El Gran Premio de las Naciones es una prueba legendaria en la historia del ciclismo, con raíces británicas y un origen claro en la mítica prueba del Gran Premio de las Naciones. Esta competición ha sido históricamente la especialidad más decisiva del Tour de Francia junto a la gran montaña, erigiéndose en el contrapeso ideal para que los ciclistas más rodadores puedan contrarrestar las pérdidas de tiempo en los puertos, e incluso decantar la balanza a su favor en relación a los escaladores.
En este artículo, exploraremos la rica historia de esta competición, su impacto en el ciclismo y los nombres que la hicieron grande.
El ataque mas BRUTAL en la montaña en el TOUR DE FRANCIA / Miguel Induráin 1995
Orígenes y Evolución
Los orígenes de la contrarreloj se remontan a la Gran Bretaña de finales del siglo XIX, durante la Revolución Industrial. Diseñada inicialmente como una solución para regular las carreras en calles abarrotadas, esta disciplina cruzó el Canal de la Mancha y encontró su lugar en el Gran Premio de las Naciones en 1932, considerado el "Campeonato Mundial" oficioso de la especialidad.
Desde su inclusión en el Tour de Francia de 1934, la lucha individual contra el reloj ha marcado buena parte de las ediciones de la carrera, distinguiendo a muchos de sus campeones, desde Coppi a Induráin, pasando por Anquetil, Merckx o Hinault.

Fausto Coppi, una leyenda del ciclismo.
La Contrarreloj en el Tour de Francia
La contrarreloj ha sido uno de los elementos más emblemáticos y decisivos en la historia del Tour de Francia. Desde su primera aparición en 1934, esta modalidad individual ha definido a grandes campeones y creado algunos de los momentos más memorables del ciclismo. A lo largo de su historia, el Tour de Francia ha ido implementando lo que podríamos denominar como sub-modalidades dentro de la contrarreloj individual.
Tipos de Contrarreloj
- Contrarreloj Individual: La modalidad más extendida, donde los ciclistas toman la salida de uno en uno, separados por intervalos de tiempo.
- Contrarreloj por Equipos: El tiempo del equipo lo marca un ciclista intermedio, primando el rendimiento colectivo.
- Prólogo: Una contrarreloj corta de menos de 10 kilómetros que suele celebrarse en entornos urbanos, ideal para marcar el inicio de una competición por etapas.

Christopher Froome en una contrarreloj del Tour de Francia.
Hitos y Nombres Legendarios
Fausto Coppi, Jacques Anquetil y Miguel Induráin marcaron hitos en la historia de la contrarreloj. Coppi, conocido como "Il Campionissimo", deslumbró en su Tour triunfal de 1949 con victorias contundentes en etapas cronometradas. Anquetil, por su parte, cimentó sus cinco triunfos en el Tour gracias a su dominio en esta modalidad, ganando nueve de las diez contrarrelojes que disputó entre 1961 y 1964.
Greg LeMond marcó un antes y un después en 1989 al utilizar por primera vez un manillar aerodinámico y un casco de triatleta en una etapa contrarreloj, revolucionando la especialidad y estableciendo un estándar que perdura hasta hoy.
Algunos momentos memorables:
- El vuelo de Federico Martín Bahamontes en el Puy de Dôme.
- La impresionante victoria de Rohan Dennis en Utrecht en 2015.
El Gran Premio de las Naciones: Un Legado Imborrable
El caso es que a mediados del siglo XX las pruebas contrarreloj estaban a la orden del día. Había numerosas carreras de un día destinadas a los grandes rodadores. La más prestigiosa del momento era el Gran Premio de las Naciones, una especie de campeonato del mundo oficioso, que se disputó en los humedales del Mosa y el Mosela desde 1932 hasta 2004.
Desde el vuelo de Federico Martín Bahamontes en el Puy de Dôme hasta la impresionante victoria de Rohan Dennis en Utrecht en 2015, las contrarrelojes han dejado una huella indeleble en el Tour. Explorar la historia de la contrarreloj es entender cómo esta disciplina ha dado forma al ciclismo y a la Grande Boucle.
Guillermo Timoner
Guillermo Timoner Obrador nació en Felanitx, el 24 de marzo de 1926. Una de las grandes leyendas del deporte mundial. Consiguió un total de siete veces el Gran Premio de las Naciones: en 1959, 1960, 1961, 1962, 1963, 1964, 1965 y 1966, el Criterium de Ases en 1953 y 1957; el Gran Premio de Mallorca (1963), de Europa (1964), de Amberes (1965) y el Ciudad de Palma (1965).

Miguel Induráin, dominador de las contrarrelojes en los años 90.
Anécdotas y Curiosidades
En 1962, Jacques Anquetil ya acumulaba cuatro victorias consecutivas en el Gran Premio de Lugano. Conocido como ‘Monsieur Crono’ por su escandaloso dominio de las contrarrelojes, también había ganado 2 Tours de Francia (acabaría con cinco en el zurrón) y era, sin discusión, la gran estrella del momento. Los organizadores estaban maravillados con que el más grande corredor del momento hubiese decidido intentar lograr su quinto triunfo consecutivo en Lugano.
Total, que las mentes pensantes decidieron que no se presentase en Lugano para favorecer la variedad y, a ser posible, buscar un vencedor que fuese italiano. Anquetil, francés de Normandía, fue receptivo al problema y solicitó la prima correspondiente por correr. Semanas después los organizadores comprendieron el error. Anquetil ganó su tercer Tour y seguía acumulando triunfos por doquier, multiplicaba sus proezas y parecía evidente que ganase las veces que ganase era más prestigiosa sus participación que su ausencia.
Así que los mandamases tuvieron que dar marcha atrás, bajar las orejas e implorarle a Anquetil que se presentase en Lugano. ‘Monsieur Crono’ no lo dudó, pero afiló el colmillo y pidió la correspondiente prima por participar. Jacques Anquetil prometió estar en la línea de salida a cambio de recibir dos primas.
En un momento dado observa que Janine charla con Ercole Baldini. No es nada extraño porque el matrimonio Anquetil y el ciclista italiano son buenos amigos, compañeros de esporádicas cenas y frecuentes partidas de cartas. Ganador del Giro cuatro años atrás, Baldini es un gran contrarrelojista pero nunca llegará a la excelencia porque es incapaz de superar la alta montaña.
Estoy harto de ganar, me aburro, así que si quieres la victoria es tuya. Así, como elefante en cacharrería entra Anquetil a escena. Baldini no se traga el cuento, pero Anquetil insiste y le dice que no tiene ganas de competir. Baldini recula y la incredulidad se transforma en curiosidad.
Sin responsabilidad sobre el sillín, y con la promesa de Baldini de que el acuerdo se mantendrá en secreto, Anquetil se dispone a disputar una de las carreras más plácidas de su vida y también una de las más lucrativas. Empezará fuerte, pero se dejará ir para no acabar ni entre los cinco primeros.