Mantenimiento Esencial de tu Bicicleta de Montaña Después de Cada Salida

¿A quién no le gusta la sensación de pedalear con una bicicleta que parece recién salida de la tienda o que ha pasado por una revisión profesional? Un error común entre los ciclistas es limpiar la bicicleta solo cuando se ve sucia.

Sin embargo, para alargar la vida útil de los componentes, especialmente la transmisión, y asegurarte de que tu bicicleta funcione como el primer día, es clave lavarla después de cada ruta o carrera. Y es que tener la bicicleta siempre a punto nos ayudará a alargar la vida útil de los componentes, evitaremos averías inesperadas y a nuestra cartera también le vendrá de lujo.

Está claro que al bajarse de la bicicleta después de una buena kilometrada y de un notable esfuerzo físico lo que más te apetece es una ducha. En lo que menos pensamos es en limpiar la bici. Pero si somos capaces de asumir una mínima disciplina de limpieza, conseguiremos evitar muchos problemas futuros, ahorrando tiempo y dinero en mantenimiento.

También está el tema del postureo en las grupetas de hoy en día y es que no es baladí. Realizando una correcta limpieza y lubricación al finalizar cada ruta conseguiremos evitar problemas con el óxido y esos incomodos ruidos que tantas migrañas nos provocan.

Un error muy común es realizar esta tarea antes de coger la bicicleta, con el probable disgusto de encontrarnos alguna sorpresa en ese momento o quizá algo peor, y es que con la prisas se nos pase algo por alto y lo descubramos a kilómetros de casa. Nada más finalizar la ruta y sin pensárselo dos veces, hay que meterle mano a la bicicleta, así venceremos la pereza.

Además, un buen mantenimiento asegura una mayor durabilidad de cada uno de los componentes de tu bici. En esta guía básica que te ofrecemos a continuación te damos unos consejos muy básicos de cómo mantener algunos de los puntos más importantes de tu bici sin necesidad de tener herramientas muy específicas y con la premisa de que una limpieza y un buen engrase son claves para un mejor funcionamiento global de tu MTB. Con las herramientas básicas, un desengrasante, aceite de calidad y una manguera lo tendrás hecho.

LIMPIEZA BÁSICA DE LA TRANSMISIÓN DE BICICLETA 2.0

Aquí te damos unos consejos muy básicos de cómo mantener algunos de los puntos más importantes de tu bici sin necesidad de tener herramientas muy específicas y con la premisa de que una limpieza y un buen engrase son claves para un mejor funcionamiento global de tu MTB.

Pasos Esenciales para el Mantenimiento Post-Ruta

1. Limpieza de la Transmisión

Una transmisión mal lubricada o con restos de polvo y barro no sólo acortará la vida útil de los componentes, sino que provocará ruidos y desajustes en los cambios. Para evitarlo, después de cada salida haz lo siguiente:

  1. Primero coloca la cadena en el plato grande y en la corona intermedia del cassette.
  2. A continuación echa desengrasante con la ayuda de un bote pulverizador en el cassette mientras haces girar las bielas para que el producto se reparta de manera uniforme por toda la cadena.
  3. Una vez que el desengrasante se ha repartido, con un cepillo frota la cadena y el cassette mientras sigues girando las bielas. Haz lo mismo con los platos. Así el líquido penetrará bien entre los dientes.
  4. Deja que el desengrasante actúe durante unos minutos.
  5. Después, aclara con agua pero sin utilizar presión. Con ello lo que conseguiremos será eliminar toda la suciedad, polvo, barro y restos de grasa.

El siguiente paso es volver a engrasar la transmisión. Para ello es importante dejar que se seque, ya que el agua y la grasa no se llevan bien. Si engrasas la cadena estando mojada no conseguirás nada.

Antes de lubricar de nuevo la cadena debes tener en cuenta dos cosas: la primera es que existen ceras y lubricantes específicos para cada época del año y tipo de uso. En caso de utilizar lubricante, si vivimos en una zona de muchas lluvias, deberemos usar un lubricante húmedo más duradero. Y si es una zona seca o verano utilizaremos uno para ambientes secos que repelen mejor el polvo, pero se va más fácilmente con el agua.

Lo ideal sería limpiar la transmisión después de cada salida, es decir, platos, casete, cambio trasero (sobre todo las roldanas o ruedecillas) y cadena. Te recomendamos aplicar desengrasante, esperar unos minutos y limpiar con agua caliente y un cepillo para que se vayan todos los restos de suciedad y aceite. Si tienes aire a presión te puede ayudar mucho a eliminar sobre todo los restos de arena en los eslabones de la cadena.

Una vez que está todo limpio y seco, aplica aceite en la cadena (una gota en cada punto de giro de cada eslabón), haz pasar la cadena por todas las velocidades y limpia el exceso de aceite con un trapo limpio. Es muy importante que el desengrasante y el aceite sean específicos para bicicletas y de buena calidad.

Por otro lado, revisa de vez en cuando el estiramiento de la cadena con una herramienta específica (digital o manual), para valorar cuándo debes cambiarla. No solo depende de los kilómetros que hagas, sino de las condiciones de la zona por la que pedaleas, la lubricación óptima y el sistema de transmisión que tengas.

2. Limpieza del Cuadro y la Horquilla

Para limpiar el cuadro y la horquilla basta utilizar una manguera de agua sin presión, una esponja y jabón. Es aconsejable hacerlo empezando desde la parte de arriba de la bicicleta y acabando en la más baja. Presta cuidado de que el agua no penetre dentro del cuadro a través de la unión entre la tija y el tubo vertical.

Si hablamos de una bicicleta de montaña, lo mínimo que debemos hacer es limpiar las botellas, para que no se quede adherida la suciedad. De lo contrario podrían rallarse en la siguiente salida, acortando la vida útil de la suspensión. Al igual que sucede con el cuadro, es muy importante no utilizar agua a presión, ya que los retenes podrían estropearse.

Si utilizas una pistola de agua presurizada, como las de las áreas de lavado de las gasolineras, procura evitar las zonas con rodamientos de la bicicleta, como el pedalier, el núcleo de las ruedas y la pipa de la dirección. El agua a presión entra fácilmente en estas zonas llevándose la grasa que tienen los rodamientos, y éstos a medio plazo acabarán estropeándose y causando una avería mayor.

3. Revisión y Apriete de la Tornillería

Muy fácil y rápido, la revisión y apriete de la tornillería de tu bici te puede evitar más de un problema. También existen llaves prefijadas de fábrica con par de apriete 4-5Nm que son muy comunes para manillares y potencias que son económicas, pequeñas y muy útiles.

4. Mantenimiento de la Dirección

La dirección es uno de los puntos de tu MTB más sencillos de mantener, pero también uno de los que nos olvidamos habitualmente. En MTB de gamas medias y altas los rodamientos son sellados y de alta calidad con lo que nos durarán mucho más tiempo. Pero si los limpiamos a menudo y los engrasamos ligeramente, tendrán una mayor duración.

5. Cuidado de los Bujes

Este es uno de los apartados más laboriosos de mantener, ya que dependiendo del tipo de buje se necesitan unas herramientas específicas (llaves de conos y extractores de rodamientos) y requiere un nivel de conocimiento mecánico un poco elevado. A la vez que limpias externamente los rodamientos del buje, debes de limpiar los ejes pasantes, engrasar los extremos de la palanca de los mismos y limpiar las roscas de arena, para que no se dañen las mismas.

6. Mantenimiento de Horquillas y Amortiguadores

El mantenimiento de horquillas y amortiguadores es recomendable llevarlo a cabo en las tiendas autorizadas o en el servicio técnico oficial. Del mismo modo, se pueden limpiar los diales de ajuste (un compresor de aire te facilita mucho la tarea), para eliminar la suciedad y tierra que se haya acumulado, pero no lo uses en los propios retenes. Para mantener los retenes mucho más limpios, puedes usar un guardabarros de plástico de los que se sitúan en el puente de la horquilla.

7. Revisión del Líquido Tubeless

El líquido tubeless se deteriora y se seca con el uso, sobre todo en zonas de temperaturas muy altas. Conviene cambiarlo y limpiar el interior de la llanta y el neumático al menos una vez al año. Si lo haces más veces, siempre es bienvenido. Cuando no lo haces, el líquido se va acumulando en el neumático y puede formar una pasta muy sucia y difícil de eliminar.

8. Puntos de Giro en Bicicletas de Doble Suspensión

En MTB de doble suspensión, los puntos de giro son muy importantes de mantener tanto con el par de apriete recomendado, como limpios y engrasados. Es muy sencillo sacar dichos ejes, limpiarlos y engrasarlos ligeramente. También puedes aprovechar una vez al año para limpiarlos bien y cambiar algún rodamiento si fuera necesario. No olvides que para extraer los rodamientos de un basculante necesitas herramientas extractoras adecuadas.

9. Frenos de Disco

Los frenos de disco tienen un mantenimiento básico bastante sencillo de realizar. Lo fundamental es comprobar el estado de las pastillas de freno. Si están gastadas se sustituyen y, si no, lo mejor es limpiar la superficie de frenado con un papel de lija fino. Con el uso la superficie se cristaliza (se queda brillante) y disminuye la capacidad de frenado. Del mismo modo se puede limpiar el disco con productos especiales, además de revisar los tornillos de apriete del mismo.

Hay kits completos para hacerlos, pero requiere de un cierto nivel mecánico. Si no te ves capaz, no dudes en llevar la bici a tu tienda, donde te harán un sangrado profesional siguiendo las indicaciones del fabricante.

Tabla de Mantenimiento Básico Post-Ruta

Componente Acción Frecuencia
Transmisión (cadena, cassette, platos) Limpiar y lubricar Después de cada salida
Cuadro y horquilla Limpiar con agua y jabón Después de cada salida
Tornillería Revisar y apretar Regularmente
Dirección Limpiar y engrasar Periódicamente
Bujes Limpiar y engrasar Anualmente
Horquillas y amortiguadores Limpiar diales y retenes Regularmente
Líquido tubeless Revisar y rellenar/cambiar Anualmente
Frenos de disco Revisar pastillas y limpiar discos Regularmente

Si amas tu bicicleta, sabes que no basta con pedalear bien… también hay que cuidarla como se merece.

Muchas tareas básicas puedes hacerlas tú mismo con algo de tiempo y herramientas sencillas: limpieza general, engrase de cadena, revisión de tornillos, cambio de pastillas o incluso sustituir la cadena si sigues un buen tutorial. En cambio, es recomendable acudir al taller para centrar ruedas, purgar frenos hidráulicos, abrir suspensiones o resolver holguras persistentes en bujes, pedalier o dirección.

Un mecánico profesional con experiencia detectará desgastes que a simple vista pasan desapercibidos y dejará la bici ajustada con precisión.

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