Historia y Tradición del Tour de Francia: Más que una Carrera de Ciclismo

El Tour de Francia se encuentra entre las competiciones ciclistas más importantes del mundo, y es una de las más populares. Pero, ¿cuál es el secreto de la Grande Boucle? El Tour de Francia, la competición ciclista más famosa del mundo, comenzó a disputarse en el año 1903 y salvo durante las guerras mundiales, ha llegado fielmente verano tras verano.

Lógicamente, mucho han cambiado las cosas en este siglo largo de existencia, y acostumbrados a las bicicletas, cascos y tecnología actuales, es sorprendente ver a esos hombres pedaleando con gorros de paja o llevando cruzado sobre el pecho los recambios para las ruedas.

La primera edición del Tour de France tuvo lugar en 1903 bajo el impulso de Henri Desgrange y Géo Lefèvre para impulsar las ventas del periódico L'Auto. La carrera se celebra todos los años en la misma época y sólo ha tenido dos periodos de interrupción, durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial.

El Tour de Francia es una competición ciclista por etapas que, como su nombre indica, pasa por la mayoría de las regiones francesas. En algunos años, la carrera también puede atravesar otros países fronterizos. Junto con el Giro en Italia y la Vuelta en España, el Tour de Francia se encuentra entre las carreras por etapas más prestigiosas del mundo. El Tour reúne a los mayores equipos ciclistas internacionales en la salida y dura tres semanas.

La carrera es muy popular y esta popularidad se extiende mucho más allá de Francia, ya que se transmite en casi 200 países. Es el tercer acontecimiento deportivo más visto en el mundo después de los Juegos Olímpicos de verano y la Copa del Mundo de fútbol.

Mapa del recorrido del Tour de Francia.

Organización y Dirección

El Tour de Francia ha sido organizado por la Organización Deportiva Amaury (ASO) desde su fundación en 1992. Es una filial del grupo de prensa Amaury, que posee en particular el periódico L'Equipe. Además del Tour de Francia, y de otras carreras ciclistas como la París-Niza o la París-Roubaix, Amaury Sport Organisation organiza otros eventos deportivos como el Rally Dakar o el Maratón de París. Desde 2007, Christian Prudhomme es el director del Tour de Francia.

El Ganador y las Clasificaciones

El ganador del Tour de Francia se decide en la meta de París en los Campos Elíseos después de tres semanas de carrera. Es el corredor que acumula el menor tiempo total en la meta. Cada día, el Premio a la Combatividad otorgado por un jurado premia al corredor más combativo de la etapa que llevará un dorsal rojo al día siguiente. Al final del recorrido, también se elige un supercombativo.

Además de la clasificación individual, también hay una clasificación por equipos que tiene en cuenta el tiempo acumulado de los tres primeros corredores de cada equipo en la meta. Al hacerlo, se convirtió en el segundo ganador más joven del Tour de Francia. Tadej Pogacar también ganó las clasificaciones de mejor piloto joven y mejor escalador. Sam Bennett (Deceuninck - Quick Step), por su parte, se impuso en la clasificación de mejor sprinter y el Movistar triunfó en la clasificación por equipos. Fue Guillaume Martin (Cofidis), clasificado en el puesto 11, quien terminó como primer francés en este 107º Tour de Francia.

Hay cuatro corredores que han ganado el Tour de Francia cinco veces: son Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Bernard Hinault y Miguel Indurain. Raymond Poulidor, por su parte, se ha metido en el corazón de los franceses por haber subido al podio en ocho ocasiones sin conseguir ganar nunca una sola edición.

En 1993, ASO hizo posible que muchos ciclodeportistas y entusiastas del ciclismo hicieran realidad sus sueños al crear L'Etape du Tour, una carrera que permite a los ciclistas no profesionales de todo el mundo competir durante la duración de una carrera en el recorrido de una etapa real del Tour de Francia.

El Épico ATAQUE De Un Ciclista AFICIONADO En El Tour De Francia / Lucho herrera Alpe D'huez

Equipamiento y Diseño: La Gorra de Ciclismo Hautcam 2025

La gorra de ciclismo Hautcam 2025 del proveedor oficial del Tour de Francia, Santini, es una elegante compañera para cualquiera que desee mantenerse fresco incluso cuando hace calor, ya sea durante el entrenamiento o en salidas largas. Fabricada en suave algodón, se coloca cómodamente bajo el casco y ofrece protección solar adicional con un aspecto deportivo. El diseño rinde homenaje a las legendarias subidas de los Pirineos y combina una base blanca con sutiles detalles tricolores. Un accesorio imprescindible para todo aquel que quiera combinar la tradición ciclista francesa con un estilo moderno.

Santini da mucha importancia a materiales innovadores, un acabado de alta calidad y la funcionalidad de sus productos así como un diseño clásico y elegante. La primera línea es Gran Départ que está dedicada a la gran salida, que este año será en Bilbao: los colores elegidos para estas prendas son los de la bandera vasca, verde, rojo y blanco. Las elecciones cromáticas se mezclan con los símbolos del territorio, como la cruz vasca o algunos monumentos locales, ambos protagonistas del diseño.

El Puy de Dôme, el volcán inactivo de Francia, es el protagonista de la novena etapa del Tour de Francia 2023: una subida que fue testigo del histórico duelo entre Jacques Anquetil y Raymond Poulidor en la etapa Brive-La-Gaillarde - Puy de Dôme del Tour de 1964 y que se convirtió en icónica precisamente por este desafío «codo a codo» como documentan los diarios de la época.

La decimoséptima etapa del Tour de Francia 2023 es una etapa de montaña agotadora: comienza en Saint Gervais Mont Blanc y termina en Courchevel, a 2010 metros sobre el nivel del mar. Para contar la magia de la última etapa del Tour de Francia y celebrar la llegada a los Campos Elíseos y la Place L' Étoile, Santini crea la equipación Trionfo. Es la forma de la plaza la que inspiró el diseño de las prendas: numerosas calles se ramifican desde su centro como los rayos de una estrella, rayos presentes en el diseño de la camiseta.

Las Montañas y los Ciclistas

Una de las escaladas más icónicas del Tour de Francia, el ascenso en los Pirineos franceses ha aparecido en numerosas ediciones de la carrera desde 1910. ¿Quiénes son esos ciclistas que cada mes de julio dan la vuelta a Francia, recorriendo miles de kilómetros por campiñas, montañas legendarias, o adoquinados de la Segunda Guerra Mundial? ¿Qué les motiva para desafiar la canícula estival, las tormentas pirenaicas o alpinas, o el viento mistral del Mont Ventoux hasta el punto de explorar los límites del esfuerzo humano? ¿De cuántas maneras se triunfa? ¿Cómo se explica su condición de tercer evento deportivo más popular tras el Mundial de fútbol y los Juegos Olímpicos?

El Nacimiento de la Leyenda: Un Café en París

Situémonos en el París de 1902, concretamente en el Boulevard de Montmartre, en un Café - Restaurante llamado Zimmer. E imaginemos un almuerzo de trabajo entre jefe y empleado. Uno es Henry Desgrange, y dirige un periódico de páginas amarillas que anda en crisis: L’Auto - Veló; el otro es Géo Lefèvre, el joven periodista de 23 años que Desgrange le ha quitado a Le Veló, el rotativo de la competencia cuyas páginas verdes se leen bastante más, bajo la dirección de su rival y antiguo maestro: Pierre Giffard.

El jovencito Lefèvre es un apasionado de las bicis, y está allí porque tiene una idea que contar a su jefe, una especie de fórmula mágica para relanzar las ventas de L’Auto que suelta entre el café y los postres: organizar una carrera que dé la vuelta a Francia en seis etapas que pretende bautizar como los Seis Días de la Ruta. Desgrange se muestra escéptico: “¿Estás proponiendo dar una Vuelta a Francia?”, viene a decir. Así que Goddet da el visto bueno a Desgrange y, desde ese día, 20 de noviembre de 1902, el director se pone a la faena de organizar una carrera sin precedentes.

Existe, sí, la París - Rouen, desde 1869; también la París - Roubaix, creada en 1896 por el puñetero Giffard y su Le Vélo. Pero nunca se ha hecho nada por etapas, con ese kilometraje, con esas pretensiones… Desgrange se enfrenta a colosales dificultades, mayormente logísticas y de financiación, pero consigue la ayuda de tres empresarios enfadados con la línea editorial que lleva Giffard en Le Vélo: son Dion, Clement y Michelin. Uno a uno, Desgrange va sorteando obstáculos, hasta que llega al último: la baja inscripción de corredores. Decide vencerlo cortando por lo sano: baja la cuota de veinte a diez francos, y dispara la partida de premios hasta los treinta mil.

¡Et voilá!: el 1 de julio de 1903 arranca el primer Tour de Francia con sesenta ciclistas. De la inscripción inicial, diecinueve se han echado atrás, quizá para que no les llamen chiflados, pues es lo que está en boca de mucha gente tras comprobar que hay que cubrir 2.428 kilómetros en seis etapas y 19 días de carrera, con parte de sus noches, y que sólo habrá dos jornadas de descanso. Unas dos mil personas acuden a la llamada de lo insólito y ven salir al pelotón pionero en la localidad de Montgeron, unos veinte kilómetros al sureste de París, junto a la posada de Au Réveil Matin El Despertador. De allí salen ciclistas libres de llevar la bicicleta que quieran, con tal de que sea movida exclusivamente por la fuerza muscular.

Eso que hoy parece un reto ciclópeo se resume así: todas las bicis pasan de los veinte kilos, sin contar las herramientas que hay que llevar, porque están prohibidos los coches de asistencia, los entrenadores, los mecánicos… Además funcionan con una combinación fija entre plato y piñón de 54x17; no hay cambios, puesto que ese invento no se implantará hasta 1937.

Henri Desgrange, fundador del Tour de Francia.

El Primer Campeón y las Primeras Ediciones

Ya sabemos cómo y por qué nace el Tour, así que veamos ahora qué hay que hacer ganarlo. Pues simplemente, ser el más rápido. El primer campeón de 1903 fue el francés de origen italiano, Maurice Garin, y ganó porque fue el que menos tiempo invirtió en la suma de las seis etapas hasta París: 94 horas, 34 minutos y 14 segundos.

El ideólogo del Tour, Géo Lefèvre, fue quien implantó ese modelo de clasificación general basado en ir acumulando los tiempos de las etapas que hoy sigue tan vigente, aunque aquella primera edición tuvo algunas peculiaridades que conviene explicar, como que los corredores debían echar pie a tierra para firmar en los controles de paso, o que abandonar en una etapa no significaba decir adiós a la carrera, sino que el ciclista podía disputar la siguiente, aunque ya fuera de concurso en la clasificación general.

Maurice Garin cubrió las seis etapas de 1903 aventajando en casi tres horas al segundo clasificado, su compatriota Lucien Pothier. Tras ellos, sólo otros diecinueve ciclistas lograron terminar, el último a casi sesenta y cinco horas. El resto se perdió entre abandonos y descalificaciones por hacer trampas, algo que ya fue un verdadero problema en 1904. En esa edición, muchos ciclistas fueron descalificados por cosas como utilizar trenes, aprovecharse de la estela de los coches, recibir ayudas externas… No se salvaron ni Maurice Garin, ganador desposeído del título meses después, ni los tres siguientes de la General. Tampoco los ganadores de etapa.

El escándalo de 1904 cambió el sistema para 1905, cuando se adoptó la clasificación por puntos para determinar el campeón absoluto del Tour: el primer ciclista en cruzar la línea de meta recibía un punto, y los otros sumaban un punto más que el ciclista que cruzaba la línea de llegada por delante, más un punto adicional por cada cinco minutos entre ellos. Fue una idea de Henry Desgrange para distinguir al líder de la clasificación general, utilizando el color de las páginas de L’Auto - Veló. Ese año, el primero en portarlo fue Eugène Cristophe, a partir de la undécima etapa, de las quince programadas para cubrir el colosal recorrido de 5.560 kilómetros. El francés no pudo conservarlo hasta París, y fue el belga Firmin Lambot el primero que se enfundó la preciada prenda como ganador absoluto en el Parque de los Príncipes.

Clasificaciones Secundarias y Premios

La paulatina implantación de las clasificaciones secundarias ha ido abriendo nuevas posibilidades de ganar el Tour, si no tan importantes como la clasificación general, sí con el suficiente peso como para encumbrar a ciclistas con unas cualidades concretas, aunque no sean necesariamente los mejores y más completos. En este apartado, conviene citar en primer lugar el Premio de la Montaña, un galardón que data de la edición de 1905, cuando el Tour afrontó su primera subida de cierta envergadura en el Balón de Alsacia, en la cordillera de Los Vosgos.

Desde ese año, L’Auto - Veló se encargó de elegir al mejor escalador de la carrera sin que mediaran puntuaciones, hasta que Henri Desgrange decidió hacerlo en la edición de 1933, en la que Vicente Trueba, La Pulga de Torrelavega, se coronó como Rey de la Montaña. Tampoco lo hizo el gran Federico Martín Bahamontes, seis veces mejor escalador del Tour. ¿Por qué? El Gran Premio de la Montaña se otorga al ciclista que más puntos suma en las cimas de los puertos del Tour, y a mayor dificultad de escalada, mayor es el botín en la cumbre. Es por eso que la organización establece cinco categorías de puertos: cuatro de ellas están numeradas, y son las que van de la subida más asequible de cuarta categoría a la de mayor dificultad, de primera, pasando por los puertos de segunda y de tercera; la otra es la más especial y corresponde a los puertos más duros, llamados en Francia los Hors Catégorie, o Fuera de Categoría.

La catalogación depende sobre todo de la altimetría, con datos objetivos como la longitud, el desnivel a salvar o la pendiente de la escalada; pero también intervienen aspectos más subjetivos, como la ubicación del puerto, que puede ver aumentada su categoría cuanto más al final esté, sobre todo si la etapa acaba en alto. La relación vigente de puntuaciones según las categorías es la siguiente:

  • Fuera de Categoría: Puntos a los ocho primeros (20, 15, 12, 10, 8, 6, 4 y 2).
  • Primera Categoría: Puntos a los seis primeros (10, 8, 6, 4, 2 y 1).
  • Segunda Categoría: Puntos a los cuatro primeros (5, 3, 2 y 1).
  • Tercera Categoría: 2 puntos al primero y 1 al segundo.
  • Cuarta Categoría: 1 punto al primero.

Como hemos visto al repasar la historia de sus comienzos, el Tour de Francia ya utilizó un sistema de puntos para determinar el ganador de la clasificación absoluta de 1905 a 1914. Por eso en 1953, cuando se conmemoró el medio siglo de vida de la prueba, la organización decidió apelar a esa fórmula para crear una nueva clasificación secundaria que premiara la regularidad de los corredores. Su característico color verde no fue sino un guiño a otra de las empresas patrocinadoras, esta vez una marca de cortacéspedes.

También les favorece la fórmula implantada de dar más puntos en las etapas llanas que en las de alta montaña o de contrarreloj, además del plus que pueden obtener en los esprintes intermedios. El Tour decidió dedicar el nuevo premio a aquellos corredores menores de veintiséis años durante la carrera y que además no hayan cumplido veinticinco con anterioridad al 1 de enero previo a la edición en la que entran en concurso. El límite de edad establecido da cierto margen para que los corredores más precoces puedan optar a varias victorias en el Tour vestidos de blanco.

En los finales de etapa también se ve subir al podio al corredor más combativo de la jornada. Es el único premio que no está sujeto a clasificaciones y el más subjetivo, pues el ganador es elegido por un jurado -generalmente formado por ex corredores- en función de la batalla que haya presentado durante la carrera. No pocas veces la Combatividad es una especie de premio de consolación para el ciclista de vocación ofensiva que se ha quedado a las puertas de la gloria, tras protagonizar una larga escapada, o lanzar varios ataques que contribuyen al espectáculo, aunque en los primeros tiempos existía una clasificación por puntos.

El premio fue introducido en 1951 para distinguir al más combativo de cada etapa, y se amplió en 1956 para poder galardonar al más combativo de toda la carrera, siempre que llegara a la meta de París. Para elaborarla, la organización sumaba las posiciones obtenidas por los ciclistas en la General y en las clasificaciones de la Montaña y de la Regularidad, a fin de declarar ganador del premio al corredor con menos puntos en el cómputo global de las tres. El italiano Franco Bitossi inauguró el palmarés en 1968, totalizando once puntos. Después llegaron cuatro victorias seguidas de Eddy Merckx (1969-1972), ¡sin subir nunca de los cinco puntos!, y el belga sumó un quinto triunfo en 1974.

El Trabajo en Equipo

Henri Desgrange quiso desde el primer momento que el Tour de Francia fuese un reto individual, la lucha de un hombre por vencer a un recorrido. Por eso no admitió que los ciclistas trabajaran en equipo, aunque se dieran casos de corredores que compartían un mismo patrocinador. Finalmente, el patrón de la carrera cambió su parecer en 1930, cuando admitió la presencia de selecciones nacionales y creó el llamado Desafío Internacional, el premio destinado a distinguir al mejor equipo del Tour en base a una clasificación de tiempos acumulados para la que computaban los tres mejores de cada escuadra, si bien a lo largo de la historia de la modalidad se introdujeron variaciones, como el sistema de clasificación por puntos implantado en 1961, ya bajo la dirección de Jacques Goddet.

La fórmula apenas duró dos años y el sistema por tiempos regresó en 1963, cuando ya los equipos comerciales empezaron a sustituir a las selecciones nacionales, algo que fue definitivo a partir de 1969. Como sucede en los demás premios, la Clasificación por Equipos también tiene distintivo. Con la llegada del casco obligatorio, las gorras desaparecieron y no fue hasta 2006 cuando la organización apostó por poner un fondo amarillo en los dorsales. Esa distinción se reforzó a partir de 2012 con los cascos amarillos.

Repasados los diversos premios y maneras de ganar, puede asaltar la duda de si el ciclismo es deporte individual o de equipo. Para encontrar la respuesta conviene explicar los diferentes roles que asume cada corredor en función de sus cualidades dentro de una estructura, y cómo es la cultura colectiva del ciclismo. Tanto en el Tour como en otras muchas carreras, la gran mayoría de los ciclistas trabajan en favor de un jefe de filas, como se denomina al corredor a priori más fuerte y experimentado y, por tanto, la apuesta más segura para ganar los premios que después repercutirán en el colectivo, pues todo lo ganado se suele repartir, incluidos técnicos y auxiliares.

Ese jefe se rodea de una especie de guardia de corps que integran los gregarios -o coequipiers, como se dice en Francia-, cada uno con un papel a desempeñar en función de sus características. Así, un gregario cualificado para la escalada será la escolta del jefe de filas en los puertos más duros, otro que destaque por ser rodador lo hará en las etapas llanas, incluso en los valles entre puertos de las jornadas de montaña… O si el líder no aspira a la General y sí a la Regularidad, esos gregarios serán velocistas capaces de lanzar a su jefe de filas en el esprint.

La complejidad de una carrera como el Tour de Francia, la diversidad de terrenos que ofrece su recorrido a los largo de sus actuales veintiún días de carrera, obliga a escoger muy bien las estrategias para optimizar el rendimiento de los corredores y obtener los mejores resultados. Por ejemplo, si un equipo está liderado por un escalador, la estrategia deberá ser conservadora en las etapas llanas y agresiva en las de montaña, escogiendo días muy señalados para atacar. Lo normal es que en ese caso el jefe de filas cuente con ayudantes muy dotados para la escalada, y que cada uno juegue un papel más o menos protagonista en función de sus condiciones.

Previamente, el director del equipo habrá podido utilizar en su estrategia a otros gregarios menos cualificados para evitar trabajar al líder en momentos menos críticos de la carrera, como por ejemplo neutralizando fugas prematuras, o quitándole viento en contra rodando por delante. Esos gregarios también tienen tareas como las de abastecer a su líder con bidones de agua, o la de auxiliarlo en caso de avería, dejándole si es necesario su propia bicicleta.

Leyendas y Campeones

La vasta historia del Tour de Francia ha dado grandes campeones que han inscrito su nombre en el palmarés más extenso y lustroso de todas las grandes vueltas. Tras ellos figura el británico de origen keniano Christopher Froome, el único con cuatro victorias, y corredores como el estadounidense Greg Lemond o el francés Louison Bobet, con tres. Sin embargo, aspectos como la fatalidad, la épica y la leyenda inherentes al Tour desde su creación han ido encumbrando a otros campeones en el imaginario colectivo, sin necesidad de exhibir un historial tan brillante: los italianos Gino Bartali y Fausto Coppi figuran con sólo dos victorias, pero está extendida la opinión mayoritaria de que ambos hubieran ganado mucho más de no mediar la Segunda Guerra Mundial.

Gino Bartali, un héroe en bicicleta.

Los Colores del Tour

Cada mes de julio, el Tour de Francia inunda las carreteras del país con emoción, esfuerzo y colores. Pero ¿por qué son de esos colores? ¿Qué representan y cuándo surgieron?

  • Maillot Amarillo: Lo viste el líder de la clasificación general, es decir, el corredor con el menor tiempo acumulado a lo largo de todas las etapas. Se introdujo en 1919, y su color no fue casual: Henri Desgrange, director del Tour y fundador del periódico L'Auto, eligió ese tono porque era el color del papel en el que se imprimía su diario que, además, patrocinaba la competición.
  • Maillot de Lunares Rojos: Fue introducido en 1975 para distinguir al mejor escalador del Tour, y está dirigido a los ciclistas que pasan primero por los puertos de montaña. Gana quien acumula más puntos en las cimas, no necesariamente quien gana etapas. Su origen está también ligado a un patrocinador: una marca de chocolates que usaba ese mismo patrón en su envoltorio.
  • Maillot Blanco: Es, en cierto modo, un anticipo del futuro del ciclismo.

Maillots del Tour de Francia.

Imágenes para el Recuerdo

El corredor Octave Lapize, en 1910, subiendo el Tourmalet. El ganador del año 1903 y por lo tanto primer ganador del Tour: Maurice Garin. Final de etapa en Burdeos, donde ganó una etapa el primer extranjero en la historia de la carrera. Maurice Garin, el ganador del Tour de 1903, con chaqueta y gorra blanca. Este corredor es el italiano Gino Bartali, en 1937. Durante la Segunda Guerra Mundial, Bartali ayudó a los partisanos de su país y ayudó a salvar centenares de vidas de judíos. Imagen del Tour de 1947, el primero tras la Segunda Guerra Mundial. Raymond Poulidor, en 1968, se chocó contra una moto de prensa y a pesar de romperse la nariz, consiguió acabar la etapa. En la imagen está el belga Albert Dejonghe subiendo el Tourmalet a pie, lleno de barro. Esa etapa, de 326 kilómetros aquel año, se conoce como el Círculo de la Muerte.

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