La película "Diarios de Motocicleta", dirigida por el brasileño Walter Salles, retrata el viaje que realizó Ernesto "Che" Guevara junto a su amigo Alberto Granado a través de Sudamérica en 1951. Este viaje, que comenzó como una aventura juvenil, se convirtió en una experiencia transformadora que despertó en Guevara una profunda conciencia social y política. La película, protagonizada por el mexicano Gael García Bernal, encarna a Guevara en su juventud.

Afiche de la película "Diarios de Motocicleta"
El Viaje en "La Poderosa II"
El nombre de la agencia "La Poderosa Tours" recuerda el nombre con que fue bautizada la moto en la que el Che, junto a su amigo y compañero de la Facultad de Medicina Alberto Granado, pretendía recorrer Sudamérica a partir de 1951. En todo caso La Poderosa II (la número uno era una bicicleta), una vieja motocicleta británica Norton 500 de 1939, del viaje Guevara-Granado, quedó pronto en el camino. Tal como fue retratado en los escritos del Che y en la película del brasileño Walter Salles Diarios de Motocicleta (en la que el mexicano Gael García Bernal encarna a Guevara) a duras penas la moto pudo cruzar la cordillera desde Argentina a Chile. El aparato se transformó en un problema y quedó en algún lugar de Chile convertida en chatarra. Así, el ejemplar que se muestra en el museo dedicado al Che en Alta Gracia, en Córdoba, Argentina, no es la original.
El primer viaje importante del Che tuvo lugar durante 1950, cuando recorrió extensamente toda Argentina. Por primera vez presenció la enorme división social existente en el país. Evidentemente ya había visto la pobreza antes, en Buenos Aires, pero era la primera vez que veía el carácter dual de gran parte de Suramérica. Buenos Aires era una de las ciudades más europeas del Suramérica y esto se refleja en su cultura y estilo de vida.
El Despertar de una Conciencia Social
Mucho de lo que vio en los hospitales que visitó y entre lo más oprimido de la pobreza rural con la que contactó se contemplaba a través de los ojos de un aspirante a médico. El primer viaje internacional del Che tuvo lugar en 1952 y el segundo durante 1953-4.

Ernesto "Che" Guevara
Cuando acampaban en el puerto chileno de Valparaíso, al Che se le requirió para que utilizara sus habilidades médicas para intentar ayudar a una mujer de edad avanzada que se estaba muriendo por problemas de corazón y asma crónicos. Poco podía hacer, pero la experiencia de intentar aplicarle un tratamiento rodeado de pobreza dejó, evidentemente, su huella. Posteriormente escribía: “Allí, ante los momentos finales de gente cuyo horizonte más lejano es siempre mañana, uno ve la tragedia que envuelve las vidas del proletariado por todo el mundo; en aquellos ojos agonizantes existe una disculpa sumisa y también, frecuentemente, una súplica desesperada de consuelo que se pierde en el vacío, al igual que su cuerpo pronto se perderá en la magnitud de la miseria que nos rodea.
Incapaces de conseguir un barco que los llevara a Isla Oriental, como pretendían, el Che y su compañero se dirigieron al norte, llegando finalmente a Chuquicamata, la mina de fundición de cobre al aire libre más grande del mundo. La propiedad norteamericana de las minas de “Chuqui” era un símbolo de la dominación “gringa” imperialista de Chile. Fue aquí donde el Che y Alberto se toparon con la cruda realidad de la lucha de clases. El Che y Alberto consiguieron entrar en la mina donde se estaba preparando una huelga general.
El Legado del Che Guevara
Treinta años después de su ejecución el nombre del Che Guevara sigue vivo por toda América Latina y más allá de sus fronteras. En el treinta aniversario de su ejecución es legítimo que los revolucionarios saluden las cualidades del Che como símbolo de lucha contra la opresión y reconozcan el papel heroico que jugó en la Revolución Cubana de 1959.
Se opuso de forma implacable a la explotación capitalista y luchó contra ella. Se vio atraído por el socialismo fundamentalmente como resultado de sus propias experiencias, motivado por el anhelo de ver su victoria en todo el mundo. Al principio miró a la URSS y a la Europa del Este como sociedades socialistas alternativas. Esto lo hizo desde “una distancia”. Comprometido a la vida de un revolucionario en la mitad de su veintena, la lucha por la revolución internacional habría de costarle la vida a la edad de 39 años.
El Che fue ejecutado por aquellos que estaban resueltos a defender a los ricos y poderosos. Su imagen perdura como un símbolo de lucha contra la opresión. Ahora que han estallado protestas contra las políticas ‘neo-liberales’ y el mercado en Latinoamérica, aún es corriente encontrar pintadas de jóvenes en las paredes donde puede leerse “El Che Vive”. Para conmemorar el aniversario de su ejecución, todos los que luchan contra la explotación capitalista a nivel internacional deberían aprender importantes lecciones de sus ideas y experiencias para conseguir la victoria que él deseó: la socialista.
Pasaje de Ernesto Guevara y Alberto Granado por La Pastera en su moto "la Poderosa II"
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