José Pérez Francés: Biografía de un ciclista con carácter

José Pérez Francés, nacido en Peñacastillo (Cantabria) el 27 de diciembre de 1936, fue uno de los ciclistas españoles más destacados de su época. Su carrera, marcada por el talento y un fuerte carácter, lo convirtió en una figura legendaria del ciclismo. Todos los libros y artículos coinciden en que era (y es) todo un carácter.

Creció en el Poble Nou de Barcelona. Y siempre ha vivido al lado del Paral·lel desde que hace más de 50 años dejó su Peñacastillo (Cantabria) natal.

Guapo, le apodaron el «Alain Delon» español. Jacques Goddet, el director del Tour, lo bautizó como 'el Rodolfo Valentino' del pelotón.

Muestra de su carácter es que su padre le dijo un día que si no le gustaba obedecer, que ahí tenía la puerta. Y se fue. · José Pérez Francés sigue montando en bicicleta por Barcelona y alrededores. Unos cien kilómetros diarios. La cita es en el restaurante Español, en el Paralelo. “Por ahí enfrente, por esta misma calle pasé yo escapado camino de Montjuïc, donde estaba la meta.

Los amigos lo conocen como Pepe. José Pérez Francés, con 77 años recién estrenados, sigue enamorado de la bicicleta que lo hizo triunfar en las carreteras del Tour. «Con la bici cuido mi cuerpo. Salgo en días alternos, excepto si llueve. Ya me mojé mucho en mis años de profesional».Porque, tal como explica, a la bici se la ama, se la quiere, uno «se enamora» de una máquina que lo ha llevado a recorrer la carretera del Ordal posiblemente como no ha hecho ningún ciclista desde que se asfalto la ruta ni se sabe cuándo. «Son unos 100 kilómetros los que acostumbro a recorrer». Y a un promedio que muchos cicloturistas más jóvenes que él difícilmente aguantarían.

Porque Pérez Francés, con el que se puede estar horas y horas hablando de ciclismo, del de antes y del de ahora, hasta sube muchas semanas por el Rat Penat, con rampas de aúpa. «A mi bicicleta nunca la verán sucia», testimonio de un cariño, de un ciclista eterno, de una estrella.

Es ahora cuando se pregunta cómo pudo estar 14 años sin tocar la bici; una época en la que lo miraban como un extraño cuando salía a correr a pie con su perro, y cómo con 50 años ponía en fila india por su Ordal del alma a todo un grupo de corredores de la Vuelta a España que entrenaban por el lugar, y que no sabían con quién se enfrentaban.

Inicios y trayectoria profesional

Nació en Peñacastillo en 1.936, por distintos motivos que no son del caso, comenzó a trabajar en “Ciclos San Miguel”. Su propietario D. Antonio San Miguel Llata fallecido recientemente a la edad de 100 años, fue, según sus propias palabras, menos su padre biológico, todo. Se convirtió en su mentor y viendo las grandes posibilidades que tenía le ayudó, entrenó y posteriormente le recomendó ir a Barcelona entendiendo que allí podría tener mejor porvenir.

En Santander en más de una ocasión participaba en dos carreras el mismo día y ganaba las dos. Pocos ciclistas ha habido y he conocido con las cualidades de Pérez Francés, poseía una clase excepcional.

En su primer Tour, en 1961, acabó en séptimo lugar. No participó en el de 1962 porque no le dio la gana. Y fue tercero en el de 1963, tras Anquetil y Bahamontes. Como amateur, entre 1954 y 1958, llegó a ganar 60 carreras. Como profesional, entre 1959 y 1969, consiguió 43 victorias, entre ellas tres etapas en la Vuelta, en la que fue segundo dos veces; y otras dos, tercero. También se impuso en la Setmana Catalana, la Vuelta a Levante, etc. Fue campeón de España en 1963. En el Giro hizo sexto en 1962 y quinto en 1967.

José Pérez Francés fue uno de los más grandes ciclistas españoles de su época. Un ciclista que de haber vivido en la época actual no tendría precio.

Los nombres de la historia. Y cuando, casi al regreso de su sesión de entrenamiento, alguien lo reconoce sobre la bici, es el instante para recordar los tiempos dorados, una época de nombres ilustres que se entremezclaron con los de Pérez Francés: Julio Jiménez, Luis Ocaña, Eddy Merckx, Felice Gimondi. Y de equipos que hicieron historia como el Ferry's, el Bic o el Kas.

En su época el ciclismo pasó de correrse por selecciones nacionales a correrse por marcas comerciales. Al final, ganó Anquetil el Tour.

En la salida de una etapa de la Vuelta a España, en el Parque del Retiro, me firmó una gorra suya. La perdí en alguna mudanza.

Tal vez lo habría sido, o al menos de los mejores, si le hubiera acompañado el carácter. Pero era un hombre rebelde, contestatario, con un punto de arrogancia despectiva, falto de empatía y sociabilidad con los compañeros, egoísta en las carreras... Bahamontes, a su lado, parecía a veces un niño sumiso. Se identificaba con Luis Ocaña, el campeón posterior. Tanto, que llamó Ocaña a su perro en su memoria y homenaje. Además, pensaba que la vida no era sólo el ciclismo. Se 'pirraba' por los coches, que conducía a menudo imprudentemente. Y no se entrenaba mucho en invierno porque "hace frío y llueve". Una personalidad conflictiva pero atrayente que hoy sería un icono publicitario.

La hazaña de 1965 en el Tour de Francia

La etapa del Tour del 65 que ganó Pérez Francés fue la 11ª etapa, el viernes 2 de julio, entre Ax les Thermes y Barcelona, de 243 kilómetros. El día anterior a la victoria de Pérez Francés, Bahamontes abandonaba el Tour y el ciclismo. El equipo KAS tiró como un poseso tras Pérez Francés durante su fuga.

El día anterior, el uno de julio en Ax-les-Thermes, lugar donde comenzaba la etapa al día siguiente, se presentó a visitarle Antonio San Miguel y cuál fue su sorpresa cuando Pérez Francés le pregunta, cuando se va usted para casa?, mañana le contestó, pues me voy con usted, me retiro. Con sorpresa, indignación y con la autoridad moral que tenía sobre él, le dijo que ni hablar, “tú mañana sales y además vas a ganar la etapa, llegas a Barcelona y tu mujer te está esperando, conozco el recorrido perfectamente, a poco de la salida hay una subida y ahí te vas a escapar, tú tira y si se une alguien no te importe.” Así lo hizo, se unió Julio Jiménez que después se descolgó.

Era la etapa decimoprimera del Tour de 1.965 desde Ax-les-Thermes con final en Barcelona de 240 kms, hizo más 210 kms en solitario, le recibieron más de un millón de personas en Montjuic.

En la imagen más frecuente que ilustra la noticia de su fallecimiento se ve a un maduro y aún imponente José Pérez Francés, en la barcelonesa Plaza de España, sosteniendo una enorme fotografía en la que él, en bicicleta, seguido de un enjambre de motos, cruza esa misma plaza. Era en 1965 y en el Tour, y el ciclista estaba a punto de culminar victoriosamente una escapada en solitario de 223 kilómetros, una etapa iniciada en Ax-les-Thermes y con llegada en Montjüic.

Llegó 'muerto'. Iba tan exhausto que ni siquiera reparó en su madre, en su esposa y en su cuñado, que regentaban un bar-restaurante en el barrio del Poble Sec, donde todos, él también, aunque había nacido en Peñacastillo (Cantabria) el 27 de diciembre de 1936, vivían. Pasó por la puerta y ni los vio. En Montjuïc, con los pómulos marcados y las mejillas hundidas, la viva imagen del agotamiento, alzó fatigosamente al cielo el ramo de flores. En aquel Tour acabaría en sexto lugar, pero esa hazaña lo acompañaría para siempre en su biografía y, ahora, en su necrológica.

Tal día como ayer de hace nada menos que seis décadas, un barcelonés de Cantabria, José Pérez Francés, ganó la etapa que finalizó en Montjuïc en 1965, tras una escapada de más de 200 kilómetros que le llevó a atravesar Cataluña desde la frontera francesa hasta llegar a la montaña barcelonesa en solitario, con una vuelta de ventaja, tras pasar por delante de su casa escapado ante su familia, en Poble Sec.

Un año antes de que el Tour vuelva a Barcelona en 2026, cuando será inicio de la ronda francesa, conviene recordar que, hace ahora 60 años, Pérez Francés fue capaz de sacar a más de un millón de personas a las calles para aclamarlo por su extraordinaria gesta. En una etapa con salida desde Ax-les-Thermes, el bravo corredor del equipo Ferrys fue recibido como un héroe por sus conciudadanos, en una gesta de las que marcan a fuego la historia de la vuelta ciclista por etapas más importante del mundo.

Fue tal su superioridad que, en el final de la etapa, que constaba de tres vueltas a Montjuïc, dejó pasar al pelotón que lo perseguía y se puso a rodar tras él, para pasar la línea de meta detrás del gran grupo, pero como vencedor.

“La gente abandonaba las tiendas para verme, me tiraban agua, en Ripoll me tiraron un cubo de agua, el cubo entero, suerte que me protegí la cara con el brazo, pasé por delante de mi casa, en el Paral·lel, y entré por las torres venecianas. Fue apoteósico...”, recordaba en estas páginas.

Xavier G. En un reportaje del recordado Enric Bañeres -él mismo explicó dónde vio la etapa- lo rememoraban personajes como Salvador Alemany (“tenía 21 años, fue una gran fiesta”), Luis del Olmo (“en los estudios de Radio Nacional, realizamos un despliegue amplio, al acabar salimos a la terraza del paseo de Gràcia y toda Barcelona estaba en la calle”), Leslie, de los Sirex (“al día siguiente éramos teloneros de los Beatles en la Monumental, vivimos su triunfo como una premonición para nosotros”) o Joan Gaspart (“lo vi pasar en la rotonda de la plaza Espanya, con mi abuelo”). Entre quienes lo vivieron, nadie ha olvidado dónde y cómo vio pasar a Pérez Francés aquel día

· Su mujer, su madre y su cuñado cerraron el bar que la familia regentaba en el Poble Sec barcelonés y se sumaron al tumulto. “Pero no les vi, iba pendiente del empedrado y de las vías del tranvía, no fuera a caerme. Ganar en Barcelona, mi ciudad desde los 17 años, me compensó más que el tercer puesto en París, mi podio en 1963. “En Aix les Termes hablé con Julito Jiménez y le dije que la etapa era buena para una escapada. Hacía mucho calor y eso a mí me venía al pelo. En pocos kilómetros se pasaban tres puertos, el último Collada de Toses, y después todo era llano hasta Barcelona. Julio me dijo que bueno, que me acompañaría, pero sólo a por los puntos del Premio de la Montaña, que lo otro le parecía una paliza. Total, que nos fuimos y se nos pegaron dos italianos. En Toses llevábamos catorce minutos de ventaja y Julito dijo que ya tenía bastante; los italianos también habían dimitido… Entonces me pregunté: ¿qué haces, Pepe? “La paliza fue enorme, 223 kilómetros en solitario.

Mir no hizo aquel Tour, su Ferrys no fue de la partida, pero sí se acercó al bar Las Banderas, que regentaba María, en el Paralelo, cuyos adoquines temblaron como un serpentín con el paso del ciclista, presos de la algarabía porque uno de los suyos, un cántabro asentado en Barcelona, estaba ganando una etapa del Tour.

El día fue inolvidable y el éxtasis colectivo recordó el de las Voltas de Cañardo y Poblet por la cantidad de gente apostada en la ruta.

Genio y figura: precisamente tras aquel Tour el corredor declinó la invitación a la cena de gala en París. Discretamente, bajó del podio y se fue en avión a Barcelona con su señora. Los jolgorios no iban con él, nunca fueron, de hecho, pues cuando el Tour volvió a Barcelona muchos años después, en 2009, descartó asistir a un acto en recuerdo de su victoria de aquel día.

Ese reprís jugó muchas veces en su contra: el mismo le valió la expulsión del Tour por atizarle una patada al holandés Pijnen -ahí medió Mir con Goddet para que no lo echaran, pero Goddet, para ser francés, se hacía muy bien el sueco-, el mismo que le hizo perder un Giro que tenía muy cerca de ganar en 1966, el mismo que exhibía para chillar a sus compañeros en la meta, refrescándose tras la etapa, porque no habían respondido como él esperaba de ellos.

Con todo, pisó también el podio de la Vuelta, inauguró el palmarés de la Setmana Catalana y fue dos veces campeón de España de ruta antes de colgar la bicicleta.

Rivalidades y carácter

De carácter fuerte y orgulloso, como los grandes campeones de la bicicleta, tuvo sus sonados enfrentamientos con otros ciclistas españoles relevantes de su época, especialmente con Bahamontes, con el que llegó a estar años sin dirigirse la palabra.

Pérez Francés era muy duro de pelar. Mir supo de él en una carrera catalana durante su etapa amateur. En la salida aquel bravucón corredor de origen cántabro amenazaba: “Cuando la carrera llegue a La Garriga ataco y gano”. En efecto, la carrera cruzaba La Garriga y José atacó, pies en polvorosa. Se había acabado la historia: como embebido por el alma de los Segú, los corredores del lugar, el ciclista se hizo tormenta y finalizó la subasta por el primer puesto.

Pérez Francés no tuvo una trayectoria excesivamente larga, quizá frenado por el mismo carácter que le hizo célebre, sobre todo aquel día que ganó en Barcelona una etapa del Tour de 1965 escrita desde una rabia y un carácter indomables.

Hay para todos, también para Bahamontes. Primero, cal: “El mejor escalador de la historia, antes y ahora. Habría trinchado a Lance Armstrong sin duda alguna”. Y luego, arena: “Pero hasta ahí, ¿eh? Fuera de la carretera no iba con él ni a cobrar lotería.

Se han negado el saludo desde entonces. «Lo podíamos haber ganado o él o yo. Pero bajando el Aubisque no me quiso dar relevos y nos cogieron Poulidor y Anquetil». Pérez Francés juró venganza. Y le advirtió: «En la etapa reina, donde crees que vas a ganar el Tour, te voy a pasar nota de lo que acabas de hacer». Lo hizo. Ese día, cuando Bahamontes iba en fuga camino de Chamonix y del Tour, Pérez Francés se puso al servicio de Anquetil. «Tranquilo, que ya hago el trabajo -se ofreció al francés-. Pillamos a Bahamontes... Y Anquetil ganó la etapa, el minuto de bonificación y el Tour».

Fue un ciclista del Ferrys tan fantástico como poco sociable: rápido, rodador y escalador . «Mañana la armo». Era el lema de Pérez Francés.

“Me molesta la tontería. Es como ahora, que porque el Tour volverá en verano a Barcelona me llaman para que esté con ellos. No: en Cataluña tuvimos un famoso negro, el de Banyoles, y ya se lo llevaron del museo en el que estaba. ¡Y yo no estoy disecado! No me gustan los ‘shows’. Me han llamado del Ayuntamiento de Barcelona, de la propia organización y no, no iré.

Un buen día el periodista de El Mundo Deportivo Ramón Torres recibió en la redacción una llamada desde Canals, Valencia. Era Damián Pla, director del Ferrys. Pla hablaba y Torres tomaba nota. Al día siguiente escribiría íntegra la conversación bajo el título: “A Damián Pla, director de los Ferrys, le interesa establecer contacto con Mir Taxi Key”. “Llamada de Canals y don Damián Pla, director del Ferrys al habla. Torres rebuscó en su agenda, pero no encontró la dirección de Mir. “Lanzaré una llamada por radio El Mundo Deportivo, le dije a Damián Pla, y creo que llegará a conocimiento de Taxi Key para que se ponga en comunicación con usted”.

Legado

Pérez Francés fue cinco veces campeón de España, la última en 1993 en la categoría de veteranos. En 1963 subió al podio del Tour, carrera en la que también acabó sexto en 1965. Hizo quinto y sexto en el Giro y dos veces segundo y una tercero en la Vuelta, resultados que le convirtieron en una especie de Poulidor a la española.

Logró 43 victorias como profesional y fue campeón de España en 1963. Fue un gran admirador de Luis Ocaña

Porque mientras el cuerpo aguante, y por ahora no hay fecha de caducidad, Pepe Pérez Francés saldrá a pedalear. «Duelen más los huesos si uno se queda en casa».

José Pérez Francés. Victoria en el Tour Francia 1965. Etapa 11.

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