¡Sí, sí…! Una de nuestras bandas favoritas del rock´n roll nacional han sido desde siempre Buenas Noches Rose. Aquí en giveevig llevábamos mucho tiempo queriendo dedicarles un espacio a nuestros queridísimos Rose, y como hemos visto que ya existe un extensísimo trabajo narrando toda su historia, repasando su discografía y contando algunas particularidades, hemos pensado en que jamás lo podríamos redactar mejor, y por ello vamos a ponerlo aquí, tal cual.
En la web de lafonoteca.net, y firmado por Indyo, encontramos una amplia biografía de este grupo, así como críticas constructivas de sus tres discos. Podéis disfrutarla a continuación, acompañada de videos y fotos que hemos encontrado en Internet, sobre todo en la web de Alfa, alma del grupo madrileño.
Biografía de Buenas Noches Rose por Indyo
El efecto pigmalión se ceba a veces con muchos grupos de calidad. El etiquetado a algunas bandas hace que no consigan subir a Primera División y se queden en categorías regionales. Buenas Noches Rose es un claro ejemplo de ello. Aquello tan leido de «grandes críticas, mejores conciertos, pero pocas ventas» es el espejo donde se reflejaron los madrileños durante su corta (pero intensa) andadura por la piel de toro.
Buenas Noches Rose se fundó en 1992 en el Instituto de la Alameda de Osuna (Madrid), conocido como el Seattle español. Cinco compañeros se unieron para hacer música inspirados en clásicos del rock como Led Zeppelin, dieron su primer concierto en el gimnasio de su instituto, con Jordi -Skywalker- Piñol a la voz, Alfredo Fernández Alfa y Rubén Pozo (Pereza) a las guitarras, Juampa Otero al bajo y Sergio Martijala a la batería.
En uno de esos bolos conocieron a Sergio Santos y Pablo Pinilla, pasando a ser sus productores y firmando para la compañía independiente Madison un contrato discográfico. Con todo esto, y con unas cuantas canciones de rock stoniano en la maleta, viajaron hasta Rávena para grabar el que sería su primer larga duración, el homónimo «Buenas Noches Rose» (Madison, 1995). Empezaron a dar conciertos y más conciertos.
La entrega del grupo en los directos, unido a la carismática forma de cantar e interpretar de Jordi Skywalker, le fueron granjeando un buen nivel en el boca a boca de la época, aquella en la que los cassettes todavía pasaban de mano en mano. Otros temas como «La leyenda del lobo cantor», inspirada en el libro de George Stone, «Sentado en el barro» (segundo single), «La granja» o «Una noche más» nos llevaban a una vertiente de ruptura con el orden establecido pseudo punk.
Con «Buenas Noches Rose» en la calle y unas 7.000 copias vendidas sin apenas promoción, las buenas críticas del mismo, así como sus lisérgicos conciertos, llamaron la atención de BMG-Ariola, los cuales decidieron ficharlos para sacar su segundo disco, «La Danza de Araña» (Ariola, 1997). Después de un tiempo de espera con el contrato ya firmado, sonó el teléfono dando luz verde a sus demos, proponiéndole grabar con Mike Tacci (Metallica) en los estudios Kirios, con amplis artesanales y todo haciéndolo al modo clásico, en analógico.
Querían darle a su siguiente trabajo un sonido arenoso a la vez que limpio, pasando del rock hormonal de su primer trabajo, al rock-blues setentero con letras sacadas de la parte mas oscura del lóbulo parietal izquierdo. Sentimiento en estado puro. Con todo esto, las canciones de lo que terminó siendo «La Danza de Araña», se terminaron de grabar, no sin pocos incidentes durante la etapa en el estudio donde, entre otras cosas, rompieron tres coches, una mesa de mezclas, varios auriculares, micros… eso sí, ni una cuerda de guitarra.
BMG-Ariola se encontró entonces con un gran disco con un sonido envidiable, un par de singles radiables, una portada tremendamente transgresora y ninguna gana de promocionar el trabajo. Lo único que hizo la discográfica fue darles un tremendo autobús para recorrer España, anunciando su concierto tocando encima de él por las mañanas, y en alguna pequeña sala, presentar su excepcional disco. Además, se editó el cómic «Buenas Noches Rose, Realidad Tour 1998» (Under Comic 1998) sobre la banda que incluía un CD single con las canciones «Madre» y «Dulce Rocanrrol».
Se propuso como single para las radiofórmulas la canción «Campanilla», que pasó sin pena ni gloria por el puesto 40 de Los 40 Principales, el 2 de Mayo de 1998. Tras una extensa gira, donde además de dar extraordinarios conciertos, tuvieron la suerte de telonear a Deep Purple o Bryan Adams, su frontman, Jordi Skywalker, decidió abandonar el grupo el 11 de Junio de 1998, justo antes de dar un multitudinario concierto en el puerto de Tenerife, junto con Prodigy.
Varias fueron las causas de aquel abandono. Además de estar esperando la llegada de su primer hijo, pensó que necesitaba un respiro espiritual y se fue a vivir a Mecina-Bombarón (La Alpujarra, Granada), tal y como él dice, «a buscar a Dios a las montañas». Ante este panorama, el cuarteto decidió seguir hacia delante con Alfa a la voz y guitarra, pero los pocos apoyos que tenían empezaron a disminuir, la compañía no recuperó su inversión tras 3.500 copias vendidas y decidió rescindir el contrato que tenía con el grupo.
Tras un paréntesis, donde divagaron sobre la viabilidad de Buenas Noches Rose en el panorama musical, decidieron dar un paso hacia delante y grabaron unas maquetas que distribuyeron entre las distinta compañías, haciendo lo que José Ignacio Lapido llama «la ruta de los sordos». Tenían grandes canciones esperando, pero nadie marcaba su teléfono. Sólo les llegó una oferta de Avispa en unas condiciones realmente irrisorias para un grupo que, sin apenas promoción, había colocado en el mercado unas diez mil de copias de sus trabajos.
Decidieron romper su hucha, pero se encontraron las telarañas que «la Araña» les dejó y se lanzaron a autoproducir su tercer trabajo, «La Estación Seca» (Arte-Bella, 1999), vendiendo anticipadamente algunos ejemplares y acordando pagos aplazados en el estudio La Isla que su productor, Pablo Pinilla, tenía en su casa. Con todo este sistema de ayudas y de gestión, «La Estación Seca» vio la luz. Doce canciones para las que contaron con la colaboración, entre otros, de Ariel Rot, Rosendo o Merche Corisco.
Editaron 2.500 copias del disco que presentaron a lo largo y ancho del país. El ritmo de ventas y de conciertos no fue el que ellos habían calculado haciendo las cuentas de la lechera, así que durante un tiempo, se vieron obligados a trabajar señalizando carreteras por la mañana, y dando bolos o ensayando por las noches. Así, después de vender las 2.500 copias que grabaron y sin deber un duro a nadie, el 5 de Septiembre del 2000 firmaron su defunción en una carta de despedida que enviaron a un servidor (nota de giveevig: recordemos que originalmente escribe Indyo).
A partir de ahí, acuñé la expresión «el espíritu de Rose» para reflejar el nuevo momento o el renacer de la banda. Algo así como el blues número 30 de Robert Johnson, del que todo el mundo habla, pero realmente nadie ha escuchado. «El espíritu de Rose» ha tenido la misma reproducción que las esporas de las setas, se ha ido esparciendo y esparciendo y al final, aparecen los frutos. No son pocos los aficionados a la música, que van descubriendo a este gran grupo a través de la que fue su mejor promoción, el boca a boca.
De hecho, se van a cumplir los primeros 10 años sin los Rose y se prevé la publicación de un disco homenaje editado por La Casa con Ruedas, pero aún está en el aire. En breve podremos tener noticias del mismo. Así, los Buenas Noches Rose han pasado a ser un grupo de culto.

Así acaba la biografía escrita por Indyo. La carta de despedida a la que se refiere también apareció en manerasdevivir hace ya mucho tiempo.

En primer lugar, los tres únicos conciertos que salieron este verano nos han permitido pagar la deuda COMPLETA. O dicho de otra manera: sin tener un duro grabamos un disco y hemos vendido 2.500 copias por toda España. Para algunos será una mierda, para nosotros es un orgullo. Ahora es justo reconocerlo, todos vivimos mejor.
Con respecto al disco de rarezas, no lo vamos a hacer. Hasta hace muy poco tiempo yo estaba dispuesto a hacerlo, no por el negocio (que te aseguro que no lo es. Pero francamente no puedo. Ahora tengo un trabajo «normal», y cuando digo «normal» me refiero a que me pagan, que me tiene ocupado todo el día, y lo que proponéis lleva su tiempo, no es sólo grabarlo y hacer copias, sino que hay que ir asiduamente a Correos y bueno… lo he hecho durante mucho tiempo muy a gusto, pero ahora, lo mismo que los demás, estoy a otra cosa. Además, no había material suficiente para hacer algo digno.
Rubén y Pereza están ya en el estudio grabando su disco para la compañía RCA. Supongo que saldrá a la venta en primavera. Café Olé y Perros de Paja van más lentos. Bueno, me tomaré esta carta como una despedida, que espero que trasmitas a nuestra gente de la misma manera que nosotros lo sentimos: ha sido una experiencia bonita que hemos vivido, que repetiríamos mil veces y que no acabó mal. Sólo que acabó.
Si tuviéramos que decirlo todo en un frase, ésta sería: ¡QUE NOS QUITEN LO BAILAO!. Y ahora, para adelante.
Críticas de sus discos
Seguiremos con las críticas de sus discos, escritas también por Indyo y extraídas de la web lafonoteca.net.
«BUENAS NOCHES ROSE». MADISON, 1995.
El álbum debut de Buenas Noches Rose es también conocido como «Lisergia» por el cómic que llevaba en el interior. Se trata de un disco de rock de corte clásico, stoniano, de temática directa, adolescente, rebelde, sincera y hormonal, del que se vendieron unas 7.000 copias.
Fue grabado en Le Dune (Rávena) por Ludovicus Cerone, un tipo que estaba acostumbrado a grabar discos de canción melódica mediterránea y que, cuando vio aparecer a los cinco melenudos con su sonido rocanrolero, pensaría qué hacer con ellos. La extraña mezcla no salió mal del todo, sin embargo. Son doce canciones y un bonus que reflejan cuál era el sonido del grupo en aquel momento, sin trampa ni cartón, sin demasiados artificios ni producción.
De «Buenas Noches Rose» (Madison, 1995) se extrajeron dos singles. El primero de ellos, titulado también «Buenas Noches Rose», fue el escaparate de la banda. La introducción del tema, cantada por una párbula Elisa Pinilla -Tess- hizo que cayese en gracia entre muchos radioyentes. Se grabó un videoclip tanto de este como de «Sentado en el barro», que se distribuyeron por distintas televisiones, y la fama de la banda empezó a aumentar, haciendo una gira con Los 40 Principales y apareciendo en un disco recopilatorio de Coca-Cola.
Además, «La leyenda del lobo cantor» apareció en la BSO de la película «Territorio Comanche» (1997), con guión de Pérez Reverte y dirección de Gerardo Herrero. En lo estrictamente musical podemos destacar el tema que lo abre, inspirado en la novela del mismo nombre de George Stone, hablando de la libertad de los animales, temática que se repite en «La granja».
Su posición anárquica y macarra ante la vida se refleja en «Buenas Noches Rose», «Los chicos del coro», «Sentado en el barro». La parte sentimental también tiene cabida en la poética «Del mismo modo», al igual que el desamor en «Diez palabras de amor». En definitiva, un disco de adolescencia que sirvió, principalmente, para dar un poco de aire fresco en el aburrido panorama musical comercial de mediados de los 90, dominado por el baladismo y las canciones vacías.
A nivel sonoro, es un disco en el que, a pesar de las limitaciones en la grabación anteriormente comentadas, consigue tener medianamente conseguido el sonido crudo de la distorsión de las guitarras, que se entremezclan en estupendas melodías. La parte rítmica es contundente, uno de los sellos de la banda fue la solidez que demostraban bajo y batería (Juampa Otero y Rober Aracil respectivamente), que rellenaban todos los huecos que las juguetonas guitarras de Alfa Fernández y Rubén Pozo dejaban. La guinda a todo aquello la ponía la desgarrada voz de Jordi Skywalker, quien sin duda, impartía lecciones en la forma de interpretar y cantar en lo alto de un escenario.
«LA DANZA DE ARAÑA». BMG/ARIOLA, 1997.
«La Danza de Araña» (BMG / Ariola, 1997) es un auténtico discazo. Es uno de esos discos que toda persona a la que le guste el rock añejo, debería tener en su discoteca como disco de emergencia.
Cuando BMG-Ariola ofreció casi un cheque en blanco a los Rose para grabar el presente trabajo, ellos se entusiasmaron al conocer a Jaime Moreno, un tipo que alardeaba de fabricar amplis caseros con materiales antiguos y con un sonido espectacular. Habían transcurrido apenas dos años desde la grabación de su anterior trabajo, pero la madurez mostrada por la banda es impresionante. Se aprecia un salto de calidad que les hace parecer un grupo totalmente distinto. La hormonalidad del anterior se transforma en introspección de la psique, en el buceo en la parte más oscura del subconsciente.
Las guitarras se recrudecen y ganan en presencia al dejar a cada una de ellas por un canal distinto, con lo que escuchar con un auricular u otro, te presenta un disco totalmente diferente en cada escucha. La limpieza del bajo y la batería favorecen este conjunto sonoro espectacular. Las sabias manos de Mike Tacci a los mandos de la magnífica maquinaria que Kirios puso a su disposición, hizo el resto.
[Nota de giveevig:] Queremos hacer un pequeño break en este punto, y es que hace relativamente han sido publicadas en YouTube maquetas pertenecientes a este disco.
Demo recordings from the mighty spanish band Buenas Noches Rose, including songs of «Buenas Noches Rose» (1995) and «La Danza de Araña» (1997). This unofficial album was released in 2012 by Ignoto Records.
- Rosa II
- Corazón
- El hombre de piedra
- Madre
- Marrón
- Campanilla
- Hombre de arena
- La pecera
- La bruja
- M
- Canción amarga
- La araña
- Madre (Versión 2)
- Alguien lo ha colgado en Youtube. Es un directo que grabamos en los estudios Eurosonic de Madrid, en el 94 o 95… en verano. Era la pre-producción de la Danza de Araña. La banda suena increíblemente fresca, y es una apisonadora. Teníamos 20 años, y todo lo que un chaval de 20 años quiere tener, una banda de rock molona y algo de dinero para tus asuntos.
En aquellos días, la discográfica hizo una reestructuración de su plantilla y el A&R que los contrató, fue despedido. Así, BMG-Ariola se encontró con un impresionante disco con el que no sabían qué hacer ni ganas de promocionarlo. Así, del disco se eligió un primer single, «Campanilla», que pasó sin pena ni gloria por las listas de las radiofórmulas comerciales y que tampoco entraba entre lo mejor del lote, contando como cara b con «Canción amarga».