Historia del Ciclismo: Un Deporte con Profundas Raíces

El ciclismo es mucho más que un simple medio de transporte; es un deporte arraigado en la historia y la cultura de muchos países. De hecho, según datos del Consejo Superior de Deportes, el ciclismo es el tercer deporte más practicado semanalmente en España. Además, con 70.800 licencias, es el noveno deporte en número de deportistas federados. De ellas, 67.906 son hombres y 2.894 son licencias femeninas.

Están datados testimonios de lo que se pueden considerar antecedentes de la bicicleta en las civilizaciones egipcias, indias o chinas. La primera carrera propiamente dicha se celebró el 7 de noviembre de 1869 entre París y Rouen. Y ya participaron un centenar de ciclistas con el objetivo de culminar o ganar la prueba consistente en 123 km. Y, de nuevo, James Moore ganó la prueba con un tiempo de 10 horas y 45 minutos.

Hoy en día, el calendario de pruebas ciclistas es muy extenso. Y se desarrolla en todos los continentes. El Tour de Francia es la decana por excelencia. Se ha celebrado anualmente desde 1903. La primera Vuelta a España se celebró en 1935 con un recorrido de 14 etapas y 3431 km en total. Previamente, las primeras pruebas estatales nacieron de un colectivo de fabricantes de bicicletas de Eibar durante la República.

Ningún ciclista ha logrado vencer en las tres grandes carreras el mismo año. El ciclismo es uno de los deportes que participa en las Olimpiadas modernas desde su primera edición, en Atenas 1896. Sin embargo, durante muchos juegos sólo podían participar hombres. Algo que terminó en las Olimpiadas de Los Ángeles 1984 cuando se pudo correr la primera prueba de ruta femenina. El primer español es el mítico Joan Llaneras con 4 medallas, 2 de oro, en Sídney 2000 Pekín 2008.

El 3 de JUNIO se celebra el Día Mundial de la Bicicleta.

Miguel Induráin: Un Ícono del Ciclismo Español

Miguel Induráin Larraya (Villava, Navarra, 16 de julio de 1964) es un ciclista español, profesional entre 1984 y 1996. Fue ganador del Tour de Francia durante cinco años consecutivos (de 1991 a 1995) -el único que lo ha conseguido de forma consecutiva- y del Giro de Italia en dos ocasiones consecutivas (1992 y 1993); además fue campeón del mundo contrarreloj (1995), campeón olímpico contrarreloj (1996) y poseedor del récord de la hora (1994) durante dos meses.

Por otra parte, sumó a su palmarés varias vueltas por etapas de una semana y clásicas de un día, destacando entre ellas la Volta a Cataluña (1988, 1991 y 1992), la París-Niza (1989 y 1990), la Clásica de San Sebastián (1990), el Campeonato de España en Ruta (1992) y la Dauphiné Libéré (1995 y 1996), destacando sobremanera en las etapas contrarreloj para conseguir esas victorias, siendo simultáneamente uno de los mejores escaladores del panorama ciclista.

Debido a su palmarés formó parte de la Sesión Inaugural del Salón de la Fama de la UCI en el año 2002, y fue considerado el octavo mejor ciclista del Tour de Francia según un jurado compuesto por cinco especialistas franceses seleccionado por la organización del propio Tour.

Además, es considerado como el mejor ciclista español de todos los tiempos y uno de los mejores deportistas de la historia del país, destacando «su capacidad de sacrificio y su saber ganar». Ha recibido diversos premios en reconocimiento a su carrera deportiva, destacando el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes en 1992. Su hermano menor, Prudencio Induráin, también fue ciclista profesional.

Trayectoria Deportiva

Inicios en el Ciclismo

Segundo de cinco hermanos de una familia de agricultores de Villava (localidad situada a 4 km de Pamplona). Dio sus primeras pedaladas a la edad de nueve años en compañía de tres de sus hermanos. Se inició en el ciclismo al cumplir los diez años, cuando le regalaron una bicicleta de segunda mano para recorrer los 20 km que separan Villava del pueblo de su madre (Alzórriz).

A los once años tuvo su primera bicicleta de carretera, comprada por su padre para compensarle por el robo de la primera bicicleta, robo sufrido mientras le ayudaba en el campo. Con ella, participó en 1975 en una carrera de alevines en Luquin en la que terminó segundo; a la semana siguiente en su segunda carrera, en Elizondo, consiguió su primera victoria. Esas carreras las disputó con el recién fundado Club Ciclista Villavés a modo de prueba, en el que se había inscrito junto a unos amigos de la localidad; a partir de 1976 ingresó en el equipo y empezó a correr con regularidad.

La práctica de deportes de manera competitiva no estaba en su planes de futuro. Esta competitividad comenzó a fraguarse cuando sus padres decidieron que estudiase en Pamplona, en el mismo colegio que sus primos. Como el cambio no fue de su agrado, protestó canalizando sus energías hacia el deporte, practicando multitud de ellos hasta que al fin encontró uno en el cual destacaba, el ciclismo.

Categorías Inferiores

Durante su primer año completo de alevín, en 1976, consiguió un total de trece victorias incluyendo el Campeonato de Navarra de la categoría. Su progresión en ningún momento se estancó y ya en los dos años de categoría infantil se hizo con un total de veinte victorias. Durante sus dos años de cadete participó en diversas pruebas del circuito navarro y vasco, aunque con preocupación de sus padres ya que el modesto equipo donde estaba no podía asegurar alojamiento y comida, y dependían de los resultados que obtuviese Miguel. En esa categoría fue considerado uno de los ciclistas con más futuro del ciclismo navarro, consiguiendo un total de catorce victorias en esos dos años, aunque se dijo que no tenía posibilidades de destacar en la alta montaña. En 1981, subió a categoría juvenil, categoría donde los equipos grandes se suelen fijar para seguir a futuras figuras, donde consiguió cinco victorias en su primer año.

Ciclismo Amateur: Ingreso en el Reynolds

A través de Pepe Barruso, director del Club Ciclista Villavés, el equipo profesional navarro Reynolds se incorporó en sus categorías inferiores. Eusebio Unzué y José Miguel Echávarri director de la sección aficionada del equipo, lo observó en diversas pruebas del circuito navarro, y en 1982, tras obtener otras once victorias en su último año juvenil, ingresó en el equipo filial (de categoría aficionado) dejando definitivamente los estudios para dedicarse al ciclismo. El primer año fue de adaptación, no sin dificultades, a la categoría, ya que no obtuvo ninguna victoria en los pocos meses que corrió para el equipo. En su segundo año en la categoría consiguió sus primeras grandes victorias: el Campeonato de Navarra y España de Ciclismo aficionado.

El Campeonato de España lo ganó además «impresionando» a su director, Eusebio Unzué, ya que estuvo presente en todos los cortes que se produjeron en carrera y logrando batir al sprint a Jokin Mujika. El año lo terminó con una victoria en la Vuelta a Salamanca donde además ganó una etapa. Ya era por entonces una de las más firmes promesas del ciclismo español, aunque se le consideraba un buen esprínter y clasicómano por sus cualidades como rodador, pero con ciertas limitaciones en la montaña.

A mediados del año 84 ya sumaba 19 victorias como aficionado. Antes de fichar por su primer equipo profesional fue seleccionado para participar en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles (que por entonces lo disputaban corredores no profesionales), aunque no terminó la prueba.

Ciclismo Profesional

Debut

1984: Primera Victoria

Debutó como profesional el 7 de septiembre de 1984 con el equipo profesional del Reynolds (cuya estructura pasó posteriormente a formar el equipo Banesto) para disputar el Tour del Porvenir. Estos debuts a finales de temporada son muy habituales en el ciclismo, mediante contratos a las jóvenes promesas desde el 1 de agosto o septiembre (caso de Miguel) para disputar unas pocas carreras, a veces solo una, a modo de prueba, para ver su adaptación al profesionalismo, y para tener una primera toma de contacto con sus posibles futuros compañeros de equipo, situación que se conoce como stagiaire. En esa primera carrera como profesional ya consiguió su primera victoria en la contrarreloj de la décima etapa, pero al igual que en los Juegos Olímpicos no consiguió terminar la carrera. Aunque pudo acabar la Vuelta finalmente no consiguió ninguna victoria y en ningún momento estuvo en los puestos delanteros en las demás etapas debido a su juventud e inexperiencia. Después participó en su primer Tour de Francia, aunque no le fue tan bien como en la Vuelta, ya que se vio obligado a abandonar al cuarto día debido a un proceso vírico. Sus victorias llegaron en el Tour del Porvenir (una contrarreloj y una etapa en línea) aunque de nuevo no acabó la prueba. También subió al pódium con un segundo puesto en la Vuelta a Andalucía-Ruta del Sol y al vencer en la clasificación de las metas volantes de la Vuelta a Burgos.

Progresión en el Reynolds

1986: Tour del Porvenir y Pruebas Médicas

En 1986 llegaron sus primeros grandes éxitos como profesional al ganar las dos contrarrelojes del Tour del Porvenir (la prólogo y la décima etapa), consiguiendo la victoria en la clasificación final tras resistir en la montaña. Además, consiguió buenos resultados en pruebas no oficiales pero de cierto prestigio como el tercer puesto en el G. P. Zizurkil y el triunfo final en la Vuelta Ciclista a Murcia tras ganar la prólogo contrarreloj. De nuevo acudió al Tour, donde se dejó ver más que en el año anterior, ya que obtuvo el tercer puesto en la séptima etapa, aunque de nuevo abandonó la carrera.

Los éxitos cosechados a lo largo de la temporada sorprendieron a sus directores, que decidieron analizar sus posibilidades en la clínica del médico italiano Francesco Conconi (de la Universidad de Ferrara), consultas que fueron frecuentes hasta el año 1991. Las primeras pruebas médicas determinaron que tenía un potencial físico ilimitado y que para desarrollarse como ganador de Grandes Vueltas por etapas debía adelgazar y entrenar duramente en montaña. A partir de ese momento su formación y evolución pasó a ser la gran esperanza de sus directores.

1987: Primer Tour Finalizado

En 1987 comenzó a imponerse en pruebas de montaña, como la carrera asturiana Vuelta a los Valles Mineros donde ganó la carrera, pero no basándose en sus buenas contrarrelojes (aunque fue segundo en la contrarreloj prólogo) sino ganando en otro tipo de etapas en las cuales consiguió tres victorias, lo que le hizo además ganar la clasificación de la regularidad. Durante esa temporada también venció en el G. P. Navarra, Vuelta a Galicia y Semana Catalana (en esta última venciendo en la clasificación de la regularidad). También destacó en pruebas no oficiales ganando la Subida al Txitxarro (ganando además la etapa contrarreloj) una etapa de la Vuelta a Murcia y siendo segundo en el G. P. Bilbao.

Además, en ese año consiguió terminar su primer Tour de Francia con tan solo 22 años. Eso sí, lo hizo muy lejos de los puestos de cabeza, exactamente en el puesto 97, a casi dos horas del vencedor final: el irlandés Stephen Roche. Por último participó en su primer Campeonato Mundial de Ciclismo en Ruta que también lo logró acabar, pero al igual que en el Tour con una discreta actuación, finalizando en el puesto 64.

1988: Estancamiento y Dudas

El 1988 supuso un ligero estancamiento en su progresión. Los problemas con las alergias le impidieron rendir en las pruebas de principio de temporada. Ante la ausencia de Pedro Delgado (ese año había vuelto al Reynolds) que prefirió correr el Giro, acudió a la Vuelta España para ayudar de su compañero Julián Gorospe, líder del equipo en aquella vuelta. No consiguió terminar la prueba y en ningún momento se mostró en los puestos de cabeza.

Sin embargo, en el Tour de Francia desarrolló una importante labor en apoyo de Delgado, que ganó la carrera; y terminó la temporada con el triunfo en la prestigiosa Volta a Cataluña venciendo en la etapa contrarreloj. Otras victorias fueron en sendas etapas de la Vuelta a Cantabria y Vuelta a Galicia (en esta última haciéndose con la clasificación de la regularidad). En esos momentos empezó a ser considerado como eterna promesa, ya que se decía que no tenía posibilidades de destacar en las Grandes Vueltas por etapas, debido a su irregularidad en la montaña.

Confirmación

1989: Primera Victoria de Etapa en el Tour

En 1989 comenzó a disipar las dudas imponiéndose en la prestigiosa París-Niza, cimentando su triunfo en la montaña (cuatro segundos puestos en etapas) y por delante del irlandés Stephen Roche (dos años antes había ganado el primer Tour que acabó Miguel); obteniendo así el honor de ser el primer español en lograr el triunfo en esta prueba. La prensa internacional comenzó a considerar al navarro como una de las principales promesas del pelotón internacional. Poco después se hizo con la victoria en el Criterium Internacional ganando la etapa contrarreloj una prueba a priori más adaptada a sus características. Finalmente en las Clásicas de las Ardenas fue séptimo en la Lieja-Bastoña-Lieja y décimo en la Flecha Valona.

La victoria de la París-Niza le permitió presentarse en la salida de la Vuelta a España como un corredor importante del Reynolds, incluso de teórico líder por delante de Pedro Delgado cuyo objetivo era el Tour de Francia ya que este llegaba solo con intención de preparar la ronda francesa, no habiendo obtenido ninguna victoria antes de empezar la carrera (al contrario de Induráin que ya había ganado 3 carreras), aunque finalmente ganó esa Vuelta. El corredor navarro sufrió una caída bajando el puerto del Fitu en la etapa de montaña que finalizaba en Los Lagos de Covadonga que le obligó a abandonar (como sucedería 7 años después en el mismo puerto), con una doble fractura en la mano izquierda. Aunque finalizó la etapa, no pudo continuar debido a las lesiones en la muñeca diagnosticadas en el, por entonces, Policlínico de Arriondas (después de una fuerte polémica por no querer atenderle en un primer momento). En las etapas anteriores no destacó, sin ningún puesto entre los mejores aunque en el día de la caída estaba noveno en la clasificación general a 3 minutos de Delgado, con opciones de poder ganar la carrera, o al menos entrar en el pódium, ya que dos días después de la etapa donde se cayó tenía una contrarreloj de 47 km que le favorecía.

Llegó justo de forma a la salida del Tour, pese a ello consiguió hacer una importante labor en apoyo de Pedro Delgado y logró ganar su primera etapa en la ronda francesa, tras una larga escapada con final en Cauterets, donde llegó tan agotado que apenas celebró su triunfo. Pocos días después, fue tercero en una etapa cronoescalada. Acabó la carrera en el puesto 17.

El ataque mas BRUTAL en la montaña en el TOUR DE FRANCIA / Miguel Induráin 1995

Ciclistas Míticos

Hacer una lista de ciclistas míticos es muy difícil, porque cada aficionado tiene a sus favoritos. Sin embargo, hay una serie de corredores que todo el mundo considera grandes genios del pedal.

  • Fausto Coppi (1919-1960): Ganó cinco Giros, dos Tours y un Campeonato del Mundo... y pudieron ser muchos más títulos si no hubiera estallado la Segunda Guerra Mundial. Hijo de campesinos, Coppi fue un gran innovador del ciclismo en aspectos como los entrenamientos o la dieta. Sobrevivió a la guerra, en la que luchó e incluso fue prisionero, y se convirtió en el primer ciclista en ganar Giro y Tour el mismo año. Coppi era muy querido por los aficionados y fue un auténtico mito en Italia.
  • Gino Bartali (1914-2000): Fue el gran rival de Coppi sobre la bicicleta, aunque eran amigos fuera de los circuitos. Ganó tres Giros y dos Tours y su carrera deportiva también estuvo marcada por la Segunda Guerra Mundial. Tras su muerte, se descubrió algo que Bartali siempre había mantenido en secreto y que lo convierte en una leyenda de dimensiones impresionantes. Durante la guerra, aprovechaba sus entrenamientos para transportar la documentación de judíos perseguidos por el nazismo en Italia y ayudarles así a escapar del país. Bartali ocultaba los documentos en su bicicleta.
  • Louison Bobet (1925-1983): Fue el primer ciclista capaz de ganar tres Tours de Francia consecutivos, entre 1953 y 1955. En 1954 también se proclamó campeón del Mundo. Sus éxitos se basaron sobre todo en una gran fuerza de voluntad, un estricto control dietético y métodos de entreno casi científicos.
  • Eddy Merckx (1945): Conocido como El Caníbal, nunca se cansaba de ganar y su hambre de victoria era insaciable. Le daba igual que fuera un Tour o una carrera de homenaje que no contaba para la clasificación. Poco importaba que fuera una etapa de montaña, una contrarreloj, un premio a la regularidad o una llegada al sprint, que fuera en velódromo o en carretera.
  • Bernard Hinault (1954): Fue El Caimán para la prensa extranjera y El Tejón para los diarios franceses, en ambos casos porque son animales que nunca sueltan a sus presas. Hinault ganó cinco Tours, tres Giros, dos Vueltas y un Campeonato del Mundo entre 1978 y 1985. Siempre destacó por una personalidad muy fuerte, un orgullo que a veces rozaba la insensatez táctica y hazañas en solitario que han pasado a la historia del ciclismo.
  • Marco Pantani (1970-2004): Conocido como “El Pirata”, ganó un Tour y un Giro el mismo año, en 1998. Pantani era un escalador espectacular, pero tuvo muy mala suerte: en 1994 sufrió un accidente que le mantuvo alejado de la competición hasta 1997 y, justo después de recuperarse, un gato le hizo caer de la bici, provocándole una nueva lesión de la que se recuperó para ganar las dos grandes europeas. En 1999 fue acusado de dopaje y su carrera se desmoronó, hasta su muerte en extrañas circunstancias en 2004. Él siempre afirmó que las acusaciones de dopaje eran una farsa. La justicia italiana reabrió el caso de su muerte en 2014 y en 2016 anunció que la Mafia italiana había falsificado los resultados de sus análisis de 1999 por un tema relacionado con apuestas.

España ha sido tierra de grandes ciclistas. Algunos tuvieron momentos estelares en el Tour, como Bahamontes, Ocaña o Perico Delgado, pero ninguno ha conseguido el palmarés de Miguel Indurain (1964). El ciclista navarro ganó cinco Tours consecutivos (de 1991 a 1995) y dos Giros, además de un Campeonato del Mundo y una Medalla de Oro olímpica. Su abrumadora superioridad en las etapas de contrarreloj le permitía administrar sus fuerzas en las etapas de montaña, lo que le ofrecía una importante ventaja sobre sus rivales.

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