Sin duda, Derbi es una de las casas motociclistas con más éxitos e historia en el panorama español. Desde sus numerosos Mundiales de Velocidad hasta no pocos modelos plenamente insertados en la memoria colectiva del país, la casa catalana ha sido todo un referente para el mundo de las dos ruedas con baja cilindrada.

Derbi Antorcha Special
Los Comienzos: De las Bicicletas a los Ciclomotores
A finales del siglo XIX, el medio de transporte más común era la bicicleta. Hoy, unos 130 años más tarde, la realidad es justo la inversa. No obstante, la herencia de la bicicleta sigue presente en todas y cada una de las motos, ya que éstas derivaron de las primeras al incorporar motores.
En ese sentido, la propia Derbi es un buen testimonio, ya que su nombre es un acrónimo de Derivados de Bicicletas. Pero vayamos al inicio de todo esto, ya que si 1949 puede parecer a muchos un momento pretérito ahora se nos hace necesario remontar el calendario hasta 1922. Fue entonces cuando el industrial catalán Simeón Rabasa Singa fundó un taller de bicicletas en Mollet del Vallés.
No obstante, Rabasa era más un taller de montaje que un fabricante, ya que hasta 1944 no se lanzó a la fabricación de sus propios cuadros. Algo que, curiosamente, fue el punto decisivo para que virase posteriormente hacia el mundo del motociclismo. Para empezar la explicación lo primer que debemos hacer es situarnos en la España de los años cuarenta.
Asolada por la destrucción derivada de la Guerra Civil y aún aislada en el plano internacional, el país experimenta los estragos de la autarquía. Un contexto donde el parque móvil se redujo en la misma medida que la capacidad de consumo de la población, siendo mayoritarios los pequeños vehículos con motor de moto.
En este sentido, Rabasa comenzó a proveer de cuadros a algunos fabricantes locales de ciclomotores, existiendo de aquellas pocas diferencias estructurales entre la base de una bicicleta y la de una moto. Gracias a ello, Simeón Rabasa poco a poco va madurando la idea de crear él mismo sus propios ingenios motorizados. Al fin y al cabo, ya contaba con años de experiencia como ensamblador.
Llegados a este punto, en 1949 abandona definitivamente el carácter subsidiario como fabricante de cuadros así como la propia fabricación de bicicletas. Primer paso de lo que va a ser la Derbi que todos conocemos, mutando en 1950 a Nacional Motor S.A bajo el nombre comercial ante prensa y público de Derbi.
La Derbi SRS: El Precursor
Un modelo al que algunos cronistas califican como “ la Derbi antes de Derbi “, siendo el punto de unión entre el pasado unido a los pedales y el futuro asociado al motor. Como principal dato a tener en cuenta, destaca cómo la Derbi SRS adoptó una horquilla telescópica en el eje delantero a modo de suspensión. Sin duda un hecho que ya establecía diferencias estructurales para con el simple cuadro de una bicicleta de la época.
Un monocilíndrico de dos tiempos con 48 centímetros cúbicos y 1,5 CV a 4.500 revoluciones por minuto. Respecto al cambio de marchas, en la Derbi SRS consistía en una palanca situada a la derecha del depósito con la capacidad de regular lar las dos relaciones disponibles. Todo ello para lograr una punta de 35 kilómetros por hora con un consumo de tan sólo litro y medio cada cien kilómetros.
La Década de los 60: El Despegue de Derbi
Para empezar, lo mejor será situarnos en 1960. Año en el que la marca lanza su popular 65. Un hecho que, entre otras cosas, se llevó por delante a sus turismo con 350 centímetros cúbicos. A partir de aquí, la nueva ley de ciclomotores aprobada en 1961 condicionaba los beneficios fiscales y legales de los mismos a no superar los 50 centímetros cúbicos.
En mayo de 1961 sale el decreto que establece lo que será un ciclomotor. A partir de ese momento, tendrán 49 cc y Derbi no se lo piensa y modifica el diseño de su 65 y lanza un nuevo modelo con esta cilindrada. Se vendieron más de un millón de unidades de aquellos ciclomotores, consagrando la marca como referente nacional de fabricación de motocicletas.
El Éxito Arrollador de la Derbi Antorcha
Llegados a este punto, en 1965 se presentaba la Derbi Antorcha. Sin duda, todo un éxito de ventas - contando todas sus variantes la cifra asciende hasta el medio millón de unidades - con capacidad de entrar por la puerta grande en la memoria colectiva. Y es que, en medio del auge de la construcción, la Antorcha fue una máquina fiable y económica a la hora de solucionar el transporte laboral a decenas de miles de obreros.
Con todo ello, Derbi se alzó como la opción popular a la hora de moverse sobre dos ruedas. Algo que, además, lograba ecos publicitarios gracias a los constantes éxitos cosechados por Ángel Nieto y sus Balas Rojas en el Mundial de Velocidad. Además de afianzarse entre quienes deseaban soluciones de movilidad para el día a día en la ciudad, los ciclomotores ganaban nuevas cuotas de mercado según la juventud disfrutaba de un mayor nivel de consumo.
La Derbi Antorcha fue uno de los ciclomotores de marchas más populares de la marca española Derbi. Nació en 1965 y estuvo en producción unos 15 años evolucionando en diferentes versiones. La primera versión de 1965 se denominaba Antorcha a secas y disponía de un motor 2 tiempos refrigerado por aire con tres velocidades.
En 1970 nace la Antorcha Super con mismo motor pero con leves cambios en su diseño y carrocería. Gracias a los éxitos consolidados por el piloto español Angel Nieto, Derbi aprovechó la ocasión para ir denominando a sus versiones posteriores nombres como “Antorcha olímpica campeona”, “olímpica super”, “tricampeona”, etc. Entre 1965 y 1980 se llegaron a vender más de medio millón de unidades.

Evolución de la Derbi Antorcha
Los Años 70: Expansión y Nuevos Modelos
De esta manera, casi todos los fabricantes nacionales se afanaron en presentar monturas asequibles en contraste a las cada vez más especializadas motocicletas Off-Road. Y sí, aquello fue todo un éxito. Para empezar, con su diseño la casa madrileña sacaba músculo frente a la matriz Piaggio. Y es que, no en vano, éste era un producto propio.
Además, aquel ciclomotor con bastidor abierto “tipo sooter” aunaba múltiples ventajas enfocadas a la versatilidad. Es más, incluso a día de hoy pueden verse unidades del mismo sirviendo para el transporte de agricultores por caminos de polvo.
Con todo ello, obviamente en Derbi tenía que haber algún tipo de reacción. Y vaya, la hubo pero escasa y no directa. Algo de lo cual no se puede culpar a la casa catalana, la cual estaba en pleno auge cosechando éxitos en las carreras al tiempo que vendía muy bien modelos como el popular Cross V4.
La Respuesta de Derbi: El Variant
No obstante, en 1977 Derbi respondía a la apuesta del Vespino lanzando su Variant con motor de dos tiempos, 49 centímetros cúbicos y 3 CV a 6.500 revoluciones por minuto. Llamado así por montar un variador automático en el cambio, este ciclomotor fue todo un éxito desde sus inicios llegando a vender centenares de miles de unidades durante su larga vida.
Si tu adolescencia la viviste en España durante los años 70, 80 o 90, entonces conocerás de sobra la Derbi Variant 50. Un ciclomotor muy conocido en nuestro país y muy apreciado por la juventud. Destacaba no solo su polivalencia, sino su fiabilidad y posibilidades de trucaje, donde la juventud hacia caso omiso a los 45 km/h que marcaba la ley.
La característica principal de la Variant además de su estética moderna y juvenil, es su transmisión por variador automático y chasis en chapa estampada muy sólido, eje de basculante coaxial a la salida del motor, y un nuevo motor con el cilindro de dos tiempos refrigerado por aire inclinado 15 grados. El motor ofrecía una potencia de 2cv a 4.000 rpm en línea con su competencia y velocidad limitada a 45 km/h pero gracias a su variador ofrecía una potencia muy progresiva y agradable.
En ese mismo año aparece una nueva variante todo terreno denominada Variant TT con ruedas de tacos, suspensiones de mayor recorrido y algún detalle más como guardabarros delantero elevado, para hacer de ella un ciclomotor más apto para senderos. En ese mismo año aparecen las primeras ruedas de aleación, la versión más lujosa de la primera serie, el SLE.
La Variant fue todo un fenómeno cuyo primer boceto dibujó don Andreu en la nieve en una jornada de esquí. Un modelo de Variant incorporó un sistema de arranque eléctrico, el famoso botón rojo, inspirado en tecnología de la NASA. El famoso Botón Rojo Spacetronic, una clara visión de futuro por parte Derbi...
ASÍ FUNCIONA la TRANSMISIÓN de una SCOOTER 🔧 | Ajustamos la DERBI VARIANT
Derbi Off-Road
En 1971 empieza la historia de los ciclomotores Derbi de campo. Le cabe el honor al Coyote de ser el primero de esta lista, un ciclo con el motor derivado del Antorcha, todavía con cambio de tres marchas y con fama de ser duro y fiable. De este Coyote derivan otras motos como las Correcaminos, con rueda más pequeña, o las Cross 50 aparecidas en 1975 como sucesoras de esta primera gama. Parte ciclo mejorada, nueva culata y otros detalles lo convertían en un ciclomotor más orientado al uso off road.
En 1977 se presenta el Diablo, uno de los ciclomotores de campo más recordados de la marca. En 1979 Derbi presenta el original C-5, un Diablo pero con motor automático. En 1981 aparece el nuevo CX-Jumbo, con ese motor nuevo dentro de un chasis también novedoso de doble cuna y un estilo moderno de carrocería. Sin embargo, la más famosa de los 80 fue la FD, con el que llega el freno de disco en 1984. En 1988 se presenta el FDS, muy similar, pero incorporando ya un monoamortiguador central.

Derbi FDS Savanah
Más tarde llegó la Derbi Savanah, una moto que mecánicamente se basaba en la FDS del 91, pero que incorporaba una carrocería con largas aletas laterales, imitando la imagen de las grandes trail de la época.
La Era Senda
En 1993 comienza la era Senda. Es una moto completamente nueva. Venía equipada con frenos de disco, monoamortiguador, motor refrigerado por agua y seis velocidades y una estética innovadora. Desde el principio, la Senda se comercializó en versiones off road y carretera o supermotard.
En el año 2000 llega una de las principales novedades en la larga historia de la Senda: el chasis perimetral de acero. A partir de ese modelo, las versiones, se multiplican una vez más con diversos niveles de acabado y casi siempre en dos gamas paralelas: SM y MX. Se llegó incluso a hacer una versión con chasis de aluminio, una DRD equipadísima que fue, en aquellos primeros años del 2000, una de las 50 cc más lujosas y envidiadas del panorama del off road en esta categoría.
Desde entonces hasta la fecha, continuamente se han presentado nuevos modelos, versiones, colores y retoques en una gama que sigue siendo una referencia en cuanto a ciclomotores de campo.
El Final de una Era
A apenas veinte kilómetros de Barcelona, entre Mollet del Vallès y Martorelles, quedan algunos restos en forma de ruinas, muros derruidos, grafitis, chimeneas que nunca más humearán. Descampados donde estuvieron algunas de las fábricas que formaron parte del tejido industrial de Cataluña.
Tras cruzar el puente de la vía del tren, las instalaciones de Derbi Nacional Motor siguen en pie, pero en su interior no queda nada. El grupo Piaggio fue quien adquirió Derbi en el año 2000. Trece años más tarde cerró definitivamente y se fabricó la última moto, una Derbi Senda. Adiós a 90 años de historia.
Piaggio conserva la propiedad del edificio principal, donde todavía, ahora más lentamente, el panel luminoso de Derbi se mueve como si se resistiera a detenerse definitivamente, al igual que se apagó un rayo láser que en la noche se divisaba desde la autopista AP-7.
En el callejón de lo que fue la entrada principal hay un puerta con el rótulo “Grupo Rabasa” y en su interior sí que hay vida. Es el centro de operaciones de la familia Rabasa, donde gestionan diferentes empresas que nada tiene que ver con las motos, con las Derbi que formaron parte de la historia de la automoción de nuestro país.
Legado de Derbi
Derbi formó parte de la historia de la motorización de nuestro país, y modelos como la Antorcha de los años sesenta representaron para miles de usuarios algo que va más allá de dos ruedas y un motor, porque aquella pequeña monocilíndrica hizo posible la movilidad imprescindible para trabajar, vivir, disfrutar, viajar, soñar...