Lucho Herrera: El Jardinerito que Conquistó las Cimas del Ciclismo

Luis Alberto Herrera Herrera, nacido en Fusagasugá, Cundinamarca, Colombia, en 1961, es un nombre que resuena con fuerza en la historia del ciclismo. Más conocido como Lucho Herrera o "El Jardinerito de Fusagasugá", este ciclista colombiano trascendió fronteras y se ganó el reconocimiento internacional como uno de los mejores escaladores del mundo.

Lucho Herrera en 1989

De Jardinerito a Ciclista Profesional

El apodo de Lucho Herrera tiene su origen en su vida antes de dedicarse al ciclismo profesional. Pasó su adolescencia cultivando flores en la finca de su familia en las afueras de su pueblo natal. Esta experiencia temprana marcó su carácter, forjando un hombre calmado, poco hablador y dedicado a su trabajo sin necesidad de estridencias.

Al menos se picaban subiendo una montaña o esprintaban hasta el cartel de un pueblo, eso les ayudaba, de manera intuitiva. Yo salía a entrenar de chavaluco, con 16 o 17 años, cuando era juvenil, y a veces nos juntábamos con el grupo de González Linares. Recuerdo la bronca que me echó una vez para que me pusiera delante y le quitara el viento.

Inicios y Ascenso en el Ciclismo

Los inicios de Lucho Herrera fueron, lógicamente, en el ciclismo amateur colombiano, pero en la modalidad de mountain bike. Con medallas en Mundiales Junior en 2015 y 2016 fue invitado a participar en eventos de ruta en carretera y ya en 2016 arrancó su etapa como ciclista profesional, aunque no en la UCI pro tour.

En 1984, aún como amateur, «el Jardinerito» se plantó en el Tour de Francia y venció en Alpe D´Huez por delante de Fignon y Bernard Hinault. No era poca cosa: Lucho era el mejor escalador de todos los «escarabajos» pero su falta de disciplina en la contrarreloj arruinaba toda esperanza. Podía perder seis minutos, siete, ocho… en tiempos en los que cada vuelta que se preciara incluía dos o tres etapas de ese tipo y además largas.

Y ya en su segundo año de profesional ganaría la Paris Niza, la Vuelta a Suiza y el Tour de Francia. Nacido en Bogotá, sus inicios fueron lógicamente en el ciclismo amateur colombiano pero en la modalidad de mountain bike.

El Clásico Café de Colombia

Durante años, Lucho Herrera fue el estandarte del clásico Café de Colombia, un equipo ciclista incipiente que databa de finales de los 70 y que se prolongó hasta los 80 y parte de los 90 antes de desaparecer sorprendentemente.

Giro de Italia

Los tiempos habían cambiado y ahora era el Giro el escenario ideal para los escaladores. «Voy a intentar ganar», dijo en la previa, y no parpadeó cuando se le escapó Fignon, ni cuando se le escapó Ugrumov ni cuando se fueron formando grupos de escapados en lucha por la etapa. Él se quedó con Indurain y con Indurain empezó a subir el puerto.

A falta de seis kilómetros, más para acelerar el ritmo que para distanciarse, lanzó un ataque. Fue un gustazo porque todos echábamos de menos esa explosión seguida de un ritmo constante, cabeza agachada, algún chepazo ocasional. A cuatro kilómetros, ataca Roberto Conti, del Ariostea, ese festival de escaladores y clasicómanos criado a los pechos del doctor Michele Ferrari. El equipo de Riis. El equipo de Massi. El equipo de Lelli. Los locos 90 que empezaban en Italia un poco antes que en el resto del mundo.

Herrera, mientras tanto, quieto. Queda un kilómetro y en el grupo del líder cinco hombres se retuercen sobre sus bicicletas: Induráin, Herrera, Hampsten, Giovanetti y Giupponi, con Conti siete segundos por delante, seis, cinco… Indurain le ve y demarra: no quiere las bonificaciones, quiere eliminar rivales. Se pone de pie en la bici, sus 80 kilos sobre el manillar y todos sufren, todos se las desean para aguantar… Todos menos Herrera, que en cuanto alcanzan a Conti, a unos 500 metros de meta, se hace un poco el loco por el lado izquierdo y ataca por el derecho, un ataque seco, marca de la casa, cabeza abajo, casi un sprint. Indurain a lo mejor podría cogerlo, pero no va a intentarlo. Herrera no es enemigo para la clasificación general. Los enemigos son Chiappucci y Chioccioli y quedan ya muy atrás.

El ataque es tan violento que saca 50 metros de inmediato, imposibles de recuperar. Su tercera victoria en Italia, la octava en una gran vuelta. En la general, queda cuarto, pero el paso de las etapas y los 31 años le devolverán a un meritorio octavo puesto al final del Giro. Ha cumplido con todos así que puede regresar tranquilo. Nada de Tour de Francia. ¿Para qué?

Vuelta a España 1987: La Consagración

Su gran momento llegó en 1987, en la Vuelta a España. Aquella edición tenía solo 66 kilómetros contra el crono y dos hombres dispuestos a jugarse el triunfo: el irlandés Sean Kelly, y el alemán Raymond Dietzen.

En la primera etapa de montaña, Dietzen logró el liderato tras el triunfo de Lale Cubino. La alegría le duró cuatro días, hasta la llegada a los lagos de Covadonga. Era el día de su cumpleaños y Lucho lo celebró con una frase lapidaria: «No voy a ganar la Vuelta». Las etapas se sucedieron con una serie imprevista de abandonos y así se llegó a la decimoctava etapa, una contrarreloj en Valladolid de 24 kilómetros, diseñada casi como un regalo para Sean Kelly, que acechaba segundo en la clasificación general a solo 39 segundos del colombiano. Tercero, en un pañuelo, quedaba Dietzen, a 50. Sin embargo, algo raro sucedió.

Las contrarrelojes de la Vuelta se prestan a este tipo de sorpresas, como que Pino le aguante a Robert Millar o que Blanco Villar le gane a Kelly en su terreno. Dietzen terminaba séptimo, a 40 segundos del irlandés, una distancia razonable… y Herrera perdía tiempo, sí, pero no el que todo el mundo esperaba. Kelly, Herrera y Dietzen quedaban por tanto en una diferencia de 52 segundos con tres etapas de media montaña por delante: las llegadas a Ávila, las Destilerías Dyc y Collado Villalba. Sierra de Madrid. Había serias dudas sobre si la diferencia bastaría pero se disiparon en seguida, lo que tardó en revelarse la existencia de un furúnculo en el trasero de Sean Kelly. 14 kilómetros de amarillo antes de echar pie a tierra. Todo un récord. El irlandés no podía dormir por la noche, no podía sentarse en el sillín y no iba a estropear el resto de la temporada y sufrir como un perro para acabar quinto en una Vuelta a España.

De repente, todo quedaba entre Herrera y Dietzen y el público lo tenía claro: su favorito era el tipo tranquilo, el tímido, el que casi susurraba en las entrevistas arrastrando las eses. En las dos primeras metas volantes de la siguiente etapa, Dietzen le quitó seis de los diez segundos de ventaja, pero a la llegada a Ávila, el colombiano pegó otro hachazo y dejó a su rival a más de un minuto en la general.

Cumplida la heroicidad, Herrera se dedicó por completo al Tour, donde aquel mismo 1987 quedaría quinto en la general y se llevaría su segundo título de rey de la montaña.

Aquella victoria le colocaba de nuevo entre los favoritos para el Tour. Se suponía que 1991 iba a ser el año del cuarto triunfo de Greg LeMond, pero los primeros signos de flaqueza del estadounidense se vieron en la contrarreloj de Alençon, cuando cedió ante Miguel Indurain, un reflejo de lo que sería el resto del mes de julio. En cuanto a Herrera, una decepción enorme: el primer día se dejó casi dos minutos junto a buena parte de los favoritos, llegó a la citada contrarreloj a 4’06” de LeMond y en esos 73 kilómetros todavía le cayeron otros 5’39”.

El Secuestro

En Colombia llegó a ser tan popular que, ya retirado, un cuatro de marzo de 2000, una brigada de las FARC lo raptó durante una visita a la casa de su madre. Aquel secuestro fue como una canción de Sabina: siete hombres con metralletas se lo llevaron a la montaña, ojos vendados, y cuando llegaron al refugio y descubrieron quién era realmente, lo empezaron a asediar con preguntas sobre el Alpe D´Huez, los lagos de Covadonga, la Vuelta a España de 1987… y a las 24 horas lo liberaron, pidiéndole inmediatamente disculpas por las molestias.

Palmarés Destacado

Entre los logros más destacados de Lucho Herrera se encuentran:

  • Ganador de la Vuelta a España en 1987.
  • Rey de la Montaña en el Tour de Francia (1985, 1987).
  • Ganador de etapa en el Tour de Francia (Alpe d'Huez, 1984).
  • Ganador de la Vuelta a Colombia (1984, 1985, 1986).
  • Ganador de la Dauphiné Libéré (1988, 1991).

Luis “Lucho” Herrera: el jardinerito que conquistó España… ¡Los secretos oscuros del rey de montaña

Tabla de Victorias

CompeticiónAño
Vuelta a España1987
Tour de Francia (Montaña)1985
Tour de Francia (Montaña)1987
Vuelta a Colombia1984
Vuelta a Colombia1985
Vuelta a Colombia1986
Dauphiné Libéré1988
Dauphiné Libéré1991

El Legado de un Ícono

Lucho Herrera se retiró en 1992, dejando un legado imborrable en el ciclismo colombiano y mundial. Su carisma, su humildad y su talento en la montaña lo convirtieron en un ídolo para muchos, inspirando a nuevas generaciones de ciclistas colombianos a perseguir sus sueños.

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