Monstruos en obras de teatro para niños: El Triciclo

El teatro, a lo largo de los siglos, se ha convertido en un pilar fundamental de la cultura. Este arte ha sido un vehículo para entretener a grandes reyes y emperadores, así como para colorear el día a día del pueblo, convirtiéndose en un arte que no entiende de clases, edades, razas o sexo. Es la perfecta definición de un arte global capaz de recorrer los grandes escenarios y los pequeños, donde entre bambalinas se mueve la misma ilusión.

En Zaratán, el teatro del Centro Cultural Azarbe se transforma cada semana en un Liceo o en un Teatro Real a pequeña escala, donde se forman los actores del futuro. Bajo el paraguas de Cultura del Ayuntamiento de Zaratán nació hace cinco años un proyecto que ha crecido como las judías mágicas de Jack en el cuento infantil.

Tras un telón que mostró a doce personas (seis niños y seis adultos) la primera vez que se levantó, aguarda ahora una cantera de más de 80 actores de todas las edades dirigida por Alberto Guerra. El secreto del crecimiento no se esconde detrás de una fórmula mágica, sino que se mueve sobre un triciclo de tres ruedas, como explica el técnico de Cultura Javier Rojo: «Se han sumado varios factores: la apuesta por parte del Ayuntamiento para impulsar el teatro en el pueblo, el valor de nuestro profesor y el esfuerzo por hacer una oferta de teatro». Esta propuesta incluye representaciones teatrales mensuales que llenan el modesto aforo de Azarbe (161 localidades).

La cultura del teatro ha llamado con fuerza a la escuela de Zaratán, donde las riendas de la tramoya que levanta el telón de cada ensayo están en manos de Alberto Guerra. Integrante de las compañías The Clever People Company y Menudo Tinglado, lleva más de una década en el encerado de la docencia interpretativa; una pasión que transmite a sus alumnos en cada clase.

Los pequeños ganan por goleada a los adultos en lo que se refiere a presencia (dos grupos de mayores y cuatro de jóvenes) en Zaratán, donde el teatro es un espectáculo apto para todas las edades, como reconoce Guerra: «Todo el mundo tiene un actor dentro. Interpretar es jugar. Ese juego va desapareciendo con los años, por vergüenza o por educación. Intentamos sacar ese juego en niños y adultos, a los que hay que sacar el niño que tienen dentro», explica. «Hay que ser muy niño y muy adulto en este juego», dijo su maestro (junto a Eduardo Navarro) Carlos Martínez Abanca; una frase que hace suya Alberto Guerra en cada clase.

El boom teatral en Zaratán tuvo su momento de ignición, como el Big Bang. Fue cuando representaron en su primer año Mis pequeños monstruos. La obra gustó y los padres y las madres vieron en Azarbe un aula perfecto para sus niños en el que trabajar «la escucha, el diálogo, el darse cuenta de que nos necesitamos unos a otros... eso lo da el teatro», asegura.

La puesta en escena y el disfrute del teatro

Todo ensayo tiene su puesta en escena; un momento clave en el que los nervios florecen hasta la epidermis; una reacción común en jóvenes y adultos. «Siempre les digo que disfruten. El teatro es ver que los actores se lo pasan bien sobre el escenario. Si ellos se lo pasan bien, el público se lo pasará bien», sentencia.

Blancanieves, Peter Pan o Una historia de ángeles y demonios son algunos de los libretos que la Escuela de Teatro de Zaratán lleva a las tablas. Ahí se lleva al siguiente nivel todo lo trabajado en las clases, donde los más jóvenes (desde los tres años) aprenden las directrices del teatro como si fuera un juego: «Con los pequeños trabajamos con textos que puedan comprender. Si no los entienden no los pueden interpretar. Intento que todas las clases sean diferentes. Usamos muchos juegos teatrales. Activar el cuerpo y la mente, imitar, música... y a partir de ahí cada día trabajamos una cosa: la expresión corporal, el juego de roles, las improvisaciones...», explica.

Es importante destacar la influencia de autores como Arnold Lobel y Maurice Sendak en la creación de obras que conectan con el mundo infantil. Lobel, a través de sus relatos de amistad y ternura, revive su propia infancia, mientras que Sendak explora los temores y deseos de los niños, como se ve en Donde viven los monstruos.

Sendak no piensa que a los niños haya que protegerles de la vida, y así, los deja abiertos a sus contradicciones, explorando el mundo de los sueños y los deseos. Quien conozca el libro titulado El letrero mágico de Rosie, reconocerá inmediatamente ese mundo infantil donde el tedio se instala a veces de manera fulminante. Sendak sabe que los niños, a veces, se aburren y no saben cómo llenar sus horas muertas.

“El artista -dice Sendak en una entrevista- pone elementos de su obra que vienen de lo más profundo de sí mismo. Los toma de una vena peculiar de su infancia, siempre abierta y viva” (1) Es de esa vena abierta donde produce un libro como Algo ahí afuera en el que relata el pánico que sentía de niño a desaparecer, a ser raptado y no volver a ver a sus padres nunca más.

Una de sus obras más emblemáticas fue Donde viven los monstruos, donde relata el viaje interior de un niño para dominar sus temores. Cuando fue publicado en 1962, muchos adultos se echaron las manos a la cabeza y criticaron que en un libro para niños aparecieran monstruos de manera tan explícita. De lo que en realidad se asustaron es que en un cuento para niños aparecieran claramente retratados sentimientos como la furia y el odio, presentes en todos los niños y escondidos hasta la fecha en los libros infantiles que preferían retratar una infancia más idílica y ejemplar.

“Muchos padres y madres -dijo refiriéndose las críticas de los adultos y a la inmensa popularidad del libro entre los niños- no saben todavía o no quieren entender, que con la ayuda del libro y de los monstruos los niños empiezan a descargar esa rabia que tienen en contra de sus madres. Descargando la rabia en los monstruos empezarán a hacer frente a situaciones familiares, e irán encontrando caminos para lograr un mejor equilibrio interior.

De Sendak, aunque habría que hablar más bien de su trabajo como ilustrador, y aquí le rendimos homenaje por el difícil arte de combinar texto con imagen, se podría decir que nunca abandonó sus fuentes infantiles: ni los relatos que escuchó de su padre, que le sirvieron para poder crear sus propias historias, ni su propia infancia, en esos sueños no olvidados.

Sendak, a diferencia de Lobel, disfruta encontrando a los niños actuales, quienes le verán tal vez como un viejo ogro de barbas canas, pero que, según el autor, son la mejor audiencia: “Ellos hacen las mejores críticas, son más sinceros y tienen cualidades de críticos profesionales; por supuesto, cualquiera las tiene, pero cuando a los niños les gusta tu libro, se convierte en: Me encanta tu libro, gracias, quiero casarme contigo cuando sea mayor, o en: Mi querido Sr. Sendak, odio su libro, espero que se muera pronto.

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Ejemplos de cuentos y series infantiles con monstruos

En Abacus tenemos la serie infantil de novelas gráficas que enganchará a los lectores y las lectoras más jóvenes de la casa: los libros de Agus y los Monstruos. Historias ingeniosas y divertidas para toda la familia. A continuación, se presentan algunos ejemplos de las aventuras de Agus y sus amigos monstruos:

  • Terrorífic!: Agus y sus amigos se enfrentan a sus miedos en una casa del terror.
  • T Rex!: Unos pequeños tiranosaurios causan problemas en Galerna, y Agus y sus amigos intentan protegerlos.
  • Dalí!: Agus, Lidia y los monstruos se adentran en el mundo surrealista de Salvador Dalí para rescatar a Emma.
  • Detectives!: Agus y sus amigos se inspiran en los grandes detectives para resolver un problema del padre de Lidia.
  • Robots!: Agus, Lidia y los monstruos se enfrentan a un problema de robos relacionado con robots.
  • Frankenstein!: El Dr. Brot crea su propia criatura, y Agus y sus amigos deben ayudarla.
  • Virus!: Agus y sus amigos luchan contra un virus que propaga el consumismo.
  • Olimpíada Cultural!: Agus y sus amigos participan en una olimpiada cultural en nombre de su escuela.
  • El tresor de l'avi!: Agus y Lidia buscan un tesoro perdido en la casa del abuelo de Agus.
  • L'arbre dels malsons!: Agus y sus amigos quedan atrapados en el "Árbol de las pesadillas" y deben encontrar una salida.

Estos cuentos no solo entretienen, sino que también educan en valores como la amistad, la valentía y la superación personal.

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