Embárcate en una aventura ciclística sin igual en 'La Gran Guanche Audaz Gravel', un desafío que te invita a explorar las Islas Canarias como nunca antes. Con el espíritu audaz de los ciclistas de antaño, esta prueba une a los corredores en un pelotón de camaradería y desafío.
La Gran Guanche es una ruta de bikepacking que puedes hacer en bici de montaña, gravel o carretera creada por Mateo Minelli. Recorres gran parte de las islas de Norte a Sur enlazándolas con Ferrys. Ojo importante, hacerlas en este sentido para que si soplan los aliseos no te vayan frenando.
Es una ruta exigente, con mucho desnivel, de gran dureza física y puedes acoplar el grado de comodidad y de aventura a tu gusto, eligiendo dormir en tiendas de campaña, vivac o alojamientos de todo tipo. A pesar de que las Islas gozan de una temperatura exquisita todo el año en el equipaje debes incluir ropa de abrigo porque la altitud en la ruta varía mucho.
Los ferrys son un factor esencial a tener en cuenta ya que condiciona el traslado de una isla a otra, tener controlados los horarios y frecuencias es vital para rentabilizar el tiempo.
El GranGuanche Audax es un evento moderno de ciclismo de resistencia inspirado en el espíritu audaz de los ciclistas de finales del siglo XIX, que recorrían largas distancias dentro de estrictos límites de tiempo. En la edición de 1800, los ciclistas tienen como objetivo cumplir con los horarios de los ferries entre las Islas Canarias, un límite de tiempo que pone a prueba su resistencia y valentía (Audax, en latín significa valiente). El evento se adhiere a las reglas clásicas del ultraciclismo sin apoyo, pero en un guiño al espíritu Audax, los participantes pueden ir a rebufo y andar en grupo, fomentando la camaradería.
¿Listo para un nuevo reto en formato de carrera de ultraciclismo para 2021? Pues ya puedes apuntarte en la agenda el Gran Guanche, una carrera de ultradistancia en las Islas Canarias (España). En el evento, con nombre de los aborígenes de Tenerife, se podrá participar de forma individual y autosuficiente en una de las tres modalidades ofrecidas: trail, gravel y carretera.
El recorrido cruza todo el archipiélago, de isla en isla, lo que le dará un punto de motivación a los participantes para llegar a tiempo a coger el ferry.
Esa salida social en grupo solo fue el presagio de lo que será la carrera de ultradistancia con mismo recorrido que tendrá lugar el 10 de abril de 2021. El evento se plantea como tres carreras que tendrán lugar los mismos días con recorridos ligeramente distintos, en función de la modalidad de ciclismo que se prefiera: trail (bici con ancho de rueda mínimo de 2.2”), gravel (mín. 40 mm) o carretera (mín. Cada uno de los recorridos está planeado en función de la bicicleta a usar.
De esta forma, encontraremos senderos, pistas y zonas de andar en la modalidad trail, mientras que será todo asfalto en el caso de carretera. La ruta más corta es la de carretera, con 600 km y 14.000 m de desnivel.
Todas las rutas empiezan en puntos cercanos (norte de Lanzarote o La Graciosa), pero cada una de ellas acaba en una isla distinta. Así, la modalidad trail acaba en La Palma, la gravel en El Hierro, y la carretera en La Gomera.
Estamos hablando de un archipiélago, de modo que para saltar de isla en isla, tendremos que coger barcos que nos ayudarán a enlazar el recorrido. Este será el punto crucial que, depende de cómo se desarrolle la carrera, puede definir el resultado.
En el caso de trail y gravel, tendremos que usar 5 ferries, mientras que serán 4 si optamos por la bicicleta de carretera. Estos pasan frecuentemente y la suma total de los trayectos no sobrepasa las 8 horas.
Si nos centramos en la ruta en gravel, por ejemplo, esta empezará desde la terminal de ferries en La Graciosa, donde se hará una ruta circular. Luego saltaremos a Lanzarote y la cruzaremos de un extremo atravesando sus paisajes negros volcánicos. Lo siguiente serán los desiertos de Fuerteventura con dunas que nos trasladarán al Sáhara.
Una vez en Gran Canaria tendremos que subir por bosques hasta el Pico de las Nieves a 1.949 m sobre el nivel del mar para bajar de nuevo y montarnos al ferry hasta Tenerife, donde no pararemos de subir hasta ver el Teide. Finalmente, último ferry hasta El Hierro y su paisaje escarpado.
Las Islas Canarias son conocidas por su buen tiempo a lo largo de todo el año, con temperaturas entre los 15 y 25 ºC.
Los participantes deberán planear cómo afrontar la ruta, dónde dormir o qué comer, siempre que sean autosuficientes y no cuenten con un equipo de soporte. A diferencia de otros eventos de bikepacking de este estilo, se podrá ir en grupo y motivará a los participantes a llegar a ciertos ferries juntos (pero no podrán ayudarse entre ellos).
Con el mar como testigo, pedalea por senderos veloces y carreteras secundarias, conectando islas con el vaivén de los ferrys.
Los guanches, los habitantes originales de las Islas Canarias, dejaron un legado cultural que se mezcla con la influencia europea de la región después de la conquista española. Esta historia única se refleja en las cuevas aborígenes, las ciudades históricas y los pueblos tradicionales de las islas, que ofrecen un rico telón de fondo para la aventura ciclista.
Equipamiento y Preparación
Cuando llega la hora y debes decidir qué material llevar, siempre tienes el dilema de peso vs confort. Esto quiere decir, por ejemplo, que para dormir solo llevé la manta térmica, pensando en aprovechar únicamente en los ferries para dormir o en caso de necesidad reservar sobre la marcha en algún alojamiento.
Opté por una bolsa de manillar Ortlieb de 4l donde me cabe la chaqueta Etxeondo para el frío, los guantes, gorro, buff, perneras y calcetines gordos. También llevé una bolsa en el tubo superior del cuadro marca BRN donde llevaba los cargadores, móvil, monedero y la comida para ir comiendo en ruta y otra pequeñita de Zefal, para más gominolas y demás.
En el sillín llevaba una bolsa de herramientas con lo básico: cámara, 2 botellas co2, desmontables, parches, multiherramienta, lubricante para la cadena y un trocito de cámara por si se me raja el neumático. Además llevaba otra cámara de repuesto amarrada al cuadro.
En cuanto al agua, opté por dos bidones de 750ml. En cuanto a luces llevaba dos traseras, un frontal y una luz delantera con batería externa en el manillar. Y de electrónica un Garmin, un smartphone y una powerbank de 10.000mah.
La bici que llevé es la que uso para cualquier tipo de salida en carretera, pues es la única que tengo. Una Cube Elite de 2013 que la he ido mejorando poco a poco y para esta carrera estrenaba el grupo electrónico di2, el cual ofrece un confort que solo descubres y te imaginas una vez lo pruebas. Tiene frenos de zapata y un paso de rueda máximo de 25mm. En cuanto a desarrollo, un compac 50-34 delante y un 11-30 detrás. ¿Suficiente? ¡Si hubiera llevado un piñón de 40 dientes lo hubiera usado bien a gusto también!
Al empezar la carrera de noche a las 5 de la mañana, y anochecer temprano en torno a las 19h, pedaleé más horas de noche de lo que había previsto, por lo que tendría que haberme llevado el cargador de la luz delantera para cargarla en los ferries. Por eso, tuve que hacerme toda la isla de Gran Canaria con la luz a la menor potencia. Ningún drama en las subidas, pero en las bajadas, cuando los reflejos fallan por el cansancio, cuanta más luz, mejor.
Algo que se me olvidó meter en el último momento en la mochila fue un pantalón corto de deporte para quitarme el culotte en los ferris.
En cuanto a la bici, me cuesta reconocerlo pero debería actualizarme y hacerme con una con freno de disco. En eventos como este o la Transpyrenees, con puertos larguísimos las manos lo agradecen mucho. Además, cuando bajas de noche a temperaturas cercanas a los 0ºC, las manos duelen y se cansan el doble.
Los frenos de disco, por otro lado, te permiten poder meterle neumático de 30 o 32mm de ancho, ganando mucho en confort, ya que eso te permite hincharlas también a menor presión y en carreteras rotas, como por ejemplo en Fuerteventura, todo eso suma.
Pasé frío, mucho frío, pero solo en las manos durante la bajada del Teide. Llevaba ropa suficiente, incluso guantes de invierno, pero durante la subida al Teide me pasé 3 horas mojado dentro de una densa niebla, por lo que a la bajada las manos ni las sentía. Es un problema que tengo siempre en las manos, no me debe circular bien la sangre por los dedos y se me congelan con facilidad.
La Aventura Isla por Isla
GGAG2
Son las 5 de la mañana en Órzola, norte de Lanzarote, y 50 participantes nos juntamos para comenzar la aventura. Las únicas luces que se ven en todo el pueblo son las de nuestras bicicletas, pues por alguna razón a las 4 de la mañana todo el municipio ha sufrido un apagón eléctrico y se encuentra a oscuras. No hay farolas, no hay nada. Solo estrellas en el cielo y nuestros frontales, que echando la vista atrás conforme empieza la primera subida del día, parecen estrellas a ras de suelo.
La carrera empieza con un puerto largo y duro desde el primer kilómetro y no tardan en empezar las hostilidades. Yo empiezo con muchas dudas y respeto. Una inflamación interna en la inserción de cuádriceps-rótula me ha tenido en reposo y rehabilitación un mes entero, y es toda una incógnita cómo me va a responder.
En la Gran Guanche, a diferencia de otros eventos «sin-asistencia», sí que se permite rodar en pelotón. Es una particularidad que le da un carácter especial y permite mayor compañerismo. Pero para mí, va a ser una prueba más en solitario, y de eso me doy cuenta ya durante la primera hora. No encuentro ningún grupo por delante ni por detrás.
Me entran las dudas y prisas. Hay que hacer una media de unos 25km/h para llegar al primer ferry y no estoy manteniendo ese ritmo con facilidad. A las 7.30h amanece y eso siempre conlleva un chute extra de energía. Por fin disfrutas del paisaje y adentrarte en la zona del volcán de Timanfaya es un regalo.
Los pelos de punta y una brisa de optimismo: «aprieta que la rodilla te está dejando». Agacho la cabeza, me agarro abajo en el manillar y me pongo en modo videojuego disfrutando del paisaje conforme se va transformando a mi alrededor.
Pienso que voy a lograrlo sobre la bocina, y de repente me avisan de que el camino está cortado y que hay que tomar un atajo. Así salvo el primer reto del día, la primera isla, y gracias a esas obras en la carretera acorto 10 o 15km y llego al ferry incluso media hora antes de lo previsto. Ahí me junto con otra veintena de participantes, todos devorando los bocatas de tortilla de patatas en el bar del puerto.
Se ha ido muy rápido y no ha habido tiempo de parar ni a comer ni a mear. La gente sigue con prisas y la mayoría se han marcado el reto de tomar el ferry de las 16h en Fuerteventura, para llegar cuanto antes a Gran Canaria. Empiezan ya esprintando nada más salir del barco y, otra vez, asumo que estoy destinado a correr solo.
Es difícil no caer en la tentación de rodar en grupo pero tengo claro que mi rodilla necesita un poco de calma y para ir en pelotón, si no eres un perro, tienes que dar relevos, y esta gente está rodando como si fuera una salida cualquiera de domingo. Paso de arreones y fatigas. Pongo velocidad crucero de 21km/h y dejo que la isla vaya consumiéndose a mi paso.
No paro hasta que a falta de 15km asumo que llego fácil al ferry de las 18h que me había propuesto. Un helado, relleno agua y sigo.
Fuerteventura es árida y bella. Pero una belleza ruda, de secano, muy diferente a su vecina Lanzarote, con paisajes lunares y viñedos que le dan color. Aquí todo es marrón-rojizo, pueblos solitarios en mitad de la nada y unas playas inmensas que por supuesto no voy a disfrutar en este viaje.
Han sido 135km que han pasado volando, he debido poner la mente en blanco porque no me acuerdo de nada, salvo de ese puerto de más de 10km en mitad de la ruta que nunca acababa. Llego cansado, bastante cansado al ferry destino a Gran Canaria, pero no diría que llevo 240km en todo el día. Son solo las seis de la tarde y sé que tengo 3 horas de descanso en barco para continuar.
En el barco no he podido dormir nada, pero llego a Las Palmas de Gran Canaria más o menos bien de fuerzas y sobre todo con mucho ánimo. Si mantengo un ritmo asequible de 14 km/h en los próximos 124km con 3.000m de desnivel acumulado, llegaré al ferry de las 6 de la mañana y me juntaré con todos los de cabeza, pues no hay ningún ferry anterior que puedan coger.
Hasta Telde la ascensión se hace muy llevadera y me noto con el ánimo a tope, viendo que la rodilla aguanta y que tengo ganas de rock’n roll. Pero a partir de Telde la pendiente cambia, se tuerce, se empina y la noche me envuelve. ¿Quién ha diseñado esta ascensión al Pico de las Nieves? Aquí hay coches que no lo suben. 20km o más con pendientes del 15% y subiendo.
Todos los que iban en mi ferry han parado a dormir excepto Till y Annika, que van bastante por detrás. Tiene que ser preciosa esta subida, pero no lo puedo confirmar por que está a oscuras. Por lo menos hace buena noche, hay estrellas y conforme subo voy viendo abajo las luces de Las Palmas y de todas las poblaciones por el camino. Tiene magia, y malas pulgas a la vez.
Llevo los riñones que no puedo más porque es imposible encontrar cadencia y de repente un coche me alcanza, se pone en paralelo y me ofrece agua, té, dátiles y bombones. Alucino… ¿de dónde ha salido este tío a la 1 de la mañana? ¿quién lleva té caliente y dátiles en el coche? Paro, acepto de buen grado su agua y un par de Ferrero Rocher y sigo.
He estado a puntito de pedirle que me remonte los 5km de puerto que me quedan, pero algo dentro me ha dicho: juega limpio. Pero lo admito, la tentación ha sido enorme y me arrepiento a ratos de no habérselo pedido. Cuando al día siguiente cuento esta historia todos me dicen lo mismo: ¡era un dotwatcher que seguía la carrera y se ha pegado toda la noche asistiendo a los participantes! ¡Qué grande, qué monstruo!
Corono el maldito Pico de las Nieves, y me toca una bajada larguísima con otro puerto a mitad de 7km. Voy bien de tiempo, pero no de sueño. Pedalear solo de noche es más difícil que acompañado: menos luces, nada de conversación, más espacio para quedarte sopa.
Me doy cuenta de que estoy jugándomela bastante, pues las sombras de las farolas empiezan a parecerme personas o animales y empiezo a tener sueños despierto. Canto, me hablo a mi mismo, pongo acento canario, pido un leye y leye, grito… y asumo que estoy perdiendo la cabeza.
Acepto que tengo que parar, que voy a llegar muy justo al ferry de las 6 y es jugármela mucho. Veo una parada de guagua y me echo largo en el banco de piedra. La intención es parar 15 minutos. Hace frío, solo tengo una manta térmica, así que no me pongo despertador, porque lo normal es que no pueda dormir en estas condiciones. No me quito ni el casco ni el frontal. Y me duermo.
Me duermo una hora y media, profundo, muy profundo. Oigo bajar a toda velocidad a Till y Annika, que iban por detras, pero no me muevo. Bajo lo más rápido que puedo, con cuidado de no irme en ninguna curva. Llego a Artenara y afronto el puerto final de 7km que se me hace llevadero.
Cambio las luces del frontal, y pongo unas gastadas…¡mierda! Aprieto, amanece, veo Agaete abajo y arriba el camino del que vengo. Qué maravilla, qué paisaje, y qué lástima que me lo he perdido. Como no llegue a tiempo al ferry no habrá merecido nada la pena.
Seis horas de descanso obligatorio hasta el próximo ferry de las 14h, en el que cruzaremos a Tenerife bastantes corredores, los cuales pararon a dormir anoche y han pedaleado por el día. No consigo dormir en toda la mañana, pero me sirve para descansar y reponer. Desayuno raviolis y almuerzo pizza. Para comer una empanada y papas. Me compro un bañador cutre de 3 euros en un Bazar y por lo menos me quito el culotte todo ese rato.
Decido que esta noche dormiré en albergue y no haré el Teide de noche, pues asumiendo que ya he perdido ritmo de carrera, no tiene mucho sentido hacerlo de noche y no ver nada. Al fin y al cabo estoy de vacaciones.
Cuando desembarco en Tenerife me encuentro a tope de energía. Subo el primer puerto, el de Bailadero, con buen ritmo y cadencia, acompañado de Agoney, canario de esa misma isla. Tengo alojamiento ya pagado en La Esperanza, último pueblo antes de empezar a subir el Teide. Agoney se queda a descansar y hacer noche en La Laguna y a mi me empieza a entrar el gusanillo de la noche.
Este evento no es competitivo, en teoría, pero todos tenemos nuestros piques. A mi me gusta sentirme competitivo, da igual a qué nivel sea. Desde luego no compito con los de cabeza de carrera, pero sí que compito contra mi mismo, contra lo que ya he hecho, contra mis propios límites. Y desde hoy, contra el ferry de las 8 de la mañana.
Mañana hay un ferry a esa misma hora que cruza a La Gomera, la última isla, y si sigo pedaleando de noche, lo puedo alcanzar muy fácil. Hoy lo perdí y me cortó todo el ritmo. Cuando llego a La Esperanza paro a comprarme un bocata y ya que tenía pagada la habitación en una pensión, me subo a comérmelo a la cama… es lo más snob que he hecho en mi vida: pagar alojamiento para comerme un bocata tumbado.
De pronto empieza a llover afuera y me entran dudas, pero miro la meteo y en teoría no dan lluvias arriba. Sin embargo, para mañana auguran nieve, por tanto hay riesgo de que corten la subida al Teide y se acabe la carrera definitivamente para mí. Son las 20.30h y me queda una subida de 30km. No llueve pero la niebla es densa, la cual voy cortando a mi paso. Del Teide solo veo las líneas blancas del arcén y las balizas de nieve.
La luz de mi frontal se refleja en la niebla y no consigo ver a más de 50cm de mi rueda. Sé que no estoy haciendo lo correcto. Voy muy bien de fuerzas y de sueño, pero me estoy metiendo en la boca del lobo: se sube hasta cota 2.300 y no sé si esta niebla arriba será ya nieve, agua o qué… Cuando llevo ya mitad de ascensión completada asumo que no hay vuelta atrás y dejo de darle vueltas.
Voy empapado hasta arriba de tanta niebla que he comido y cuando llego al Parque Nacional del Teide me encuentro a Ana Orenz que había cometido la misma imprudencia que yo y quería hacerlo de noche también. Son las 23h y hacen 0,5ºC y una pareja en una furgoneta le dan cobijo, pues está a punto de la hipotermia. Me ven, me llaman y me cobijan a mi también.
Son un chico de Lanzarote y una chica de Noruega, que alucinan con el tipo de carrera que estamos haciendo y nos dan todo el calor que pueden. Tratamos de secar nuestras ropas, nos dejan abrigo y nos hacen un té. Una hora entrando en calor y decidimos salir. Tanto Ana como yo nos alegramos de habernos encontrado arriba y de la suerte que hemos tenido.
50km de bajada nocturna se hacen más llevaderos acompañado. A mitad, tengo que parar por necesidad ya que siento que se me van a caer los dedos del frío. A pesar de haber entrado en calor en la furgoneta, los guantes no se han secado del todo y la bajada es muy fría.
A las 3 de la mañana llegamos a Los Cristianos y nos alegramos de estar vivos. Es para estar contento, sí, pero no dejo de pensar que ha sido una idea estúpida, que podría haber acabado muy mal. La subida la llevé bien, pero la bajada era de mucho riesgo en esas condiciones. Si hubiera seguido la niebla o hubiera llovido, a saber lo que hubiera pasado. Horas después me entero de que Héctor, que subió también de noche, tuvo que pedir auxilio a las 7 de la mañana y bajó en ambulancia con hipotermia.
Cruzamos a La Gomera Ana, Till, Annika, Jorge y yo en el mismo barco. Desembarcamos y me encuentro a Justinas que terminó ayer en tercer lugar y tiene ganas de seguir pedaleando, así que se apunta conmigo a dar la vuelta a la isla otra vez. Todos empiezan rápido a pedalear pero yo ya no estoy en modo carrera. He conseguido llegar aquí hoy, en mi cumple, cuando todo apuntaba a que tendría que alargarlo un día más y voy a disfrutar de la última isla.
Las Modalidades de Gran Guanche
En el evento, con nombre de los aborígenes de Tenerife, se podrá participar de forma individual y autosuficiente en una de las tres modalidades ofrecidas: trail, gravel y carretera.
Cada uno de los recorridos está planeado en función de la bicicleta a usar. De esta forma, encontraremos senderos, pistas y zonas de andar en la modalidad trail, mientras que será todo asfalto en el caso de carretera.
Gran Guanche Road
La ruta más corta es la de carretera, con 600 km y 14.000 m de desnivel. La ruta propuesta para la primera edición de la Gran Guanche Road 2022 era de 600km con 16.000m acumulados de desnivel positivo, es decir, un perfil muy escalador con puertos muy largos y duros como el Pico de las Nieves, el Teide o la isla entera de La Gomera.
Gran Guanche Gravel
Si nos centramos en la ruta en gravel, por ejemplo, esta empezará desde la terminal de ferries en La Graciosa, donde se hará una ruta circular. Luego saltaremos a Lanzarote y la cruzaremos de un extremo atravesando sus paisajes negros volcánicos. Lo siguiente serán los desiertos de Fuerteventura con dunas que nos trasladarán al Sáhara. Una vez en Gran Canaria tendremos que subir por bosques hasta el Pico de las Nieves a 1.949 m sobre el nivel del mar para bajar de nuevo y montarnos al ferry hasta Tenerife, donde no pararemos de subir hasta ver el Teide. Finalmente, último ferry hasta El Hierro y su paisaje escarpado.
Gran Guanche Trail
En el caso de trail y gravel, tendremos que usar 5 ferries, mientras que serán 4 si optamos por la bicicleta de carretera.
Los Guanches: Un Legado Histórico
Y que te parece si ahora que hemos llegado hasta aquí cambiamos un poco tema y nos vamos a lo que hay detrás de ese gran nombre que ha elegido Matt para este reto. Déjame que recordemos algo de historia de las Islas Afortunadas.
Estas islas permanecen desiertas millones de años, hasta que según algunas teorías un conjunto de aborígenes bereber sale de África y llega a las islas canarias y se van instalando en ellas organizándose en pueblos y tribus, son sus primeros pobladores. Habitan en cuevas y en chozas, viven del ganado, de la pesca y de una forma rudimentaria de la agricultura.
Los habitantes de cada una de ellas hacen su vida sin relacionarse con el resto y no hay una cohesión del archipiélago surgiendo 7 culturas insulares diferentes. Los bimbaches en el hierro, los banahoritas en la palma, los gomeros, los canarios, los major en Lanzarote, los majoreros en Fuerteventura y los guanches.
Posteriormente este último nombre para refiriese a todos los aborígenes del archipiélago y también para todos los idiomas que hablan, las lenguas guanches. Y de ahí que Matt eligiera también este nombre para referirse a esta ruta por todas las islas añadiendo “Gran” para hacerla más atractiva y vincularla con la terminología ciclista.
La Gomera es increíble, parece que todos los puertos...

Paisaje de Lanzarote

Vista del Teide