Cuando pensamos en marcas, se nos ocurren una lista interminable de denominaciones, nombres evocadores, abstractos, siglas e incluso nombres propios. También nos vienen a la mente logos que constituyen por sí solos marcas emblemáticas, de esas que distinguimos a primera vista. Más allá de estos signos tradicionales (las denominaciones, los logos y su combinación) la legislación en materia de marcas permite registrar gran variedad de signos distintivos que no encajan en estas categorías.
Son opciones que no siempre tenemos en mente, como las marcas tridimensionales, sonoras o de color. Si en estos momentos estás definiendo tu imagen de marca o pensando en cómo actualizarla, lo ideal es tener en mente todos los tipos de marcas disponibles y valorar cuál es la que mejor encaja con tu producto o servicio.
Hay muchos ejemplos de marcas cuyos productos son perfectamente reconocibles por su forma, tamaño y diseño. Se trata de casos donde el embalaje o la apariencia externa del producto son tan característicos que podemos saber de qué producto se trata sin necesidad de que aparezca el nombre de marca de la empresa que lo produce. El ejemplo que todos conocemos es el de la botella de Coca-cola, totalmente icónica aún a pesar de que ha evolucionado a lo largo de los años.
Cuando oímos el sonido del motor de una Harley Davidson no necesitamos verla para saber de qué se trata. Lo mismo con la música de inicio de Windows, que todos los días se reproduce al encender el ordenador. ¿Por qué no plantearnos proteger como marca sonora los sonidos característicos asociados a nuestro producto o a los servicios que ofrecemos?
Actualmente la mayor parte de las campañas de marketing se llevan a cabo a través de medios audiovisuales, donde se combinan imagen en movimiento y sonido. Las marcas de movimiento permiten adaptarnos al uso de estos soportes de difusión y ofrecer al público imagen y sonido dotados de dinamismo: la combinación perfecta para ser memorables.

La Dramática Historia Detrás de Harley Davidson 🏆
El Origen del Inconfundible Sonido Harley Davidson
Harley Davidson ha construido parte de su historia sobre el grave, profundo e inconfundible sonido, en el que se pueden distinguir las explosiones de los cilindros, de su motor V-Twin que la identifica en la distancia.
Cualquiera que haya montado una Harley sabe que hay algo casi místico en su sonido, en su tacto, en su presencia. Pero lo que pocos saben es que esa leyenda de hierro y ruido empezó... Estamos en Milwaukee, 1903.
William S. Harley y los hermanos Arthur y Walter Davidson tienen una idea: crear una bici con motor. Lo llaman moto, aunque apenas lo sea. Solo fabrican tres ese primer año, y ninguna sube una cuesta sin ayuda del piloto. Es el comienzo de una historia que duraría hasta...
El motor, de tres CV, apenas sirve para llanear. No hay dinero, no hay piezas específicas, no hay un taller decente. La estructura es un cuadro de bici modificado, la transmisión es una correa de cuero de vaca y el gran quebradero de cabeza es el carburador. Y fue entonces, según la leyenda repetida por generaciones, cuando alguien vio sobre la mesa una lata vacía de tomate.
En 1916, Harley se alía con el ejército estadounidense durante el conflicto fronterizo con México. En la Primera Guerra Mundial, más de la mitad de sus motos van al frente. Hoy, más de un siglo después, la marca ha pasado por guerras, crisis (en esto siguen inmersos con números en la mano), éxitos cinematográficos y hasta una breve incursión en el mundo de las motos de nieve.
El Sonido como Imagen de Marca en la Industria Automotriz
La mayoría de los fabricantes automóviles trabajan intensamente en reducir al máximo el sonido que se percibe de los motores para conseguir el mayor confort posible a los ocupantes del vehículo. Pero un selecto grupo de especialistas en deportivos como Ferrari, Porsche, Aston Martin o McLaren potencian ese sonido como imagen de marca, lo cuidan al máximo, lo desarrollan y tiene una departamento específico encargado de componer con cada nuevo modelo su sonido personal.
Se trata de conseguir un sonido que aproxime los modelos de calle a los de competición, pero de forma más agradable. Ferrari es una de las marcas que ha hecho del sonido de su motor una de las marcas de la casa, casi tan importante como el cavallino. Un Ferrari se reconoce siempre por el sonido del motor, antes incluso de verlo.
Ese sonido no es fruto de la casualidad, un equipo de ingenieros trabaja desde el origen del proyecto para definir esa melodía que diferencia a la marca y a cada uno de sus modelos.
