Si hay una marca que ha sabido como ninguna otra conseguir con una plataforma común una larga y parece que interminable lista de versiones, esta es sin duda alguna Ducati. Mejor dicho, deberíamos decir que ha sido su familia Scrambler. Una familia que quiere tener su propia identidad y que lo ha conseguido a base de imaginación. Tanto a nivel de concepto como de diseño, sinceramente creo que la familia Scrambler ha sido un soplo de aire fresco en la industria de la moto.

Y no puedo negar que me siguen sorprendiendo con versiones como esta 1100 Sport Pro que entre las Sport viene ser como el tope de gama. Una gama que en el caso de las 1100, esta Sport es la más deportiva de entre las Pro. Evidentemente ahora todas son Euro 5 y también conviene refrescar que esta nueva homologación no afecta exclusivamente a temas contaminantes, sino a otros aspectos en los que destaca la rumorosidad mecánica entre otras cosas.
Viendo esta hechizante Sport Pro podríamos pensar que montando unas suspensiones del nivel de las Öhlins y modificando cuatro detalles, ya tenemos lista una nueva versión y punto. Pero no estoy de acuerdo con esta afirmación porque desde mi punto de vista esta Sport Pro estéticamente marca la diferencia, y conceptualmente también.
Diseño y Estilo
No deja de sorprender el hecho de que a pesar de su manillar ancho y plano monte unos neumáticos esculpidos (Pirelli MT 60) que, por cierto, encajan bien a nivel de estética y que me gustaron en seco y, lo que es más difícil, también en mojado. Sus grafismos, con ese depósito de combustible y sus características placas laterales en negro y en este caso con un 1100 muy visible (brillo sobre mate…), combinan con acierto con detalles como la cruz del faro delantero inspirada en las primeras motos tipo Scrambler de la historia de los años 70. Esta nueva óptica combina ese diseño retro con su sistema DRL (Daytime Running Light) de diodos led.
Vemos más negro en el subchasis, embellecedores (protectores) del radiador de aceite, retrovisores, propulsor o basculante, pero acertadamente combinados (desde mi punto de vista…) con el dorado sutil de las llantas o la siempre impresionante horquilla invertida de Öhlins en este caso con barras de 48 mm de diámetro. A todo esto, el escape tipo Scrambler monta un catalizador más grande -por la Euro 5- y los silenciadores se han colocado superpuestos.
Otro detalle que me ha gustado es el siempre complicado (¡maldita normativa!) soporte para la placa de matrícula y también es un acierto estéticamente el cuadro de instrumentos minimalista, aunque hay que decir que su información es muy justita.
Motor y Rendimiento
Desde luego en Ducati le han sabido sacar el rendimiento a muchas de sus versiones bicilíndricas gracias a un profundo trabajo de puesta al día. En esta ocasión, el bicilíndrico refrigerado por aire de dos válvulas corresponde al que montaban las Monster pero se ha actualizado para poder superar la Euro 5. Lógicamente conserva su sistema de distribución desmodrómico por correas. Exteriormente vemos las tapas mecanizadas pero, además, se ha aligerado con las tapas de embrague y alternador en aluminio. A nivel de electrónica está a la última gracias al sistema del acelerador electrónico, que le permite disponer de tres modos de conducción y una plataforma inercial con ABS en curva y control de tracción.
Este tiene cuatro niveles de intervención y es desconectable. En las curvas de potencia notamos menos alegría en la parte alta con el modo City, lógicamente. Lo cierto es que es un motor que me sigue cautivando y que se adapta bien a esta versión Scrambler. Tiene unos medios muy poderosos que te permiten una conducción fluida entre curva y curva y recupera bien prácticamente desde las 2.000 rpm.
Su posición de conducción es poco habitual pero que me sorprendiera no significa que no me gustara. No es esta una moto, ni por concepto ni por estilo, en la que el piloto quede muy integrado sino que, en lugar de formar parte del conjunto, uno va sentado en una moto (calurosa, por cierto) sobre la que te llegan muchas sensaciones al poco de rodar con ella. El manillar es una extraña combinación entre uno bajo y otro plano con reminiscencias de café racer, que no llega a cargar mucho el peso sobre el tren delantero, lo que junto a unas estriberas que dejan las piernas razonablemente flexionadas, me hizo sentirme cómodo.
Siempre apoyados por un propulsor muy generoso en medios (insisto), la parte ciclo transmite una enorme confianza gracias a su geometría y al buen trabajo de las suspensiones de Öhlins. Unas suspensiones que delante son regulables en tres vías y detrás en precarga y extensión. Detrás, el monoamortiguador que va anclado directamente al basculante (sin bieletas) me pareció un poco duro, aunque tengo que reconocer que no tuvimos mucho tiempo, y sí algo de lluvia, en una toma de contacto express.
Pero la horquilla invertida de Öhlins me encantó y le da a esta versión un “plus” que vale la pena descubrir. En conjunto se comporta con naturalidad y a su vez con firmeza y transmite confianza tanto en curvas rápidas con asfalto bueno, como en zonas más reviradas incluso con pisos irregulares. La frenada es buena, potente y dosificable delante y en este sentido creo que se ha mejorado el tacto (¿regulando el caudal?) más agresivo que recuerdo en algunas versiones que montaban las pinzas monobloc M4.32 firmadas por Brembo.
La verdad es que en una conducción deportiva a nivel de parte ciclo esta Scrambler es muy placentera, transmite mucha confianza en las frenadas fuertes y aguanta el tipo en cualquier situación. No me hubiese importado tener un motor más potente con un punto más excitante, pero insisto en que a pesar de no tener mucho “punch” es agradable, invita a una conducción fluida y creo que gustará a un amplio número de usuarios.
Claro que no será muy amplio si tenemos en cuenta que cuesta 15.790 €. Pero si te convence su estilo, estética y personalidad, hay una versión por 2.000 € menos. Dejará de ser la Scrambler más exclusiva, pero sin ninguna duda también te transmitirá las sensaciones de un estilo de moto que nación en el 2015 y que ha venido para quedarse.
La familia Ducati Scrambler es divertida, ligera, radiante y llena de alegría de vivir. Es una invitación a rodar... sólo a rodar, a divertirse en una moto que siempre parece decir "¡mola! ". Las 1100 son un poco más serias, casi más adultas. ¿Reservada para pilotos, profesionales de la industria o comerciantes de arte al por mayor? No, para los que quieren una Scrambler aún más asertiva. La 1100 Pro reenfoca su interpretación del concepto con una migración de los escapes. Aquí, se superponen en el lado derecho del asiento. Puede que no sea mucho, pero es mucho más llamativo.
La parte trasera es donde este modelo realmente destaca. Ya no está obstaculizada por un soporte de matrícula largo como un brazo. Sólo quedan el faro, los intermitentes y un apéndice del guardabarros.
Las grandes Scrambler montan el antiguo Desmo de 1079 cc, que ha sabido resistir el paso del tiempo. Las normas la han castrado, obligándola a renunciar a gran parte de su antiguo ardor. Pero nos encanta por su carácter, sus dos válvulas por cilindro, su pureza y su autenticidad. El fabricante ha conseguido validarlo para la Euro5 sin perder un ápice de potencia. Con 86 CV, es ligeramente más potente que el 800.
Como PRO, la Scrambler 1100 ha tomado principalmente decisiones cosméticas. Los tubos de la horquilla, el bastidor trasero, las placas de los guardabarros delanteros y las tapas de los cilindros maestros están anodizados en negro. Bajo su aspecto más distinguido, la Scrambler 1100 Pro conserva las mismas configuraciones técnicas y electrónicas que el modelo base. Un bastidor tubular de acero enrejado aloja un amortiguador Kayaba con precarga y rebote regulables. En la parte delantera, las horquillas invertidas de 45mm (bonito diámetro) se pueden ajustar en todas las direcciones. Los discos de 320 mm están sujetos por pinzas Brembo M4.32 de 4 pistones. La parte trasera es menos exigente, con un disco de 245 mm con un solo pistón.
A pesar de que la moto es fuerte y clara en sus credenciales neo-retro, con una cierta simplicidad y un enfoque en el placer de conducir, también está diseñada con la seguridad en mente, con una infusión de software. Dispone de un sistema de control de tracción de 4 niveles. En cuanto al estado de ánimo, depende de uno de los 3 modos de conducción: Active, Journey o City.
Ducati ha añadido otro miembro a su familia "Dark". El planteamiento es sencillo: apostar por el negro mate, sacrificar los colores, ofrecer lo esencial y mantener el precio bajo. Con las grandes Scrambler llega la vieja Desmo de 1079cc, que ha conseguido sobrevivir a los tiempos. Las normas la han castrado, obligándola a renunciar a gran parte de su antiguo ardor. Pero nos encanta por su carácter, sus dos válvulas por cilindro, su pureza y su autenticidad. El fabricante ha conseguido validarlo para la Euro5, sin perder un ápice de su potencia. Con 86 CV, es ligeramente más potente que el 800.
Bajo su aspecto más distinguido, la Scrambler 1100 Dark conserva las mismas configuraciones técnicas y electrónicas que la antigua Pro. Un bastidor tubular de acero enrejado ancla un amortiguador Kayaba regulable en precarga y rebote. En la parte delantera, las horquillas invertidas de 45mm (bonito diámetro) se pueden ajustar en todas las direcciones. Los discos de 320 mm están sujetos por pinzas Brembo M4.32 de 4 pistones. La parte trasera es menos exigente, con un disco de 245 mm con un solo pistón.
A pesar de que la moto es fuerte y clara en sus credenciales neo-retro, con una cierta simplicidad y un enfoque en el placer de conducción, también está diseñada con la seguridad en mente, con una infusión de software. Un sistema de control de tracción de 4 etapas se encarga de la vigilancia. En cuanto al estado de ánimo, depende de uno de los 3 modos de conducción: Active, Journey o City. Mismo contenido, mismo contenedor, menos colores, más barato: la ecuación es sencilla. La Scrambler 1100 Pro Dark completa la familia, al tiempo que busca atraer a un público algo más amplio o indeciso.
Poco a poco la gama Scrambler sigue creciendo, y en esta ocasión lo hace con la última incorporación y al mismo tiempo la mayor de las hermanas. El espíritu "Land of Joy" se zambuye en la más esperada de las Scrambler, la más potente de todas las neo-retro italianas para todos aquellos que reclamaban motor con más entrega. La iluminación vuelve a ser un sello distintivo de las Scrambler, con un faro delantero con tecnología LED y luz diurna en forma de anillo que le da un aspecto moderno.
En el subchasis trasero de aluminio se integra una pequeña pieza pintada a juego que divide la línea del asiento plano (diferente en cada versión) y de un nuevo conjunto de escape 2-1-2 con salida elevada. El chasis sigue siendo un multitubular de acero pintado en negro a juego con el motor, pero no es el mismo que el montado en la versión de 800. En la Scrambler 1100 las suspensiones son Marzocchi delante y Kayaba detrás, que sujetan unas llantas de aleación de 10 radios. Por último la Scrambler 1100 Sport equipa los componentes de mayor calidad y una decoración específica con aire café racer que le sienta maravillosamente bien.
En todos los casos los frenos recurren en esta ocasión a un equipo de frenos Brembo con discos de 320 milímetros mordidos por pinzas Brembo Monobloc M4.32 con la adición del sistema antibloqueo en curva con plataforma de medición inercial.
Ya había una Ducati Scrambler 1100 Sport en el catálogo de los italianos la temporada pasada, y éste es el modelo que ha servido e base. La nueva versión, realmente en cuanto a su arquitectura general no plantea grandes diferencias con ella. Una modificación que también se aprecia al primer golpe de vista es el cambio realizado en el sistema de escape, ya que la ubicación de los silenciadores ha variado.
Ambas versiones de la Ducati Srambler 1100 Pro incorporan un motor con acelerador electrónico, tres modos de potencia en el motor, control de tracción, cárteres aligerados, tapas de embrague y alternador de aluminio y tapas de distribución mecanizadas. En el caso de la Ducati Scrambler 1100 Sport Pro, el color negro es la esencia de su decoración, ya que salvo algunas piezas metálicas como los discos de freno, o el sistema de escape, prácticamente todo ha sido pintado de este color.
En carreteras en buen estado, con cualquier tipo de curvas, puedes aprovechar el motor y su facilidad para salir desde regímenes medios. El equipo de frenos es también sobresaliente con sus dos discos delanteros y la horquilla aguanta las frenadas más intensas. La agilidad tradicional de lasDucati Scrambler se mantiene, y la Ducati Scrambler 1100 Sport Pro es una moto perfecta para combinar todo tipo de situaciones.
Con una velocidad máxima real de 205 km/h y una aceleración en los 400 m de 12,6 s, a los que llega a 168 km/h, la Ducati Scrambler 1100 Sport Pro es una moto realmente rápida, más si se tiene en cuenta su orientación como moto válida para todo que queda patente con el taco de sus neumáticos y su posición de conducción.
Redescubramos el gusto por el deporte. Dejemos que el cuero rechine contra el viento. Encontremos la esencia de una conducción entre bulevares, reviradas costeras y horquillas de montaña. Olvídate del mundo de las hiperdeportivas y descubre la Scrambler 1100 Sport PRO, una máquina a la que no le importan los tiempos por vuelta ni los deslizadores. Esta Scrambler es la más rigurosa del grupo. La que quiere sacar el máximo partido. Por eso tiene suspensión Öhlins. Con su horquilla invertida de 48 mm totalmente ajustable, su amortiguador lateral regulable en precarga/rebote y su "tacto de carretera" sueco, la conducción promete ser tensa, sensible y juguetona, sin derrames tormentosos.
Para eso, necesitas un motor salvaje. No aquí, no para la Scrambler. El bloque motor es de otra época, y produce unos razonables 86 CV. Las diferencias entre la Pro y la Sport Pro radican en la suspensión, el manillar más bajo, el asiento y la combinación de colores más profunda y taciturna. Podrías pensar que en realidad se trata de una 1100 Sport que simplemente se beneficia de una nueva combinación de colores. la Pro Sport hace frente a su bicilíndrico dizigótico con escapes laterales, un soporte de matrícula desplazado, retrovisores montados en el manillar y un bicilíndrico con sello Euro5. Es más probable encontrarlo en las zonas más bonitas de la ciudad que a la sombra de un árbol.
Un poco más cara que una R 1250 R y un poco menos que una Tuono V4 1100.
Ducati Scrambler 1100 Special - Prueba, opinión y detalles - Motofan
Ducati Scrambler 1100 SP en Diferentes Entornos
- Ciudad: Por carácter se mueve bien entre el tráfico urbano a pesar de que es un poco ancha y de que no es excesivamente digamos, “práctica”.
- Carretera: Muy divertida con una posición de conducción semi deportiva, un motor agradecido y una parte ciclo sobresaliente. Recomendable.
- Autopista: Por posición de conducción no es la moto ideal y el pasajero tiene poco espacio, pero es el precio que hay que pagar por este estilo de motos.
Lo que Más Nos Gusta y Lo que Menos
- Solo +: El encanto de esta versión de la Scrambler es su punto exclusivo tanto en parado como en marcha donde el tacto del motor y sus suspensiones marcan la diferencia.
- Solo -: El cuadro de instrumentos es pequeño y simple. Con algo más potencia, se ganarían sensaciones.
Ficha Técnica Ducati Scrambler 1100 Dark PRO 2022-2024
| Motor y Transmisión | Detalles |
|---|---|
| Cilindrada Exacta | 1.079 cc |
| Alimentación | Inyección electrónica con cuerpo de 55 mm |
| Diámetro por Carrera | 98 mm x 71 mm |
| Potencia Máxima Declarada | 86 CV (63,25 kW) a 7.500 rpm |
| Par Máximo Declarado | 88 Nm a 4.750 rpm |
| Combustible | Gasolina sin plomo 95 |
| Normativa Anticontaminación | Euro5 |
| Transmisión Primaria | Engranajes de dientes rectos |
| Transmisión Secundaria | Cadena |
| Embrague | Multidisco húmedo con sistema anti-rebote |