Desde sus inicios en un humilde garaje hasta convertirse en un símbolo de libertad y rebeldía, Harley-Davidson ha trascendido la mera función de transporte para convertirse en un icono cultural. La marca, fundada en Wisconsin (EE.UU.) hace más de un siglo por William S. Harley y Arthur Davidson, ha sabido adaptarse a los tiempos sin perder su esencia, atrayendo a generaciones de entusiastas que ven en sus motocicletas un estilo de vida.

Orígenes y Primeros Éxitos
Los hermanos Davidson y su amigo William Harley se juntaron en el garaje de la casa familiar de los primeros para construir una motocicleta propia. Los fundadores trabajaron duro en los primeros meses para terminar unos prototipos cuyo carburador se mecanizó a partir de una lata de tomate. De hecho, su primer modelo, la Silent Grey Fellow, fue utilizada en las carreras más populares de la época en pistas ovales de madera y sus buenos resultados fueron la mejor publicidad para promover las ventas.
Cuatro años más tarde, fue la policía de Detroit la primera que compró motocicletas Harley-Davidson para el servicio de sus agentes, iniciándose así una relación comercial con las fuerzas de seguridad que se mantiene hasta hoy en día. De hecho, esa habilidad de sus directivos para conseguir contratos públicos salvó a la compañía de varias situaciones comprometidas. Ya en la Primera Guerra Mundial, HD consiguió vender decenas de miles de motos al ejército americano y más de la mitad de su producción se pintó de caqui.
Tras la guerra, Harley-Davidson se convirtió en la marca de motos con mayor volumen de ventas en el mundo y una red de casi un centenar de concesionarios. Sus éxitos también se extendían a la competición, donde su equipo conocido como ‘The Wrecking Crew’ dominaba las ya muy populares carreras de dirt track. La mascota elegida, un cerdito, les bautizó como HOG’s.
La Época de los "Chopper" y la Rebeldía
Después de la guerra, se abrió un periodo que cambió por completo la historia de la marca y del motociclismo en general. Muchos de los soldados que regresaron de la guerra, y que poco después se vieron inmersos en las batallas de Corea y más tarde Vietnam, arrastraron su estrés postraumático por las carreteras del país. Auténticos nómadas de la vida que encontraron en las motos el medio de transporte ideal para expresar su libertad. Para diferenciarse unos de otros comenzó el fenómeno de la customización, entre cuyos ejemplos estuvo la tendencia minimalista a reducir la moto a lo esencial, recortando mucha chapa para dar a luz a los primeros ‘chopper’.
Un par de películas de éxito catapultaron la fama de rebeldes de los motoristas y como decíamos, con parte de verdad y con parte bien inventada, esa imagen se asoció de por vida a los usuarios de Harley-Davidson. La uve no sólo fue el símbolo de la victoria. También era la imagen del emblemático motor de la marca, con dos cilindros opuestos a 45 grados.

Altibajos y Resurgimiento
El camino no fue siempre de rosas. A finales de los años 70, la situación económica supuso la venta al holding American Machine and Foundry Company (AMF) muy popular por su producto estrella, las bolas para jugar a los bolos. Esa etapa es maldita para los puristas que aseguran que fue un periodo donde el producto no alcanzó el nivel deseado. Fue una década compleja hasta que 1981 un grupo de ejecutivos, liderado por Willian G. A partir de ahí se vivieron tiempos gloriosos con el lanzamiento del motor EVO, la presentación de modelos tan emblemáticos como la Road King o la primera Harley-Davidson con motorización refrigerada por agua, la V-Rod diseñada en una joint venture con Porsche.
Harley Owners Group (HOG)
En 1983, movidos por el sentimiento de pertenencia a la marca de los propietarios de estas singulares motocicletas, Harley Davidson creó el HOG (Harley Owners Group), un punto de encuentro entre estos fans incondicionales, donde poder intercambiar experiencias y poner de relieve su pasión por la marca. Toda una religión que 2 años después contaba con 60.000 socios. Este grupo se internacionalizó en la década de los 90 y en la actualidad cuenta con más de 1.300.000 miembros a nivel mundial.
Un Estilo de Vida
Harley es mucho más que un fabricante de motos, se ha convertido en todo un estilo de vida. Sus valores trascienden más allá de lo que podría implicar un vehículo de transporte. El característico sonido de su motor desprende libertad, rebeldía, individualismo, camaradería. Poseer una Harley no es comparable a adquirir un vehículo de transporte, sino a adoptar un estilo de vida, a formar parte de su historia, vivir una experiencia.
"Nosotros no competimos en el mundo de las motos, competimos en el mundo de las experiencias" - Josep Grañó, director de Harley España.
Según Grañó, la adquisición de una Harley se compara a la de hacer un viaje de ensueño, comprar un barco o un Porsche; no se trata de llevar una moto, sino de conducir una leyenda. Todo ello ha convertido a Harley Davidson en una de las lovemarks más populares del mundo. El amor de los fans hacia esta marca les ha llevado a incluir su emblemático logo en su ropa, en los accesorios de su moto e incluso en su propia piel.
Además, la marca se ha esforzado por individualizar al máximo dicha experiencia. Partiendo de la premisa no existe una persona igual a otra, tampoco tiene por qué haber dos Harleys iguales. Su departamento de marketing se emplea a fondo en conocer a su público objetivo, su comportamiento y sus necesidades, para poder aplicarlo al desarrollo del producto. Por su parte, cuentan con un área de customización, que pretende ofrecer una experiencia única a cada harlista.
Marketing y Publicidad
A lo largo de sus más de 100 años de historia, Harley Davidson ha conseguido convertirse en una auténtica leyenda. Desde el punto de vista empresarial Harley Davidson es una marca especial que ha servido como referencia y ejemplo en muchas publicaciones, libros y estudios en el mundo del marketing como un claro ejemplo de la máxima expresión de una estrategia “marketiana” muy especial, no vender el producto sino vender un estilo de vida.
En la actualidad, los motoristas de Harley Davidson no sólo usan la motocicleta como un modo de locomoción o transporte, sino que lo conciben como todo un símbolo de rebeldía, de libertad y de independencia. Valores que sin duda quedan "impresos" y patentes en cada una de sus anuncios. Sus comerciales y spots publicitarios también dejan patente la huella de ese espíritu rebelde, atrevido y genuino asociado a esta marca de leyenda.
Harley-Davidson: La Leyenda Sobre Ruedas
Curiosidades de Harley-Davidson
- Las Harley-Davidson fueron el modelo elegido en 1908 por el cuerpo de policía de Detroit.
- El conocido logo de Harley fue pintado desde el principio en el depósito de sus modelos. Inicialmente únicamente recogía el nombre de la marca.
- No fue hasta 1933 cuando se incluyó el águila, como medida para impulsar la cifra de ventas, maltrecha durante la Gran Depresión.
- Con motivo de su 50 aniversario, en 1953 se creó su nuevo logotipo, con forma de V, un homenaje a la forma de su motor.
- Este logo está presente en su ropa, su casco, su moto e incluso en su piel. Harley-Davidson puede presumir de ser la única marca comercial que la gente se tatúa.
- En 1916 nace "The Harley-Davidson Enthusiast", una revista dedicada a los jinetes de estos caballos de hierro; la que se ha consolidado como la publicación especializada de mayor trayectoria a nivel mundial sobre el sector de las motocicletas.
- A partir de 1918 Harley comenzó a vincular su marca con los principales famosos. La primera en posar con esta tremenda moto fue Trixie Fraganza; a partir de entonces hemos podido ver a grandes estrellas del mundo del espectáculo junto a esta joya del motor, tales como Clark Gable, Elvis Presley, Cher, Elisabeth Taylor o Bruce Willis.
- La venta de prendas y accesorios de la marca Harley-Davidson comenzó en 1932, y hoy en día es una importante fuente de ingresos para la compañía. A partir de 1947 se comercializa la típica chaqueta negra de cuero, uniforme obligado para motoristas.
- Las Harley-Davidson no son solo cosa de hombres. En 1940 Dot Robinson una The Motor Maids, una auténtica motera, conocida como la primera dama de las motocicletas, quien recorrió más de 2,4 millones de kilómetros, utilizando para ello 35 Harleys distintas.
- En 2008 la compañía crea un fantástico museo Harley-Davidson en Milwaukee, su tierra natal. Un edificio de 12.000 metros cuadrados, en 3 plantas, que incluye más de 450 motos, junto con objetos emblemáticos de la historia de la marca.
Evidentemente, el sonido de sus motores, que ha sido registrado recientemente por la oficina norteamericana de patentes y marcas, sigue siendo uno de los valores intrínsecos de las Harley. Es, sin duda, el sonido de América.

Rikuo: La Harley-Davidson Japonesa
A principios del siglo XX Los empresarios japoneses empezaron a fraguar alianzas con países occidentales, siendo una de las primeras la que permitió que Harley-Davidson importara motos en Japón. El importador de aquellas primeras motos norteamericanas fue el barón Okura Kikachiro a través del Okura Group en 1917. Pero en aquel primer envío de motos faltaba algo muy importante. Junto a las motos no se importó el necesario recambio para que estas siguieran funcionando.
Esta importación parcial siguió haciéndose hasta que el jefe del departamento de ventas de Harley-Davidson se dio cuenta del error que estaban cometiendo. Child buscó otros empresarios japoneses y acabó negociando con a empresa Sankyo Company y su co-fundador Fukui Genjiro. Esta empresa aparece en algunas citas históricas como una empresa-tapadera del gobiernos japonés, concretamente organizada por la armada imperial japonesa para poder negociar con empresas extranjeras sin que apareciese su nombre mezclado en estos negocios. Pero en esa época en Japón prácticamente todas las grandes empresas estaban controladas por el ejército y cuesta mucho deslindar la influencia militar que se ejercía sobre ellas.
En esa época prácticamente el 50% de la producción de Harley-Davidson se exportaba y el mercado japonés fue creciendo poco a poco hasta convertirse en el segundo mercado más importante para la marca tras Australia. Fueron muchos los ayuntamientos y cuerpos de policía a lo largo y ancho de Japón que adoptaron las Harley-Davidson como moto oficial. La rivalidad frente a Indian estaba en su punto máximo, pero los de Milwaukee consiguieron hacerse con una buena parte del mercado japonés.
El 18 de septiembre de 1931 Japón invadió Manchuria, y la necesidad de fabricar sus propios vehículos se volvió aún más imperiosa si cabe para el ejército japonés. Justo en un momento en el que la industria japonesa todavía no había explotado, lo mejor que se les ocurrió a los militares fue instar a Sankyo a que consiguiera los derechos para fabricar Harley-Davidson bajo licencia en Japón.
Harley-Davidson, que estaba sumida en la recesión que vino tras el crack de 1929, no se lo pensó dos veces y vendió a Sankyo Motor Company los diseños, la maquinaria, los moldes de fundición, las especificaciones de los materiales junto con los secretos necesarios para realizar el tratamiento superficial de algunos materiales críticos. Incluso llegó a desmontar y trasladar a Japón la planta de fabricación de motores Flathead de 1.200 cc que tenían en Milwaukee.
Llegó 1935 y la fábrica de Harley-Davidson a orillas del Kitashinagawa pudo comenzar la producción. Las motos salieron con la marca Rikuo en el depósito. Palabra que se podría traducir por “rey de las tierras” y que algunos prefieren traducir como “rey de la carretera”. Sea como fuere acababa de nacer una nueva moto. Y el principal cliente de la marca no era otro que la armada japonesa. Que se jactaba de que los vehículos que utilizaban no contenían ni una sola pieza importada.
Durante 1936 Harley Davidson presentó un motor revolucionario, el Knucklehead, que abandonaba las válvulas laterales por válvulas cenitales en la culata. Harley-Davidson le ofreció a Rikuo fabricar el nuevo motor en su factoría si lo incluían en el acuerdo comercial que tenían ya firmado. Pero los japoneses, desconfiados ellos, no aceptaron y decidieron mantenerse fieles a la tecnología que ya conocían.
Una moto sin suspensión trasera, a la que se le podía acoplar un sidecar con tracción a la rueda y que se convirtió en el principal caballo de batalla de la armada japonesa en Asia. El motor proporcionaba 28 cv a 4.000 rpm, bastante poco si pensamos en las pérdidas que generan la transmisión al sidecar. La ingeniería japonesa había desarrollado una suspensión especial para el sidecar y algunas soluciones técnicas para el mismo. En el motor utilizaban una culata de alta compresión, que no les permitía ganar potencia frente a los modelos norteamericanos, pero proporcionaban más par motor a bajas revoluciones. La suspensión delantera podríamos decir que es una Springer muy rudimentaria, pero suficiente y fácil de mantener para el uso militar.

Rikuo volvió a la producción de motocicletas tras la guerra, y acabó desapareciendo en 1959. Pero podríamos afirmar que gracias a esta marca y la compra de los secretos técnicos de Harley-Davidson hoy tenemos motos fabricadas en Japón.
El Presente
El siglo XXI ha puesto en un brete a este histórico fabricante que vive esencialmente de modelos de aspecto muy clásico y mecánicas que, aunque se han actualizado siguen estando basadas en conceptos muy antiguos. A la dificultad para enganchar a las nuevas generaciones se han unido las restricciones por medidas anticontaminación, control de ruidos, etc. Tras un periodo de incertidumbre, Harley-Davidson ha contraatacado con dos modelos sorprendentes, la Live Wire, cien por cien eléctrica y una Trail, la Pan America que muy pronto ha conseguido un nivel de ventas notable. ¿Será lo que nos espera en el futuro?
En el presente año, la compañía Harley Davidson ha potenciado todavía más el made in USA en su actual gama de modelos, que van desde la sencilla Sportster hasta la Electra Glide pasando por la Fat Boy, que es la que mejor resume su manera de hacer de siempre. Profusión de cromados, mejoras técnicas como la inyección electrónica y mayor equipamiento contribuyen a potenciar el refinamiento de unos productos fabricados con el sello de la tradición.
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