Historia del Equipo Ciclista Saunier Duval: Ascenso, Éxitos y un Final Abrupto

La historia del equipo ciclista Saunier Duval es un relato de ascenso meteórico, éxitos notables y un final abrupto marcado por la controversia. Desde sus humildes comienzos hasta convertirse en un equipo de referencia mundial, Saunier Duval dejó una huella imborrable en el ciclismo profesional.

La semilla de lo que posteriormente fue el Saunier Duval surgió en 1996 cuando un joven exciclista y enamorado de la bicicleta, Josean Fernández Matxin, dirigía el Pinturas Ripolín-Banaka, un equipo ciclista sub23 donde desplegaría las alas un tal Óscar Freire. Al director vasco le ofrecieron llevar un primitivo reducto del Saunier Duval en Logroño. Poco más tarde, la entrada en escena del desaparecido Félix Iglesias, empresario cántabro y exalcalde Alfoz de Lloredo, se convertiría en el interruptor del éxito.

Durante 1998, el equipo tendría la sede en Logroño, pero un año más tarde se vendría para Cantabria. «Pudimos establecernos en el País Vasco, donde la política fiscal nos habría ahorrado mucho dinero, pero Félix y Carlos Doria decidieron que era el momento». El 'feeling' con el Gobierno del momento en Cantabria y la complicidad con el consejero de Deportes, Francisco Javier López Marcano, propició que la sede se estableciera en la Avenida 1º de Mayo (Peñacastillo). «Pasamos de ser el décimo o undécimo equipo amateur de España a 'Top 3», señala el vasco.

De los 22 corredores que pasaron por sus filas en 1999 y 2000, 19 lograron subir al campo profesional. Son las temporadas de David de la Fuente, Juanjo Cobo, Santi Pérez, Tino Zaballa, Fran Ventoso… Cada año, el proyecto se superaba y se daba una vuelta de tuerca. «Siempre trabajé con una libertad total. Félix confió en mí a ciegas y siempre tuvimos las cosas claras. Nunca me dijo ficha a este o ficha a aquel», sentencia Matxin.

En 2001 el escenario se reinventa; a través de Freire se firma un convenio con Mapei que dura una año y que serviría para que el excorredor profesional cántabro Herminio Díaz Zabala tomara las riendas tras un breve periplo italiano del propio Matxin con Mapei. Después de tres temporadas en el campo amateur, en 2004 llega el momento que marcó un antes y un después: «Hablo con Félix y con Doria y les digo que Saunier Duval es ya tan grande que debe plantearse el pasar a ser patrocinador principal y organizar un equipo con una mezcla de jóvenes y veteranos».

Fue el año en que nació la UCI Pro Tour y la necesidad de acumular puntos para poder acceder a las mejores carreras del mundo llevaba a fichar a los equipo a algunos de los ilustres del pelotón. La escuadra amarilla superaría todas las previsiones; la primera carrera que corrió el equipo la ganó con el cántabro Fran Ventoso (Tour de Qatar). En 2004 llegarían las victorias de Juan Carlos Domínguez (Vuelta a Andalucía); 'Purito Rodríguez (Semana Catalana); Martín Perdiguero (Volta a Cataluña, Clásica de San Sebastián); Tino Zaballa (etapa de la Vuelta a España)… 26 triunfos. Aquello no había hecho más que nacer. «Nuestra idea era potenciar la base, dar oportunidades y destacar por el bloque. Dábamos espectáculo», destaca Matxin.

Y con esa filosofía, el equipo cántabro volvió a dar otro paso adelante y apostó fuerte. En 2005, su presupuesto apenas ascendía a 1,5 millones de euros, el más bajo del Pro Tour y fue cuando llegó una oferta de una multinacional. La firma puso encima de la mesa ocho veces el presupuesto que hasta entonces manejaba la escuadra. El director vasco habló con Saunier Duval -con Félix Iglesias, el auténtico alma mater del proyecto- y de aquella reunión salió un contrato de ocho años que aseguraba la continuidad del proyecto hasta 2013. «Fuimos a la UCI a asentar el acuerdo y no se lo podían creer. Nunca antes nadie había oficializado un contrato tan largo nadie. Queríamos crear corredores». El despegue fue definitivo. «Había un compromiso moral con Cantabria y se respetó hasta el final», añade.

«Oigo nombrar a Félix y me emociono. Es el que confió en mí y el que vio a un chico con ambición. Es mi padre deportivo; él fue quien me dio la posibilidad de crecer, de mejorar de aprender y en parte todo lo que soy ahora se lo debo a él. Fue un genio, un adelantado que supo ver como nadie los verdaderos beneficios del deporte.Fue el alma, el corazón y todo lo que se pueda uno imaginar de aquel proyecto. Siempre pensaba más allá; cuando nació Saunier Duval él ya estaba pensando en el año siguiente.No paraba. Esa forma de ser me cautivó. Recuerdo cuando con el equipo en marcha yo recibí la oferta de Mapei y lejos de decirme que no me fuera me animó a que la aceptara y me dijo:'Vete, aprende y así cuando vuelvas estarás mejor formado'. Ni él ni yo nos metíamos en el trabajo del otro.Nunca me dijo qué había que hacer a nivel deportivo, de estrategia... Trabajábamos juntos. Él sabía que podíamos hacer cosas grandes y así fue. Su apuesta decidida por la base, por dar oportunidades, por hacer que el ciclismo creciera desde abajo fue incontestable. Él veía cosas que no veía nadie.

2006 es el año en que David Millar gana la contrarreloj de la Vuelta a España a Fabian Cancellara por tan solo un segundo; Juanma Gárate vence en la etapa del Giro de Italia de San Pellegrino; Ventoso se impone a Zabel o Hushovd en la Vuelta a España; David Cañada se lleva la Vuelta a Cataluña y Marchante la Vuelta al País Vasco. El equipo con sede en Peñacastillo ocupó la segunda posición del ránking UCI Pro Tour hasta un mes de finalizar la temporada.

Saunier Duval se convirtió en una fábrica de corredores que después de revalorizarse fichaban con contratos millonarios por los equipos más fuertes del pelotón como fue el caso de Purito o Tino Zaballa, que pasarían por ONCE, Kelme o Caisse d'Spargne. Pero también el lugar en el que explotaban algunos veteranos. Por aquel Saunier Duval pasaron Simoni, Chris Hornett (ganador de la Vuelta a España 2012), Ángel Edo, Bertogliatti...

Equipo Saunier Duval durante su presentación en 2007.

Aquella temporada se superaron los treinta triunfos; cuatro etapas en el Giro de Italia con Piepoli, Iban Mayo, Simoni y un recién llegado Ricardo Ricco. El italiano había sido campeón de su país sub 23 y era una promesa. Vencería en dos etapas de la Tirreno Adriático y los mejores equipos se interesaban por él. Los cántabros Cobo y De la Fuente se llevaron la vuelta al País Vasco y el G. P. Llodio, respectivamente, mientras que Fran Ventoso se adjudicó tres etapas de la Vuelta a Castilla León. Un espectáculo constante. «Marcamos una forma de correr. Nos conocían y salíamos a ganar. Mandábamos a gente por delante. Teníamos opciones, aspirábamos a todo», describe Matxin.

El Escándalo que Marcó el Final

Sin embargo llegó. «El destino estaba escrito así, porque fue una concatenación de hechos sin sentido, sin explicación y fuera del normal funcionamiento de lo que habíamos previsto». Ricco nunca debía haber corrido aquel Tour de Francia, pero tres días antes de que la ronda francesa comenzase llegó la noticia: «Marchante, que era nuestro líder sufrió una colitis ulcerosa. Yo estaba de vacaciones en Croacia y tomamos la decisión. El Tour quería que acudiese Ricco».

El 17 de julio de 2008, durante el Tour de Francia, la Asociación Francesa contra el Dopaje notificó al equipo que Ricardo Ricco había dado positivo en un control antidopaje. Este hecho desencadenó una serie de eventos que culminaron con la retirada del equipo de la competencia y el fin del patrocinio de Saunier Duval.

Riccardo Ricco durante el Tour de Francia 2008.

Cuando Ricardo Riccó dio positivo por CERA, la empresa Saunier Duval encargó un estudio sobre la repercusión mediática. Invertir en ciclismo es hacer publicidad. Negativa, si viene del dopaje. Mauro Gianetti, mánager de la escuadra amarilla, no convenció el martes a los dirigentes de la multinacional Vaillant, el grupo que contiene a Saunier Duval. «Les presenté los resultados de nuestros controles, los internos y los de fuera. El pasaporte biológico. Todo. Les hice ver que no hemos tenido ningún problema, pero...». La reunión fue en Alemania. Es un país cansado del dopaje. De mitos de barro como Ullrich. Allí el dopaje es impopular. Las cadenas de televisión huyen del Tour. «No me dijeron nada. Me escucharon y nada más. Me fui de allí sin respuesta», relató ayer, sorprendido, Gianetti. El anuncio del final le llegó por internet. Por vía indirecta. «Incluso les presenté una carta de la UCI en la que avalaban nuestra lucha contra el dopaje», señaló. Nada le ha servido para tapar el positivo de Riccó. «Fue una cuestión del corredor. De él. Y ahora lo pagan los demás». Gianetti dice que no esperaba ese final: «Cuando un patrocinador se mete en el ciclismo, sabe que existe este riesgo», afirmó mientras recibía llamadas telefónicas de los corredores y auxiliares. La central de Vaillant está en Alemania. Un país lleno de cicloturistas. Y Saunier Duval es una empresa vinculada a Francia, otro país en cruzada contra el dopaje. Sólo la parte española sostenía el proyecto. Pero no. En Francia, además, surgió la figura de Stephan Heulot, antiguo miembro del Saunier. El ex ciclista dijo que no le sorprendía lo que habia sucedido. Habló de dopaje organizado. Su estrategia parecía dirigida a reconvertir el Saunier en una escuadra francesa. Vaillant ha dicho que ni eso.

Por lo que a Ricco se refiere, cuyo positivo por EPO fue anunciado ayer, ha sido dejado en libertad pero imputado hoy mismo por uso y tenencia de sustancias venenosas y dejado en libertad con la prohibición de que se reúna con componentes del equipo Saunier, según el fiscal de Foix, Anotoine Leroy. Ricco ha pasado la noche en la gendarmería de Mirepoix, próxima a Foix.

A pesar de los esfuerzos por mantener el equipo a flote, la decisión de Saunier Duval fue irrevocable. El segundo patrocinador del equipo, Scott, sí mostró su deseo de continuar apoyando al equipo. Al menos hasta final de temporada. Menos es nada. No quieren dejar en la cuneta a un montón de familias. Loable.

Aquel escándalo aceleró la ruptura unilateral del contrato que la firma de calderas italiana había depositado años atrás en la UCI y al que le quedaban cinco temporadas más. Declararon: «Daños de imagen». No obstante, aquel affaire no pudo con el amor propio y el tesón de un grupo que llevaba quince años creciendo sin descanso. Y aquel abrupto final no fue más que un punto y aparte, puesto que de una u otra manera el sueño no se detuvo por completo. Un año más tarde, pasaría a llamarse Fuji Servetto.

El positivo de Riccó tuvo un efecto dominó. La empresa Saunier Duval abandonó «inmediatamente» su relación con el ciclismo. Otro firma tachada por el dopaje. Al paro. Y el ciclismo español se queda con sólo dos escudras en la elite: el Caisse d'Epargne, sostenido por una entidad financiera francesa, y el Euskaltel-Euskadi, edificado por las instituciones públicas vascas. El ciclismo español se consume. Pese a disponer de ciclistas como Contador, Freire, Sastre o Igor Antón.

Cuando el equipo regresó a España, fue retenido y sus equipajes fueron revisados exhaustivamente, sin encontrar rastro de sustancias prohibidas. Ricco, por su parte, huyó, pero su acción tuvo consecuencias devastadoras para las personas que formaban parte del proyecto.

No obstante, aquel affaire no pudo con el amor propio y el tesón de un grupo que llevaba quince años creciendo sin descanso. Y aquel abrupto final no fue más que un punto y aparte, puesto que de una u otra manera el sueño no se detuvo por completo. Un año más tarde, pasaría a llamarse Fuji Servetto.

La firma internacional Scott decidió dar un salto de calidad y abandonó el proyecto que pese a contar con el presupuesto más bajo del Pro Tour logró victorias sonadas como la etapa en la Vuelta a España del cántabro Juanjo Cobo. En 2010, como Footon Servetto, y con un ramillete de cántabros bien numeroso; Vidal Celis, David Gutiérrez, David Gutiérrez Palacios, Mario Gutiérrez… El equipo se deja ver y vence en el Tour Down Under, con Cardoso, o en el Tour de Francia con una escapada de Rafa Valls que concluye segundo por detrás de Chavanel en Des Rousses.

2011 sería el final del trayecto de una criatura que seguía con el embrión del Saunier Duval en su DNI. Fue la temporada en la que Juanjo Cobo ganaría la Vuelta a España con Geox TMC.

Hoy se cumplen diez años sin que el color amarillo ilumine el pelotón, pero hasta que aquellos gendarmes llamaron a la puerta del autobús en 2008 su historia no es más que un ejemplo de superación, de apuesta por la juventud y del trabajo en equipo.

Legado y Continuidad

2008. Lo que no se puede negar es que aquella escuadra amarilla marcó una época y sentó las bases de lo que ahora hacen los grandes del Pro Tour. Aquel profundo conocimiento del ciclismo amateur, la implicación por descubrir jóvenes talentos y darles la oportunidad de saltar al profesionalismo surtió un efecto mayúsculo. Por lo que respecta a Cantabria, su desaparición dejó huérfanas algunas de las aspiraciones de los chavales que veían el amarillo como la referencia a su futuro. Muchos de los talentos cántabros se quedaron sin ese aliento de esperanza. Saunier Duval significaba una oportunidad.

Sin embargo aquel borrón de 2008 no pudo con los profesionales que integraban la escuadra. Todos y cada uno prosiguieron su camino trabajando en el frenético mundo del ciclismo profesional. «Auxiliares, mecánicos, ciclistas… Todos encontraron acomodo, muchos de ellos aún nos seguimos viendo en las carreras e incluso seguimos teniendo un grupo de wastahp entre nosotros», confiesa Matxin.

El director vasco, precisamente este año ha vuelto a la carretera como director del Emirates Arabes y en este Tour de Francia debuta como máximo responsable deportivo. Pero en su curriculum posterior a la salida del Saunier Duval figura también la dirección en el Lampre o la figura de 'scout' en el Quick Steep. Su carácter innovador le llevo a ser, precisamente, el primer ojeador propiamente dicho de este complicado deporte.

D espués de cinco años de existencia, el equipo Saunier Duval ya es historia. En una reunión que tuvo lugar el pasado martes en la sede de Vaillant Group, en Alemania, se acordó dar por concluido el patrocinio deportivo y rescindir la relación contractual con la empresa GM, propiedad de Mauro Giannetti y Joxean Fernández, mánager y director deportivo de la formación.

La notícia se produce seis días después del positivo por EPO del italiano Riccardo Riccò, corredor que consiguió las dos victorias más espectaculares de este Tour, en Super-Besse y Bagneres de Bigorre.

Con el fin de evitar la desaparición del conjunto, el fabricante de bicicletas Scott, que era el segundo patrocinador, asumirá la responsabilidad hasta el final de temporada, según anunció Pascal Ducrot, vicepresidente de la empresa.Al día siguiente de conocerse el positivo, Saunier Duval decidió retirar el equipo del Tour y suspender todas sus actividades en tanto no se aclarara el asunto. Gianetti abrió una investigación y echó al veterano Leonardo Piepoli, compañero de habitación e íntimo amigo de Riccò.

Thierry Leroy, presidente de Saunier Duval en Francia, declaró que se sentía muy "decepcionado y enojado" por un nuevo escándalo de dopaje que iba a tener un impacto muy negativo sobre la marca.

Antes de que se diera a conocer tan drástica decisión todos los miembros del equipo estaban convencidos de que Saunier Duval abandonaría el patrocinio como Barloworld, la multinacional sudafricana, "porque ya gastamos nuestro comodín con el positivo por EPO de Iban Mayo, en el Tour del año pasado. Aquello ya estuvo a punto de condenarnos al paro".

Conscientes de la delicada situación en la que se encontraban, a principios de temporada tanto Gianetti como todo el 'staff' técnico organizaron una serie de charlas para mentalizar a los corredores para que no recurrieran a ningún fámaco prohibido. Sorprende que el mánager tuviera especial cuidado en advertir a Riccò, segundo en el Giro, que fue reclutado para el equipo del Tour a última hora para suplir a Gómez Marchante, afectado de una colitis crónica.

Las manifestaciones de Stéphane Heulot, ex ciclista vinculado a la firma a través de la delegación francesa recordando los antecedentes de Mauro Gianetti como corredor, solo contribuyeron a crear más dudas.

Ducrot, vicepresidente de Scott, aseguró a través de un comunicado que "lo más fácil sería dejar morir este equipo ahora y buscarnos otras oportunidades de patrocinio. Pero nosotros creemos en los jóvenes ciclistas de este equipo y en todo su personal técnico".

En menos de medio siglo, las corredoras españolas han creado todo un pelotón. “¡A barrer!”, era el grito de ignorancia que recibían las ciclistas del primer equipo ciclista femenino profesional cuando, ante la ausencia de un calendario propio, se alineaban en pruebas cadetes masculinas. Aquel equipo profesional pionero era el Orbea-Etxeondo, encabezado en 1985 por ciclistas como Iosune Gorostidi y ligado al Seat-Orbea de ‘Perico’ Delgado y Pello Ruiz Cabestany, con el que incluso compartía concentraciones.

La escena femenina nacional estaba todavía configurándose: el primer Campeonato de España como tal se había celebrado en 1979 en Zaragoza, con victoria para la cántabra Mercedes Ateca, pionera por cuya casa pasará la penúltima etapa de La Vuelta Femenina by Carrefour.es. El tótem Orbea-Etxeondo permitió a sus ciclistas competir con regularidad en Francia, frecuentando escenarios del prestigio del Tour de l’Aude, y vivir de la bicicleta. Pero, sobre todo, contribuyó a abrir el camino que luego hollaron figuras como Dori Ruano, campeona del mundo de Puntuación en la pista; Marga Fullana, bronce olímpico en ‘mountain bike’; o Joane Somarriba, la mejor ciclista española de la historia con dos victorias en el Giro Donne, tres en la Grande Boucle (análogo femenino del Tour de Francia en aquella época) y una en el Campeonato del Mundo CRI.

Cuando Somarriba quiso profesionalizarse por primera vez, hubo de hacer las maletas. En España sólo existían equipos pequeños, como el Saunier Duval de Noja o el Valencia Terra i Mar, y los esfuerzos de la federación por llevar una selección nacional a pruebas puntuales. Las mejores escuadras estaban en Italia y ahí que se fue Somarriba junto a Fatima Blázquez, otra figura, a integrarse en el Alfa Lum, donde durante tres temporadas labró un estatus de estrella a base de victorias. Su aura fue esencial para la creación de un equipo patrocinado por el diario vasco Deia que compitió en la campaña 2002. He ahí la génesis de una historia que continúa añadiendo capítulos.

El primer Bizkaia-Spiuk-Sabeco se estrenó en el verano de 2003 con un triunfo en la Grande Boucle y el oro mundialista, ambos a cargo de Somarriba. Durante casi una década, Bizkaia-Durango mantuvo vivo a un ciclismo femenino español que, en un contexto de crisis económica general, sufría para continuar a flote. Igualmente esencial en ese período fue el Lointek de la Sociedad Ciclista Ugeraga de Sopela; otro tótem con sede en Vizcaya que, nacido en 2009, continúa vivo a día de hoy con la denominación Sopela Women’s Team. En él hubiera competido esta temporada la llorada Estela Domínguez de no haber fallecido atropellada este mes de enero. Bizkaia y Lointek, Lointek y Bizkaia, fueron las grandes fábricas de talento del ciclismo español durante la pasada década; talentos que hacían sus pinitos en las pruebas de Copa de España que ambos equipos se disputaban en un práctico mano a mano. Gracias a ellos hicieron carrera Eneritz Iturriaga, Belén López, Ane Santesteban, Anna Sanchis o Sheyla Gutiérrez. Y fue en ellos que pescó Abarca Sports cuando, en 2018, creó el primer gran equipo femenino español: Movistar Team.

La mejor señal de la buena salud del ciclismo femenino español es que, al aliento de las figuras como Somarriba, Ruano o Fullana y alrededor de los tótems Movistar Team, Bizkaia-Durango y Sopela, ha nacido la pirámide. La mayoría de los equipos españoles que participarán en La Vuelta Femenina by Carrefour.es trabajan la base, además de la élite, con conjuntos de desarrollo para ciclistas ‘amateur’ que desean formarse para ser profesionales o equipos de categorías inferiores.

Una fotografía para el recuerdo. Se tomó en el último trofeo ciclista Ciutat de L’Hospitalet. Son los cuatro últimos corredores profesionales que ha dado Unió Ciclista L’Hospitalet, juntos: Flecha, Escobar, Rodríguez y Torrent (ver foto interior).

La organización de la prueba, Unió Ciclista L’Hospitalet, reunió a los cuatro deportistas para hacerles este pequeño homenaje el día que participaban en el Criterium Ciutat de L’H. Desde entonces, Sergi Escobar ha obtenido numerosos campeonatos de España en pista (especialmente en persecución). Carles Torrent también ha sido varias veces campeón de España de persecución y de puntuación, además de tercero en el campeonato del Mundo de este año en persecución por equipos. Joaquín Rodríguez se hizo profesional en 2001 y desde entonces ha ganado la Escalada a Montjuïc (2001), una etapa en la París-Niza y otra en la Vuelta a España (2003), además de la Setmana Catalana de este año. Por último, Juan Antonio Flecha, profesional desde el 2000, ha ganado el GP Mitsubishi en Portugal, incluyendo dos etapas, más una etapa en la Vuelta a Aragón y otra en la Bicicleta Vasca, en2001; una etapa del Tour de Francia en 2003, y el campeonato de Zurich y el Giro del Lazio en 2004.

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