Mantenimiento y Limpieza de tu Bicicleta MTB: Guía Completa

Mantener nuestra bicicleta en perfectas condiciones alargará su vida útil, evitando gastos innecesarios. Los componentes de la bicicleta sufren desgaste y deterioro con el uso y hasta con el mero paso del tiempo. La falta del mantenimiento básico de una bicicleta puede provocar averías, pero también la pérdida de sus propiedades y calidad de funcionamiento de forma progresiva. Lo más frecuente es que nos vayamos adaptando sin ser conscientes de ello.

En esta guía básica te ofrecemos unos consejos muy básicos de cómo mantener algunos de los puntos más importantes de tu bici sin necesidad de tener herramientas muy específicas y con la premisa de que una limpieza y un buen engrase son claves para un mejor funcionamiento global de tu MTB. Con las herramientas básicas, un desengrasante, aceite de calidad y una manguera lo tendrás hecho.

Aprovecha la limpieza para comprobar el estado general de la mecánica de la bicicleta, evitando así posibles holguras, roces, piezas con escaso par de apriete como manillar, tija y potencia, etc. (muy peligroso de ser así). Usa siempre que sea posible una llave dinamométrica. Existen llaves sencillas para estos usos preajustadas a un par único, como de 5 Nm que es un par de apriete frecuente en estos casos. Comprueba siempre los pares de apriete adecuados, en cualquier caso.

En Uves Bikes, somos especialistas en pintura y reparación de cuadros y componentes de bicicletas. Nos afecta y preocupa, por lo tanto, el efecto que determinadas sustancias pueden provocar en los materiales que trabajamos habitualmente. Si no procedemos a retirar la suciedad o si usamos productos contraindicados, es muy probable que dañemos la estética de nuestra bicicleta e, incluso, que provoquemos daños más graves.

Lavar la bicicleta no es una cuestión solo de estética, retirar la suciedad que se acumula en el campo o en la carretera evita que los componentes envejezcan prematuramente. Aparte de que con la bici limpia y bien engrasada el funcionamiento va a mejorar mucho.

En esta guía, exploraremos los aspectos esenciales del mantenimiento de tu bicicleta, incluyendo la limpieza, lubricación y revisiones periódicas. Además, te proporcionaremos consejos prácticos y recomendaciones para mantener tu bicicleta en óptimas condiciones y prolongar su vida útil.

Importancia de la Limpieza y Lubricación

La limpieza de la bicicleta es la operación de mantenimiento más frecuente y tener la bicicleta limpia y lubricada es imprescindible para alargar la vida de los componentes.

Si la limpieza es importante, la lubricación es el alma de la bicicleta. Debemos engrasar y lubricar la bici cada vez que limpiamos sus componentes o cuando muestren síntomas de falta de lubricación, especialmente en el caso de la cadena. Pero es muy importante hacerlo correctamente y usar los productos adecuados.

Lo ideal sería limpiar la transmisión después de cada salida, es decir, platos, casete, cambio trasero (sobre todo las roldanas o ruedecillas) y cadena. Te recomendamos aplicar desengrasante, esperar unos minutos y limpiar con agua caliente y un cepillo para que se vayan todos los restos de suciedad y aceite. Si tienes aire a presión te puede ayudar mucho a eliminar sobre todo los restos de arena en los eslabones de la cadena. Una vez que está todo limpio y seco, aplica aceite en la cadena (una gota en cada punto de giro de cada eslabón), haz pasar la cadena por todas las velocidades y limpia el exceso de aceite con un trapo limpio. Es muy importante que el desengrasante y el aceite sean específicos para bicicletas y de buena calidad. Por otro lado, revisa de vez en cuando el estiramiento de la cadena con una herramienta específica (digital o manual), para valorar cuándo debes cambiarla. No solo depende de los kilómetros que hagas, sino de las condiciones de la zona por la que pedaleas, la lubricación óptima y el sistema de transmisión que tengas.

Un componente que merece especial cuidado es la cadena. La limpiaremos con el agua jabonosa y el cepillo de bici, parte plana. Después, con la rueda trasera en el aire (hay que buscarse la vida si no tenemos caballete), giramos los pedales y la secamos con el trapo entre los dedos. Podremos ver como aún queda grasa que va pasando al trapo. Y para terminar, secado con un trapo limpio.

Entramos en la fase de LUBRICACIÓN. Usaremos aceite especial para bicicletas. Cadena. Mientras giramos los pedales ponemos unas gotitas de aceite a lo largo de toda la cadena, en su parte interior y en el tramo que queda en la parte baja. Si lo hacemos en la parte exterior del tramo de cadena que queda arriba, la fuerza centrifuga provocada al girar los pedales hace que el aceite penetre peor en los eslabones de la cadena. Cuando la cadena esté bien lubricada seguimos girando los pedales y cambiamos a todos los piñones y platos para que estos se lubriquen a su vez con el propio aceite de la cadena. Desviadores. Echamos una gota (literalmente una gota) de aceite en cada extremo del eje de giro de los paralelogramos y de los ejes principales del cuerpo y de cada roldana del desviador trasero. A continuación los movemos con la mano para que el aceite penetre bien. Frenos. Cables de desviadores y frenos. Desencajamos los tramos de camisa de los cables para acceder a ellos. Los limpiamos con un trapo (si están oxidados habrá que cambiarlos) y les echamos una gotita de aceite (o grasa) que extenderemos con los dedos a lo largo del mismo.

Por último, hay ciertas operaciones de ENGRASE que se pueden realizar una o dos veces al año. Esta vez utilizaremos grasa para bicicletas y no aceite. La grasa se utiliza generalmente para piezas donde hay rodamientos (juego de dirección, bujes y pedalier) o para evitar el gripaje y conseguir la estanqueidad de ciertos elementos (tornillería, rosca del pedalier, tija del sillín y potencia a rosca). El aceite es necesario para la lubricación de elementos donde hay articulaciones mecánicas (transmisión y frenos).

Pasos para una Limpieza Profunda

  1. Llena un cubo o dos con agua y jabón específico para bicicletas. Mejor si usas dos, uno para las herramientas que uses en la transmisión y otro para el cuadro y ruedas.
  2. Coloca la bici de forma segura y cómoda para llegar a todas las zonas. Ideal si tienes un soporte o “potro” de bicis específico. Retira lo que no quieras que se moje o se lave como la bolsa de repuestos, bomba, gps, luces, etc.
  3. Si es posible, quita las ruedas (pon piñón más pequeño y plato grande), y coloca un tensor para la cadena (falso buje o dummy hub) que te permitirá girar las bielas sin que la cadena roce el cuadro, como si estuviese la rueda colocada en su sitio pero con toda la zona libre.
  4. Remojar por primera vez toda la bici de arriba hacia abajo. Eliminamos el polvo y ablandamos y quitamos el posible barro. Este paso es fundamental para retirar sustancias que, de otra forma, podrían dañar la pintura si empezáramos a usar la esponja o cepillo con prisa… Si la bici no está muy sucia, será mejor proceder primero con el siguiente punto y limpiar la transmisión aplicando el desengrasante sin remojar toda la bici, dejando este punto para cuando hayamos limpiado la transmisión. Así el desengrasante será un poco más efectivo.
  5. Aplicar desengrasante en la transmisión haciendo girar las bielas para que llegue a toda la cadena. Pon cuidado en que no se contaminen los discos de freno y las pastillas, si tienes las ruedas puestas. Mejor si puedes taparlos mientras sea posible con algo que los proteja, como un trapo. La mejor forma de aplicar el desengrasante puede ser con una brocha, similar a las que se usa para pintar, llegarás mejor a todas las zonas del cassette, roldanas, platos (también en su cara interior), etc.
  6. Esperar un par de minutos y, si se tiene, usar herramienta de limpiado de cadena con desengrasante. También puedes usar cepillos específicos para este uso y brochas. Aprovecha el movimiento de la transmisión haciendo girar las bielas hacia atrás y dejando la herramienta o cepillos de limpieza en un punto fijo de la cadena.
  7. Limpiar con un cepillo adecuado todo el resto de la transmisión como roldanas, plato, cambio y desviador. Si no quitaste la rueda, limpia también el casette, todos los piñones.
  8. Aclarar bien con agua toda la transmisión eliminando todo resto de suciedad.
  9. Con la transmisión limpia, remojar y enjabonar el cuadro y horquilla con esponja. En frenos de llanta o zapata, poner atención en limpiar las zapatas, se puede usar la zona posterior de la esponja (superficie más rugosa). No olvides enjabonar zonas como parte inferior del sillín, interior de la horquilla, interior de vainas y tirantes y parte inferior del pedalier.
  10. En bicis de carretera limpiar la cinta de manillar, incluyendo las zonas menos visibles donde suele acumularse suciedad por el roce con los guantes del ciclista o las manos.
  11. Enjabonar el conjunto de las ruedas con un cepillo de cerdas suaves, sin olvidar los radios y los bujes (hay cepillos que llegan mejor a estas zonas). En bicis con frenos de disco limpiar cuidadosamente ambos discos. En estas bicis con freno de disco evita, además, enjabonar las pinzas y pastillas de los frenos. No olvides también dejar bien limpias las cubiertas o neumáticos, así podrás inspeccionarlos bien en busca de posibles desgastes, cortes, desperfectos, etc. llevar bien las cubiertas es fundamental, por tu seguridad.Si tus ruedas son tubeless, sin cámara, comprueba que tengan líquido sellante. Si mueves con energía la rueda, cuando hay líquido lo deberías escuchar, al moverse dentro del neumático. Reponlo si fuese necesario. Esto puedes hacerlo desmontando el obús de la válvula tubeless e incorporando la cantidad precisa de líquido sellante.
  12. Aclarar o enjuagar con agua toda la bicicleta. Eliminar cualquier resto de jabón en discos de freno, zapatas y pistas de frenado de llantas.
  13. Limpiar la cadena con un trapo, paño, camiseta de algodón desechada, etc.
  14. Secar el resto de la bicicleta. Este punto es vital y hay que dedicarle tiempo suficiente, no se trata de unas simples pasadas a lo que veas más mojado. Lo mejor es usar papel que absorba la humedad cuidadosamente en todas y cada una de las partes de la bici, también en las menos accesibles. No introduzcas el papel dentro de las pinzas de freno, no es conveniente tocar las pastillas. Pastillas y discos se tratan aparte, no se deben usar los mismos papeles o trapos que para el resto de la bicicleta.
  15. Coloca las ruedas, ya secas, si las quitaste al principio. Cerciórate de que estén los cierres bien puestos, es vital para tu seguridad.
  16. En bicis con suspensiones limpiar con un trapo limpio o papel las barras y aplicar productos de limpieza y lubricación en barras y retenes.
  17. Aplicar lubricación a la cadena (aceite o cera), una vez que esta esté TOTALMENTE seca.
  18. Comprobar posibles holguras y apriete de tornillería, por ejemplo de dirección, pedalier, ruedas… CUIDADO: comprobar que no están aflojados los portabidones. Por el peso de los bidones de agua, a veces se aflojan los tornillos. Si no se detecta (suele ocasionar ruidos), puede acabar por dañar incluso las roscas alojadas en el cuadro (ojales), un problema importante en ocasiones.
  19. De vez en cuando es conveniente quitar la tija, secarla bien y aplicar un poco de grasa de montaje. Evitarás que acabe “soldándose” al cuadro y posibles ruidos. ¡Cuidado! Si la tija o cuadro es de carbono, hay que poner pasta (que no grasa), especial para el carbono.
  20. Opcionalmente podemos aplicar producto de abrillantado, pulimento y protección de la pintura del cuadro y componentes de la bicicleta. Estos productos específicos crean una película que protege el cuadro de la radiación solar, y evitan en cierta medida que se pegue el polvo, dejando además un acabado impecable, disimulando incluso pequeños defectos en la pintura.
  21. Dejamos para casi el final la limpieza de los discos y pastillas de frenos por si se pudiesen haber contaminado en algún momento con productos de limpieza y lubricación. Limpiar discos de frenos con productos específicos para discos y papel. Pon el producto en el papel y elimina cualquier residuo que puedan contener los discos antes de hacer funcionar los frenos, evitando que las pastillas de frenos se puedan contaminar.
  22. Aprovecha para comprobar las presiones de las ruedas, el apriete de tornillería (mejor con dinamométrica, especial para controlar el par) y estado de desgaste de pastillas o zapatas de freno (también de las pistas de frenado de llantas en frenos de zapata). Cada cierto tiempo afloja y vuelve a apretar, con el par adecuado, los tornillos de los portabidones. Si se sueldan a los ojales, el problema provocado es importante, al ir unidos al propio cuadro.
  23. Chequea en transmisiones electrónicas el nivel de batería, así no te llevarás un disgusto si te quedas sin batería durante la ruta y no puedes usar el desviador o cambio en medio de tu salida ciclista.
  24. Otro elemento a comprobar, aunque no forma parte de la bici en sí, son las calas de las zapatillas que se acoplan en los pedales automáticos. Unas calas gastadas pueden ser muy peligrosas si te fallan o incluso se rompen. Las calas de MTB duran más, pero tampoco son eternas…
  25. Vuelve a incorporar a la bici elementos como la bomba de hinchado de ruedas y la bolsa donde lleves los repuestos para reparar un pinchazo, así eliminas la posibilidad de olvidarlos el día que toca usar la bici.

3 consejos básicos para el mantenimiento de tu bicicleta

Revisiones Básicas para el Mantenimiento de la Bicicleta

Para el correcto mantenimiento de la bicicleta, tenemos que hacer unas revisiones básicas, en las que iremos comprobando los desgastes, el apriete de la tornillería y las posibles holguras. Las holguras en cualquier componente, hay que detectarlas y solucionarlas cuanto antes, para evitar que provoquen averías o daños graves.

Lo aconsejable es tener un protocolo para estas revisiones periódicas recomendadas, en el que establezcamos los elementos que hay que revisar y ajustar, según unos plazos previstos.

  • Neumáticos: Comprueba la presión y que no hay objetos clavados.
  • Llantas: Revisa que los cierres de las ruedas estén bien apretados y que no hay holguras en los bujes.
  • Frenos: Comprueba el estado de las pastillas y la tensión de los cables.
  • Transmisión: Verifica el desgaste de la cadena y el correcto funcionamiento de los cambios.
  • Tornillería del cuadro: Asegúrate de que todos los tornillos estén apretados correctamente.
  • Dirección y manillar: Comprueba que gira correctamente y que no hay holguras.

Para esta revisión básica, apenas hace falta herramienta específica y bastará con unas llaves allen y Torx, en la mayoría de los casos.

Herramientas Básicas para el Mantenimiento

Lo primero es contar con un pequeño juego de herramientas. No te va a valer de nada comprar herramientas de baja calidad, comprarás dos veces. Así de claro. En este sentido desde MTBpro te animamos que en tu «presupuesto» para tu MTB incluyas de vez en cuando alguna herramienta en tu cesta de compra. Estas son las más básicas.

Mantenimiento Específico por Tipo de Bicicleta

Por el exigente terreno en el que se usan habitualmente estas bicis, son las que más cuidados requieren y con las que menos os podéis descuidar, porque el deterioro puede ser muy rápido, si no realizáis con la periodicidad adecuada la limpieza y mantenimiento de la bicicleta MTB. También es crítico el cuidado de las suspensiones. En definitiva, es muy importante que os informéis de cómo hacer mantenimiento a una bicicleta MTB.

Los plazos de revisiones y reposición de material se dilatan mucho con respecto a las de montaña.

Los componentes para bicicletas eléctricas requieren de cuidados especiales, que encontraréis en los artículos y vídeos que os hemos recomendado, pero también es aconsejable leer con atención el manual del fabricante.

Somos conscientes de que no siempre es fácil, ni incluso placentero para algunos, dedicar el tiempo necesario para cumplir de forma rigurosa todos los consejos que os acabamos de dar, pero son muchos los beneficios que obtendréis. Son motivos suficientes para esforzaros en dar a la bici estos cuidados. Además, un buen mantenimiento asegura una mayor durabilidad de cada uno de los componentes de tu bici.

Tabla de Mantenimiento Preventivo

Componente Frecuencia Tarea
Cadena Después de cada salida Limpiar y lubricar
Transmisión Mensual Limpiar a fondo y revisar desgaste
Frenos Mensual Revisar pastillas y cables
Neumáticos Semanal Verificar presión y estado
Tornillería Trimestral Apretar y revisar
Suspensión Anual Mantenimiento profesional

Consejos Adicionales

  • No laves la bici a presión en gasolineras o con hidrolavadoras. Habrá ocasiones donde seguro que estarás tentado de hacerlo. Nosotros te recomendamos evitarlo siempre que sea mínimamente posible. El agua a presión supone una posibilidad elevada de ruidos y, a medio plazo, averías.
  • Cuida la pintura de tu bicicleta: La pintura, lacados, vinilos, etc., también pueden dañarse en el lavado con máquinas. Un chorro a muy alta presión a poca distancia, con cierta frecuencia, puede acabar siendo un serio problema.
  • Evita el agua en lo posible directamente en los guardapolvos y barras de las suspensiones de las bicis de montaña.
  • No mezcles en los cubos que uses los diferentes cepillos para la limpieza del cuadro y la transmisión si no quieres que la grasa llegue a ciertas partes de la bicicleta como los frenos.
  • No uses cepillos o esponjas abrasivas en el cuadro ni en las llantas de las ruedas.
  • Dedica tiempo a la transmisión, cadena, roldanas, plato, cambio y desviador: Esta parte es fundamental, seguramente la más importante. No te olvides de un buen engrase una vez que la bici esté limpia y seca.
  • Comprueba de paso el estado de la posible elongación de la cadena con un medidor adecuado para tu tipo de transmisión.
  • Prestad atención para no contaminar los discos de freno (aceite u otras sustancias que caen en los discos o zapatas, reduciendo mucho la capacidad de frenado y produciendo ruidos). Mejor taparlos cuando desengrases y engrases la cadena.

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