Isla de Man: Historia y Pasión por el Motociclismo Extremo

Este fin de semana se celebra la edición número 104 del Tourist Trophy (TT) de la Isla de Man, la considerada road race más extrema y peligrosa del mundo. Con más de un siglo de historia a sus espaldas, el Circuito de la Isla de Man sigue siendo escenario de las carreras más espectaculares y temerarias año tras año.

Reino Unido es una de las principales potencias generadoras de campeones del mundo de motociclismo, junto a España e Italia. El país británico cuenta con 45 trofeos en su palmarés. Barry Sheene, Mike Hailwood y Phil Read son sólo algunos de los pilotos ingleses más reconocidos de todos los tiempos.

A los anteriores se suma el Circuito de la Isla de Man, ubicado en una remota isla en el Mar Irlandés dependiente de Reino Unido.

Desde el nacimiento de la prueba a principios del siglo XX, han sido 270 los pilotos que han perdido la vida en la isla británica. Las propias estadísticas muestran que la TT de la Isla de Man se trata de una de las pruebas más peligrosas del mundo, con una media de más de dos pilotos fallecidos por año. En los últimos 76 años, tan solo en la edición de 1982 no hubo ninguna víctima mortal.

Raül Torras se convirtió en el segundo piloto español fallecido en la Isla de Man, después de que Santiago Herrero sufriese un accidente mortal en la edición de 1970.

Las altas velocidades que se alcanzan, la cercanía de muros, árboles y guardarraíles a la pista, sumado a los increíbles saltos que protagonizan los pilotos en el circuito británico lo ha convertido tanto en uno de los más impactantes a nivel visual como a su vez en el más peligroso.

El punto más peligroso del circuito se encuentra entre la milla 16 y 17, en la zona conocida como Alpine Cottage, dónde han fallecido un total de 11 pilotos.

Lo que no te han contado sobre el Tourist Trophy en la Isla de Man

Orígenes del Tourist Trophy

El origen de la prueba se remonta a 1904, cuando las autoridades británicas comenzaron a estudiar localizaciones en las que organizar carreras de motociclismo. En Londres no se querían quedar atrás e hicieron una propuesta al secretario del Club del Automóvil de Gran Bretaña e Irlanda para que la Isla de Man albergase una prueba de motor.

Una de las más significativas llegó en 1928, cuando las sesiones de práctica para las carreras de la TT de la Isla de Man y del Gran Premio de Manx pasaron a disputarse en vías públicas cerradas. Durante los años siguientes, continuaron introduciendo diferentes medidas para disminuir el peligro de la prueba, sobre todo a nivel de infraestructuras.

El gran éxito del trazado de la Isla de Man llegó en 1949, año en el que debutó como escenario de un Gran Premio del Mundial de Motociclismo. Su presencia en el campeonato perduró hasta 1976, año en el que, tras numerosas quejas de pilotos por el peligro que implicaba el circuito británico, el Campeonato del Mundo de Motociclismo decidió eliminarlo de su calendario.

A partir de 1949, tras dos parones (entre 1915 y 1919 y entre 1940 y 1946, con motivo de las Guerras Mundiales), la organización introdujo varias categorías: desde 250 centímetros cúbicos hasta 500 centímetros cúbicos, con 350 centímetros cúbicos como categoría intermedia.

El incremento de la velocidad en el TT Isla de Man ha aumentado el espectáculo y ha hecho que la prueba congregue entre 45.000 y 50.000 espectadores por edición.

Desde 2023, la competición cuenta con un promotor privado, la compañía británica especializada en promoción y marketing de eventos Vision Nine. El acuerdo fue respaldado por el Tynwald y se oficializó en abril del pasado año.

De cara a 2025, se implantará una nueva medida en la Isla de Man, aunque esta vez relacionada con el estado físico y mental de los pilotos, los cuales ya deben presentar un informe médico de su propio doctor como requisito imprescindible en el proceso de solicitud para obtener una licencia para competir.

Mapa del Circuito de la Isla de Man

Pilotos Legendarios

El británico Joey Dunlop es el piloto más galardonado en el TT Isla de Man, con 26 victorias. Una por debajo se encuentra Michael Dunlop y con 23 trofeos se encuentra John McGuinness. Dave Molyneux, con 17 victorias, y Ian Hutchinson, con cinco trofeos, cierran el top 5.

Tabla de Pilotos Más Galardonados

PilotoVictorias
Joey Dunlop26
Michael Dunlop25
John McGuinness23
Dave Molyneux17
Ian Hutchinson5
Monumento a Joey Dunlop en la Isla de Man

Entrevista a Sergio Romero: Un Piloto Español en la Isla de Man

Sergio Romero se inició en el mundo de las dos ruedas hace más de 20 años, siendo probador de motos en las revistas Motociclismo y La Moto, en las que a su vez también participaba como redactor. A pesar de que finalmente en 2007 no pudo participar, sí lo hizo en la edición de 2008, y, tras ella, en dos ocasiones más (2009 y 2010). Dos años después de participar en la TT de la Isla de Man, Sergio Romero dio el salto a la gran pantalla como narrador de MotoGP en Mediaset, en un equipo formado por Nico Abad, Ángel Nieto y Mela Chércoles. Asimismo, se convirtió en director de las revistas Motociclismo y Fuel durante tres años.

¿Cómo surgió la idea de disputar la que para muchos es la carrera más peligrosa del mundo?

Siempre he sido muy amante de las motos de carretera y de este tipo de carreras. Hace muchos años que llevábamos hablando con Cesar Agüí, Director de la revista ‘La Moto’ que falleció hace 20 años, sobre cómo sería correr en la Isla de Man. Así que es una idea que siempre había estado en mi cabeza. El detonante para dar el paso fue que en 2007 se cumplía el centenario del certamen, por lo que en la revista Motociclismo, en la que colaboraba por aquel entonces, pensamos que podría ser buena idea hacer un artículo sobre cómo es correr en la Isla de Man. Al final en 2007 no pudimos competir porque no nos aceptaron, ya que ese año querían llevar a pilotos más reconocidos, pero en 2008, después de correr todas las carreras previas para demostrar que podíamos correr, nos aceptaron y pudimos participar.

¿La gran cantidad de accidentes que han tenido lugar históricamente en la Isla de Man hizo que en algún momento te replantearas tu participación?

La verdad es que no. Cuando estás en la carrera la isla como que te absorbe, te metes mucho en lo que está pasando. Estás muy concentrado en la parte técnica de la carrera, porque la gente desde fuera piensa que es una carrera para locos, y en parte normal que se vea así porque tú ves las imágenes desde fuera parece un descontrol, pero para correr en la isla no solo vale ser un loco, sino que debes tener cierta técnica. Entonces todo esto te hace concentrarte tanto que acabas olvidando la parte peligrosa que es la que se ve desde fuera. Te abstraes de ese peligro.

¿Hubo alguien de tu entorno que te intentase convencer de que no lo hicieses?

Pues es curioso porque en ese momento todo el mundo me apoyó. Estuve con amigos, incluso un año fui con mi padre y con mi mujer, y nadie en ningún momento me sembró la duda o me hizo cuestionarme si era una buena idea o no correr. Seguro que todos lo pensaban, pero en aquel momento me apoyaron. Sí que es cierto que mucha gente ahora me dice que se alegran de que haya dejado de correr en la isla.

Después de tu debut en 2008, participaste en dos ocasiones más. ¿Qué es lo que te empujó a volver?

Las cosas que te llevan muy al límite en la vida son las que te hacen conocerte a ti mismo. La adrenalina de estar subido a una moto a esa velocidad, con los saltos y demás, es muy difícil de sentir en otro sitio. Todo eso te acaba enganchando, es como una droga. Además, yo el primer año corrí con la moto de 600cc, que es una moto que puede correr a 260-270 km/h de velocidad punta, no es una moto superrápida, por lo que correr con la 1000cc en la categoría senior también era una motivación de cara a 2009. Y en 2010 un equipo inglés me llamó y me ofreció una moto en un equipo privado que me lo proporcionaba todo, ya que en 2008 y 2009 lo tuvimos que hacer todo nosotros, entonces ya que tenía la oportunidad, pues no pude decir que no y volví.

¿Qué es lo que se siente al pilotar a más de 200 km/h entre muros, guardarraíles, edificios y desniveles?

Es difícil de comparar, pero es un poco como si fuera un parque de atracciones pero que controlas tú, como una montaña rusa que no te lleva, sino que depende de ti. Al final tienes que acostumbrar la mente a ir muy rápido, porque, a diferencia de los circuitos normales en los que la velocidad punta puede ser alrededor de 300 pero que se da en un momento muy puntual, en la Isla de Man la mayor parte del tiempo lo pasas entre 220 y 300 km/h, con saltos, muchos baches, curvas muy exigentes, etc. Al final es como hacer enduro, pero en vez de por el campo que se va a 60 km/h, pues a 200.

¿Alguna vez has sentido miedo?

En 2009 tuve un susto en los entrenamientos porque no tenía la moto bien de puesta a punto, ya que las suspensiones las tenía un poquito puestas para un circuito normal, y llegué a una zona del circuito donde la horquilla me hizo como tope, se bloqueó y se me fue un poquito la rueda delantera, por lo que tuve un susto. Pero ahí no me dio miedo porque como es todo tan rápido a veces no te da tiempo a asustarte porque todo pasa en fracciones de segundo. Luego en 2010 me subí a una acera en la carrera de Superstock, y aunque fue un momento de estrés, es todo tan rápido que tu mente se pone inmediatamente en lo siguiente que tienes que hacer, no te da tiempo a sentir miedo. Sí que es verdad que ese año también rompí el motor en la última carrera y tuve una fuga de aceite. Y aunque la moto funcionaba, tenía aceite en la rueda, en diferentes partes del basculante, de la bota, … por lo que noté una pérdida de agarre en la zona de Ramsey, y un poco después miré qué pasaba y paré. Ahí sí que pensé que podría haber sido un desastre porque las curvas en esa zona son rapidísimas, hay curvas a más de 200 km/h y ahí sí que lo vi claro y dije: “hasta aquí ha llegado mi aventura en la isla”. En ese momento sí que vi el riesgo y sí que me dio un poco de respeto porque miré hacia atrás y pensé lo que pudo haber sido.

¿Cuál es tu punto del circuito favorito?

Hay muchos puntos muy espectaculares, pero para mí hay un punto que es muy especial que no es tan conocido. Quizá el sitio más conocido es el punto de Ballaugh Bridge, en el que la gente salta mucho, lo que pasa es que ese es un sitio al que se llega despacio, en segunda, y se salta a unos 80 km/h. Pero al principio del circuito hay un rasante al que se llega entre 280 y 300 km/h, en el que coronas un rasante y hay un salto, por lo que tienes que saltar a una velocidad a la que normalmente acostumbras a frenar. Tienes que mantener el acelerador prácticamente a tope para que la moto sea estable en el aire, además de ser muy aerodinámico en el aire. De hecho, los días que hay viento es un punto en el que hay que tener cuidado porque puede ser muy crítico.

¿Y el que menos te gusta?

El que menos me gusta es la zona antes de Ramsey, porque esa parte está muy bacheada, y tienes que ir controlando mucho la moto. Tienes que ir sin apoyarte mucho en el asiento, sin dejar de acelerar para que no se cargue mucho peso en la rueda delantera y los baches se absorban bien. Es una zona un poco crítica. En mi primer año recuerdo que los asientos eran de fibra de vidrio, ya que estaban hechos para circuitos normales sin tantos baches ni vibraciones, y se acabaron rajando de los golpes, por lo que teníamos que arreglarlos cada dos o tres días echándoles una capa de fibra.

Viéndolo ahora desde fuera, ¿consideras que es una locura o volverías a participar?

Pues no lo sé, porque en 2014 se cumplieron 100 años desde que participó el primer español, y volví a la isla para hacer un video, y al verlo desde fuera me dio mucho respeto. Es verdad que cuando eres más joven ves las cosas diferentes, y cuando empiezas a tener 40 ya empiezas a ver el riesgo de otra manera, pero en aquel momento merecía la pena arriesgar, aunque fuera una carrera en la que tenías altas papeletas de tener algun accidente. Quizá sí volvería a correr porque sé que si haces el trabajo bien y no tienes mala suerte, es una experiencia bonita. Lo que pasa es que requiere mucha concentración, mucho trabajo, mucho entrenamiento… y ahora que lo veo desde fuera no volvería, pero si entrenase y me preparase bien tal vez sí. Si viajase en el tiempo y volviese a tener esa edad, sí que lo volvería a hacer.

¿Volver? En el caso de que en un futuro tus hijos te dijesen que quieren participar en la TT de la Isla de Man, ¿les apoyarías o les harías ver el gran riesgo que implica?

Pues no lo sé. Es una situación que habría que vivirla, pero creo que intentaría convencerles para que no corriesen, porque al final no es lo mismo lo que haces tú que lo que hacen tus hijos o gente muy cercana. Aunque es una decisión muy personal. Mucha gente quiere prohibir la carrera porque dicen que es muy peligrosa, pero al final no es una carrera obligatoria para ningún campeonato, en los 70 ya salió del mundial porque los pilotos no querían correr. Yo no animaría a nadie a correr ahí porque es algo que tiene que salir de dentro de alguien. Por ejemplo, yo ahora tengo muy buena relación con Víctor López, y he hablado mucho con él, pero he intentado involucrarme poco porque al final es algo tan personal que cada uno tiene que asumir los riesgos y tomar su decisión.

A raíz del accidente de Santiago Herrero, la Federación Española prohibió la participación de sus pilotos, por lo que los que han participado posteriormente lo han hecho con licencia de otro país. ¿Qué opinas sobre esto?

Es complicado. Creo que la federación últimamente ha cambiado mucho, ya que esta es una decisión que se tomó hace mucho y que se ha quedado un poco enquistada desde aquella época. Yo creo que una parte de la federación está a favor y a día de hoy no tendría problema en federar a los pilotos, mientras que otra parte tal vez todavía cree que como no hay tantos pilotos españoles que vayan tampoco vale la pena. Personalmente creo que no habría problema en que lo hiciesen de nuevo, ya que desde el momento en el que la FIM apoya la prueba y le da la licencia, la federación española también podría hacerlo.

Mitos y Leyendas del Tourist Trophy

La escultura de Steve Hislop, situada en un privilegiado promontorio sobre la suave belleza que baña la bahía de Douglas, se antoja como un centinela ilustre que saluda con complacencia la llegada al puerto, en el otro extremo, de todos los visitantes y de todos los quemados que cada mes de junio acuden a la llamada del TT.

Tal vez sean los duendes las criaturas de la fantasía más populares en cuanto a la parte mitológica del Tourist Trophy se refiere. Pero lo son sobre todo para el visitante a la Isla de Man en general, y en cualquier época del año, también al margen de las carreras y de las motos.

Un saludo que debe enviarse en un punto sur de la Isla, cerca del aeropuerto y aún alejado del recorrido en el que se hacen las carreras desde más de cien años atrás. Pero el circuito del TT da cobijo a otros duendes menos conocidos y algo olvidados en los últimos tiempos, que sin embargo marcaban una influencia determinante en los pilotos más supersticiosos del pasado.

Son los duendes que al parecer viven, o vivían, bajo el puente de Ballaugh, en el salto más carismático y ancestral de todos los que se ven a lo largo de la carrera, ya que existe desde sus principios. Dice la leyenda que mientras que la moto vuela sobre el asfalto acotado por las famosas barandillas, el piloto debe de saludar a los duendes, con el diafragma comprimido por el vértigo y preparado para el aterrizaje.

El circuito describe una ese para que en su intersección con el tranvía que sube al Snaefell (el monte más alto de la Isla) forme uno de sus pasos emblemáticos, el de Bungalow. Allí los manx, gentilicio de la isla, erigieron una estatua a la memoria del piloto ganador por excelencia en el Tourist Trophy. Subido a la última moto con la que ganó una carrera del TT (Honda VTR1000 SP-02), Joey Dunlop reposa en una actitud contemplativa, con una actitud muy parecida a la que mantenía sobre la moto minutos antes de la salida.

Siguiendo el sentido de la carrera, encontramos un poco más allá, un rincón de extraña explicación, marcado por un rótulo en el que se puede leer: Haillwood´s Height. Este apartado de la Isla, situado en uno de sus puntos más altos, está dedicado a una de las dos estrellas del motociclismo más veneradas en el Reino Unido. No se trata de una escultura, ni siquiera es un monumento. El Haillwood´s Height tiene fijado un banco a un pedestal de hormigón. ¿Y qué hace allí un banco, en un margen solitario del TT Course, a su paso por la montaña? Es una pregunta que sólo a un anglosajón, amante devoto de las carreras hasta más allá de la razón, se le puede ocurrir.

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