Las varices son una condición médica que afecta a un considerable número de personas en todo el mundo, y representan un problema de salud que va más allá de su apariencia superficial. Este trastorno vascular que está caracterizado por venas dilatadas y retorcidas, no sólo genera preocupaciones estéticas, sino que también puede provocar molestias físicas significativas.
En este artículo, exploraremos a fondo el fenómeno de las varices, comprendiendo sus causas, síntomas y consecuencias, así como la relación entre el ciclismo, sus beneficios y contraindicaciones.
¿Qué son las varices?
Las varices son venas que se agrandan y adquieren un aspecto tortuoso, apareciendo con mayor frecuencia en las piernas y los tobillos. Se producen cuando las válvulas internas encargadas de impulsar la sangre en dirección al corazón dejan de funcionar de manera eficiente, lo que favorece que la sangre se acumule en el interior de la vena.
El origen de las varices puede estar relacionado con distintos factores, como la predisposición genética, las alteraciones hormonales, el embarazo, el sobrepeso o permanecer muchas horas de pie o sentado.
Tipos de varices
Hay varios tipos de varices clasificadas según su tamaño, ubicación y características:
- Varices tronculares: Son las varices más grandes y afectan a las venas principales llamadas safenas.
- Varices reticulares: Son venas más pequeñas que se encuentran debajo de la superficie de la piel, con un diámetro mayor que las venas telangiectasias pero menor que las varices tronculares.
- Telangiectasias: También conocidas como venas en forma de araña, son pequeñas venas dilatadas que aparecen cerca de la superficie de la piel.
- Varices perforantes: Conectan las venas superficiales con las venas profundas.
- Varices pélvicas: Se encuentran en la región pélvica y pueden estar asociadas con problemas en las venas de la pelvis.
- Varices secundarias a trombosis venosa profunda (TVP): Se desarrollan como resultado de una trombosis venosa profunda (TVP) previa.
Es fundamental tener en cuenta que la gravedad de las varices puede variar, y su tratamiento puede ir desde medidas conservadoras, como cambios en el estilo de vida y el uso de medias de compresión, hasta procedimientos médicos más invasivos, como la escleroterapia, la ablación láser y, en casos más avanzados, la cirugía. El tratamiento adecuado dependerá del tipo y la gravedad de las varices, así como de los síntomas que presenten.
Las complicaciones asociadas con las varices pueden ser más serias, incluyendo la formación de coágulos sanguíneos, úlceras venosas, e incluso hemorragias en casos extremos. Además del impacto físico, las varices pueden afectar la autoestima y la calidad de vida de quienes las padecen.
7 EJERCICIOS para MEJORAR la CIRCULACIÓN y PREVENIR VARICES
Beneficios del ciclismo para las varices
Entre los más recomendados para mejorar el retorno venoso encontramos la natación, el senderismo y el ciclismo, ya que no son deportes de gran impacto.
El ciclismo puede ayudar a aliviar las varices o a evitar su aparición siempre y cuando no se fuerce demasiado. El movimiento que se realizan con las piernas ayuda a mejorar el retorno sanguíneo.
En caso de no poder realizar ciclismo puedes emular la bicicleta tumbado en el suelo ya que el mero movimiento circular y la postura favorecen a la circulación.
En general, practicar spinning de manera moderada y controlada puede ser positivo para la circulación sanguínea. El movimiento de pedaleo favorece el retorno venoso, fortaleciendo los músculos de las piernas, lo que ayuda a bombear mejor la sangre de vuelta al corazón.
El ciclismo es beneficioso para tu corazón. Estudios médicos recomiendan hacer ejercicio aeróbico (como puede ser montar en bici, trotar o salir a caminar rápido), por lo menos tres veces por semana durante 30 minutos para fortalecer el corazón.
Salir en bici regularmente, y pedalear a una intensidad adecuada, fortalece tu sistema cardiovascular, disminuyendo tu frecuencia cardíaca en reposo y aumentando la cantidad de sangre que el corazón expulsa en cada latido. Además, montar en bicicleta reduce el riesgo de infarto, mejora la circulación sanguínea (previniendo la aparición de varices), hace bajar el colesterol LDL (el malo) y aumenta el colesterol HDL (el bueno).
Al igual que la natación, el ciclismo es un deporte de bajo impacto, ya que la bici carga con tu peso y alivia la carga en las articulaciones. Por ello es un deporte recomendado para las personas con sobrepeso. Además, el movimiento continuo del pedaleo fortalece los músculos de las piernas sin el impacto que tienen otros deportes como correr.
Practicar deporte, incluido el ciclismo, libera endorfinas, unas sustancias químicas producidas por el cerebro que generan un efecto similar a los opiáceos (pero sin sus contraindicaciones negativas). Las endorfinas generadas por la práctica deportiva producen efectos analgésicos (reducen la sensación de dolor), ansiolíticos (anulan las sensaciones negativas) y una sensación general de bienestar y euforia.
Los resultados sugieren que el entrenamiento físico de las extremidades inferiores de intensidad moderada mejora la función vasodilatadora del endotelio microvascular en pacientes con venas varicosas posquirúrgicas (1), datos muy similares obtenidos en otro estudio supervisado con respecto a la mejora de la reactividad microvascular cutánea de las extremidades inferiores en adultos con ulceración venosa de la pierna.
Durante la marcha, particularmente con la compresión de los colectores venosos de los músculos plantares y de la pantorrilla, como ocurre con la flexión y estiramiento plantar, se activan la VMV y la SIP, aumentando el retorno venoso y principalmente la reabsorción de líquidos, reduciendo así el edema.
Siendo el ejercicio físico una herramienta adicional efectiva y patogenéticamente sólida para el tratamiento de los sujetos que presentan esta patología en el tratamiento de las varices.
En definitiva, no hay evidencia suficiente para indicar o contraindicar ejercicios terapéuticos o de fuerza para mejorar la calidad de vida, el dolor y la funcionalidad en sujetos con venas varicosas.
Actividades como correr o pedalear durante horas generan una carga constante sobre las extremidades inferiores.
La mejor herramienta frente a las várices es la prevención activa y constante.
Las medias deportivas de compresión mejoran el retorno venoso, reducen el impacto muscular y previenen la formación de edemas.
Una buena hidratación mejora la viscosidad de la sangre, facilita la circulación y previene la aparición de calambres.
Acostarte con las piernas sobre una almohada o contra la pared por 15-20 minutos después de entrenar ayuda al drenaje linfático y venoso.
Una dieta rica en flavonoides y antioxidantes refuerza la pared de los vasos sanguíneos.
Si tienes predisposición genética, antecedentes familiares o ya has notado varices visibles, acude a un especialista.
Contraindicaciones y precauciones
Por el contrario, según los doctores, no es aconsejable realizar deportes como step, baloncesto o tenis.
Usar TENS en las pantorrillas puede aliviar calambres y sobrecargas al reducir la sensación de dolor, pero hay que tener cuidado si hay varices. No debe colocarse sobre zonas inflamadas o doloridas y siempre es mejor consultar con un especialista antes de usarlo.
El jacuzzi no es recomendable para personas con várices, ya que el calor dilata las venas y puede aumentar la pesadez, la hinchazón y el dolor en las piernas, además de dificultar el retorno venoso. Como alternativa, se recomiendan duchas tibias o de contraste, elevar las piernas, usar medias de compresión bajo indicación médica y realizar ejercicio suave como caminar o nadar.
Practicar deportes de resistencia no te hace inmune a los problemas de circulación, especialmente si existe una predisposición genética o se descuidan ciertos hábitos.
Muchos corredores también trabajan de pie o sentados durante horas.
Las varices suelen considerarse, en muchos casos, un problema estético o de molestias leves. Sin embargo, en ciertas circunstancias, pueden derivar en complicaciones que requieren atención médica urgente.
En casos menos comunes: riesgo de trombosis venosa profunda (DVT), con síntomas como dolor fuerte, calor, enrojecimiento y aumento brusco de volumen de la pierna.
El principal problema de las varices es que las válvulas venosas se debilitan o no funcionan bien, lo que hace que la sangre “se estanque” y genere más presión en las venas. Cuando no se tratan, pueden evolucionar hacia insuficiencia venosa crónica, con piel alterada, edema, endurecimiento del tejido y úlceras.
Tabla 1. Prevalencia de las varices
| Estudio | Incidencia anual (mujeres) | Incidencia anual (hombres) |
|---|---|---|
| Estudio Framingham (2000) | 2,6% | 1,9% |
| Estudio Bonn Vein (2002) | 4% de los pacientes con IVC establecida progresan a un estadio superior en la clasificación CEAP | |
Como indicadores se les mantuvo sentados alrededor de 15 minutos antes de iniciar el protocolo de estudio.
Tratamientos y medidas complementarias
Las medias de compresión para varices son prendas elásticas diseñadas para mejorar la circulación sanguínea en las piernas y aliviar los síntomas asociados con las varices, como dolor, pesadez, hinchazón o sensación de cansancio. A diferencia de las medias normales, estas ejercen una presión graduada: comprimen más en la zona del tobillo y disminuyen la presión a medida que suben por la pierna.
El tratamiento de la insuficiencia venosa periférica se basa principalmente en mejorar el retorno venoso y aliviar los síntomas, como la pesadez, el dolor o la hinchazón en las piernas. En casos más avanzados o cuando los síntomas persisten, el especialista puede recomendar medicación venotónica o valorar tratamientos médicos específicos, como la escleroterapia o técnicas mínimamente invasivas.
La fisioterapia puede ser útil para aliviar síntomas asociados con las varices y mejorar la circulación sanguínea en las piernas, aunque no sustituye un tratamiento médico cuando las varices son severas. Los fisioterapeutas emplean técnicas como ejercicio terapéutico específico, drenaje linfático, presoterapia, masajes circulatorios y programas de movimiento adaptados para favorecer el retorno venoso, reducir la pesadez y disminuir la hinchazón.
Varices: La presoterapia suele ser una ayuda en su tratamiento, al igual que de cara a prevenirlas, ya que, se favorece la circulación sanguínea de retorno. Salvando las distancias, por la percepción y técnica de la presoterapia, sería lo más parecido a tener un masajista al llegar a casa.
Por último, los tratamientos contra las varices más agresivos incluyen el tratamiento con láser externo, la escleroterapia con inyección, las intervenciones endovenosas y la cirugía.
El tratamiento conservador que hay actualmente para el tratamiento de la insuficiencia venosa crónica, se basa en intentar contrarrestar los factores de riesgo comentados anteriormente, en aplicar medidas físico posturales como es la elevación de las piernas, el drenaje linfático y la hidroterapia.
La actividad física como andar entre 1-2 horas diarias y por supuesto otros deportes como son la natación, el ciclismo por que activan la región gemelar y así activar el bombeo muscular.
