El cine de Walter Salles (Río de Janeiro, Brasil, 1956) tiene mucho de memoria y de diseccionar esas venas abiertas de América Latina. Ahí están para atestiguarlo las monumentales ‘Estación Central de Brasil’ (1998), ‘Detrás del sol’ (2001) o ‘Diarios de motocicleta’ (2004).
En 1952, Ernesto Guevara de la Serna y su amigo Alberto Granado inician un viaje para recorrer la espina dorsal de América del sur. El plan es recorrer 8.000 kilómetros en cuatro meses. El método, la improvisación. Objetivo, explorar el continente latinoamericano, que sólo conocemos por los libros. Equipo, La Poderosa, una motocicleta Norton 500 del año 1939 que está rota y goteando.

Fotograma de la película "Diarios de Motocicleta"
El cineasta brasileño Walter Salles dirigió esta película, inspirada en las crónicas escritas por los dos protagonistas: Notas de viaje, de Ernesto Che Guevara (Ediciones B, 2002); y Con el Che por Sudamérica, de Alberto Granado (Ed. Marea, 2018). Salles recorrió personalmente los pueblos y ciudades descritos en esos libros, conoció la ruta seguida por sus autores 50 años antes. Fruto de ese esfuerzo, la película muestra más de treinta emplazamientos.
El viaje como transformación personal
En palabras de Guevara: “El plan es recorrer 8.000 km en cuatro meses. El método, la improvisación. Objetivo, explorar el continente latinoamericano, que solo conocemos por los libros. Equipo, La Poderosa, una motocicleta Norton 500 del año 1939 que está rota y goteando”.
El 4 de enero de 1952, dos jóvenes argentinos emprenden una gran aventura, un enorme viaje: pretenden ir de Buenos Aires a Venezuela por tierra. Empieza la aventura. Los dos protagonistas abandonan Buenos Aires en dirección sur por carreteras rectas, poco concurridas, entre pasturas y cañaverales.
Los impulsa el afán aventurero, las ganas de pasarlo bien. Mientras recorren la Pampa, su única compañía son los gauchos y las vacas, enmarcados por alguna estancia que se levanta solitaria a lo lejos. Ya en la montaña, las pistas devienen barrizales con surcos profundos, campos de minas donde La Poderosa tropieza una vez y otra.
El día 42 del viaje, un trasbordador atraviesa el lago Frías y los desembarca en Chile. Acumulan 2.306 kilómetros. Las nubes cubren un paisaje montañoso con apariencia de acuarela china. Aparece la nieve. Al principio embellece, tiene su encanto, pero pronto se transforma en una fiera hambrienta. La Poderosa se asusta, deben empujarla puerto arriba en medio de la ventisca. La ciudad de Temuco los recibe solícita, pero frunce el ceño al saber que se les acabó dinero. Aprenden a buscarse la vida: se personan en la redacción del diario local, que difunde la llegada de “dos eminentes leprólogos argentinos”. El recorte de prensa les abre puertas y comedores: son personalidades, no vagabundos.
El día 53 del viaje, La Poderosa exhala su último suspiro. ‘Descanse en paz’, la despiden sus pasajeros desconsolados. En Valparaíso, a orillas del océano Pacífico, reciben correspondencia y dinero de sus familiares. Este es otro mundo, uno donde los camioneros leen a Pablo Neruda. Los campesinos no entienden que viajen por gusto.
En aquella desolación pedregosa descubren la misérrima existencia de los mineros, campesinos expulsados de sus cultivos por latifundistas y ahora explotados por empresas como la Anaconda Minas Company. Gentes que se desplazan a pie, van de mina en mina en busca de trabajo para hoy. Son jornaleros, viven al día, y sufren los malos tratos de capataces y sicarios.
Los jóvenes siguen una marcha que se yergue y empina; ascienden la cordillera, remontan los Andes. Entran en Perú dentro de la cabina de un camión. Los tramos a pie, las pendientes resultan insufribles, arden los pulmones, falta oxígeno. En Cuzco -día 89, km 6.932- conviven con una población quechua iletrada, que no entiende el castellano. Cuida el ganado, teje, masca coca... Son personas desposeídas, sin expectativas culturales, políticas ni sociales. Son los desprestigiados ‘pobres de la Tierra’.
Visitan Ollantaytambo y Machu Picchu, Ernesto reflexiona ante su arquitectura: “Los incas atesoraban el conocimiento, pero los invasores españoles tenían la pólvora”. Pero médico y revolucionario todavía conviven amistosamente en San Pablo, un lazareto en plena Amazonia peruana, adonde llegan después de 156 días y 10.223 km de viaje.
Los dos jóvenes colaboran como voluntarios atendiendo a los leprosos. En su fiesta de despedida, Ernesto toma la palabra, habla de “una sola raza mestiza desde México hasta el estrecho de Magallanes”, y brinda por una América unida.
Una balsa los lleva hasta Leticia, en la Amazonia colombiana. El 26 de julio de 1952 se separan en el aeropuerto de Caracas. Ernesto regresa a Buenos Aires para terminar sus estudios. Alberto permanece en Venezuela, donde encontró trabajo.
En el film no paran de ocurrir cosas, continuamente, la sucesión de anécdotas y de personajes secundarios es frenética, propiciando dos horas muy entretenidas para el espectador. No analiza América, solo la muestra. Y, sobre todo, argumenta por qué el universitario bonaerense que emprendió un viaje de placer se transformó en alguien dispuesto a cambiar el mundo, a hacerlo más justo.

Póster promocional de la película "Diarios de Motocicleta"
El legado de Walter Salles
Walter Salles vuelve a dirigir un largometraje 12 años después de su última y discreta película de ficción: En la carretera (2012). Después de 12 años desde su último largometraje (el encargo envenenado de adaptar la mítica novela de Jack Kerouac ‘En la carretera’) ha rodado este hermoso retrato de una mujer y de sus cinco hijos, que se convierte en el de toda una generación en varios países del continente, víctimas de dictaduras militares en los años 70.
El cine brasileño quedó prácticamente paralizado durante cuatro años. Así que estuvimos escribiendo el guion con ayuda de Marcelo Paiva. Él es guionista de televisión y trabajamos con mucha proximidad y a la vez con mucha libertad, porque entiende perfectamente la diferencia entre literatura y cine.
La mayoría de mi cine tiene protagonistas femeninas, 'Estación Central de Brasil', 'Aún estoy aquí'... Quizás la historia reciente pueda ser mejor contada a través de esos personajes que no parecen ser las protagonistas pero que, en general, lo son. En eso coinciden los dos personajes en las dos películas, a través de ellas podemos entender lo que pasó en Brasil en los últimos años.
Precisamente Fernanda Montenegro, cuando rodábamos 'Estación Central de Brasil', me recordaba cada día que no tenemos manera de pasar por esto sin lo humano y lo existencial. En ese sentido veo con preocupación esa religión monoteísta del entretenimiento, pero por otro lado, también veo cine que habla con una vivacidad creativa muy particular.
Gael García Bernal confesó en una entrevista a Fotogramas que interpretar al Che Guevara en 'Diarios de motocicleta' había sido la gran experiencia de su vida. Gracias al cine descubrí que el mundo era mucho más amplio de lo que existía en la realidad de mi familia y con ese rodaje se multiplicó a la enésima potencia. Es una película en que lo que estábamos describiendo, la historia de dos jóvenes que estaban en contacto con una geografía física y humana que desconocían, y que hacían la elección de quedarse allí para siempre, lo estábamos viviendo igual porque América del Sur era todavía una última frontera. Fue un viaje real, una película físicamente muy dura pero emocionalmente muy generosa.
Como vengo del documental, la relación con la palpitación de la calle es muchas veces el punto de partida también de un trabajo de ficción.
En esa película estaba ya Fernanda Torres, protagonista de 'Aún estoy aquí'. Ahora has querido que su propia madre, la actriz Fernanda Montenegro, quien protagonizó 'Estación Central de Brasil', interprete a su personaje de mayor. Es un bonito homenaje a dos actrices que han sido importantes en tu carrera. ¿Has querido también homenajear a las mujeres y a las madres?
En tu cine es fundamental la idea de la memoria. Lo aprendí viendo el Nuevo Cine de Brasil y antes el neorrealismo italiano. Aprendí mucho de Carlos Saura, Ettore Scola o Dino Risi, viendo esas películas tan políticas con apariencia de comedia. Me encanta 'La escapada' porque no solo habla de los personajes sino de una identidad en movimiento de un país.
La primera película que hice, 'Tierra Extranjera' (1995), se estrenó en en Festival de San Sebastián, en la sección Zabaltegi, y estaba ambientada en el momento clave en que Brasil volvía a la democracia bajo el mandato del presidente Fernando Collor de Mello, con el que todo fue muy caótico. Empecé a registrar ese momento con urgencia, fue lo que suscitó esa primera película.
Totalmente igual. Gracias al cine descubrí que el mundo era mucho más amplio de lo que existía en la realidad de mi familia y con ese rodaje se multiplicó a la enésima potencia. Es una película en que lo que estábamos describiendo, la historia de dos jóvenes que estaban en contacto con una geografía física y humana que desconocían, y que hacían la elección de quedarse allí para siempre, lo estábamos viviendo igual porque América del Sur era todavía una última frontera. Fue un viaje real, una película físicamente muy dura pero emocionalmente muy generosa.
El VIAJE en MOTO Que Convirtió a Ernesto Guevara en el CHE - La Historia Real
La música como elemento narrativo
Para LOS DIARIOS DE MOTOCICLETA, el compositor Gustavo Santaolalla trabajó a contracorriente para componer temas fruto de la inspiración durante el rodaje. La música de On the Road se creó tan rápidamente, gracias a los jóvenes productores de MK2 Nathanaël Karmitz y Charles Gillibert, que no tuvimos tiempo de preparar la banda sonora con antelación, exceptuando una canción de Slim Gaillard. Así que Gustavo trabajó mientras rodábamos y editaba antes de ver las imágenes. Este proceso creó un intervalo entre la imagen y la música que encuentro más que interesante. La música deja de subrayar la imagen.
Cuando tienes el lujo de colaborar con alguien con el talento de Gustavo, ¡más vale que te aproveches de ello! En esta película, Gustavo trabajó con músicos brillantes como Charlie Haden y Brian Blade y las sesiones de grabación en Los Ángeles fueron realmente maravillosas.
Reconocimiento y premios
La película se estrenó en 2004 en la 52 edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. De hecho logró el Oscar a Mejor canción original aquel año, no exento de polémica. No conozco al 100% la historia, pero fue algo así como que los organizadores dijeron que Jorge Drexler no era lo suficientemente famoso para interpretar su brillante canción en el escenario y prefirieron que cantara Antonio Banderas, acompañado a la guitarra por Carlos Santana… todo muy loco. Cuando se alzó con la estatuilla, Drexler, en lugar de dar un discurso con los típicos agradecimientos, prefirió hacer esto: Click aquí para empezar a emocionarte.
Tabla de Premios y Nominaciones Destacadas:
| Premio | Categoría | Resultado |
|---|---|---|
| Premios Oscar | Mejor Canción Original | Ganador |
| Festival de Cine de San Sebastián | Sección Zabaltegi | Estreno |
tags: #diarios #de #motocicleta #film