El Vespino, ese humilde vehículo con dos pedales, fue un auténtico bombazo en la historia. ¿Quién no tiene alguna historia que contar con un Vespino? Este invento español cambió la movilidad para siempre.

Vespino ALX, un modelo clásico.
El éxito, a la hora de entrar en los libros de historia, muchas veces no tiene nada que ver con rigurosos estudios de mercado, complicados sistemas tecnológicos y costosos estudios de ingeniería. En toda esta complicada regla de la sin razón, predomina algo que a veces olvidamos y que es lo que más importa: tener una buena idea y el Vespino, fue una genial idea.
Siempre diré, que España en algún momento de su historia tiró por la borda el trabajo de cientos de genios, en motos y coches. Éramos un país pionero y puntero en el mundo del motor. Uno de esos inventos punteros, que se propagó como un un temazo del verano por el mundo, fue el Vespino.
La Expansión Mundial del Vespino
Para distribuir este invento sobre dos ruedas, el Vespino se vendió a lo largo y ancho del mundo, con algunas modificaciones según el país, en la red de venta de Piaggio. En los años 60, las motos se vieron sumidas en una crisis y empezaron a proliferar las motos de cincuenta centímetros cúbicos como máximo. El motivo era fácil: no hacía falta carnet, no hacía falta matricularlas, ni tener seguro.
Tenía que tener una serie de condiciones como, por ejemplo, que tuviera pedales practicables. Por ejemplo, el nuevo motor con patente española: la patente rezaba así «la presente invención se refiere a un nuevo sistema de transmisión de la potencia del motor y de los pedales de un ciclomotor a su rueda motriz.
Otra de las soluciones innovadoras y que hubo que patentar, fue el depósito de gasolina, que se encontraba bajo el chasis. Además podías usarla como bicicleta, mediante los pedales, o incluso arrancarla a pedales. El dos tiempos y 50 centímetros cúbicos era un motor que, sobre todo, consumía poca gasolina.
Hubo varias versiones que supusieron un hito en el modelo, como el lujo. Su motorización pasó de los 2,2 CV a los 3,8 CV de los últimos modelos que cambiaban la válvula rotativa a la admisión por láminas. Tan mítico como el Vespino, son sus preparaciones, sobre todo poniendo un cilindro más grande, con escapes Metrakit o Tavi, incluso había carreras con estos modelos.
Su ligereza, su rueda alta respecto a los ciclomotores más convencionales como la Vespa, le hicieron que de ir destinado a la movilidad para el día a día, se convirtieran en rabiosas máquinas de competición. Seguro, de hecho creo que incluso hoy en día es mejor para moverse por la ciudad que cualquier scooter, patinete o bicicleta.
Todos recordareis, el afilador con el Vespino o los míticos Vespinos del Telepizza, aún alguno, sigue repartiendo pizzas a domicilio con él. Lo primero que sorprende es su irrisorio consumo. Dirás que el depósito de gasolina es pequeño, pero no hay nada mejor que el Vespino para aprovechar la gasolina.
Debido a su concepto, es un ciclomotor fino y manejable, ideal para serpentear entre los atascos de los que te librarás con suma facilidad. Haciendo un apaño muy fácil, el Vespino podía coger más velocidad punta sin modificar motor o escape, llegando a los 60 o 70 km/h. Su mecánica sencillísima, que además se podía reparar con la gorra, también hacen que el Vespino sea una obra maestra de la movilidad.
En los vehículos modernos, peca la inaccesibilidad a la hora de hacer casi cualquier reparación. El concepto de moto con pedales, ciclomotor de toda la vida, me gusta. Pero, sobre todo, el golpe en la mesa respecto a otras formas de movilidad es la economía.
Hoy podrás encontrarte Vespinos para comprar, pero cuidado, muchos de ellos no están matriculados; los puedes hacer históricos.
La Cultura del Café en Roma: Tradición e Innovación
Desde el espresso matutino hasta el affogato vespertino, la cultura del café en Italia es una forma de arte. Especialmente en Roma, donde el café marca el día con pequeñas pero significativas interacciones con amigos, familiares y completos desconocidos.
Mientras los turistas hacen cola para tomar cappuccinos caros cerca del Coliseo, los verdaderos romanos saben que las mejores experiencias de café de la ciudad ocurren en bares de barrio discretos, donde siglos de tradición rigen la etiqueta de beber y pedir.
Los orígenes de la cultura italiana del café se remontan a la Venecia del siglo XVI, cuando los comerciantes importaron por primera vez granos de café del Imperio Otomano. Tras un escepticismo inicial, el café cayó bien entre los venecianos y las cafeterías pronto se convirtieron en un lugar de encuentro para artistas e intelectuales.
La escena se extendió gradualmente por toda Italia, y cada región desarrolló su propia versión del café como comunidad. La creación de la máquina de espresso a principios del siglo XX dio forma a la cultura del café romano tal como la conocemos hoy, permitiendo los característicos chutes de cafeína cortos y fuertes que se sirven en los bares de café en la actualidad.
La cultura del café en Roma también está evolucionando silenciosamente. Hace algunos años, te echarían por la puerta si pidieras leche de avena o granos brasileños, pero esa variedad se está volviendo común. Ahora, están surgiendo tostadores especiales que defienden el café de calidad y la producción ética. El movimiento está impulsado principalmente por un puñado de romanos emprendedores y apasionados y nerds del café viajeros, pero los lugareños también se están acercando.
Cómo Saborear la Cultura del Café Romano
Los bares de café son los lugares más auténticos para experimentar la cultura del café de Roma. Si lo que te viene a la mente cuando piensas en una cafetería es gente trabajando en portátiles o leyendo tranquilamente en las mesas, tienes que volver a pensarlo en Roma. Para empezar, en los establecimientos de la vieja escuela, muy poca gente está sentada.
Los clientes suelen empujarse y charlar en el bar, en parte por costumbre, en parte porque es más caro tomar un café en la mesa. Si bien puede parecer un poco caótico (de una manera encantadora) hay un sistema distinto en juego. Cuando pides café en Roma, normalmente pagas primero, consigues un lugar en el bar, colocas tu recibo en el mostrador y esperas a que el barista te reconozca.
Una vez que recibas tu pequeña taza blanca, tómate el tiempo suficiente para disfrutarla, pero no te detengas, es probable que haya gente esperando su turno. Tomar un café en Roma puede ser rápido, pero ciertamente no es transaccional. Es un ritual diario y una forma arraigada de socializar, lo que hace que el concepto de "para llevar" sea ajeno. ¿Por qué tomar tu café para llevar cuando puedes empaparte del ambiente en el bar durante unos minutos?
Otra cosa a tener en cuenta es que existen reglas no escritas sobre cuándo beber café a lo largo del día. Los cappuccinos, por ejemplo, son tradicionalmente una bebida de desayuno porque son muy lechosos; tómate uno por la tarde y estarás demasiado lleno, o eso es lo que se piensa. Sin embargo, si vas a una cafetería de nueva ola, puedes pedir lo que quieras, cuando quieras.
Seis Estilos de Café para Probar en Roma
Es bueno saber cuándo pedir cafés específicos en Roma. Los cappuccinos son cosa del desayuno.
- Espresso: También simplemente "un caffè", el espresso es la base de la cultura italiana del café. Por lo general, se sirve con una capa sedosa de crema (la espuma dorada en la superficie de un espresso recién hecho) y se bebe rápidamente en el bar. Nunca lo llames "expresso" a menos que te guste que tu barista ponga los ojos en blanco.
- Cappuccino: Otro café clásico, los cappuccinos son un alimento básico de la mañana en Roma y, a menudo, se disfrutan con un cornetto (un croissant italiano, no el cono de helado). No esperes una pizca de cacao si se prepara de forma auténtica, aunque podrías obtener una pizca de canela.
- Caffè corretto: Los fanáticos de las cosas duras deben dirigirse directamente al "café corregido". ¿La corrección? Un chorrito de grappa, sambuca u otro licor fuerte añadido a un trago de espresso. Disfrutado en Roma como digestivo después de las comidas, sus orígenes se encuentran en los agricultores y trabajadores de fábricas del norte de Italia que necesitaban un impulso matutino.
- Macchiato: El punto medio perfecto entre un espresso y un cappuccino, ni demasiado fuerte ni demasiado lechoso, los macchiatos son la elección de la tarde entre los amantes del café de Roma.
- Ristretto: Para los bebedores de café serios. Un ristretto es similar a un espresso, con menos agua, por lo que el café está más concentrado. ¿Cómo beberlo? De un trago.
- Affogato: Un delicioso postre: helado de vainilla bañado en un trago de espresso.
Dónde tomar el mejor café de Roma | seleccionado por un experto en café ☕
Dónde Encontrar el Mejor Café en Roma
El mejor café de Roma depende de lo que estés buscando: ¿un espresso auténtico o un flat white realmente bueno? De cualquier manera, hay muchos lugares excelentes, pero vale la pena evitar los bares alrededor de áreas concurridas como el Coliseo y Piazza Navona. Tienden a estar repletos de turistas y son más caros.
Para la experiencia tradicional del café romano, una visita a Sant'Eustachio il Caffè es imprescindible. Ubicado en una plaza cerca del Panteón, es uno de los bares famosos de la ciudad y cuenta con una receta secreta que hace que su café sea deliciosamente espumoso. Asegúrate de decir si no quieres azúcar, ya que esta bebida funciona bien con un toque de dulzura, por lo que se hace de esa manera por defecto. Al otro lado de la plaza hay otro lugar emblemático: Tazza d'Oro. Con décadas de antigüedad, esta institución romana sirve excelente café y dulces.
Es de conocimiento común que a las multitudes de arte y a los hipsters les encanta la cafeína, por lo que los barrios más cool de Roma son tu mejor apuesta para el café de especialidad. Sensorio Coffee Lab tiene una variedad de frijoles éticos para elegir (además de jarabes, si realmente debes hacerlo) y es el lugar ideal para repostar cerca de Villa Borghese. Si te aventuras hacia la Ciudad del Vaticano, Love Roma es imprescindible, mientras que Fax Factory está ganando seguidores dedicados en Pigneto (en el sureste de la ciudad). Vale la pena el viaje si te apetece escapar de las multitudes en Roma y explorar café de todo el mundo.
Notarás que algunos bares usan marcas de café conocidas como Lavazza e Illy. Si ves la palabra torrefazione, sabrás que los frijoles se han tostado en el lugar. Si eres un fanático del café, hacer un taller de café y una degustación en estas tiendas es delicioso y educativo.
Consejos y Prohibiciones de Matteo, uno de los Expertos en Café de Roma

Dos
- Sé amable y cortés con tu barista. Ambos se sentirán mejor por ello.
- Cíñete al menú; cada lugar sabe lo que hace mejor.
- Haz como los romanos y compra un pastel junto con tu café.
Don'ts
- Pide tu café molto caldo (extra caliente). Calentar por encima de 70 C (158 F) quema los granos y libera más lactosa de la leche, malas noticias para tu estómago y tus papilas gustativas.
- Endulza tu café con jarabes; mantenlo simple.
- Dirígete a las cadenas de café globales; los bares y tiendas locales sirven café de mucha mejor calidad que no sabe igual que en cualquier otro lugar del mundo.
Otras Motos Clásicas
Hoy en día, si le preguntas a cualquier chico o chica de la “generación Z” -es decir, la nacida entre el año 2000 y el 2010- si prefiere un buen “smartphone” o una buena “tablet” a una moto, casi con toda certeza la inmensa mayoría responderá que se queda con los dispositivos electrónicos. Pero para los jóvenes de la denominada “generación X” -la que vio la luz a finales de los sesenta-, la mejor y más eficaz manera de socializar, conocer chicas o chicos y convertirse casi de inmediato en el referente del grupo de verano o de los colegas del barrio era tener una moto.
Con ese espíritu queremos recordar 6 modelos, de varias marcas y cubicajes, que eran “lo más de lo más” que se podía soñar cuando tenía entre 16 y 20 años.
- Bultaco Streaker: La Streaker se presentó en 1977, cuando la marca catalana se encontraba ya en una situación agónica y sus responsables hicieron un último intento de ofrecer una pequeña moto deportiva que fuera capaz de competir internacionalmente con propuestas similares.
- Derbi Variant: Cualquier adolescente español de principios de los 80 soñaba con tener una Variant. Fue, sin duda, el ciclomotor más “molón” de su momento y el mayor éxito comercial de la desaparecida casa de Martorelles.
- Puch Cobra: Si la Variant era la “moto” de los pijitos y de los clubs náuticos, la Puch Cobra era la de los “malotes” de barriada y los tipos duros... Fabricada en la factoría Puch Abelló de Gijón bajo licencia de la marca austríaca.
- Honda MBX 75 Hurricane: Para muchos jóvenes la llegada de las marcas japonesas a España cobró todo su verdadero sentido con la llegada del sueño de toda una generación: la MBX 75 Hurricane. Esta fue la primera máquina diseñada específicamente para el público más joven con el logotipo del ala dorada en el depósito.
- Honda SH 75 Scoopy: Sería imposible hablar de una máquina “bandera” de la generación X y no incluir al primer SH -siglas de “Small Honda”, la pequeña Honda- Scoopy. Su heredero sigue liderando el mercado tras treinta años y siete generaciones después pero ninguna revolucionó tanto el mercado ni cambió tanto las reglas del mercado scooter en nuestro país como la primera, presentada en 1984.
- Vespa 75 PKA: A principios de los 80 Piaggio decidió modernizar la imagen de su Vespa Primavera y lanzar, sobre la misma base, la PK. Se trataba de dar una réplica a los scooter nipones. El scooter -fabricado en las instalaciones madrileñas de MotoVespa- incorporaba intermitentes alimentados por batería y un nuevo sistema eléctrico desarrollado por Ducati.
Ducati Formula 73
La Ducati Formula 73, se ha concebido como una edición limitada y de fuerte carga simbólica. Combina estética clásica y tecnología contemporánea en un formato café racer Old Style. Para la base se ha tomado el motor bicilíndrico de 803 cc, el Desmodue, como gusta decir a los ducatistas: «en forma de L».
La Ducati Formula 73 se presenta como una reinterpretación moderna de uno de los modelos más emblemáticos de la historia de la firma italiana, tomando como referencia directa la mítica Ducati 750 Super Sport, una motocicleta que marcó un antes y un después en la identidad deportiva de Ducati durante la década de 1970. El nombre “Formula 73” no es casual.

Aquella 750 SS, equipada con motor bicilíndrico en L de distribución desmodrómica y transmisión por engranajes cónicos, representaba la esencia más pura del ADN Ducati: ligereza, carácter deportivo y una estética sobria pero efectiva.
Desde el punto de vista técnico, la Ducati Formula 73 se construye sobre una base moderna. Por supuesto ¡los tiempos han cambiado! muy alejada mecánicamente de la 750 SS original. La potencia declarada ronda los 73 CV. Nada descabellado por lo que prioriza el uso por encima de la radicalidad de las prestaciones de otros modelos de la marca. Si crees que son pocos: Esta no es tu moto.
El peso aproximado se sitúa en torno a los 182 kg. Esto favorece un comportamiento ágil y manejable tanto en entornos urbanos como en carreteras secundarias. El entorno natural de las cafe racer actuales. En términos de equipamiento, el modelo incorpora electrónica actual propia de motocicletas de hoy en día.
Uno de los elementos más significativos del proyecto Formula 73 es la estética. La carrocería nos remite claramente a las deportivas clásicas de la marca. Destaca el carenado frontal compacto, el asiento monoplaza y los colores asociados a la 750 Super Sport. Por supuesto las llantas son de radios. De nuevo un detalle 100% clásico.
La Ducati Formula 73 se produce en una serie limitada de 873 unidades numeradas. La conclusión es que es una edición de coleccionista y alto valor simbólico. Un poco como las unidades personalizadas en talleres y participantes en Bike Shows de todo el mundo.
Elektra Belle Epoque: Belleza y Funcionalidad en una Cafetera Espresso
Una de las cafeteras más demandadas por los interioristas de comercios hosteleros por su inigualable belleza en estilo retro. Se fabrica a mano desde hace más de 60 años y en materiales que combinan un acabado ultrapulido en cromo, latón o cobre.

Es en la cafetera Belle Epoque donde nuestros artesanos dan lo mejor de sí mismos forjando metales nobles como cobre y latón alternando momentos de procesos antiguos con métodos avanzados. Muy original en su desarrollo vertical, la Belle Epoque es una cafetera espresso de la clase inimitable donde la belleza se combina con la funcionalidad y la fiabilidad.
Riforma es un proyecto de investigación y restauración de las máquinas más antiguas, producidas por Elektra, que se encontraron en algunas instalaciones antiguas o en algunas bodegas de hoteles y restaurantes que cerraron hace mucho tiempo.