La Vuelta a España es una de las tres grandes vueltas del ciclismo mundial, junto al Tour de Francia y el Giro de Italia. Con una rica historia que se remonta a 1935, esta competición ha sido testigo de gestas memorables, hazañas increíbles y momentos que han marcado el deporte del pedal. Este artículo explora la historia de la Vuelta a España, centrándonos en uno de sus puertos más emblemáticos: la Bola del Mundo.

Los Orígenes de la Vuelta a España
La Vuelta a España nació como una aventura periodística en 1935, con etapas interminables, carreteras sin asfaltar y bicicletas que poco tienen que ver con las de hoy. El 23 de agosto, el pelotón se alineará en Turín, en pleno Piamonte italiano, para dar el pistoletazo de salida a la 80.ª edición de la carrera. No es una cifra cualquiera: este año se cumplen 90 años de la historia de la Vuelta a España desde aquella primera edición de 1935 que ganó el belga Gustaaf Deloor. Sufrió interrupciones por la Guerra Civil y dificultades en la posguerra, pero con el tiempo se consolidó como una de las tres grandes vueltas junto al Tour y el Giro. Tres semanas después, el 14 de septiembre, Madrid coronará al nuevo campeón, poniendo fin a un recorrido de 21 etapas y más de 3100 kilómetros.
Precisamente, conocer esa historia es lo que da otra dimensión a la carrera. En sus páginas hay gestas memorables, como las de Bahamontes, Ocaña, Rominger o Contador; puertos que se han convertido en templos ciclistas, como el Angliru, los Lagos de Covadonga o Arrate; y cambios que la han convertido en una carrera moderna, con salidas en el extranjero y etapas diseñadas para el espectáculo.
De la Bola al cielo: reportaje AS en la Bola del Mundo en Navacerrada | Vuelta España 2025
La Cima Alberto Fernández
La Vuelta siempre ha tenido un sello particular dentro del calendario ciclista. Sus recorridos destacan por incluir puertos exigentes que marcan la diferencia en la clasificación. Entre todos ellos, uno recibe cada año una mención especial: la Cima Alberto Fernández. En este artículo repasamos en qué consiste la Cima Alberto Fernández, quién fue este corredor y analizaremos la Bola del Mundo, el puerto de montaña más alto de La Vuelta 2025.
Alberto Fernández Blanco, conocido en el pelotón como “El Galleta”, fue uno de los corredores españoles más destacados de principios de los años 80. Nació en 1955 en Cuena, Cantabria, y su apodo le acompañó desde joven, pues su padre se dedicaba al oficio de la panadería. En su trayectoria profesional destacó por sus actuaciones en las grandes vueltas. Fue tercero en el Tour de Francia de 1983, tercero en la Vuelta a España de ese mismo año y segundo en la edición de 1984.
La carrera de Alberto Fernández quedó truncada por un accidente de tráfico en 1984, cuando tenía solo 29 años. Su fallecimiento causó un gran impacto en el ciclismo español y llevó a la organización de La Vuelta a España a buscar una forma de recordarle.
La Cima Alberto Fernández es una distinción dentro de la clasificación de la montaña de La Vuelta. Cada año, el puerto de montaña situado a mayor altitud de todo el recorrido, recibe este nombre. Esta cima reparte puntos extra para los ciclistas que lo coronen en primer lugar. Además de su valor deportivo, la Cima Alberto Fernández tiene un componente simbólico. Representa el lugar más alto de la carrera, el punto donde se mide la dureza del recorrido y donde suelen producirse ataques decisivos.
El carácter de la Cima Alberto Fernández también sirve como carta de presentación internacional de La Vuelta. Muchos de los puertos elegidos han pasado a formar parte de la memoria colectiva del ciclismo por la belleza de sus paisajes y la exigencia de sus rampas.
La Bola del Mundo: Un Puerto de Leyenda
En la edición de 2025, la Cima Alberto Fernández será la ascensión a la Bola del Mundo, una de las cumbres más emblemáticas de la Sierra de Guadarrama. La subida comienza en Navacerrada y se extiende a lo largo de unos 22 kilómetros si contamos el encadenado previo. Los últimos seis kilómetros son los que marcan la diferencia. Allí la pendiente media supera el 10% y hay rampas que alcanzan el 20%. El asfalto rugoso y la estrechez de la carretera añaden un punto extra de dificultad, lo que convierte a la Bola del Mundo en un final espectacular para los aficionados y muy exigente para los corredores.
La primera vez que La Vuelta llegó hasta esta cima fue en 2010, con victoria para Vincenzo Nibali. En 2012 se volvió a subir y Alberto Contador defendió allí el liderato que le dio la general. Para 2025, la Bola del Mundo, Cima Alberto Fernández, se presenta como un punto decisivo. Será la jornada de montaña más alta y difícil, con un papel clave en la general.
Detalles de la Ascensión a la Bola del Mundo
- Longitud total de la subida: Aproximadamente 22 km (incluyendo el encadenado previo)
- Pendiente media en los últimos 6 km: Más del 10%
- Rampas máximas: Alcanzan el 20%
- Tipo de asfalto: Rugoso y estrecho
Más allá de la dureza final de la Bola del Mundo, la etapa se las trae. Un corto día de 65,6 kilómetros, que ya presenta el escenario para que suenen los tambores de guerra nada más empezar, con la subida al Alto de la Escondida. Y es que el Puerto de Navacerrada es una de las ascensiones que más veces ha visto pasar al pelotón de La Vuelta por sus diferentes vertientes. 34 han sido las veces que la carrera ha transcurrido por su cima hasta ahora y hoy sumará dos más. La primera, por la vertiente de las siete revueltas.
Los organizadores de Unipublic y los autores del recorrido de la 75ª edición de la Vuelta a España, Paco Giner y Abraham Olano, han llegado a la meta con el objetivo cumplido milimétricamente. La carrera terminará con una gran traca en una cima inédita, a 2.247 metros de altitud con dos corredores separados por sólo 50 segundos.
En este tramo no asfaltado, dotado de una capa de cemento, "parece que alguien te va tirando de la bicicleta para atrás", según comentó David Arroyo tras su reconocimiento sobre el terreno.
La Vuelta a España de 2025 promete todo lo que ha hecho grande a esta carrera: puertos duros, batallas tácticas, escapadas que se convierten en leyenda y ese ambiente festivo que recorre pueblos y ciudades a su paso. Pero también ofrece la oportunidad de mirar atrás y entender que cada pedalada de hoy está unida a las de ayer.