Ser padre o madre implica una gran responsabilidad, especialmente cuando se trata de apoyar a nuestros hijos en sus pasiones y sueños. Si tu hijo es un apasionado del ciclismo, encontrar las palabras adecuadas para motivarlo y alentarlo puede marcar una gran diferencia en su desempeño y confianza.
A continuación, exploraremos algunas frases y estrategias que te ayudarán a ser el mejor apoyo para tu hijo ciclista, además de reflexionar sobre la importancia del acompañamiento y la motivación en el desarrollo de los jóvenes deportistas.
Aún recuerdo cuando Alfonso empezó el colegio hace poco más de dos años. Como buena primeriza, y subestimando a mi hijo, le compré unos mocasines muy monos para el uniforme; todo hay que decirlo, también eran baratos y… ¡error! Sabéis que soy de las que piensa que lo bueno y bonito no tienen porqué ser caro pero hay calzado barato que puede salir caro. Y aún habiéndome dado cuenta de esto en la guardería con los playeros, no sé porqué pensé que con los zapatos sería distinto.

La Importancia del Apoyo Familiar en el Deporte Infantil
La afición al fútbol que cogió el crío durante el segundo curso me hizo darme cuenta de que, además de tener que comprarle un calzado bueno, debía controlar otros aspectos. Sí, señores, llegué a preguntaros aquí en el blog por marcas y por vuestras experiencias. Y casi, casi, empecé a hacer un máster en el asunto.
Porque, válgame Dios, parece que algunos se comen literalmente los zapatos a mordiscos. Claro que mi hijo mayor tiene más de gusano que de niño, no he visto cosa más aficionada a tirarse al suelo por cualquier excusa (hasta duerme en el suelo muchas noches). Y ya cuando hace de portero, es lo que se llama palomitero. ¿Es esto normal?
El caso es que, como este año hemos sido muy prácticos con la lista de los Reyes Magos, pedimos zapatos para el cole. Y la verdad es que nos trajeron unos de una marca que no habíamos probado hasta ahora, se llama Conguitos. Lo más importante, que tiene en la parte delantera reforzada y doy fe de que es a prueba de golpes. Ya sé que no ha pasado un tiempo prudencial para valorarlos pero el hecho de que no tenga ni un rasguño en una semana es un buen comienzo 😉 Y lo que no había visto casi nunca es la posibilidad de que puedan lavarse así que… habrá que hacer la prueba.
A final de curso os contaré cómo terminan; soy tan optimista que espero que en septiembre comience con ellos.
Frases de Aliento para tu Hijo Ciclista
Aquí te presento algunas frases que puedes utilizar para motivar a tu hijo antes, durante y después de sus entrenamientos o competiciones:
- "¡Confío en ti y en tu esfuerzo!"
- "Cada pedalada te acerca a tu meta."
- "Eres más fuerte de lo que crees."
- "Disfruta cada momento sobre la bici."
- "No importa el resultado, estoy orgulloso de ti."
- "Tu dedicación es admirable."
- "Aprende de cada desafío y sigue adelante."
- "El ciclismo te enseña a superar obstáculos."
- "Eres un campeón, dentro y fuera de la pista."
- "¡Vamos, tú puedes!"
Pero yo hoy voy más allá y hablo de las peleas entre hermanos; y no me refiero solo a cuando se empujan o se dan algún que otro mamporro, sino a las disputas por tener y querer siempre las mismas cosas. Esto empezó a ocurrir en nuestra casa cuando Rafa comenzó a caminar con 13 meses; Alfonso acababa de cumplir tres años así que estaba en una edad en la que no entendía muy bien porqué su hermano le «molestaba». Aún así, lo llevó bastante bien.

De hecho, los mayores se acostumbran a esa situación. Cuando los hermanos pequeños tienen menos de dos años y no son capaces de razonar muchas cosas, a los mayores les toca ceder. Pero, ¿hasta dónde? Buena pregunta, yo no lo sé y es ahí dónde a veces descubro que no sé ser jueza. Porque ése es el papel más difícil de ser madre: ser justa en función de las necesidades de cada hijo sin que ninguno sienta que queda de lado. Aquí están jugando. Eso sí, a lo bruto.
Los hermanos pequeños tienen el gran problema de que quieren hacer, tener, comer, tocar el botón del ascensor, entrar en casa y, si se tercia, hacer sus necesidades cuando lo hacen los hermanos mayores. Yo ya he visto a Ricitos de Oro enfadarse por querer utilizar el mismo váter que Alfonso cuando su hermano está en plena «evacuación». Y es muy frustrante.
Ah, excepto cuando haces un viaje en coche, que entonces uno quiere ver Cars y el otro Buscando a Nemo y acabas poniéndoles Dumbo por no generar problemas. Pero bueno, esto se queda en mera anécdota comparado con el tema juguetes o objetos de entretenimiento porque ahí llega la guerra de verdad. «Alfonso, déjaselo un rato», digo. Y todo por no oír protestar al mediano, que lo hace de una forma muy irritante, es decir, llorando.
Porque esa «táctica» les ha funcionado muy bien desde bebés; es lo que tiene nacer y ya tener «competencia», tiene cierta lógica. Mientras, el mayor suda la gota gorda pensando en deshacerse de su amado objeto. Por ponerle humor, tipo Gollum en El Señor de los Anillos.
El caso es que, cuando me paro a reflexionar sobre esto, me doy cuenta de que esto va para largo y seguramente irá a más, por mucho que se quieran, se necesiten y se defiendan a muerte frente a los demás. Y esperad, que a Gabriel le quedan dos telediarios para entrar en el meollo así que… continuará.
En junio me apunté a la Carrera de la Mujer, la primera de mi vida, y la terminé, que era lo que quería. Porque señores, yo soy muy lenta y no he salido a mi madre ni a mi hermano, que quedó el octavo (de más de 4000 participantes) en la San Silvestre de Gijón; yo sencillamente concluí dignamente.
Pero en realidad, al correr no compito con nadie, solo conmigo. Y aunque empecé por cuestiones estéticas, es decir, para endurecer las carnes, hace tiempo que me di cuenta de que el running (os juro que me cuesta decir esta palabra) me sienta bien. Sí, perdí esos kilos y alguno más y eso se agradece pero además me hace sentir fuerte mentalmente sólo por el hecho de lograr un objetivo.
Porque creí que no iba a durar y sigo. ¿Mi próximo reto? Correr en marzo una 10k, lo que viene siendo una carrera de 10 kilómetros, que no quiero ponerme yo muy técnica ahora. Eso sí, ojo con el suelo pélvico que, oye, justo en eso y según mi matrona, es como si nunca hubiera parido y estoy divina de bajos fondos 😉 pero no es recomendable en según qué estado esté tras embarazos y partos.
De todas formas, yo voy a hacer mis averiguaciones porque me dijo la matrona que hay un dispositivo que ayuda a proteger el suelo pélvico en los deportes de impacto. Vamos, que tengo más posts que escribir sobre el deporte relacionado con la maternidad y aquí lo compartiré por si algunas decidís que es un buen momento para empezar a mover el trasero, ¿alguien al otro lado?
12 CLAVES PARA AUMENTAR TU FUERZA MENTAL 🚲 SALUD CICLISTA
El otro día me encontré con este artículo sobre la lactancia materna que leí con mucho interés. Para las que no podáis deteneros a analizar el texto completo, os resumo: El 80% de las españolas da el pecho tras el parto; a las seis semanas, esa cifra desciende al 68%; a los 3 meses, al 52% y más allá de los seis meses, sólo el 36% amamanta.
Así que la pregunta obvia es porqué si se supone que es lo mejor para un bebé y lo recomiendan todos los organismos sanitarios. Una de ellas, y la principal, es la falta de asesoramiento durante el embarazo. Este es un punto con el que no estoy de acuerdo y creo que nuestras bisabuelas se reirían si se lo dijéramos.
Otra cosa no, pero información tenemos para dar y tomar sobre lactancia materna y hoy, más que nunca, sabemos muchísimo sobre ello. Para mí, por los casos que conozco a mi alrededor y mi propia experiencia, es que la información que nos dan no es real. Te hablan de sus beneficios, de que es gratis, de que es cómodo, de que es lo natural pero las grietas, mastitis y demás problemas se mencionan como si fuera algo infrecuente.
Ojo, que ya sabéis que no soy de las que apoyo lo de asustar al personal pero… ¡¡es que es algo muy frecuente!! Y todo eso te pilla en pleno postparto, en el que además de cansada, puede que estés dolorida.
También se menciona en el artículo que los profesionales sanitarios, en ocasiones, dan información contradictoria. Y eso sí, me lo creo a pies juntillas porque, dependiendo del pediatra, te puede decir que le des fruta al niño a los cuatro o a los seis meses, que sigas con el pecho, que lo dejes porque el niño pesa poco… ¡hay de todo!
Sin querer subestimar a los especialistas (que yo para eso me fío mucho de ellos), hay que saber darles la importancia justa. Los bebés son eso, bebés, no robots. Y nadie conoce a un hijo mejor que una madre.