cada una de las revisiones en la ITV (Inspección Técnica de Vehículos).

Por último, deberás dirigirte a cualquier Jefatura de Tráfico y pagar las tasas para formalizar el cambio de titularidad, es decir poner la moto a tu nombre.

Libro de Mantenimiento

Pueden contarte todos los cambios y mejoras habidas y por haber, pero lo lógico es que lo veas todo en un libro de mantenimiento. Es mala señal, pero puedes ser bienpensado y entender que quizás no todo el mundo es tan ordenado.

Si una moto ha estado bien cuidada -en principio- puede ofrecer más garantías y menos riesgos de reparaciones.

Por eso cuando te planteas cómo revisar tu moto de segunda mano es fundamental que tengas acceso al historial de mantenimiento que ha tenido el vehículo que vas a comprar.

En el libro de revisiones puedes comprobar algunas de las acciones de mantenimiento que se le han practicado, así como el kilometraje que ha tenido en los años anteriores a la compra.

Trata de conseguir que el vendedor te entregue copia de las facturas de reparación y revisiones realizadas. Por ejemplo, el cambio de aceite periódico es fundamental y será uno de los aspectos que se refleje en esas facturas o anotaciones del libro de mantenimiento.

Consideraciones Finales

Adquirir una moto es solo el primer paso de una serie de gastos fijos. Tendrás que contar con un seguro obligatorio, pagar anualmente el impuesto de circulación, hacer un mantenimiento e invertir en un correcto equipamiento.

No es de recibo que te pidan pagos por adelantado o reservas y mucho menos sin un contrato por delante. Paga tu moto en el momento de la venta, no antes.

Siguiendo estos consejos, podrás reducir considerablemente el riesgo de que surjan problemas en el futuro.

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