El Niño y sus Efectos en el Clima: ¿Qué Esperar en Chile?

El fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur (ENSO) es un ciclo natural que impacta significativamente el clima en diversas regiones del mundo. Este fenómeno se manifiesta a través de cambios en el comportamiento del Océano Pacífico Ecuatorial, influyendo directamente en las condiciones atmosféricas.

Animación que muestra la evolución de El Niño.

¿Qué es el Fenómeno El Niño?

“El fenómeno El Niño es parte de un ciclo natural que presenta el sistema atmósfera-océano”, explica Edgardo Sepúlveda, investigador e ingeniero físico de la Universidad de Santiago de Chile (Usach). El ENSO es un cambio en el comportamiento del Océano Pacífico Ecuatorial, cuyas consecuencias se traducen en los cambios del clima en la atmósfera.

Para determinar la fase del ENSO (La Niña, El Niño o fase neutra), los científicos miden la temperatura superficial del mar. Si es más baja de lo normal, estamos en La Niña; si es más alta de lo normal, en El Niño, y si se mantiene en límites normales, en fase neutra.

Actualmente, la temperatura superficial del Pacífico Ecuatorial “se encuentra cercana al promedio que es considerado ‘normal’”, dice Sepúlveda. Por tanto, el mundo se encuentra en una fase de El Niño neutral. Esta fase puede perdurar “por varios meses e incluso, un año”.

El Niño en 2023: Un Fenómeno en Desarrollo

En junio de 2023, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) confirmó oficialmente el arribo de El Niño. Los científicos del Centro de Predicción Climática de la NOAA emitieron un “Aviso de El Niño”, señalando que las condiciones del fenómeno están presentes y se espera que se fortalezcan gradualmente en el invierno.

El Niño está asociado con el debilitamiento de los vientos alisios del este y el movimiento de agua cálida desde el Pacífico occidental hacia la costa occidental de las Américas. El fenómeno puede tener efectos generalizados, a menudo trayendo condiciones más frías y húmedas al suroeste de los EE.UU. y sequías a los países del Pacífico occidental, como Indonesia y Australia.

Las mediciones satelitales y oceánicas de la temperatura de la superficie del mar son una forma de detectar la llegada de El Niño. Su firma también aparece en las mediciones satelitales de la altura de la superficie del mar, que aumenta a medida que aumenta la temperatura del océano. Esto se debe a que el agua más caliente se expande para llenar más volumen, mientras que el agua más fría se contrae.

Mapas de la Nasa muestran las anomalías en la altura de la superficie del mar en el Océano Pacífico central y oriental observadas entre el 1 y el 10 de junio de 2023.

Impacto Global y Local

“Dependiendo de su fuerza, El Niño puede causar una variedad de impactos, como aumentar el riesgo de fuertes lluvias y sequías en ciertos lugares del mundo”, dijo Michelle L’Heureux, científica climática del Centro de Predicción del Clima, en un comunicado. “El cambio climático puede exacerbar o mitigar ciertos impactos relacionados con El Niño. Por ejemplo, podría generar nuevos récords de temperatura, particularmente en áreas que ya experimentan temperaturas superiores al promedio durante El Niño”, añade.

La persistencia anticipada del fenómeno también contribuyó a las Perspectivas de Huracanes en el Atlántico y el Pacífico oriental para 2023 emitidas por la Noaa el mes pasado. Las condiciones de El Niño generalmente ayudan a suprimir la actividad de los huracanes en el Atlántico, mientras que su presencia generalmente favorece una fuerte actividad de huracanes en las cuencas del Pacífico central y oriental.

“Tal como se preveía, la Noaa ha confirmado oficialmente el inicio de El Niño. Esta alza en la temperatura superficial del Pacífico frente a las costas de Ecuador y Perú, altera el clima global. Sus efectos en Chile central se perciben tanto en la temperatura como en las precipitaciones”, indica Raúl Cordero, climatólogo de la Universidad de Santiago.

¿Cómo Cambiará el Clima en Chile con El Niño Neutral?

Según explica Sepúlveda, la fase neutral del fenómeno El Niño “suele poseer más incertidumbre en lo que respecta a sus características”. Es decir, es difícil determinar si habrá más o menos lluvia, calor o frío.

Sin embargo, de acuerdo a los antecedentes de otras fases neutras que ya pasaron, “para nuestro pesar, la fase neutra suele ser más similar a La Niña en el caso de Chile”. La Niña se caracteriza por una disminución leve en las temperaturas y, también, por presentar menor precipitaciones. Por tanto, este es el panorama que podría tener el país para lo que queda del otoño y el inminente invierno.

“Por supuesto que tendremos lluvias, probablemente un par de eventos en junio en la zona centro, como ya pronostican ciertos modelos de largo plazo”, dice el investigador a La Tercera. No obstante, con las condiciones actuales del ENSO en fase neutra, “podríamos tener más días con presencia de anticiclón en las costas de Chile, lo que disminuiría la llegada de los frentes a la zona centro”.

Esto quiere decir que las regiones del sur mantendrán sus lluvias, no obstante, la zona centro y norte tendrían una disminución importante de sus precipitaciones. Sobre las temperaturas, Sepúlveda reconoce que “ante el escenario del calentamiento global, es una pregunta más difícil de responder”. Y es que independiente de la fase del fenómeno El Niño, la temperatura del planeta continúa al alza.

Los eventos de lluvia serían breves: “Dudo que alcancen los niveles que alcanzaron en mayo-junio de 2024”.

En el caso de Chile, según Cordero, “El Niño ayuda a entender el año extraordinariamente cálido que hemos vivido en la costa oeste del Pacífico. Por ejemplo, en Santiago hasta la fecha este 2023 ha sido uno de los años más cálidos jamás registrados, en empate técnico con 2020 y con 2015, éste último también marcado por el desarrollo de El Niño. En Santiago, en los primeros cinco meses del año, se registraron siete olas de calor”.

El Niño también favorece las precipitaciones en la zona central. “Justamente debido al desarrollo de éste es que el pronóstico estacional emitido recientemente por la DMC, prevé un invierno con precipitaciones mayores a las registradas al menos en los últimos cuatro años. Aunque el cambio climático para la zona central de Chile significa menos precipitaciones, el desarrollo de El Niño nos hace abrigar esperanzas de que este año no sea extraordinariamente seco”, explica Cordero.

“De hecho, de acuerdo al pronóstico emitido hoy por la Agencia Oceanográfica y Atmosférica de Estados Unidos, existe un 56% de probabilidades de que El Niño se convierta en un evento “fuerte”, agrega el climatólogo de la Usach.

Cordero explica que El Niño se asocia al alzas en la temperatura superficial del mar en buena parte del Pacífico Tropical. “Y como el Pacifico Tropical es una vasta región, se la subdivide en varias zonas. Las dos zonas más relevantes son la zona 3.4 y la zona 1 + 2. El Niño, en la zona 3.4 tiene efectos y alcance global, mientras que en la zona 1+2 tiene efectos relevantes particularmente para los países de la costa occidental de Sudamérica, Ecuador, Perú y tambien Chile”.

Añade que aunque en la zona 3.4 la temperatura superficial del mar aún no es suficientemente alta para declarar El Niño en esa zona, la temperatura superficial del mar en la zona 1+2, la más relevante para Chile, está muy alta desde febrero pasado.

De hecho, la temperatura en esta zona, dice, ya está en niveles observados por última vez en el Super Niño de 2015 “por lo tanto, desde la perspectiva de Chile, El Niño ya comenzó”.

Agrega que el fenómeno ayuda a entender los mega incendios de febrero pasado, y las altísimas temperaturas que han afectado a la zona centro y norte del país durante este año.

El Niño podría traer precipitaciones. “En lo que va del año, en Santiago se han registrado siete olas de calor y la temperatura máxima promedio es hasta la fecha la mayor registrada jamas”, señala.

Dice que el efecto de El Niño en las temperaturas, probablemente ya se ha hecho presente, está por verse si también afectará positivamente las precipitaciones en la próxima temporada de invierno.

“El Niño suele favorecer las precipitaciones en la zona central de Chile. Por eso se espera que este no sea un año extraordinariamente seco, como los últimos tres, que fueron afectados por La Niña”.

Impactos de El Niño alrededor del mundo.

El Niño y las Temperaturas en Chile

En el caso de Chile, según Cordero, “El Niño ayuda a entender el año extraordinariamente cálido que hemos vivido en la costa oeste del Pacífico. Por ejemplo, en Santiago hasta la fecha este 2023 ha sido uno de los años más cálidos jamás registrados, en empate técnico con 2020 y con 2015, éste último también marcado por el desarrollo de El Niño. En Santiago, en los primeros cinco meses del año, se registraron siete olas de calor”.

Pronóstico de Precipitaciones

El Niño también favorece las precipitaciones en la zona central. “Justamente debido al desarrollo de éste es que el pronóstico estacional emitido recientemente por la DMC, prevé un invierno con precipitaciones mayores a las registradas al menos en los últimos cuatro años. Aunque el cambio climático para la zona central de Chile significa menos precipitaciones, el desarrollo de El Niño nos hace abrigar esperanzas de que este año no sea extraordinariamente seco”, explica Cordero.

“De hecho, de acuerdo al pronóstico emitido hoy por la Agencia Oceanográfica y Atmosférica de Estados Unidos, existe un 56% de probabilidades de que El Niño se convierta en un evento “fuerte”, agrega el climatólogo de la Usach.

Cordero explica que El Niño se asocia al alzas en la temperatura superficial del mar en buena parte del Pacífico Tropical. “Y como el Pacifico Tropical es una vasta región, se la subdivide en varias zonas. Las dos zonas más relevantes son la zona 3.4 y la zona 1 + 2. El Niño, en la zona 3.4 tiene efectos y alcance global, mientras que en la zona 1+2 tiene efectos relevantes particularmente para los países de la costa occidental de Sudamérica, Ecuador, Perú y tambien Chile”.

¿Qué es El Niño?

Añade que aunque en la zona 3.4 la temperatura superficial del mar aún no es suficientemente alta para declarar El Niño en esa zona, la temperatura superficial del mar en la zona 1+2, la más relevante para Chile, está muy alta desde febrero pasado.

De hecho, la temperatura en esta zona, dice, ya está en niveles observados por última vez en el Super Niño de 2015 “por lo tanto, desde la perspectiva de Chile, El Niño ya comenzó”.

Agrega que el fenómeno ayuda a entender los mega incendios de febrero pasado, y las altísimas temperaturas que han afectado a la zona centro y norte del país durante este año.

El Niño podría traer precipitaciones. “En lo que va del año, en Santiago se han registrado siete olas de calor y la temperatura máxima promedio es hasta la fecha la mayor registrada jamas”, señala.

Dice que el efecto de El Niño en las temperaturas, probablemente ya se ha hecho presente, está por verse si también afectará positivamente las precipitaciones en la próxima temporada de invierno.

“El Niño suele favorecer las precipitaciones en la zona central de Chile. Por eso se espera que este no sea un año extraordinariamente seco, como los últimos tres, que fueron afectados por La Niña”.

¡Lo Que la Niña Hará a la Tierra en 2025!

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