Diarios de motocicleta de Ernesto "Che" Guevara: Notas sobre un viaje latinoamericano es un amado híbrido de novela, novela de viajes, comentario político y diario. Se hizo aún más famoso después de que se convirtió en una película popular en 2004 y llegó repetidamente a las listas de los más vendidos.
Aunque la obra apareció antes de los días políticos radicales de Guevara, muchas de sus creencias ideológicas se formaron durante este viaje y, por lo tanto, están presentes en el texto.
Vive el vibrante viaje de un joven Ernesto "Che" Guevara en Diarios de motocicleta, un animado relato de viajes que captura la esencia de sus aventuras formativas a lo largo de Sudamérica.
Ernesto Che Guevara, nacido el 14 de junio de 1928 en Rosario, Argentina, fue una figura seminal del siglo XX, conocido no solo como un líder revolucionario, sino también como un símbolo cultural icónico de la rebeldía y la justicia social.
Médico de formación, el viaje de Guevara a través de América del Sur a principios de la década de 1950 moldeó profundamente sus creencias políticas, despertando un profundo sentido de solidaridad con los oprimidos y encendiendo su compromiso con la lucha armada contra el imperialismo y la desigualdad.
Sus experiencias, vivamente documentadas en Diarios de motocicleta, narran sus travesías e interacciones con comunidades marginadas, ofreciendo una mirada personal y transformadora al paisaje sociopolítico de América Latina.

Ernesto Che Guevara
En las notas que escribió sobre su aventura se deja entrever la personalidad del joven Che, su determinación y sus ansias de explorar el mundo, así como una incipiente conciencia social, todos ellos rasgos esenciales de la personalidad del célebre líder revolucionario.
El Inicio de la Aventura
El 4 de enero de 1952, dos jóvenes argentinos emprenden una gran aventura, un enorme viaje: pretenden ir de Buenos Aires a Venezuela por tierra.
Guevara tenía veintitrés años cuando él y su amigo Alberto Granado decidieron hacer un viaje a América Latina. Salieron de Buenos Aires, Argentina en enero de 1952 en "La Poderosa" ("The Mighty"), un monocilíndrico Norton de 500 cc de 1939. Ya había hecho el largo viaje por Argentina en 1950 y se sentía preparado para la opción más larga que él y Granado decidieron tomar.
En palabras de Guevara: “El plan es recorrer 8.000 km en cuatro meses. El método, la improvisación. Objetivo, explorar el continente latinoamericano, que solo conocemos por los libros. Equipo, La Poderosa, una motocicleta Norton 500 del año 1939 que está rota y goteando”.
N. Granado es extrovertido, charlatán, buen bailarín, una persona generosa, el amigo calavera que nunca te falla. Guevara es contenido, reflexivo, ecuánime, pero tiene una limitación: su incapacidad para mentir. Cuando recaban su opinión, dice lo que piensa, de manera directa, brutal, sin paños calientes, aunque las consecuencias sean previsiblemente catastróficas.
Ambos comparten la fogosidad propia de la juventud: corren detrás de cualquier falda que se cruce en su camino.
Los dos protagonistas abandonan Buenos Aires en dirección sur por carreteras rectas, poco concurridas, entre pasturas y cañaverales. Los impulsa el afán aventurero, las ganas de pasarlo bien.
Mientras recorren la Pampa, su única compañía son los gauchos y las vacas, enmarcados por alguna estancia que se levanta solitaria a lo lejos. Ya en la montaña, las pistas devienen barrizales con surcos profundos, campos de minas donde La Poderosa tropieza una vez y otra.

Che Guevara en el rodaje de diarios de motocicleta
El día 42 del viaje, un trasbordador atraviesa el lago Frías y los desembarca en Chile. Acumulan 2.306 kilómetros. Las nubes cubren un paisaje montañoso con apariencia de acuarela china. Aparece la nieve. Al principio embellece, tiene su encanto, pero pronto se transforma en una fiera hambrienta. La Poderosa se asusta, deben empujarla puerto arriba en medio de la ventisca.
La ciudad de Temuco los recibe solícita, pero frunce el ceño al saber que se les acabó dinero. Aprenden a buscarse la vida: se personan en la redacción del diario local, que difunde la llegada de “dos eminentes leprólogos argentinos”. El recorte de prensa les abre puertas y comedores: son personalidades, no vagabundos.
El día 53 del viaje, La Poderosa exhala su último suspiro. ‘Descanse en paz’, la despiden sus pasajeros desconsolados.
En Valparaíso, a orillas del océano Pacífico, reciben correspondencia y dinero de sus familiares. Este es otro mundo, uno donde los camioneros leen a Pablo Neruda.
Terminaron pasando por Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Panamá y finalmente Miami, luego de lo cual Guevara regresó en un avión de carga a Argentina.
Encuentros y Reflexiones en el Camino
En aquella desolación pedregosa descubren la misérrima existencia de los mineros, campesinos expulsados de sus cultivos por latifundistas y ahora explotados por empresas como la Anaconda Minas Company. Gentes que se desplazan a pie, van de mina en mina en busca de trabajo para hoy. Son jornaleros, viven al día, y sufren los malos tratos de capataces y sicarios.
Los jóvenes siguen una marcha que se yergue y empina; ascienden la cordillera, remontan los Andes. Entran en Perú dentro de la cabina de un camión. Los tramos a pie, las pendientes resultan insufribles, arden los pulmones, falta oxígeno.
En Cuzco -día 89, km 6.932- conviven con una población quechua iletrada, que no entiende el castellano. Cuida el ganado, teje, masca coca... Son personas desposeídas, sin expectativas culturales, políticas ni sociales. Son los desprestigiados ‘pobres de la Tierra’.
Visitan Ollantaytambo y Machu Picchu, Ernesto reflexiona ante su arquitectura: “Los incas atesoraban el conocimiento, pero los invasores españoles tenían la pólvora”.
Pero médico y revolucionario todavía conviven amistosamente en San Pablo, un lazareto en plena Amazonia peruana, adonde llegan después de 156 días y 10.223 km de viaje. Los dos jóvenes colaboran como voluntarios atendiendo a los leprosos.
En su fiesta de despedida, Ernesto toma la palabra, habla de “una sola raza mestiza desde México hasta el estrecho de Magallanes”, y brinda por una América unida.
El Regreso y el Legado
Una balsa los lleva hasta Leticia, en la Amazonia colombiana. El 26 de julio de 1952 se separan en el aeropuerto de Caracas. Ernesto regresa a Buenos Aires para terminar sus estudios. Alberto permanece en Venezuela, donde encontró trabajo.
Este es mucho más que una aventura juvenil; se trata de un viaje iniciático en el que el joven estudiante de medicina de clase media y sin grandes inquietudes políticas poco a poco comienza a convertirse en un hombre dispuesto a cambiar el mundo. Es precisamente ese espíritu transformador lo que hoy más que nunca nos atrae.
Biografías de Película | Ernesto "Che" Guevara. Diarios de motocicleta
Adaptaciones y Relevancia
El cineasta brasileño Walter Salles dirigió esta película, inspirada en las crónicas escritas por los dos protagonistas: Notas de viaje, de Ernesto Che Guevara (Ediciones B, 2002); y Con el Che por Sudamérica, de Alberto Granado (Ed. Marea, 2018). Salles recorrió personalmente los pueblos y ciudades descritos en esos libros, conoció la ruta seguida por sus autores 50 años antes.
Fruto de ese esfuerzo, la película muestra más de treinta emplazamientos. En el film no paran de ocurrir cosas, continuamente, la sucesión de anécdotas y de personajes secundarios es frenética, propiciando dos horas muy entretenidas para el espectador. No analiza América, solo la muestra. Y, sobre todo, argumenta por qué el universitario bonaerense que emprendió un viaje de placer se transformó en alguien dispuesto a cambiar el mundo, a hacerlo más justo.
Los diarios se filtraron desde Bolivia poco después de la muerte de Guevara y se rumoreaba que los bolivianos los iban a vender al mejor postor. Sin embargo, los diarios terminaron en Cuba y se entregó una copia al público de forma gratuita.
En la década de 1980, la familia Guevara comenzó a trabajar con sus manuscritos inéditos y en 1993 preparó Diarios de motocicleta para su publicación. En 2003, el libro fue publicado por Ocean Press y el Centro de Investigación Che Guevara con un prólogo de la hija de Guevara, Aleida Guevara.
En 2005, Granado le contó a la BBC sobre su viaje, afirmando: "Lo más importante fue darme cuenta de que tenemos una sensibilidad común a las cosas que estaban mal e injustas" y "Me dio la impresión de que el Che se estaba despidiendo de la medicina institucional y se convierte en el médico del pueblo".
Temas Centrales en "Diarios de Motocicleta"
La narración sirve como una reflexión sobre dos vidas entrelazadas, que comparten sueños y aspiraciones similares, más que solo una historia de heroísmo o cinismo.
Formación de la Cosmovisión
Guevara ya tiene una comprensión de la historia de la conquista y colonización de América del Sur por parte de los españoles y su subsiguiente sometimiento por parte de Estados Unidos, pero en este viaje está afinando su visión del mundo. Explorando con Alberto las tierras de Argentina, Perú, Colombia y Chile, ve de primera mano lo que realmente experimentan los pobres. Él ve cómo se ganan la vida miserablemente, cómo son utilizados, cómo sus líderes se preocupan más por llenarse los bolsillos y cómo el "coloso del norte" solo se preocupa por usar a América del Sur y América Latina como un peón en una guerra fría. Al final del viaje, Guevara había adquirido una firme comprensión de su papel en la(s) revolución(es) venidera(s).
Aventura y Espontaneidad
Guevara y Alberto emprenden este viaje en un momento de espontaneidad, y ese espíritu de aventura permanece con ellos incluso cuando soportan el frío, el acoso policial, la falta de comida y un viaje incómodo. Se trata de dos jóvenes que quieren conocer mejor a su país ya sí mismos; son sinceros, abiertos y entusiasmados con las aventuras que les esperan. Juegan fútbol en las ruinas, persiguen chicas, escalan montañas y visitan una colonia de leprosos en medio de la jungla. Esta obra no es sólo una autobiografía, sino también una guía, y se distingue por el espíritu de escritura.
Fraternidad y Unidad Latinoamericana
La narración no solo explora la cercanía entre Guevara y Alberto - Guevara escribe conmovedoramente que cuando Alberto decidió quedarse en Venezuela, sintió que tenía su flanco expuesto - sino que también explora cómo Guevara ve a todo el Sur y América Latina como un "único mestizo raza". Cualquier división es arbitraria e inútil; tienen más en común que diferencias. Esto es parte del desarrollo político de Guevara porque no le interesa jugar por un país contra otro; más bien, ve la verdadera lucha en la lucha contra el imperialismo de los Estados Unidos.
Compasión ante el Sufrimiento
Guevara es a veces un joven inmaduro y fanfarrón, pero sobre todo un hombre con una profunda compasión por el sufrimiento de sus camaradas. No solo estudia medicina, sino que también se ocupa de la lepra, una enfermedad muy estigmatizada. Escribe sobre cómo él y Alberto pasan tiempo con la gente en las colonias de leprosos y cómo los tratan como personas, no como animales o marginados. Escribe sobre una anciana enferma con una familia cariñosa, sobre una pareja de mineros empobrecidos que no tienen ni una manta, sobre indios oprimidos y millones de personas que se han convertido en víctimas de policías y políticos. La pasión de Guevara por el pueblo y la revolución popular se manifiesta en este conjunto de diarios de viaje porque no puede ver el mundo de otra manera.
Alegría de Vivir a Pesar de las Dificultades
Cuando La Poderosa se estrella por última vez y la gente parte a pie, su viaje se vuelve arduo. Se enfrentan al clima frío, la falta de alimentos, la ausencia de garantías para pernoctar, los desiertos y los agotadores viajes en balsa, el acoso policial, el asma de Guevara y muchas otras dificultades. Sin embargo, los diarios de Guevara dan testimonio de una alegría especial que les ayuda a él ya Alberto a superar los momentos difíciles. Están agradecidos por cualquier ayuda que reciben y están felices de corresponder. Raramente se quejan, sino que muestran compasión por aquellos que están peor que ellos. Parecen estar muy felices de estar vivos, de tener la oportunidad de viajar y conectarse profundamente con la gente.
Hospitalidad y Altruismo
Guevara y Alberto no pueden satisfacer sus propias necesidades de comida, vivienda y viaje. Si bien a menudo trabajan para satisfacer estas necesidades, a menudo simplemente aprovechan la hospitalidad de las personas que conocen en el camino. Guardias civiles, comisarías, bomberos, familias, médicos y hospitales, capitanes de barcos y muchos otros ayudan en algún momento a los viajeros, demostrando un profundo sentido de hospitalidad y altruismo. Parecen entender que Guevara y Alberto están haciendo algo importante aquí, ya sea en medicina, política o cultura. La hospitalidad sudamericana se describe como casi ilimitada y absolutamente sincera.
Crítica al Colonialismo y la Conquista
Guevara escribe a menudo sobre el conflicto de clases, que se manifiesta en la lucha de los pobres y los enfermos. Lo hace de una manera que demuestra que conoce su historia: detalla cómo los exploradores y conquistadores españoles llegaron al sur y a América Latina y masacraron brutalmente las tierras y los indígenas para crear un lugar donde pudieran ser gobernantes soberanos. Menciona la difusión generalizada del catolicismo y sus intentos de erradicar la religión de los pueblos indígenas. Condena a los arqueólogos y museos occidentales por saquear lugares sagrados. Escribe sobre el vacío dejado por las potencias coloniales y cómo Estados Unidos en el siglo XX llenó ese vacío hasta cierto punto. Al final del texto, cuando Guevara arroja su sombrero metafórico al ruedo revolucionario, los lectores pueden entender por qué se sintió tan justificado.
La Relación entre el Che y Fidel Castro
Che Guevara es mejor conocido por Diarios de motocicleta y por su relación con el líder cubano Fidel Castro.
Guevara y Castro se conocieron en julio de 1955 cuando Castro se exilió a México después de un intento fallido de derrocar a Batista. Inmediatamente se cayeron bien y pasaron horas compartiendo sus ideales. En su diario, Guevara escribió: “Hablé con Fidel toda la noche. Y por la mañana me convertí en el médico de su nueva expedición”.
La periodista Georgia Ann Geyer escribió sobre esto de esta manera: "Era como Lenin y Trotsky, como Hitler y Goebbels, como Mao Zedong y Zhu De".
Después de dos años de guerra de guerrillas, en la que Castro, su hermano Raúl y Guevara lucharon codo a codo, Castro declaró la victoria de la Revolución Cubana en enero de 1959.
En 1962, después de la crisis de los misiles en Cuba, Guevara se sintió incómodo con el hecho de que Castro se acercara a la Unión Soviética. En 1964, Castro decidió mantener a Guevara fuera de Cuba nombrándolo embajador. Esto reflejó el creciente pragmatismo de Castro, que favorecía las ideas políticas sobre la amistad.
Uno de los biógrafos de Guevara, Jorge Castañeda, dijo sucintamente: “Fidel no envió al Che a la muerte en Bolivia. Simplemente dejó que la historia siguiera su curso”.
tags: #diarios #de #motocicleta #libro