El Mirador del Sidecar de la Rodea Grande: Un Icono Cinematográfico en Aýna

En el corazón de la Sierra del Segura se extiende Aýna, un pueblo singular de Castilla La Mancha que cautiva por su espectacular paisaje.

Aýna está incrustada entre montañas, por lo que para acceder a ella hay que descender por una serpenteante carretera que discurre junto al mirador del Sidecar de la Rodea Grande. Este mirador era el punto de encuentro con Juan Ángel, un lugareño que invitó a los visitantes a su hostal Miralmundo, un alojamiento rural ubicado en lo alto del pueblo con vistas espectaculares.

Aýna: La Suiza Manchega

El sobrenombre de "la Suiza manchega" se lo ha ganado porque el visitante no espera encontrarse un enclave de tal belleza y singularidad paisajística a solo 61 km de Albacete. Gracias al río que atraviesa el valle, toda la zona está cubierta por el verde de un manto natural donde predomina el monte de pino carrasco, bien acompañado de encinas, sabinas, nogales, chopos y multitud de plantas aromáticas y matorrales típicos de la flora mediterránea. Un hábitat ideal para la rica fauna que puebla el municipio, destacando la cabra montés, experta en surcar las escarpadas rocas de las cumbres. A Aýna también se la conoce como la “Suiza manchega”, por la naturaleza que envuelve a sus pueblos, encaramados en las montañas.

Un Escenario de Cine: Amanece, que no es poco

El mítico filme de José Luis Cuerda rodó gran parte de su metraje en este pueblo y su entorno, convirtiendo literalmente la localidad en un escenario de cine. En 1989 José Luis Cuerda estrenó «Amanece, que no es poco», una de sus películas más afamadas por su humor absurdo y surrealista, y que sirvió para que muchos españoles descubrieran una tierra hasta ese momento desconocida para el gran público: la Sierra del Segura. Aýna mantiene tan grato recuerdo de la película de José Luis Cuerda, que sigue tan vigente décadas después, que la localidad cuenta con el Centro de Interpretación de 'Amanece, que no es poco'. No puedes irte sin visitarlo.

Liétor, Aýna y Molinicos, tres de los pueblos más representativos de la serranía albaceteña por los que discurre el río Mundo y arroyos de la cuenca, fueron en efecto los escenarios elegidos por el director para grabar su película.

Gracias a José Luis Cuerda, Aýna se ha convertido en un destino cinéfilo. La ruta de Amanece, que no es poco está señalizada con paneles donde se explica qué escena se grabó en cada lugar y hay placas que indican qué extra vivió o vive allí. Casi todos los vecinos de Aýna participaron en el film.

Llegando desde el norte, en un mirador de impresionantes vistas nos da la bienvenida la escultura de la famosa moto con sidecar, imagen de la película de Cuerda. Tanto si se es fan de la película como si no, es un punto de visita y fotografía obligada.

Miles de fans, venidos de diferentes puntos de España, se dan cita en Aýna desde 2010 para realizar esta ruta, tanto de forma individual como en grupo, a través de la Quedada Amanecista. Y es que, tal es el fenómeno fan de esta película que cada año se celebra esta peculiar quedada que sirve para rendirla homenaje. Entre otras actividades, se visitan los escenarios de Aýna, Liétor y Molinicos, se recrean escenas de la película, se celebran fiestas de disfraces, también hay concursos con originales premios, o se charla con la gente del pueblo que en su momento participó como extras.

Como decíamos, la clave del turismo de pantalla en la Sierra del Segura recae en un largometraje que ha dejado una fuerte huella en este paisaje.

Una vez en la zona específica que acogió el rodaje de Cuerda hace más de 30 años, te proponemos recorrer los pueblos donde se desarrolla la trama: Aýna, Liétor y Molinicos.

Aýna es el pueblo con más localizaciones visibles en la película. Si eres fan, recordarás las escenas de “Una moto con sidecar”, “El munícipe por antonomasia”, “Cursillo acelerado para aprender a besar” o “Amanecer”. Estas ubicaciones son tan icónicas que es habitual ver a los fans de la película acercarse a ellas para hacerse un selfie o incluso rememorar las escenas durante el encuentro anual que se convoca desde la asociación Amanecista. Pero Aýna es mucho más que la ruta “Amanecista”, es un pueblo de postal, conocido como la “Suiza manchega”, por su paisaje de montaña.

De la misma forma que los otros dos municipios, Molinicos mira al cañón del río Mundo ofreciendo espectaculares panorámicas.

“Amanece, que no es poco”, es de esas películas que, con el tiempo, se ha hecho más grande, convirtiéndose en un referente muy especial dentro de nuestra cinematografía. De ella ha nacido uno de los fenómenos fan más originales de España, la “Quedada Amenecista”. El evento, organizado por su propia asociación, es uno de los más peculiares al que podrás asistir.

La Quedada es una actividad inmersiva, pues muchos de los vecinos que participaron en la película siguen colaborando a día de hoy, compartiendo imágenes de ellos mismos en el rodaje y comentando anécdotas con los visitantes. Durante el fin de semana se suceden diversas actividades en torno a la película, visitas a los pueblos y, como no, representaciones de las escenas.

La Sierra del Segura te espera con los brazos abiertos, da igual si decides participar en la “Quedada Amanecista” o recorrerla a tu aire.

ALBACETE HACE UNA RUTA CON EL CINE DE JOSÉ LUIS CUERDA

Más que Cine: Descubre Aýna

Aýna es posiblemente el pueblo que más se recuerda cuando se habla de la película. Al llegar con el coche, las casas blancas aparecen rodeadas de imponentes paredes de roca. Si dejamos el vehículo a la entrada de la localidad, pronto comenzaremos a encontrarnos con los carteles que rememoran diferentes escenas de la afamada cinta de Cuerda. Al igual que en el resto de pueblos de la Sierra del Segura, los amantes de la naturaleza pueden disfrutar de espectaculares paisajes rodeados de agua.

Si eres amante de la naturaleza, no te preocupes porque Aýna cuenta con una red de caminos compuesta por nueve rutas de senderismo y dos paseos urbanos. Disfruta tanto de sendas infinitas y espectaculares parajes, como de la historia de su casco histórico. Todos los circuitos están adaptados a cualquier edad y nivel, son circulares y parten desde la Oficina de Turismo ubicada en la Plaza Mayor.

Otro atractivo de Aýna que no podemos pasar por alto son sus miradores:

  • El Mirador del Sidecar de la Rodea Grande.
  • El Mirador Astronómico Cañón del Río Mundo. Su ubicación le convierte en el lugar perfecto para los amantes de la astronomía que quieran contemplar cielos estrellados.

A poco más de 6 Km de Aýna, en la pedanía de Los Cárcavos se encuentra la Presa que canaliza el agua hasta la central hidroeléctrica que se encuentra en Híjar, aldea de la vecina localidad de Liétor. Cuenta con más de medio siglo de antigüedad y es recomendable visitarla en las horas de luz del día.

Aýna se puede 'mirar' desde distintos puntos y cada imagen te parecerá más bonita que la anterior, siendo muy difícil decantarse por la postal ideal. El Mirador del Diablo se encuentra a 1,5 km de Aýna, en la carretera CM 3203 Albacete-Aýna, en el llamado estrecho del Gargantón.

Una ventana natural con vistas a Aýna que se encuentra en la pedanía de Royo Odrea y desde aquí, junto a La Peña que rodea a la aldea, podrás observar las vistosas cascadas que va creando a su paso el discurrir del río Mundo.

Acércate a la cascada del arroyo de la Toba. Aunque se puede acceder a ella en coche, te recomendamos hacerlo dando un pequeño paseo desde el casco urbano de la localidad, para disfrutar del entramado de sus calles que confieren a Aýna una belleza singular. La Cascada de la Toba, de unos 20 metros, desemboca en el río Mundo, en un paraje natural rodeado de gran vegetación junto a varias zonas de baño. Aquí, por cierto, se rodaron dos de las escenas de 'Amanece, que no es poco'.

Si hay un espacio formado por la naturaleza y en plena localidad que te sorprenderá, es este. La Cueva de los Moros es una calle que pasa entre dos rocas. Se trata de la antigua entrada al Castillo de la Yedra, fortaleza musulmana muy ligada a la historia de Aýna. Bajo la cueva encontramos una grieta en la roca que nos conduce al Mirador de La Mayas, situado en el centro y en la parte más alta del casco antiguo del pueblo.

Admira el arte rupestre en la Cueva del Niño. Está situada a varios kilómetros aguas arriba de la pedanía Royo Odrea, aldea de Aýna. Descubierta en 1970 por un grupo de excursionistas, interesados por las cuevas, que descubrieron asosmbrados sus pinturas rupestres, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998. Se trata de una caverna de unos sesenta metros de profundidad, dividida en dos salas por una serie de columnas. En cada una de ellas se puede admirar un panel de pinturas de arte Paleolítico.

Aunque es un templo reciente, construido en 1953, se edificó sobre los restos del Castillo de la Yedra y la antigua ermita de la patrona, la Virgen de lo Alto. Destaca su torre, fabricada en piedra de sillería en el S.XVII. En el interior se conservan tallas de madera de la imagen del niño Jesús Resucitado ("niño de la pata coja") copia de la desaparecida de Roque López (discípulo de Salzillo) y de la Virgen de lo Alto. En el altar mayor está decorado por pinturas está decorado por pinturas al óleo realizadas por Cruz J. Calderón, representando la anunciación, la natividad, la coronación de Ntra. Sra. Esta zona, habilitada para el descanso y el disfrute del ocio en la naturaleza, se encuentra en el antiguo campo de fútbol.

Practica la Escalada y otras aficiones. Aýna es un enclave perfecto para los amantes de la escalada. Ubicado en lo más profundo de la garganta que forma el río Mundo y asentado sobre curiosas formaciones tobáceas ofrece atractivas vistas- caliza gris y naranja - y un escenario ideal para escalar. También es un destino idóneo para los amantes del senderismo, las rutas en bicicleta o la fotografía.

Gastronomía Local

De Aýna, como de cada rincón de la Sierra del Segura, no te puedes ir sin disfrutar la rica gastronomía de esta comarca albaceteña. El cordero segureño es uno de los platos más recomendables, pero también hay otras propuestas muy apetitosas.

Si buscas reponer fuerzas con platos típicos de la zona, no dejes de probar las patatas al montón, el contundente atascaburras (plato a base de patatas cocidas y machacadas, bacalao, ajo y aceite) o las migas. Seguro que, en El Goterón y El Casino, dos restaurantes clásicos de Aýna, puedes encontrar estos ricos platos. Además, sus dueños participaron como extras en la película de Cuerda.

Juan Ángel nos pidió el menú degustación para compartir: ensalada de la huerta, migas, patatas a lo pobre con huevo, menudillos y chuletas de cordero a la brasa. Platos típicos de Aýna.

No obstante, la despoblación es uno de los temas que más preocupan a sus habitantes.

Patrimonio Histórico y Natural

Los orígenes del pueblo se remontan al Paleolítico Superior, y testigo de ello son las pinturas rupestres conservadas en la Cueva del Niño, uno de los grandes atractivos del lugar. La huella musulmana está aún presente en el municipio, particularmente en el diseño de construcciones populares y viviendas, así como el desarrollo de la agricultura de la zona con la implantación del sistema de regadíos que ha perdurado hasta hoy.

Liétor y Molinicos: Otros Tesoros de la Sierra del Segura

Antes de llegar a las localizaciones exactas de la película, hay muchos pueblos con encanto que querrás conocer. Yeste, con su imponente castillo de origen andalusí, o Letur, el pueblo que rebosa agua, también de origen musulmán. Reserva tiempo para actividades en la naturaleza, pues en Riópar, podrás disfrutar de deportes de aventura como barranquismo o escalada, además de visitar el nacimiento del Río Mundo, en la cueva de los chorros.

Liétor se ubica al noreste de la Sierra del Segura, en el límite con la comarca de los Campos de Hellín. La historia de este municipio está marcada por su ubicación fronteriza entre los reinos de Toledo y Murcia y el asentamiento de la Orden de Santiago en el Siglo XIII. De esa época y hasta el siglo XV es el numeroso patrimonio histórico-artístico que en forma de casas señoriales se manifiesta en toda la población. Liétor es muy conocido por los conciertos de música barroca que se celebran en la Iglesia de Santiago Apóstol donde se conserva un impresionante órgano barroco del siglo XVIII. Liétor es una localidad muy adecuada para recorrer sus calles estrechas contemplando los escudos y las fachadas de las casas y llegar hasta los miradores sobre el rio Mundo.

Cuando finalices tu visita en Aýna, retoma la ruta para dirigirte a otro pueblo de película, Molinicos. El Cañón del rio Mundo a su paso por Molinicos es uno de los mejores lugares de la Sierra para la escalada y observación de aves, especialmente rapaces. La localidad ha estado poblada desde la prehistoria y en su término se encuentran importantes yacimientos arqueológicos como Peñarrubia, la Peña del Agua o Los Villares.

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