Historias de Fantasmas: El Motociclista sin Cabeza y Otras Leyendas Escalofriantes

La fascinación por lo macabro y lo inexplicable ha existido a lo largo de la historia de la humanidad. Desde los relatos de cefalóforos en el folclore europeo hasta las leyendas urbanas modernas, las historias de fantasmas y apariciones nos atraen y nos aterrorizan a partes iguales. En este artículo, exploraremos algunas de las leyendas más escalofriantes, incluyendo la del motociclista sin cabeza y otras historias de terror que te pondrán los pelos de punta.

El Jinete sin Cabeza de Sleepy Hollow.

Cefalóforos: Santos Decapitados que Caminan

En diversos relatos del folclore europeo, fantásticos y mitológicos de la antigüedad, se menciona la figura de los cefalóforos, santos que una vez decapitados eran capaces de tomar su cabeza para seguir hablando. Los historiadores sitúan el origen de la tradición en la Galia y lo más lógico es que fuera pasando a otros lugares cristianos desde este punto. La mayor parte de los cefáloforos son franceses, y solo se tiene constancia de tres españoles: Lamberto de Zaragoza, Laureano de Sevilla y Víctor de Cereza, todos entre el siglo IV y X.

En Francia se juntan varias tradiciones, por una parte la bíblica, aquí encontramos la figura de la decapitación de San Juan Bautista, cuya lengua, según ciertas traducciones habría reprochado a Herodías su crimen. Aunque antes en la Biblia, ya había aparecido Judith decapitando a Holofernes. Por otra, ritos célticos y merovingios que se unieron a la prueba caballeresca de la tradición artúrica de la decapitación por medio del hacha.

Decapitaciones en Diversas Culturas

No olvidemos, que encontramos historias sobre decapitaciones y caminantes sin cabeza en muchas culturas. En Egipto Osiris, cuya cabeza después de ser cortada aparece en Abidos. En Grecia, sabemos que la cabeza de Orfeo sigue cantando en el río. Perseo sosteniendo para nuestro imaginario y para siempre la cabeza de Medusa. Y ya en la Edad Media, y en la literatura, La divina comedia, donde Bertram de Born es decapitado y usa su cabeza como foco.

Sin embargo, no es la tradición Europea la única que tiene a gente caminando por ahí sin cabeza. En la India, la diosa Chhinnamasta se presenta como una mujer decapitada. Desnuda y llevando su cabeza en la mano, mira como las parejas copulan dentro de una flor de loto inmensa. La sangre corre de su cuello, que a su vez alimenta a su cabeza y a dos mujeres desnudas, una blanca y otra negra. La diosa lleva un collar con cráneos, ornamentos de oro y una serpiente.

En Asia y América multitud de tradiciones hablan de hombres y mujeres que sin cabeza caminan entre los vivos, la cabeza de Atahualpa dio muchísimo que hablar en la época. En Asia se habla de los ilusionistas,en otras partes del globo, de los chamanes y los guerreros dormidos de Lord Raglan y un sinfín de cuentos populares donde las gentes resucitan tras ser decapitados. Entre los bayas por ejemplo, existe la creencia de que cuando son decapitados en acto de guerra, tienen la posibilidad de recuperar su cabeza y huir llevándola bajo el brazo para volver a colocársela.

La literatura y arte como vemos, se alían y van modificando también el imaginario. Ya en el siglo XX, en la novela Las cabezas troncadas de Thomas Mann también encontramos la misma tradición, cabezas cortadas que eran puestas en troncos que no les corresponden. Que a la vez nos remite a Fausto y al cuento Diplomacia de Lafcadio Hearn, o incluso al relato de Marcos de Obregón y su caballo sin cabeza.

La Leyenda del Motociclista sin Cabeza

Pero sin duda, uno de los relatos más populares sobre decapitaciones es La Leyenda de Sleepy Hollow de Irving, que cuenta la historia de un soldado estadounidense que en la Guerra de la Independencia de Estados Unidos, pierde la cabeza tras un cañonazo.

Representación del Motociclista Fantasma.

Carreteras Encantadas en España

Si eres fan de las historias de miedo, debes saber que hay muchas sobre carreteras encantadas. En ellas, los conductores y pasajeros son testigos de todo tipo de visiones aterradoras. Todas estas historias suelen tener varios factores en común: carreteras solitarias, viajes nocturnos y lugares misteriosos. ¿Crees que las terribles historias que vamos a contar solo existen en nuestra imaginación? Nosotros te las contamos, juzga tú mismo.

A-472: La cuesta de las Doblas - Sevilla y Sanlúcar la Mayor

Este tramo comprende 2,3 kilómetros y tiene el terrible récord de ser una de las carreteras con los accidentes de tráfico más graves de la historia de España. Más de cien muertes han tenido lugar en este pequeño tramo delimitado entre el kilómetro 568 y 570 de la antigua carretera nacional 431, puesta en funcionamiento desde 1937.

Estas muertes suelen tener su causa en una curva mal diseñada que, como es natural, ha sido fruto de innumerables leyendas de apariciones en la carretera. Cientos de testigos aseguran ver a una chica con una chaqueta roja que parece estar haciendo autostop a altas horas de la madrugada con un aspecto desaliñado, justo antes de llegar a la famosa curva.

A-5: km174 - La niña de Valparaíso

Este tramo de carretera se encuentra en lo que antiguamente era Valparaíso, en Extremadura, y tiene una historia de terror que se remonta al siglo XI. La historia ocurrió cerca del kilómetro 174 de la autovía A-5. Cuenta la leyenda que una niña regresaba con su familia después de hacer la primera comunión cuando, por circunstancias extrañas que se desconocen, perdió la vida al caerse del carruaje.

Según se cree, cuando los padres y la niña pasaban por Valparaíso, ciudad abandonada en la actualidad, una manada de lobos y serpientes asustaron al caballo y esto hizo que se escapara galopando. Cuando los animales se calmaron, los padres volvieron a por la niña. Sin embargo, su hija había desaparecido cuando llegaron.

Después de muchos años, en la década de los 50, ocurrió un caso similar en el mismo punto de la vía, por lo que desde entonces se ha considerado a Valparaíso como un lugar maldito. Hoy en día, muchos conductores aseguran haber visto en el arcén a una niña vestida con su conjunto de la primera comunión y con un rosario en la mano.

CA-631: Túnel de la Engaña

La entrada del túnel cántabro de la Engaña es otro de los tramos donde siguen ocurriendo terribles visiones. Existe una historia vinculada a una infraestructura construida por presos políticos del franquismo que ha dado lugar a muchos relatos sobrenaturales.

El túnel se creó en 1942 para facilitar el recorrido del Ferrocarril Santander-Mediterráneo, que al final nunca se puso en funcionamiento. Al quedarse sin fondos, decidieron abandonar la obra a medias. Murieron cientos de prisioneros republicanos en la construcción del túnel.

Desde entonces, miles de relatos cuentan las apariciones de fantasmas y sonidos misteriosos en la carretera que sale del túnel cuando uno pasa por allí cerca.

N-240: Puente de la Reina a Jaca

En esta carretera se cuenta la historia de un peregrino que está haciendo el Camino de Santiago, en el tramo de la N-240, y se lanza contra los coches que circulan por allí. Varios conductores han asegurado haber sufrido este ataque por parte del caminante fantasma.

Además de estos sucesos, la zona de La Jacetania está repleta de todo tipo de historias. Cuenta la leyenda que, durante la invasión musulmana, el Santo Grial fue escondido en varios monasterios, uno de ellos fue el de San Juan de la Peña en Aragón.

T-704: Desde Vilaplana hasta La Mussara

Esta carretera estaba renombrada como “la carretera más embrujada de Cataluña” hasta que ocurrió el accidente de Los Alfaques y su título cambió. La carretera parece realmente sacada de una película de terror: niebla, viento casi permanente y la única compañía de la nada a ambos lados del asfalto.

Este lugar es famoso por ser maldito desde hace siglos, guarda historias de rituales satánicos, desapariciones, saltos en el tiempo, seres extraños… Una joya, vamos. Otro de los datos curiosos y paranormales del viejo terreno abandonado desde los años cincuenta es que se han detectado interferencias magnéticas.

AS-17: entre Mengollo y Blimea

Puede que esta carretera no sea de las más conocidas en cuanto accidentes nos referimos. Sin embargo, este tramo es uno de los que más denuncias por apariciones en la carretera registra. Son muchos los viajeros que denuncian la aparición de una extraña mujer morena detrás de una señal de tráfico en esta carretera.

Según la leyenda sería Florinda, hija del primer amo del castillo de Blimea. Se cuenta que la hija fue cruelmente asesinada por uno de sus pretendientes y que vaga por los alrededores del castillo negándose a ser olvidada.

Leyendas Urbanas de Madrid

Halloween es la noche donde los espíritus campan a sus anchas y los vivos cuentan sus historias del más allá. Madrid tiene muchos relatos de terror vividos por madrileños que se encontraron con lo inesperado. Leyendas perfectas para noches como la de Halloween. Relatos que, reales o ficticios, sirven para conocernos mejor a nosotros mismos. En estas historias siempre se encierra un concepto de justicia, de pudo ser y no fue, que sobrevive a la muerte. Por eso nos fascinan tanto.

El Caso Vallecas

En la calle Luis Marín residía la familia de Estefanía. En 1991 el abuelo muere entre dolores agudos y amenazas de regresar algún día. Poco después, Estefanía juega una ouija en los baños del Colegio Aragón con otras amigas que buscan desesperadamente ponerse en contacto con el novio, fallecido recientemente en accidente de moto, de una de ellas. La ouija es interrumpida por una profesora que tumba el vaso, del que sale un humo negro que se introduce por la garganta de una aterrorizada Estefanía.

La niña sufre a partir de ese momento fiebres y terribles visiones de hombres sin rostro en la soledad de su habitación. Al año siguiente, su familia le erigió un altar en casa. Algo cambió en ese momento. La situación fue a más y la familia no tuvo más remedio que llamar a la policía tras un ataque de un ser invisible que les arrojaba cuchillos afilados. La policía acudió rauda y una vez dentro otra lluvia de objetos, babas y maleficios les hizo desenfundar sus armas como bien corroboró el informe policial presentado por el inspector José Pedro Negri.

La Calle Antonio Grilo

En el siglo XVIII un matrimonio y su hija encuentran allí el cadaver de Diego, un labriego que se encontraba boca abajo en medio de un charco de sangre que emanaba de una punzada en su corazón. Las pesquisas policiales no tardaron en dar con el culpable. Este sacerdote se había prendado de una joven costurera que le cosía la sotana. El curilla estaba desesperado por ablandar el corazón de la chica e incluso la rondaba con serenatas nocturnas. Diego fue testigo de una de ellas, ante la cual le increpó. El religioso se quedó con su cara y le acuchilló de noche.

En 1861, un nuevo cadaver apareció en Antonio Grilo. Era Carlota Pereira. Aunque, no fue hasta el siglo XX cuando se convirtió en la calle con más crímenes de la ciudad. Todos ellos cometidos en la llamaba Casa de los locos. En 1945, un hombre de oficio camisero fue encontrado muerto aferrado a un mechón de pelo del tipo que le robó y terminó con su vida.

En 1962, Acuciado por las deudas, José María Ruiz Martínez chifló y se le metió en la cabeza que el mundo venidero no debía ser vivido por su familia. Recorrió su casa con un martillo con el que mató a su mujer, luego degolló a su bebé de dos años para terminar asesinando a sus hijos de 14, 12, 10 y 5 años con una barra y una pistola. La sangre y el olor a muerte impregnaban la vivienda cuando salió al balcón con los cuerpos mutilados de sus hijos pequeños al grito de: ¡Los he matado!, ¡aquí están!

El Doctor Velasco y su Hija Conchita

El afamado doctor tenía una debilidad: su hija Conchita. La niña era una criatura risueña y talentosa que disfrutaba tocando el piano. Con 12 años ya sabía lo que era padecer una dura enfermedad. Las fiebres tifoideas llevaban unos años inquietando a la niña y a sus padres. El doctor le aconsejó un tratamiento conservador del que Velasco hizo caso omiso. En su lugar le administró un poderoso laxante para bajarle la fiebre. La niña murió poco después.

El doctor se encerró en su mansión con el cuerpo lleno de culpa y dolor. Amigos y desconocidos que coincidieron con el doctor durante los días previos al entierro le describen como un alma en pena aferrado al cuerpo de su hija que finalmente fue enterrada en el cementerio de San Isidro. El cadaver se convirtió en su compañero de rutinas. La vestía con sus mejores vestidos, tocaban el piano juntos e incluso paseaba con ella por la casa mientras jugaba con sus muñecas ante la inerte mirada de un cuerpo sin vida.

El Obispado de la Calle Ayala

El número 124 fue construido a principios del siglo XX y mantiene la rareza de su estética que nos recuerda a la casa de El Exorcista. Uno de sus clientes asiduos era un obispo que perdía allí la bolsa y su promesa de privarse de los placeres de la carne. Una buena noche subió a una de aquellas habitaciones con dos profesionales del amor. En pleno éxtasis le visitó la parca.

Durante los años 80, el edificio se reformó para acoger viviendas. Los nuevos vecinos comenzaron a sentir presencias que ya se manifestaron en las obras de reconstrucción de las viviendas al activarse sin sentido sensores de movimiento. Muchos son los que decían ver al obispo paseándose con su corte de pecados e incluso hubo quien vio a las dos chicas que estaban en su presencia cuando falleció.

La Iglesia de San Ginés

Unos chorizos se encontraban desvalijando la iglesia durante aquel año. Arrasaban con todo. Y lo hacían con tanta devoción por el pillaje que no se enteraron de que un feligrés anciano se encontraba rezando en uno de los bancos. Al verle allí no dudaron en cortarle la cabeza de un tajo para no dejar rastro del delito.

Muchos son los que a día de hoy se han encontrado con la triste figura de un anciano sin cabeza que se pasea por la que un día fue su iglesia.

El Sanatorio de la Marina en ruinas.

El Sanatorio de la Marina

En la Sierra de Guadarrama puedes encontrar diversos centros médicos en ruinas. Se debe a que en los años 40 y 50 se construyeron para mitigar la tuberculosis de pacientes civiles y militares. Entre ellos, destaca el conocido como el Sanatorio de la Marina.

En el año 1949 fue inaugurado por el gobierno franquista con todos los lujos y equipamientos punteros de la época a las puertas de la reserva natural de La Barranca. Cuando la medicina y las condiciones de vida mejoraron y la tuberculosis se erradicó pasó a ser un psiquiátrico. Las malas condiciones en las que se encontraba en ese momento, años 60, no fueron obstáculo para el trasvase y para su nueva denominación, la cual da una mezcla de pavor y asco: Centro Sanitario Santo Ángel de la Guarda para Subnormales Severos y Profundos. Estuvo en uso hasta 1995 bajo ese repulsivo nombre.

Una vez abandonado y saqueado, comenzaron a registrarse sucesos extraños que atrajeron a amantes de lo paranormal, colgados y satanistas. Todos ellos hablaban de presencias extrañas que ocuparon el lugar de los enfermos. Ruidos, luces extrañas, voces, pasos que se desvanecen… pero nada más acojonante que el estruendo proveniente de las escaleras del que todos hablan.

Para terminar de acojonarte, en sus paredes puedes contemplar todo tipo de graffitis satánicos testigos de rituales diabólicos y de misas negras.

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