A través de la historia se han conocido cientos de modelos de motocicletas, algunos de los cuales han quedado grabados a fuego en la historia de este medio de transporte debido a sus avances tecnológicos, diseño o prestaciones. Seleccionar las más importantes no es un trabajo sencillo y la clasificación dependerá finalmente de los criterios que ocupe quien haga el trabajo.
Moto Guzzi es uno de los fabricantes de motos europeos con mayor tradición, de hecho, es el más antiguo que sigue en operaciones. Afortunadamente para todos los amantes de esta marca italiana -y de las motos, en realidad- una vida larga suele garantizar muchas historias curiosas e interesantes.
Con más de 95 años de historia, los italianos de Moto Guzzi viven un renacer glorioso donde el apego a sus líneas de diseño más características se plantean con actual orgullo como parte de la matriz del grupo Piaggio.
Moto Guzzi es fruto de la pasión por las motos de dos pilotos y un mecánico del Corpo Aeronautico Militare, Carlo Guzzi, Giovanni Ravelli y Giorgio Parodi, quienes se propusieron comenzar a fabricar motos una vez que acabara la Primera Guerra Mundial. Antes de que los tres amigos pudieran fundar su empresa, Ravelli murió en un accidente de avión poco tiempo antes de que finalizara la guerra.
El primer motor diseñado por Carlo Guzzi, un monocilíndrico de 500 cc, cuatro tiempos y dos válvulas, estuvo en uso -en diversas configuraciones- durante casi cinco décadas.
Para muchos la moto Guzzi fue el modelo por excelencia hasta la década de los 50. Fue creado en la década del 30 y se convirtió en una verdadera revolución gracias a su innovador diseño y su motor mono cilíndrico de 500 cc.
La historia cuenta que una vez que la Guzzi fue lanzada al mercado casi la totalidad de constructores modificó sus diseños y los adaptó para que se asemejaran al de esta modelo.
En los años cincuenta, Moto Guzzi construyó motocicletas que eran más ligeras y ágiles que sus rivales, con las cuales dominaron en el Campeonato del Mundo de Motociclismo.
En 1950, Moto Guzzi construyó el primer túnel de viento específico para motocicletas: la Galleria del Vento. Como era de tamaño completo, los pilotos podían ingresar y optimizar su posición de manejo a alta velocidad. Fue un avance que revolucionó el motociclismo deportivo y que permitió a Moto Guzzi desarrollar un carenado integral.
En 1955, Giulio Cesare Carcano diseñó un motor V8 de 500 cc con 78 hp que era capaz de impulsar a más de 275 km/h a la Moto Guzzi V8, también conocida simplemente como Otto (ocho). El motor fue una proeza de ingeniería que incorporaba dos árboles de levas, ocho carburadores y que pesaba apenas 45 kg (148 Kg la moto completa).
El Nibbio 2 es un coche que se construyó con el único propósito de establecer récords de velocidad alrededor de la legendaria pista de Monza. Tuvo mucho éxito, lo cual llevó a Moto Guzzi a hacer algo aún más radical, el Stanguellini Colibri.
Actualmente Moto Guzzi es parte del Grupo Piaggio y fue representada hasta hace poco por el Grupo Gildemeister. Con la independización en la representación del Grupo Piaggio en Chile, Moto Guzzi dejó de comercializarse por el momento, dando prioridad exclusiva a los scooters de Vespa.
Como ya lo fue la V7 II, su respeto a la primogénita V7, también la V7 III ha sufrido una profunda renovación, que se merece llevar a la progresiva numeración romana en su denominación, numeración que siempre ha distinguido a las Moto Guzzi más longevas, como la Le Mans y California.
La Moto Guzzi V7 III, es el resultado de la pasión y el coraje de la fábrica en la actualidad, capaz y competente para renovar su “best seller” con éxito, pero dejando inalterable todo su carácter y autenticidad, dos valores destinados a perdurar en el tiempo.
La V7 es uno de los modelos más célebres y conocidos de Moto Guzzi. Su fama mundial se debe en gran medida a la capacidad de mantenerse fiel a las expectativas y reputación de un mercado legendario como es el de Moto Guzzi. Desde 1967, año en el que comenzó la venta en Italia de las primeras unidades, la V7 se ha convertido en la fortaleza de la gama y en la representante por excelencia de la moto italiana, distinta en concepto y diseño pero capaz de recoger todos los elogios de un público realmente heterogéneo.
El desafío a la hora de introducir la nueva versión de una moto tan especial, con una historia amplia y llena de éxitos, es muy difícil, sobre todo al considerar que la V7 es, desde el 2009, la moto más vendida del mercado y que constituye el modelo de acceso al mundo Moto Guzzi, un modelo destinado al público femenino como al masculino, además dirigida también a jóvenes deseosos de poseer con orgullo una de las motos más icónicas de la producción del Harley-Davidson de Mandello del Lario.
Hay motos cuyo gran propósito es hacer creer que el tiempo se detuvo hace por lo menos medio siglo, como si un acto de hibernación funcionara a punta de carburadores y líneas inmortales que de pronto despertaron sin más. Pero todo ha cambiado, todo menos lo que en apariencia renace.
Mucho de esto es posible hallar en la V7 II Racer. Nostalgia pura, concepto de diseño vintage intacto, aunque las soluciones mecánicas correspondan a lo que dicta el catálogo moderno. Esta versión es de ademanes egoístas incluso. De partida no hay espacio para llevar un acompañante.
La leyenda de los moto guzzistas extremos dice que esta motocicleta es la que elige a su dueño y no al revés.

Siempre reaccioné con una sonrisa cuando escuché hace algunos años este tipo de asertos. Pero al segundo día de uso, cuando me vi haciendo fuerzas para maniobrar desde su embrague y en un taco, entonces comencé a entender mejor algunas cosas. Se me hizo duro, aunque admito que se "suavizó" respecto de la primera versión proveniente del año 2008 y que, a su vez, volvió a la vida el modelo fabricado en los setentas.
Al tercer día ya funcionaban mejor las cosas. Y uno se da el tiempo de sondear el impacto social de la máquina. Al sonido, no pocos me hicieron la siguiente pregunta: ¿Es carburada?
El motor bicilíndrico enfriado por aire está en una disposición un tanto exhibicionista y en "V". Para ser visto así. El motor manda. Al momento del encendido suelta una vibración al estilo sacudón que hace creer en una cilindrada mayor. Pero no, son "sólo" 744 centímetros cúbicos desbordantes de una personalidad muy única. Y más allá de estilos o tiempos, es un propulsor rico en su poderío de baja. Independiente de la marcha, este bloque nos va llevando noblemente. De hecho los 59 Nm de par máximo a las 3.000 rpm parecieran actuar con nobleza antes de lo que dicta la hoja técnica.
El homenaje al cual concurre esta V7 II Racer es también a la deportividad antigua y en eso debemos conferir cierto mérito a la disposición de los manillares y su inclinación hacia abajo.
En el gran faro principal delantero hay un inequívoco trabajo clásico, coronado por una pequeña pestaña aerodinámica que catapulta la ráfaga algo más arriba de nuestro pecho y así no hacer molesto el choque del viento con el cuerpo.
Los pedalines están más bajos que en la versión precedente, pero no lo suficientemente atrás como para inclinarse y asumir una postura más racing a la hora del manejo. Acá, sencillamente vamos bien erguidos.
La transmisión tampoco es muy condescendiente con conductores mal acostumbrados a la sedosidad de lo actual. Acá hay una leve dureza mecanizada muy coherente con el concepto antiguo de la moto. Pero es cuestión de días. Después se aprende el rito y uno se acostumbra. Igual que la búsqueda de la neutra en las detenciones, que me recordó a esas novias de juventud que no entregaban un beso con facilidad ni menos de buenas a primeras.
Cuando la moto ya ha caminado contigo por tres o cuatro días, se viene el encantamiento y descubrimos que con todos sus ademanes tan especiales es rica para la ciudad: por su peso algo ligero, por su radio de giro, porque el torque medio subterraneado la saca desde donde sea.
Si me apuran, no obstante, yo creo que lo mejor logrado en este trabajo es su imagen honesta, su estética que sobresale y toma distancia del producto moderno, los detalles de su armado como un estanque cromado dividido y como si estuviese sujeto por una correa de cuero son señas muy únicas. Su asiento individual con una tersura aterciopelada café o el 7 bien vistoso instalado en el vértice de su cadera. ¿No están escuchando una de Gianni Morandi?
El V7 III Limited tiene gráficos dedicados, un tanque de combustible con acabado cromado y con un puñado de fibra de carbono en el guardabarros delantero y los paneles laterales, trozos de aluminio maquinados y un sillín de cuero hecho a mano. El V7 III Limited también se ejecuta en una rueda delantera de 18 pulgadas, una combinación de rueda trasera de 17 pulgadas, suspendida de una horquilla telescópica hidráulica de 40 mm y dos amortiguadores en la parte trasera.
Incluso el motor twin Moto Guzzi de 750 se presenta con unos refinados acabados, con las protecciones de los cuerpos de mariposas en aluminio anodizado en negro y las aletas de refrigeración de los cilindros pulidas que crean un exclusivo juego de contrastes.
El Tourist Trophy de la Isla de Man es una de las carreras más emocionantes y prestigiosas del mundo. En 1935, Moto Guzzi debutó con el pie derecho al ganar las dos categorías en las que participó, Lightweight y Senior Class, ambas con Stanley Woods en los controles. La carrera de la Senior Class tuvo un final de película. En la última vuelta, Woods estaba a 26 segundos del líder y se saltó una parada de pits programada. De alguna manera, no sólo terminó en primer lugar, sino que estableció un nuevo récord de vuelta y ganó por cuatro segundos de ventaja.
En 1928 Giuseppe Guzzi, hermano de Carlo, viajó de la fábrica en Mandello del Lario al Círculo Polar Ártico en el norte de Noruega a bordo de una GT 500 Norge.
A continuación, una ficha técnica de la Moto Guzzi V7 II Racer:
| Característica | Valor |
|---|---|
| Motor | 744 cc |
| Refrigeración | Aire |
| Transmisión | MT 6 vel. |

Ser una estrella de Hollywood y un apasionado de las motos a menudo van de la mano, pero pocos actores han demostrado una devoción tan genuina y un conocimiento tan profundo del mundo de las dos ruedas como Ewan McGregor. Obi-Wan Kenobi también conocido como Ben Kenobi, es un personaje ficticio de la saga Star Wars. Pero esta no es una V7 Sport cualquiera. Es una máquina con un pedigrí y una historia digna de un guion de cine, una moto que ha sido restaurada hasta el más mínimo detalle, que ha sufrido los excesos de un especialista de cine y que incluso ha compartido plano con el propio McGregor en una de sus series documentales.
La historia de esta Guzzi comienza en 2010, cuando el actor escocés encargó su restauración completa al prestigioso especialista californiano Cycle Garden. El resultado fue una moto impecable, devuelta a su esplendor original. Sin embargo, el destino le tenía reservado un segundo y accidentado paso por el taller. Lejos de ser un simple arreglo, esta segunda vida para el motor de la V7 Sport sirvió para mejorarla. Los expertos de Cycle Garden aprovecharon la ocasión para instalar unos pistones de alta compresión de 88 mm, elevando la cilindrada hasta los 955 cc, y un cigüeñal de T3 totalmente equilibrado para conseguir una entrega de potencia «súper suave y potente».
El nivel de detalle de la restauración es, sencillamente, exquisito. La pintura, un impresionante color burdeo, se aplicó sobre una base plateada y con una capa superior ‘candy’ para replicar el tono original de Guzzi. El asiento ha sido restaurado conservando su base original, los relojes han sido devueltos a su estado de fábrica y las llantas, las clásicas «Cross Rims», también han sido restauradas.
La procedencia de esta moto está, además, sobradamente documentada. No solo protagonizó los anuncios de Moto Guzzi que provocaron su segunda reconstrucción, sino que también se puede ver en el garaje de Ewan McGregor durante el primer episodio de la serie documental «Long Way Home», disponible en Apple TV.
Y llegamos a la pregunta del millón. ¿Cuánto cuesta hacerse con un pedazo de historia del motociclismo propiedad de Obi-Wan Kenobi? La restauración original, allá por 2010, ya superó los 30.000 dólares. Ahora, esta Moto Guzzi V7 Sport de 1973, con su motor mejorado, su historia de película y su ilustre propietario, ha salido a la venta en eBay por un precio de 46.000 dólares (o mejor oferta), lo que al cambio actual ronda los 43.000 euros.
El festival popular, que se celebra en la costa atlántica de Francia, está dedicado a la relación especial entre motos y surf y atrae a miles de fanáticos cada año. El Moto Guzzi V7 III está disponible en cuatro versiones y la marca de motocicletas italiana ha presentado un Moto Guzzi V7 III de edición limitada especial, acabado en cromo y negro y con sólo 500 unidades por fabricar.