En los Juegos Olímpicos de 1984 en Los Ángeles, el ciclismo femenino hizo su debut como una nueva disciplina olímpica, marcando un antes y un después en la participación de las mujeres en este deporte. Sin embargo, mucho antes de este hito, ya existían grandes ganadoras sobre ruedas, como lo demuestra una imagen de 1932 que captura a una de las primeras mujeres ciclistas.
Cuatro años más tarde, en 1988, el tenis de mesa femenino se unió a la lista de disciplinas olímpicas en los Juegos de Seúl. Al igual que en otros deportes, ya existían mujeres profesionales destacadas en esta disciplina. Una imagen de 1949 muestra a Vera Thomas, campeona de tenis de mesa en la Copa Corbillon.
También en 1988, la vela femenina hizo su debut en los Juegos Olímpicos, aunque ya había pruebas de una gran preparación femenina previa, como se evidencia en una imagen de 1932.
El camino hacia la inclusión de las mujeres en los Juegos Olímpicos ha sido largo y lleno de desafíos. Poco a poco, las mujeres fueron entrando en disciplinas como el golf, aunque inicialmente representaban porcentajes mínimos de la participación total.
Junto con el golf, el tenis fue uno de los primeros deportes en incluir a las mujeres. En la disciplina de tiro con arco, el año 1904 fue crucial, ya que fue incluido en los Juegos Olímpicos.
En 1908, el patinaje artístico se convirtió en protagonista al ser incluido en los Juegos Olímpicos de Londres.
En 1912, en los Juegos Olímpicos de Estocolmo, las mujeres lograron incluirse en la natación.
El siguiente deporte femenino en ser incluido en los Juegos Olímpicos fue la esgrima en 1924.
En 1928, el atletismo femenino reinó en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam.
En 1936, el esquí alpino femenino se incorporó a los Juegos Olímpicos de Berlín.
Posteriormente, en 1948, el manejo de la canoa también entró en los Juegos Olímpicos de Londres.
La hípica femenina se incluyó en los Juegos Olímpicos de Helsinki, Finlandia, en 1952.
En 1964, Siegerin Susi Erdmann inauguró el luge como disciplina olímpica femenina.
A pesar de que el voleibol se practicaba en las escuelas exclusivamente para mujeres, no fue hasta 1964 que se incluyó en los Juegos Olímpicos de Tokio.
El baloncesto fue el tercer deporte femenino en obtener visibilidad en los Juegos Olímpicos de 1976.
En el mismo año que el remo, el balonmano femenino fue protagonista en los Juegos Olímpicos de Montreal.
Al igual que el voleibol, el remo ya era practicado por mujeres mucho antes de su inclusión en los Juegos Olímpicos de 1976 en Montreal.
El hockey sobre hierba ya se practicaba desde 1923, pero no fue hasta 1980 que participó en sus primeros Juegos Olímpicos de Moscú.
En 1992, el bádminton llegó a los Juegos Olímpicos de Barcelona, junto con el biatlón.
También en los Juegos de Barcelona del '92, el judo consiguió ser femenino.
Los Juegos Olímpicos de Atlanta de 1996 dieron el gran salto esperado cuando el fútbol se convirtió en disciplina olímpica femenina.
También en Atlanta (1996), el sóftbol femenino encontró su lugar en las olimpiadas.
El curling consiguió ser disciplina olímpica en los Juegos Olímpicos de 1998 en Nagano.
Al igual que el curling, el hockey sobre hielo fue disciplina olímpica femenina en los mismos juegos de Nagano (1998).
El 2000 fue otro año importante para el deporte femenino cuando el levantamiento de pesas se convirtió en disciplina olímpica en Sídney.
También en los Juegos Olímpicos de Sídney, el pentatlón se integró en las disciplinas olímpicas.
Otra disciplina olímpica femenina añadida en Sídney fue el taekwondo.
La última disciplina olímpica femenina de Sídney fue el triatlón femenino.
A pesar de ser muy desconocido, el bobsleigh también fue disciplina olímpica en los Juegos Olímpicos de 2002 en Salt Lake City.
El año 2004 fue el año de la lucha femenina, que se convirtió en la nueva disciplina olímpica en Atenas.
El BMX femenino también logró ser disciplina olímpica en 2008, en los Juegos Olímpicos de Pekín.
Una de las últimas disciplinas femeninas en integrarse en las olimpiadas fue el boxeo en los Juegos Olímpicos de Londres (2012).
En los Juegos Olímpicos de Invierno, en Sochi (2014), el salto de esquí consiguió ser disciplina olímpica.
Los Juegos Olímpicos no sólo reciben a cientos de deportistas que van a jugarse la vida y un poco más por obtener una de las preciadas medallas, sino que también a veces se encuentran con cupido, que pone manos a la obra cuando hay tanta diversidad en las zonas olímpicas.
Francisca Crovetto, la nacional obtuvo el tercer oro olímpico en la historia del Team Chile y, además, el primero a nivel femenino, tras lograr el primer lugar en la modalidad en el tiro skeet.
Dos rondas de 24 aciertos le permitieron alcanzar los 120 aciertos totales, mismo puntaje de la eslovena Danka Bartekova, la mexicana Gabriela Rodríguez y la alemana Nele Wissmer.
La final del tiro skeet se disputa a 60 platos. Tras los primeros 20 platos queda eliminada la peor tiradora, quien se queda con el sexto lugar.
En el arranque, Crovetto conectó 5 platillos para quedar quinta junto a la griega Emmanouela Katzouraki.
La representante nacional mostró su fortaleza y su amplia experiencia a nivel internacional.
Crovetto siguió realizando rondas extraordinarias, sin fallar ningún plato, colocándose en el primer lugar de la tabla.
Desde esa posición vio como pasaban los cortes, reduciéndose el número de competidoras en la final.
La definición fue entre la chilena y la británica Rutter. Crovetto tuvo un par de fallos en los primeros cuatro platos y ambas tiradoras quedaron empatadas.
En el shoot off no se dieron tregua. En la siguiente tanda vino otro error de la británica y esta vez Crovetto no dejó escapar la medalla.
Para Crovetto, la medalla significa el sitial más alto para su carrera, en una disciplina poco conocida, difundida y reconocida en Chile, de la cual ella ha sido la figura principal por más de una década.
La jornada terminó con la premiación y el himno chileno volviendo a sonar en unos Juegos Olímpicos tras 20 años.
Francisca Crovetto, medallista de oro: «Estoy demasiado feliz, es un sueño, soñé en 2004 con estar en unos Juegos Olímpicos.
«Los miedos de no hacerlo bien siempre están presentes pero trabajamos mucho con todo mi equipo y mi familia.
«Sabía que la competencia iba a ser dura, pensaba en ojalá tirar 50 platos, nunca me rendí.
«Cuando fallé en los primeros dobles dije, ok, hay que seguir construyendo la final. He trabajado mucho mentalmente, las cosas y los sueños se construyen y nada es al azar.
El octavo oro para Chile en los Juegos Panamericanos Santiago 2023 llegó en manos de la destacada velocista nacional Martina Weil, quien resultó vencedora en la carrera de los 400 metros planos.
Martina Weil nació el 12 de julio de 1999. Gert Weil es portador de dos oros panamericanos en lanzamiento de bala, en los Juegos de Indianápolis 1987 y en La Habana 1991. A estos se le suma una presea de plata (JJ.PP. Caracas 1983) y un bronce (JJ.PP. Mar de Plata 1995).
Si bien inicialmente Martina Weil probó en distintas disciplinas como el básquetbol, finalmente apostó por el atletismo.
En medio de competencias, celebraciones y uno que otro contacto fraterno con las delegaciones de otros países, los deportistas dan rienda suelta a la amistad, que en algunos casos se ha convertido en algo más.
Bien lo saben algunos miembros de las casas reales de Europa, como el príncipe William y Kate Middleton, considerando que fue en los Juegos Olímpicos de Londres, en 2012, cuando por primera vez se vio una demostración de cariño entre la pareja al celebrar por la presea de oro que logró el equipo femenino de ciclismo en pista, una de las imágenes más distendidas de la pareja en sus más de 10 años de matrimonio, donde siempre han mantenido el protocolo.
Sin embargo, otros que han asistido a los eventos deportivos como miembros de las delegaciones de sus países o incluso participantes que encontraron mucho más que una medalla para volver a casa, sino que también el amor.
Fue en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 cuando la infanta Cristina, primogénita del rey Juan Carlos de España descubrió a quien se convertiría en el amor de su vida, pero también en el mayor de sus problemas.
La infanta, una aficionada al deporte que también participó en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 como miembro del equipo de vela, asistió al evento deportivo como una espectadora más y fue aquí donde conoció a su compatriota, Iñaki Urdangarin, un jugador de balonmano que le robaría el corazón.
Vanity Fair comenta que ella habría preguntado “¿Quién es ese rubio?” refiriéndose a Undargarin, y luego se habrían conocido en una fiesta organizada por el comité español para celebrar la medalla de oro que ganó el equipo de su país en Waterpolo.
Habría sido el waterpolista Jesús Rollán, fallecido en 2006, quien recibió la pregunta de la Infanta y el responsable de que la pareja se conociera.
Según indica la revista “Testigos de aquel encuentro cuentan que la hija de los reyes de España se quedó prendada del joven que formaba parte del equipo de balonmano que lograría el bronce olímpico días después”.
En esa época la infanta era considerada el amuleto de la suerte de los españoles, puesto que estuvo en cada uno de los podios que lograron los deportistas, y por supuesto estuvo en el de Iñaki, quien luego se convertiría en su marido.
Si bien, el jugador mantenía una relación con Carmen Cami, cuando llegó Cristina todo cambió y se entregó a los brazos de la hermana del actual rey de España en un romance que incluyó escapes de la prensa en los que incluso llegaron a esconderse en los maleteros de autos para no ser descubiertos, aunque todo se hizo evidente una vez que la casa de la hermana de Iñaki, donde él vivía, comenzó a ser custodiada por agentes de seguridad del estado.
La pareja anunció su compromiso rápidamente, en abril de 1997, contrayendo matrimonio el 4 de octubre de 1997. Han pasado 24 años y pese a todo, continúan juntos, lo que es todo un logro considerando las situaciones que han vivido.
La pareja fue protagonista del escándalo Nóos, uno de los casos de corrupción más relevante de los últimos años en España que los puso en el ojo mediático dinamitando la reputación de la Familia Real Española.
Iñaki terminó en la cárcel y la Infanta, alejada de su familia que le dio la espalda e incluso le quitó sus títulos como Duques de Palma.
Suecia tiene una historia que contar respecto de los Juegos Olímpicos, esto porque fueron los que se realizaron en Munich durante 1972 donde sus reyes actuales se conocieron y enamoraron.
Silvia Renate Sommerlath era una azafata e intérprete que trabajaba como miembro del Comité Organizador de los Juegos gracias a su habilidad con los idiomas (habla 6) donde era la traductora para deportistas y organizadores.
Fue en este contexto que conoció a Gustavo, el príncipe heredero de Suecia, quien acudió a la cita olímpica para apoyar a los deportistas de su país.
“He conocido a esta joven y sencillamente me ha hecho clic” declaró el actual rey, cuando celebró su compromiso con la alemana.
Sin embargo, la pareja no pudo hacer pública su relación de inmediato, esto por la calidad de plebeya de Silvia, considerando que en la Familia Real sueca no era permitido que sus miembros se casaran con personas que no estuvieran en su mismo rango social, algo que perduraba gracias al rey Gustavo VI Adolfo, abuelo del príncipe.
Aunque un año después de que la pareja se conociera, el abuelo del príncipe -y principal propulsor de la tradición- falleció dejando en libertad a la pareja para que pudieran continuar su noviazgo.
“Está claro que mi hermano quiere resolver su romántico futuro y me atrevería a decir que ha encontrado a la mujer ideal para lograrlo” señaló la princesa Brigitte respecto del príncipe y razón tenía, puesto que tiempo después la pareja anunciaría su compromiso, que se resolvió en un matrimonio que aún perdura, consignó Hola.
Sidney 2000 fue el evento deportivo que unió a Federico de Dinamarca y Mary Donalson, una ejecutiva de cuentas de publicidad que asistió a un pub sin saber que esa noche conocería al hombre que cambiaría su vida y la convertiría en reina.
La historia es así, en medio de los Juegos Olímpicos que le dieron a Chile una medalla de bronce por su participación en fútbol, el entonces heredero del trono de Dinamarca salió a cenar con su hermano Joaquín y los príncipes Nicolás de Grecia y Marta Luisa de Noruega, a un pub donde estaba Mary junto a unos amigos.
Según cuentan, la química fue inmediata, mientras él se presentó sólo como “Fred” ella se demoró aproximadamente media hora en saber que el joven con el que coqueteaba y todos sus amigos eran príncipes.
Intercambiaron números de teléfono y mantuvieron contacto vía correo electrónico y llamadas que terminaron con Federico viajando a Sidney para comenzar una relación con la australiana.
“Nuestros destinos quedarán sellados, incluso, aunque ninguno de los dos estuviera consciente de ello”, comentaba Federico para referirse a su historia de amor.
Casi 4 años después la pareja se casó en una ceremonia que se realizó en Copenhague sellando una historia que parecía de película, hasta que una de las damas de honor de la princesa contó lo que supuestamente habría pasado.
Según Amber Petty, la pareja nunca se conoció de la forma que dieron a conocer públicamente, sino que habría sido en una exclusiva cena organizada durante los Juegos Olímpicos a la que estaban invitados muchos miembros de la realeza y Mary, informó Infobae.
“Lamento romper el corazón de todos, pero no siempre se trata de toparse al azar con príncipes en los pubs”, señaló Petty y añadió: “Creo que estaban sentados uno frente al otro, que obviamente es la posición perfecta para hablar y relacionarse con alguien… Fue el comienzo de lo que se convertiría en un capítulo muy importante para ambos”, tirando por el suelo la historia de cuentos de hadas que todos conocíamos.
Es un bonus, porque aunque no se conocieron específicamente en una cita olímpica, pero un evento derivado de los Juegos Olímpicos de Sidney 2000 hizo que la pareja se conociera.
Charlene Wittstock, su nombre antes de ser Charlene de Mónaco, participó como nadadora en los Juegos Olímpicos que se realizaron en Australia, donde logró que su equipo quedara quinto en la prueba de relevos.
Luego, participaría en el Encuentro Internacional de Natación de Mónaco Marenostrum, donde la sudafricana se llevó la medalla de oro en la categoría 200 metros espalda, pero también conocería a quien pronto sería su marido, el príncipe Alberto II.
Aunque fueron 5 años después cuando la pareja se contactó, fue específicamente Alberto quien insistió: “Después de verme nadar, Alberto pidió permiso a mi mánager para salir conmigo. Pasamos toda la noche riendo y hablando”, mencionó Charlene, consignó Hola.
La deportista era 20 años más joven que Alberto, quien en 2005 asumió el trono de Rey en Mónaco, sin embargo no fue un impedimento para que en 2010 anunciaran su compromiso, el que se selló en un polémico matrimonio.
Primero refugiándose en la embajada sudafricana de París, luego intentando escapar durante el Gran Premio de Fórmula 1 de Montecarlo y finalmente, poco antes de su boda, cuando se le confiscaría su pasaporte para evitar que saliera del país.
Los rumores serían negados por la sudafricana, que lloró durante casi todo el enlace al que asistieron muchos de los miembros de familias reales que mencionamos anteriormente.
La pareja ya lleva 10 años comprometida y son padres de gemelos, la princesa Gabriela y el príncipe Jaime, quienes vinieron a dar felicidad a la pareja que incluso, tuvo fecha de vencimiento, puesto que la prensa apostaba a que sólo estarían juntos 5 años y se separarían una vez que tuvieran herederos, algo que hasta el momento no ha ocurrido y que la pareja se encarga cada tanto de desmentir.
La meta del Comité Olímpico de Chile es llegar a 38 deportistas clasificados para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.
En el caso de Tomás González, todo dependerá del nivel físico con el que llegue a Río. Por su parte la triatleta Bárbara Riveros es otra opción seria de medalla.
En este grupo destaca la lanzadora de la bala, Natalia Duco, que llegó a la final de esta disciplina en Londres y cuyos mejores registros podrían colarse en un eventual podio olímpico.
Francisca Crovetto en tiro skeet también podría dar una sorpresa en Río 2016.
Su deporte depende mucho de las condiciones del momento y de la capacidad mental que el deportista desarrolle durante la competencia.
Dentro de los deportistas que podrían sumarse a la lista de clasificados en los próximos días está el golfista Felipe Aguilar. En la actualidad marcha en el casillero 55 en el ranking olímpico y son 60 los que van.
Muy cerca de clasificar están los primos Marco y Esteban Grimalt en el voléibol playa. La primera instancia para que vayan es por ranking mundial.
En el atletismo también pueden sumarse otras caras. Son Carlos Díaz o Iván López, ambos en 1.500 metros. María Fernanda Valdés es otra de las que se ilusiona.
La pesista debe clasificarse por ranking del equipo femenino en el campeonato Panamericano de Barranquilla del 4 al 11 de junio. Finalmente el pentatleta Esteban Bustos tiene que ir a un concentrado en Moscú.
La jornada de este domingo 4 de agosto de 2024 quedará marcada en los libros de la historia deportiva nacional.
“Mi nuevo entrenador (Jacques Borlée, a quien conoció durante la pandemia) ha sido la diferencia más grande. La relación con mi entrenador ahora es mucho mejor que la que tenía con los entrenadores en Estados Unidos. Y han venido los buenos resultados.
Uno de sus últimos logros fue conseguir el oro en el LAZ Meeting Rhede de Bocholt, Alemania, convirtiéndose así en una de 25 corredoras más rápidas del mundo. Pero no todo ha sido color rosa, pues a inicios del 2023, un error en la inscripción la dejó fuera del Mundial de Atletismo de Budapest.

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Tabla de Medallas Olímpicas de Chile
A continuación, se presenta una tabla con las medallas olímpicas obtenidas por Chile en diversas disciplinas:
| Juegos Olímpicos | Medalla | Deportista | Deporte | Evento |
|---|---|---|---|---|
| Amsterdam 1928 | Plata | Manuel Plaza | Atletismo | Maratón |
| Helsinki 1952 | Plata | Óscar Cristi | Equitación | Salto Individual |
| Helsinki 1952 | Plata | Óscar Cristi, Ricardo Echeverría y César Mendoza | Equitación | Salto por equipos |
| Melbourne 1956 | Plata | Marlene Ahrens | Atletismo | Jabalina |
| Melbourne 1956 | Plata | Ramón Tapia | Boxeo | 71-75 kg |
| Melbourne 1956 | Bronce | Claudio Barrientos | Boxeo | 51-54 kg |
| Melbourne 1956 | Bronce | Carlos Lucas | Boxeo | 75-81 kg |
| Seúl 1988 | Plata | Alfonso de Iruarrizaga | Tiro | Skeet |
| Sidney 2000 | Bronce | Selección de Fútbol | Fútbol | Masculino |
| Atenas 2004 | Oro | Nicolás Massú | Tenis | Individual |
| Atenas 2004 | Oro | Nicolás Massú y Fernando González | Tenis | Dobles |
| Atenas 2004 | Bronce | Fernando González | Tenis | Individual |
| Beijing 2008 | Plata | Fernando González | Tenis | Individual |
| París 2024 | Oro | Francisca Crovetto | Tiro | Skeet |
| París 2024 | Plata | Yasmani Acosta | Lucha grecorromana | 130 kg |