Mantenimiento del Pedalier de tu MTB: Guía Completa para un Rendimiento Óptimo

La transmisión es una de las partes más importantes de cualquier bicicleta y también una de las que más desgaste sufre debido a la fricción continua entre sus componentes. Elementos como los piñones, platos, desviadores y cadena deben revisarse periódicamente, ya que el desgaste de una de estas piezas puede afectar al resto del sistema.

La buena noticia es que la revisión y mantenimiento de la transmisión es un proceso sencillo que puedes realizar en casa. En este artículo, te explicamos cómo realizar una revisión completa de la transmisión, qué problemas puedes detectar y cada cuánto tiempo debes hacerlo para mantener tu bicicleta en óptimas condiciones. Cada paso de la revisión estará centrado en un componente o partes de la transmisión, para que el chequeo sea completo.

Revisión y Mantenimiento de la Transmisión

El mantenimiento de una bicicleta es esencial para que tu bici se encuentre en buenas condiciones de funcionamiento y prolongar su vida útil. La transmisión de la bicicleta es como el corazón de tu bici, y mantenerla en forma es vital.

Es importante realizar el reapriete de la tornillería de la bicicleta de manera habitual para garantizar la seguridad y el correcto funcionamiento de la misma. No hay que dejarse la vida en ello, cada tornillo tiene un par de apriete que generalmente viene indicado en Newton (Nm).

Algunos de estos consejos son perfectos para realizar en casa, pero para un cuidado más especializado, ¡estamos aquí para ayudarte! Recordad, más vale prevenir que curar.

1. Cadena

Es el componente de la transmisión que más hay que cuidar y revisar. Se debe comprobar su estado después de cada salida, especialmente si practicas ciclismo fuera del asfalto, como mountain bike o gravel. Si acumula polvo o restos de barro hay que limpiarla. Además de su limpieza y lubricación deberás comprobar la elongación de la cadena.

Con el uso los eslabones de la cadena se desgastan y la cadena se alarga, aumentando la fricción y el desgaste entre ésta y los dientes de platos y coronas. Por eso es muy importante que te hagas con un medidor de cadena y lo utilices como mínimo una vez al mes para ver la evolución de su desgaste. Si las puntas del medidor del 1% (1.0) entran completamente en el hueco de los eslabones deberás sustituir la cadena por una nueva y también el cassette.

Cada 1500-2000 kms deberíamos chequear la elongación de la cadena puesto que con el paso de los kilómetros tiende a estirarse. No es muy difícil que la cadena se oxide y puede suceder incluso sin estar desgastada o elongada.

Si has salido con tu bici en un día lluvioso y una vez acabada la ruta no has limpiado o engrasado la cadena, el óxido comenzará a aparecer de forma superficial. Si aparece óxido en la cadena, límpiala a fondo con un producto desengrasante. Hay marcas de lubricantes que incluso tienen limpiadores específicos para eliminar óxido.

Deja actuar el producto unos minutos y después frota la superficie de la cadena con un cepillo de alambre fino. Seguidamente aclara con agua, seca la cadena con un trapo y vuelve a lubricarla. Ojo, no embadurnemos la cadena, ¡no es necesario!.

2. Platos, Piñones y Roldanas

El siguiente punto es revisar el estado de platos, piñones y roldanas. Revisa que los dientes no estén sucios ni acumulen polvo o restos de grasa. De no ser así, convendría limpiarlos a fondo con agua y jabón o aplicando producto desengrasante. Es importante mantener los platos y piñones en buen estado.

Una avería algo más grave es la rotura de un diente de un plato o corona, fruto del impacto de alguna piedra, una caída, etc. Esto puede provocar saltos y salida de cadena, cambio de coronas impreciso, etc. Será necesario sustituir la corona afectada por una de su mismo número de dientes. Misma situación para el plato.

3. Desviadores

Uno de los puntos a los que más atención hay que prestar, ya que de ellos depende el cambio correcto de un piñón a otro o de un plato a otro, son los desviadores. Comprueba primero el desviador trasero. Verifica que la roldana superior de la patilla del cambio esté alineada con la corona más pequeña y también con la más grande, para evitar salidas o chupados de cadena.

Si no está alineada tendrás que apretar o aflojar el tornillo H del desviador para el tope inferior (corona más pequeña) hasta dejarla en la posición correcta. El tornillo L, situado al lado del H, servirá para alinear la roldana con la corona más grande. Al mismo tiempo, revisa que la pata del cambio no esté doblada. Si lo está, será necesario desmontar el desviador trasero y enderezarla. En este caso mejor pedir ayuda a un mecánico, que tendrá las herramientas necesarias para ello.

Para el desviador delantero, la alineación con los platos se realiza de idéntica manera al del trasero. Apretando o aflojando los respectivos tornillos H y L ajustaremos la precisión del cambio de platos y evitaremos que la cadena se salga.

Cualquier golpe en el desviador o en la pata del cambio hará que al subir o bajar de marchas se produzcan tirones, salte a otra corona o directamente no cambie. Para prevenirlo, puedes ajustar tú mismo la tensión del cable del cambio desde la rueda tensora del cable, situada generalmente en el conector del cable con el pulsador.

En bicicletas de carretera se suele colocar a la altura de la pipa de la dirección. Girando el tensor en el sentido de las agujas del reloj destensarás el cable para que las coronas bajen mejor. En cambio para que las coronas suban correctamente deberás girar el tensor en sentido contrario a las agujas del reloj. Sin embargo, la tensión del cable no es la única razón de un mal funcionamiento del cambio.

Puede deberse también a que la pata del cambio esté doblada o a que ésta no esté correctamente alineada con la corona más grande o pequeña del cassette.

4. Bielas

Uno de los problemas más frecuentes de un mal funcionamiento de la transmisión, razón de ruidos molestos o de crujidos durante el pedaleo, es la holgura de las bielas. Para comprobar que estén correctamente apretadas puedes tirar de ellas hacia ti en perpendicular al sentido de la marcha. Los fabricantes de bielas recomiendan un apriete de las mismas preventivo cada 200 km recorridos.

5. Pedalier

El pedalier (bottom bracket) es uno de los puntos de rotación más sometidos a esfuerzo de la bicicleta. Cada pedaleo impulsa suciedad, humedad, fuerza y micromovimientos a través de los rodamientos, las copas y las juntas. Por lo tanto, el desgaste es inevitable, pero un buen mantenimiento puede prolongar enormemente su vida útil.

En cuanto al pedalier, es recomendable hacer una limpieza interna (rodamientos, cojinetes) y lubricación como mínimo una vez al año. El eje de pedalier es una zona de la bicicleta que soporta mucha torsión y fuerza debido al pedaleo. Es común que aparezcan holguras y crujidos en esta zona, por lo que es importante desmontarlo, limpiarlo bien y engrasarlo así como comprobar el estado de los rodamientos. Si alguno de ellos presenta desperfectos, hay que sustituirlo.

¿Oyes crujidos, notas holgura o la biela funciona con dificultad? ¡Entonces haz una inspección inmediatamente y no esperes al intervalo! Ten en cuenta que un crujido en la bicicleta no tiene por qué provenir necesariamente del soporte.

Un pedalier no dura eternamente, pero con un mantenimiento regular se puede prolongar considerablemente su vida útil y seguir disfrutando de una transmisión silenciosa y eficiente.

Para realizar esta tarea con éxito, necesitarás un pequeño kit de herramientas especializadas y productos de limpieza.

  • Grasa específica para rodamientos (generalmente que sea densa y repelente al agua): Debe ser una grasa de litio o sintética resistente al agua y apta para altas presiones.
  • Pasta de montaje o antigripaje en las roscas del cuadro antes de apretar.

Pasos para el mantenimiento del pedalier:

  1. Limpieza inicial: Comienza con una limpieza exhaustiva del área alrededor del eje de pedalier.
  2. Desmontaje de bielas y cazoletas: Retira las bielas utilizando la herramienta adecuada para tu sistema.
  3. Retirar la junta de goma exterior del cojinete: Levante con cuidado el borde de la junta y retírela.
  4. Limpieza a fondo: Rocía desengrasante directamente sobre las bolas y haz girar el rodamiento lentamente con el dedo. Repite este paso hasta que no salga ningún residuo negro.
  5. Engrase: Con el dedo o un aplicador, introduce grasa nueva. Asegúrate de que la grasa penetre bien entre las bolas.
  6. Cierre y montaje: Coloca el guardapolvo de nuevo presionando con el dedo hasta que encaje.
  7. Montaje: Reinstala las cazoletas en el cuadro. Es crucial aplicar una capa de pasta de montaje o antigripaje en las roscas del cuadro antes de apretar.

Si tras limpiar y chequear las cazoletas observas que el rodamiento no va lo suave que debería de ir, es preciso que las remplaces. Como en el paso 3, para montar las cazoletas tenemos que hacerlo con mucha precaución. Con el útil deberían entrar al cuadro sin ningún tipo de esfuerzo. Si vemos que se atranca o el proceso no va fluido, para y revísalo. Tienen que colocarse de manera uniforme.

Si tu cuadro es de carbono, es de vital importancia que uses una grasa específica para este material. En caso contrario podrías llegar a dañarlo.

Utiliza la herramienta para desmontar las cazoletas de manera segura. Con un paño limpia toda la suciedad del interior del eje. Si tu bicicleta tiene cambio mecánico, posiblemente por ahí pasen los cables del desviador y cambio trasero.

Nos queda el proceso de volver a montarlo; ponemos el cartucho en la cazoleta derecha y enroscamos todo lo que podamos con la mano y por ultimo un buen apretón con la llave sin olvidarnos que apretar es hacia la izquierda como puedes ver señalizado en la cazoleta. Enroscamos el tapón y con la llave le damos un buen apretón.

Mantenimiento con WD-40:

  • Aplica WD-40 en el cojinete. El producto ayuda a eliminar la humedad y a disolver la corrosión superficial.
  • Deje secar.
  • Utilice aire para eliminar el exceso de producto y la suciedad desprendida. Utilice siempre aire comprimido a distancia, no directamente.
  • Vuelva a colocar la junta.

6. Mandos y Cables de Cambio

El penúltimo paso de la revisión es comprobar el estado de los mandos y cables de cambio. Para los primeros, comprueba que las palancas se mueven correctamente sobre su eje y no tengan holguras. También que con cada movimiento de ésta haga clic y se cambie la corona y el plato. Si no se hace clic ni cambia tendrás que abrir la tapa del pulsador, aplicar desengrasante en spray y volver a engrasar el mecanismo con lubricante líquido. El lubricante de cadena puede valer pero no lo apliques en exceso. Esto permitirá que el trinquete del pulsador esté libre de suciedad y pueda volver a moverse correctamente.

Por otro lado, comprobar el estado de los cables y fundas del cambio es muy importante. Realiza un chequeo cada dos o tres meses de uso, o bien después de la temporada invernal o de verano. La existencia de fundas rozadas o cortadas harán necesario un cambio éstas por unas nuevas.

7. Pedales

Por último, no olvides revisar los pedales, tanto la lubricación de sus muelles y mecanismo de calado (sin son automáticos) como su apriete a la biela. Tras cada salida, o bien después de haber lavado la bicicleta, deberás aplicar una gota de lubricante en cada uno de los muelles del pedal. En segundo lugar, comprueba que están bien apretados, ya que de lo contrario puede originar ruidos molestos fruto de la holgura.

8. Rodamientos

¿Escuchas un crujido molesto en tu bicicleta o notas que las ruedas giran con dificultad? No siempre es necesario comprar un rodamiento nuevo. El mantenimiento preventivo de los rodamientos de buje, pedalier y dirección es la clave para alargar la vida útil de tus componentes, garantizar una rodadura suave y, lo más importante, ahorrar una cantidad significativa de dinero en repuestos.

Cuando empiezan los ruidos o la holgura, la avería ya está avanzada. Pero la buena noticia es que muchos de estos rodamientos pueden revivir. Y es que el MTB expone la bicicleta a condiciones extremas. Pero también el agua a presión de la limpieza, el barro abrasivo y el simple paso del tiempo degradan la grasa interna de los rodamientos.

La solución práctica es simple y económica: abrir, limpiar y reengrasar tus rodamientos de forma manual. Ahorro de dinero. Mejor rendimiento. Prevención de averías mayores.

Los rodamientos son elementos esenciales en cualquier bicicleta, ya que son los que permiten que las ruedas y la dirección giren con suavidad. En las ruedas, es importante prestar atención a los bujes, que contienen los rodamientos, casquillos y el propio eje. Estos elementos deben estar limpios y perfectamente engrasados para garantizar un correcto funcionamiento.

En cuanto a la dirección de la bicicleta, es importante prestar atención a los dos rodamientos que se encuentran en ella, ya que también son elementos susceptibles de acumular suciedad y agua. Si no giran con suavidad o presentan holguras, es necesario sustituirlos.

Pasos para el mantenimiento de rodamientos:

  1. Acceso y desmontaje: Retira la rueda y quita las tapas laterales del buje. En bujes modernos con ejes pasantes, el eje central (el que atraviesa los rodamientos) se extrae tirando con fuerza o golpeando suavemente con un mazo de goma.
  2. Apertura del rodamiento: Con un punzón o un cutter y mucha delicadeza, introduce la punta bajo el labio exterior del guardapolvo (la tapa de goma que sella el rodamiento).
  3. Limpieza a fondo: Rocía desengrasante directamente sobre las bolas y haz girar el rodamiento lentamente con el dedo. Repite este paso hasta que no salga ningún residuo negro.
  4. Engrase: Con el dedo o un aplicador, introduce grasa nueva. Asegúrate de que la grasa penetre bien entre las bolas.
  5. Cierre y montaje: Coloca el guardapolvo de nuevo presionando con el dedo hasta que encaje.

Tomarse el tiempo para entender y mantener tus rodamientos es la diferencia entre una bicicleta que dura diez años y una que exige repuestos caros cada temporada.

En el caso de bicicletas de doble suspensión, es importante realizar un mantenimiento especial en la zona del basculante para garantizar que la bicicleta tenga una buena absorción de impactos y que funcione correctamente. Para ello, se debe desmontar completamente el basculante y la bieleta y limpiar toda la zona donde van los rodamientos. Luego, se debe comprobar uno por uno y sustituir los que presenten defectos.

9. Discos de Freno

Respecto al cuidado de los discos de freno, hay que extremar la precaución sobre todo para que no le caiga aceite en los mismos. ¿Os ha sucedido alguna vez que cuando frenáis, suenan horriblemente? Esto es debido a que hemos tocado el disco con las manos manchadas con algo de aceite, quizás al purgar los frenos de la bicicleta, o que le haya podido salpicar, ya sea de cuando hemos engrasado la cadena, o algún charco de agua del suelo que contenía algo de aceite, lo que ha provocado que se hayan contaminado las pastillas.

Debes revisarlas regularmente para detectar cualquier signo de desgaste o daño.

Tabla de Mantenimiento Recomendado

Componente Frecuencia Acción
Cadena Después de cada salida (en condiciones extremas), Mensual (uso regular) Limpieza, lubricación, comprobación de elongación
Platos y Piñones Mensual Limpieza y revisión de dientes
Desviadores Mensual Ajuste y alineación
Bielas Cada 200 km Apriete preventivo
Pedalier Anual Limpieza interna, lubricación, revisión de rodamientos
Mandos y Cables de Cambio Cada 2-3 meses Comprobación de funcionamiento y estado
Pedales Después de cada salida Lubricación de muelles y comprobación de apriete
Rodamientos Semestral o Anual Limpieza, engrase y revisión
Discos de Freno Regularmente Revisión y limpieza

Si no sois muy manitas o no disponéis de las herramientas adecuadas para realizar algunos mantenimientos, como el engrase de los rodamientos, limpieza de eje de pedalier, bujes o dirección entre otros. En Buhobike, sabemos lo importante que es cuidar de tu bicicleta.

➡️Como hacer MANTENIMIENTO al EJE SELLADO o CUADRADILLO🚲

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