El fabricante italiano de motocicletas Guzzi comenzó su andadura allá por los años 20. Casi un siglo después aún continúan con su actividad, además de haberse convertido en todo un icono. ¿Conoces las motos antiguas Guzzi? Antes de presentarte algunos de los modelos más populares de las motos antiguas Guzzi, es interesante conocer el origen de esta marca.
Su historia se remonta a 1921, año que en que dos pilotos de aviación, entre ellos Carlo Guzzi, y un mecánico, se aliaron para crear a este mítico fabricante. Durante su trayectoria han creado más de 50 modelos y su especialización se da en los motores de dos cilindros a 90º en V. En alguna ocasión, estos motores se utilizaron también para otros fabricantes de menor tamaño. Sus modelos deportivos han logrado hacerse con ocho campeonatos de velocidad a nivel mundial.
El museo oficial de Moto Guzzi se encuentra en Mandello del Lario, en la zona del Lago de Como, en el corazón de la histórica fábrica que vio nacer a la marca un 15 de marzo de 1921. Su espacio recoge una rica colección de más de 150 motos entre curiosidades (motores de avioneta, scooter, coches, el mulo mecánico 3×3, las unidades militares y policiales, etc), modelos matriculables, deportivos, prototipos, versiones experimentales y de carreras.
«Dispuesto a entrar en el santuario amarillo y descascarillado por el paso del tiempo, esperando a que la gran puerta metálica roja de acceso se deslice lo más rápido posible. Es todo un honor: abren el museo sólo para nosotros antes de la “hora legal” de apertura fijada a las 15:00. Varios periodistas españoles han viajado a probar los últimos modelos y el paseo es obligado y certero.
Una gran foto en blanco y negro, de unos cuatro metros de alto, con Sean Connery sobre una legendaria V75 California de policía nos da la bienvenida al recinto. Después, avanzamos por el patio bajo un sucio techo fabricado con trozos de plástico, dejando a nuestra derecha un par de dependencias. La primera de ellas, con suelo enmoquetado en color rojo, está abierta y muestra un par de motos modernas junto a algunas hojas de árbol secas arrastradas por el viento. La segunda, cerrada mediante una puerta corrediza de carcomida madera verde, no te permite ver lo que esconde en su interior.
«Un poquito más adelante y a mano izquierda, la entrada al museo. Subo unas escaleras y ¡voilá! me encuentro con la primera Guzzi: la GP prototipo de 1919, enfrascada en una urna de cristal. Una pieza única firmada por Carlo Guzzi y Giorgio Parodi, dos de los fundadores (de ahí la denominación del modelo). Chasis rígido, cilindro horizontal, 12 CV y 100 km/h. A continuación, un pasillo de interminable moqueta verde.
Disfruto como un niño paseando por cada una de las tres plantas de que consta el museo, deleitándome con las grandes maravillas allí expuestas: motos, maquetas, fotos, documentos… pero el recuerdo permanece más vivo en los modelos de competición. Separadas del resto y sobre un podio, nos recuerdan cómo se hacían las precarias motos de antaño y cómo Guzzi llegó a ser la reina de 250 y 350 cc en la década de los ’50 ganando 8 campeonatos del mundo de pilotos y 7 de constructores, además de una docena de triunfos en el TT de la Isla de Man y varios títulos europeos.
«Antes de bajar a otra planta te topas con una maqueta de la mítica ‘galleria del vento’ (inaugurada el 11 de abril de 1954), el primer túnel de viento construido específicamente para motos, refuerza mi idea de dominadora de la industria motociclista de aquella época. Un motor eléctrico de 320 CV movía una hélice de 3 palos capaz de generar una corriente de aire de 225 km/h.
«Mis favoritas: las máquinas de resistencia de los 70, las 1000 Daytona 8 válvulas que arrasaron en la Battle of the Twins a finales de los ’80 en EE.UU puestas a punto por el dentista John Wittner (Dr. John para los amigos) y, sin duda, la todopoderosa V8 Corsa: un prodigio tecnológico de 148 kg que compitió en el mundial de 500 cc entre 1955 y 1957 con el objetivo de batir a las tetracilíndricas de la competencia. Un corazón de ocho cilindros en V y 45 kg con 72 CV latiendo a 12.000 rpm, refrigeración líquida y 6 marchas: simplemente colosal.
Una muerte prematura causada por la dificultad de carburar “a oído” sus ocho Dell’orto de 20 mm, porque los patéticos neumáticos de la época no estaban preparados para soportar semejante caballería y por los reglamentos FIM, claro.
«Tampoco debemos olvidar la legendaria Norge de 1928 (la primera gran turismo de la historia, diseñada por Carlo Guzzi), las Sport y GT de la década de los ’30, y las Airone y Falcone, el sueño de muchos aficionados en los años cincuenta. Llama la atención la versión Motoleggera 65 “Guzzino” preparada para batir récords de velocidad o la Guzzi Dingo Cross de 49 cc de 1970 con la que el periodista Roberto Patrignani cubrió 18.000 km de Ciudad del Cabo a Milán.
No faltan las míticas Le Mans I, II y III y, por supuesto, la V7 Sport, primer modelo propulsado por el característico motor V-twin a 90° de cilindros transversales de la era moderna. Con 70 CV y 205 km/h triunfó entre el sector cafe-racer de la época. Precisamente, una unidad de carreras de la V7 luce cerca de la V8 con un palmarés de varios récords de velocidad en distancia/tiempo entre junio y octubre de 1969 en el peralte del Circuito de Monza con ocho pilotos.
«Moto Guzzi, en manos del Grupo Piaggio desde 2005, ha cambiado un poco por fuera, pero nada por dentro. Su filosofía, su gente, su tradición, su pasión… las raíces que le han permitido hacerse un nombre en la historia de las dos ruedas siguen siendo tan auténticas como siempre. Ninguno de nosotros osa interponer crítica alguna ante lo que acabamos de ver y menos aún cuestionar por qué las motos de la colección se mantienen en estado original en vez de estar restauradas.
Me marcho de allí envuelto en una envidia sana. A medida que me alejo, y por un instante, mi mirada de motero del siglo XXI se transforma en un velado en sepia al despedir afectuosamente a algunos de los 200 trabajadores de la fábrica que reemprenden su jornada. Dignos empleados que portan su orgullo italiano como mejor saben hacer: sacando pecho y mirando hacia adelante, convencidos de que su producto es el mejor del mundo».
Las motos de antaño eran “de hierro” y sus vistosos motores atraían todas las miradas. Aquellos bastidores carecían de la rigidez de los actuales, las suspensiones castigaban al piloto y no eran tan efectivas como estamos acostumbrados; por no hablar de los frenos… Pero su carácter y personalidad “auténtica” perviven y siguen levantando pasiones entre quienes empiezan ya a estar de vuelta de las prestaciones de última generación y quieren identificarse con una estética actual en la que, curiosamente, lo clásico puede ser más “chic” que lo moderno.
Modelos Emblemáticos de Moto Guzzi
A continuación, exploraremos algunos de los modelos más emblemáticos de Moto Guzzi que han marcado la historia del motociclismo:
- Moto Guzzi Normale (1921)
La Moto Guzzi Normale, a pesar de su insulso nombre -Normale es, como se puede intuir, Normal en italiano-, es la primera motocicleta de producción de la mítica firma italiana. Fue durante la Primera Guerra Mundial -del 28 de julio de 1914 al 11 de noviembre de 1918-, cuando Carlo Guzzi comenzó a dar forma a un sueño que acabaría por hacer realidad.
Lo normal tras una contienda tan salvaje y larga, es que hagan falta cosas básicas, como vehículos económicos que movilicen tanto mercancías como personas, de forma sencilla, fiable y barata. Pero claro, ponerse a inventar cosas muy evolucionadas también es un apoyo al desarrollo y un incentivo para otros. Aquella moto, actualmente conocida como Guzzi Parodi, solo era un prototipo y ni siquiera lucía el nombre de Moto Guzzi, marca que apareció en 1921 para poner en circulación la Normale.
Curiosamente, con la Moto Guzzi Normale, el señor Carlo pretendía ofrecer una motocicleta popular, práctica y, por supuesto, fiable. Otra de las curiosidades de la Guzzi Normale, era que no implementaba las interesantes soluciones que se aplicaron al prototipo antes mencionado. Diferentes razones económicas y tecnológicas impidieron que la primera motocicleta de producción de Carlo Guzzi fuera la más avanzada de su época.
Pero, claro, si quieres que sea una moto fiable y económica, hay que apostar por lo conocido y dejarse de experimentos. Se desecharon las cuatro válvulas en culata porque se pensó, y no sin razón, que un sistema tan avanzado e innovador podría espantar a los posibles clientes, y además, obviamente, porque encarecía demasiado el producto final.
Tenía 498 centímetros cúbicos y cotas supercuadradas, algo muy fuera de lo normal -88 milímetros de diámetro por 82 milímetros de carrera-, compresión de 4:1, refrigeración por aire y alimentación por un carburador no especialmente grande -un Amac de 25 milímetros- . La potencia era de 8 CV a 3.200 revoluciones, suficiente para alcanzar los 130 km/h gracias también a su cambio de tres relaciones, pero presumir de un consumo de solo 3,5 litros cada 100 kilómetros, un dato importante a comienzos de los años 20.

Moto Guzzi Normale 1924
Entre las mejoras que fue recibiendo la Guzzi Normale, cabe destacar el sistema de lubricación automático con recuperación de aceite. Como en todos los casos, existen curiosidades. La primera es que la Normale nunca fue roja, solo se ofrecía en un color verde oliva de gran calidad. Por otro lado, a comienzos de la década de los 70, Guzzi realizó un concurso cuyo premio era una Moto Guzzi V7 a estrenar, que se llevaría a cambio de su moto, aquel que acudiera con la Moto Guzzi más antigua. Un caballero acudió con una unidad de la Normale, número de chasis 51, que resultó ser la primera Normale fabricada de la historia.
- Moto Guzzi Falcone (1950)
Lanzada al mercado en 1950, fue el último modelo en incluir el motor monocilíndrico en horizontal de 500 cc, por lo que se convirtió en un clásico. Es uno de las motos antiguas Guzzi que se diseñaron para el uso diario.
- Moto Guzzi V8 (1955)
Diseñada en 1955, su motor es un V8, también de 500 cc, pero con 78 hp, y gracias a este logró superar los 270 km/h. Este modelo fue concebido para la competición, y para ello su motor llevaba dos levas y ocho carburadores que no llegaban a los 45 kg de peso.
- Moto Guzzi V7 (1967)
La primera de las V-Twin, se lanzó en 1967, disfrutando de un gran éxito en parte a su motor de 703 cc. Una de sus variantes fue la V7 Sport, que con cinco velocidades, pasó a ser un icono de la marca.
- Moto Guzzi Le Mans (1976)
Este modelo no puede faltar entre las motos antiguas Guzzi, ya que se trata de uno de los más conocidos de la marca. Lanzada en 1976 inicialmente como una evolución de la anterior, su desplazamiento era mayor y su diseño resultó muy llamativo para el público.

Moto Guzzi V7 Sport 1971
Motorhispania: Una Historia Ligada a Moto Guzzi
La historia de Motorhispania viene ligada con la evolución del motociclismo español. Desde 1942, esta empresa asentada en un primer momento en Barcelona comenzaría a despuntar en el mercado nacional con modelos de base Guzzi. En 1943 se empezó a gestar la Moto Guzzi Hispania 65 cc. La intención era hacer una moto económica por encontrarse en tiempos de posguerra, después de muchas reuniones y pruebas a finales de 1944 la motocicleta empezó a tomar forma. Tuvo muy buena acogida entre los usuarios incluso en el extranjero, por ejemplo, en 1948 se enviaban de 15-20 unidades dos veces al mes a Buenos Aires, Argentina.
En 1972, Motorhispania pasa al control de ISA, quedando vinculada exclusivamente a la capital hispalense. Su primer modelo, un renovado Dingo 49 (1973), da paso a otros totalmente nuevos y concebidos en la sede andaluza que no responden a la evolución de la antigua gama. En este sentido, aparecen en el mercado la Feria (1977) y Poney (1978). En el verano de 1988, la familia Gallego adquiere la fábrica y la dota de tres líneas de montaje con la tecnología más avanzada, fabricando más de 16.000 unidades anuales para el mercado interno y el extranjero.
En 2002, MH sube un escalón más con la RYZ, motor Minarelli, chasis tipo deltabox y componentes nunca vistos en España. 2003-2004 nacen los mundos URBAN BIKE y PRO RACING, a los que le siguen en 2007 la MH7 NAKED, la RX 50R y 125R y la Duna.
La Fascinante Historia del Creador de Moto Guzzi
Motos Retro: Un Fenómeno en Auge
Así las cosas hace sólo unos años que dejaron de verse la mayor parte de las auténticas motos clásicas de las grandes marcas de los años 60 y 70. Igual me estoy volviendo un poco mayor pero me refiero a los años 90, cuando las motos supervivientes de los 70 todavía abundaban como fieles compañeras cotidianas. Pero no nos han abandonado: cada vez hay más “remakes”, motos recién salidas de fábrica pero que sólo son identificables a los ojos de los entendidos, y de cerca.
Es precisamente de cerca donde comenzaremos a apreciar cómo ha pasado el tiempo, para bien: frenos de disco eficaces ¡y con tacto!, horquillas de notable grosor que ni tiemblan ni se hunden, arranques eléctricos, neumáticos con anchura de verdad y no de ciclomotor.
Ejemplos de Motos Retro Modernas
Hagamos un repaso a las motos retro de más de 125 cc, pues las que se pueden conducir con el carnet A1 de moto y con el B de coche las hemos recopilado en este otro artículo.
- Benelli Leoncino 500 Trail: En su apuesta por la estética scrambler, la mítica marca italiana recuperó uno de sus nombre míticos para dar a luz la arrebatadora Leoncino 500 Trail. Su presencia está logradísima por lo evocadora y poderosa que resulta, combinando muchos elementos vanguardistas con detalles clásicos. Destaca la calidad de su parte ciclo con una horquilla invertida así como un potente equipo de frenos Brembo con asistencia de ABS. Además monta un motor bicilíndrico de 500 cc refrigerado por agua con una potencia perfecta para los usuarios del carnet A-2: 47,6 CV.
- BMW R nineT: Los germanos apostaban en 2014 por un retorno a los orígenes con el lanzamiento de la R nineT, una roadster de estilo clásico que, como no podía ser de otra manera, emplea el histórico motor boxer de la marca en su última versión refrigerada por aire. Prescinde de la suspensión delantera Telelever y apuesta por una horquilla invertida que otorga una imagen más clásica.
- Ducati Scrambler: Las Scrambler fueron presentadas en su momento como la puerta de entrada a la marca Ducati gracias a tener un precio más asequible, pero su marcada personalidad las convierte en una gama independiente y con distintas versiones entre las elegir: Scrambler Icon, Scrambler Nightshift y Scrambler Desert Sled.
- Kawasaki Z900RS: Kawasaki ataca este segmento de dos maneras distintas: una más clásica, con la W800, y otra más deportiva, con las Z900RS y Z900RS Café.
- Mondial HPS 300: Una marca con tanta historia no podía regresar de otra manera que no fuera con modelos que evocaran a su pasado, el cual está marcado por la competición y por el diseño. Un claro ejemplo es su HPS 300, una montura que aglutina elementos café racer y scrambler para lograr una imagen muy personal.
Moto Guzzi V7 III: Un Clásico Modernizado
Mantiene el clasicismo de la primera saga, con su clásico motor de dos cilindros en V a 90º que rinde una potencia de 52 CV -hay versión de 35 kW para el A2-, al que se unen elementos más modernos como el control de tracción con dos niveles. Existen numerosas versiones de la V7 III, desde la más básica Stone, que resulta ideal para personalizar, a la V7 III Racer, la más deportiva y dotadas de amortiguadores Öhlins regulables y llantas de radios negros.
No nos podemos olvidar en este artículo de las Moto Guzzi V9 Bobber y V9 Roamer, la pareja de modelos que montan un motor de 850 cc y 55 CV con la configuración típica de la casa en V a 90º y que ofrece 62 Nm de par a tan solo 3.000 rpm. Usa cardan para la transmisión final haciendo uso de una caja de cambios de seis velocidades, con una marcha final más larga, apostando por una conducción agradable desde bajas vueltas. Además dispone de un kit de limitación para los poseedores de la licencia A-2. De serie ofrece tanto control de tracción con dos niveles de intervención (desconectable) como sistema ABS de dos canales para asegurar la frenada. Ambas comparten toda la base mecánica y de parte ciclo pero imponen un estilo diferente gracias a sus elementos estéticos. La V9 Bobber apuesta por un estilo esencial con neumáticos anchos y decoraciones oscuras mientras que la V9 Roamer hereda la filosofía de la Nevada 750, ofreciendo un estilo sencillo y urbano, perfecto para los que buscan una custom ...