Diarios de Motocicleta: Un Viaje Transformador a Través de América Latina

En 1952, dos jóvenes argentinos, Ernesto Guevara y Alberto Granado, se embarcan en un viaje por carretera con el objetivo de descubrir la verdadera esencia de América Latina. Este recorrido no solo sería una aventura, sino también un viaje iniciático que transformaría sus vidas y perspectivas.

Cartel de la película "Diarios de Motocicleta"

Los Protagonistas

Ernesto Guevara, un joven estudiante de medicina de 23 años, especializado en leprología, y Alberto Granado, un bioquímico de 29 años, dejan atrás el entorno familiar de Buenos Aires. Imbuidos de un espíritu aventurero, parten en una desvencijada motocicleta Norton de 500 cc del año 1939, a la que cariñosamente llaman "La Poderosa".

El Viaje

El 4 de enero de 1952, comienza esta gran aventura con la intención de recorrer 8.000 km en cuatro meses, desde Buenos Aires hasta Venezuela por tierra. Guevara describe el plan como una improvisación, con el objetivo de explorar el continente latinoamericano que solo conocen por los libros.

Inicialmente, los dos protagonistas abandonan Buenos Aires en dirección sur, transitando por carreteras rectas y poco concurridas, entre pasturas y cañaverales. Los impulsa el afán aventurero y las ganas de pasarlo bien. Mientras recorren la Pampa, su única compañía son los gauchos y las vacas, enmarcados por alguna estancia que se levanta solitaria a lo lejos. Sin embargo, la travesía pronto se convierte en un desafío constante.

La travesía está llena de contratiempos:

  • La moto se avería en numerosas ocasiones.
  • Se ven obligados a continuar haciendo autostop.
  • Atraviesan paisajes diversos, desde la Pampa hasta la cordillera de los Andes.

A medida que avanzan, entran en contacto con una Latinoamérica diferente, reflejada en las personas que encuentran en su camino. Este contacto directo con la realidad de la región provoca un cambio profundo en sus perspectivas.

Ernesto "Che" Guevara durante su juventud.

Encuentros y Reflexiones

A lo largo del viaje, Ernesto y Alberto se enfrentan a diversas realidades sociales y económicas que los marcan profundamente:

  • Mineros explotados: En la desolación pedregosa de las minas, descubren la misérrima existencia de los mineros, campesinos expulsados de sus cultivos y explotados por grandes empresas.
  • Comunidades indígenas desposeídas: En Cuzco, conviven con una población quechua iletrada y desposeída, sin expectativas culturales, políticas ni sociales.
  • Leprosos olvidados: En un lazareto en plena Amazonia peruana, colaboran como voluntarios atendiendo a los leprosos, lo que les lleva a cuestionar el valor del progreso tal y como lo definen ciertos sistemas económicos.

Su ruta los lleva hasta las alturas de Machu Picchu, donde las majestuosas ruinas y la extraordinaria presencia de la herencia Inca ejercen un profundo efecto sobre ambos. Ante su arquitectura, Ernesto reflexiona: “Los incas atesoraban el conocimiento, pero los invasores españoles tenían la pólvora”.

El cambio en sus perspectivas parece encontrar reflejo en la variedad de la geografía por la que transitan.

En las notas que escribió sobre su aventura se deja entrever la personalidad del joven Che, su determinación y sus ansias de explorar el mundo, así como una incipiente conciencia social, todos ellos rasgos esenciales de la personalidad del célebre líder revolucionario.

Tabla resumen del viaje:

Día Kilómetro Lugar Acontecimiento
42 2.306 Chile Llegada tras cruzar el lago Frías.
53 - Valparaíso "La Poderosa" deja de funcionar.
89 6.932 Cuzco Convivencia con la población quechua.
156 10.223 Amazonia Peruana Llegada al lazareto de San Pablo.

Pero médico y revolucionario todavía conviven amistosamente en San Pablo, un lazareto en plena Amazonia peruana, adonde llegan después de 156 días y 10.223 km de viaje. Los dos jóvenes colaboran como voluntarios atendiendo a los leprosos. En su fiesta de despedida, Ernesto toma la palabra, habla de “una sola raza mestiza desde México hasta el estrecho de Magallanes”, y brinda por una América unida.

Es precisamente ese espíritu transformador lo que hoy más que nunca nos atrae. Para los jóvenes de ahora, como escribe Ángeles Diez en el prólogo, “este diario ha de ser leído como una promesa. La de un cambio cierto y necesario”.

El día 53 del viaje, La Poderosa exhala su último suspiro. ‘Descanse en paz’, la despiden sus pasajeros desconsolados. En Valparaíso, a orillas del océano Pacífico, reciben correspondencia y dinero de sus familiares. Este es otro mundo, uno donde los camioneros leen a Pablo Neruda. Los campesinos no entienden que viajen por gusto

En Valparaíso, a orillas del océano Pacífico, reciben correspondencia y dinero de sus familiares. Este es otro mundo, uno donde los camioneros leen a Pablo Neruda. Los campesinos no entienden que viajen por gusto.

El Regreso

Una balsa los lleva hasta Leticia, en la Amazonia colombiana. El 26 de julio de 1952 se separan en el aeropuerto de Caracas. Ernesto regresa a Buenos Aires para terminar sus estudios. Alberto permanece en Venezuela, donde encontró trabajo.

Este viaje no solo fue una aventura juvenil, sino un viaje iniciático en el que el joven estudiante de medicina de clase media y sin grandes inquietudes políticas poco a poco comienza a convertirse en un hombre dispuesto a cambiar el mundo.

El método, Goya 2006 a Mejor Guión Adaptado

Adaptación Cinematográfica

El cineasta brasileño Walter Salles dirigió esta película, inspirada en las crónicas escritas por los dos protagonistas: Notas de viaje, de Ernesto Che Guevara (Ediciones B, 2002); y Con el Che por Sudamérica, de Alberto Granado (Ed. Marea, 2018). Salles recorrió personalmente los pueblos y ciudades descritos en esos libros, conoció la ruta seguida por sus autores 50 años antes. Fruto de ese esfuerzo, la película muestra más de treinta emplazamientos.

Con Robert Redford y Paul Webster como productores ejecutivos, la película, localizada en bellos parajes de América del Sur, cuenta el viaje que dos jóvenes argentinos, Ernesto Guevara y Alberto Granado, emprenden por carretera desde Buenos Aires a Caracas, más de 12.000 kilómetros a lomos de una vieja Norton del 39.

En el film no paran de ocurrir cosas, continuamente, la sucesión de anécdotas y de personajes secundarios es frenética, propiciando dos horas muy entretenidas para el espectador. No analiza América, solo la muestra. Y, sobre todo, argumenta por qué el universitario bonaerense que emprendió un viaje de placer se transformó en alguien dispuesto a cambiar el mundo, a hacerlo más justo.

Intérpretes y técnicos hacen un buen trabajo en una película amena y bien contada, premio del público en el reciente festival de San Sebastián, que apela a ese cine de viajes y bellos paisajes, con aroma legendario, que tantos buenos ratos nos ha hecho pasar.

Salles renuncia a una lectura en clave de premonición política y opta decididamente por una road movie que usa los esquemas dramáticos y humorísticos del cine norteamericano para enganchar al espectador y meterle por los senderos de la forja de un héroe. Lo de la participación de Robert Redford como productor ejecutivo tiene su explicación: Salles obtuvo en 1996 la beca NHK de Sundance por su guión de Estación Central de Brasil.

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