Curicó, una ciudad diseñada en el siglo XVIII, ha visto cómo la bicicleta se ha abierto paso desde principios de 1900, popularizándose en un terreno plano ideal para ser recorrido. En el deporte, se acostumbra a decir “Curicó, capital del ciclismo en Chile”, porque han existido y existen destacados ciclistas que la comuna ha aportado al país. Algunos de ellos ganadores de la vuelta a Chile, por ejemplo, Roberto Muñoz. Otros como Luis Sepúlveda, Marco Arriagada y Antonio Cabrera forman parte de la selección nacional de ciclismo que obtuvo la medalla de oro en la prueba de persecución por equipos en los juegos panamericanos de este año.
En Curicó hay vida deportiva más allá del futbol. Herederos de aquellos tiempos, existen múltiples asociaciones y clubs que facilitan una amplia red de comunicación entre los deportistas y la municipalidad, así como apoyo deportivo. El velódromo Manuel Gallardo de Curicó es una instalación conocida por profesionales y aficionados al ciclismo en la zona. La comuna de Curicó es ideal no solo para practicar ciclismo en ruta, sino también y cada vez más hay un creciente interés por el MTB, Mountain Bike.
En una ciudad diseñada en el siglo XVIII, la bicicleta se abriría paso desde inicios de 1900, popularizándose en un terreno plano y dispuesto a ser recorrido. “Son historias de movilidad, transporte, deporte, triunfo, muerte, riesgo, y futuros posibles que queremos compartir”, señala el autor Marcelo Aliaga Quezada, quien junto a sus colaboradores, familiares, amigos, presentó su libro “Una Ciudad Ciclista, Vida Pasión y Muerte en la Capital del Ciclismo Chileno”.

Orígenes y Evolución del Ciclismo en Curicó
“Elegí el velódromo como una especie de máquina del tiempo, el estar junto a los ciclistas que están rodando, y señalando los cuatro capítulos que trata el libro. Fue gente de distintos ámbitos, ciclistas del deporte, ciclismo urbano, familiares, y el concejal Patricio Bustamante y el gerente de la Corporación de Deportes Fabián Torres”, dijo. “El libro tiene 272 páginas y cuenta con cuatro capítulos. Partimos contando la historia del primer ciclista en Curicó, y en eso hay más de 120 años, la movilidad era distinta en Curicó, y aparece por un siniestro vial, no es una ciudad segura, se convierte en la primera ciudad con muertes viales en el país. También el libro tiene un registro estadístico de las responsabilidades públicas, en el tercer capítulo. Soy ingeniero de Sistemas, y las ciudades se parecen mucho a eso, nunca se terminan de construir, son muy complejos”, puntualizó el autor.
Para reservar su ejemplar, ingresar a CiudadCiclista.cl/libro.
A causa del primer ciclista herido, en Enero de 1902, en Una Ciudad Ciclista describí uno de los frecuentes siniestros viales de antaño: pasar a todo galope por el medio de la emergente ciudad. La “evolución” de ese comportamiento, correr en auto, obligaría en 1943 a definir un solo sentido a las calles céntricas y limitar la velocidad máxima a 30Km/h en 1947. El primer semáforo aparece en Yungay con Merced en marzo de 1950, construido por los especialistas eléctricos del ferrocarril.
En la actualidad tenemos el abanico completo: semáforos funcionando otros no, unos sincronizados otros no, unos en red otros no, unos completos otros no, unos aplomados otros no, unos abollados otros no, con especial protagonismo semanal en los nuevos diseños, Eje Circunvalación, Eje Freire Alessandri y Par vial Villota Argomedo. ¿Habrá algo peor y más expresivo del absurdo de nuestro tiempo que esa imagen de dos vehículos chocados bajo un semáforo activo? Unos los ven como meras luces decorativas (frente a luz roja) y otros por seguridad prefieren no avanzar (frente a luz verde). El incentivo es nefasto: ¿si los demás no respetan este acuerdo, deberé respetarlo yo? Y en la mezcla entre semaforización y alta velocidad, lejos de dar seguridad, aumenta la probabilidad de siniestros viales. ¿Tendremos que volver al acuerdo inicial? ¿Será que la igualdad ante la ley debe expresarse también en las calles e intersecciones?
Curicó y el Enoturismo en Bicicleta
Tanto es así que algunas viñas como Korta Wines o Viñas Las Pitras, apoyadas por Agua Quitral, incluso tienen entre sus propuestas tours que incluyen paseos en bicicleta por sus terruños y vides. Para consultar por estas experiencias turísticas puede contactarse con la Ruta del Vino Curicó. Agua Quitral partió en el 2019 su labor de puesta en valor y reconocimiento del deporte, en especial del ciclismo, ya que, según nos comenta su CEO y fundador, Marcelo Ludueña «Curicó es la cuna del ciclismo chileno y si no se apoya corremos el riesgo de que desaparezca o pase a segundo plano». Desde entonces, Agua Quitral organiza diferentes eventos, incluso un campeonato nacional en el 2022.
“Por favor, no se separen del grupo!", grita Claudio Muñoz, guía en la Ruta del Vino del Valle de Curicó y que viste una apretada malla de ciclista. Pero es difícil obedecerle. El aire fresco golpea en la cara. Pedaleando entre álamos, el silencio y la soledad son un placer, un instante de relajación. En dirección contraria, varios trabajadores avanzan en sus propias bicicletas. Observan a los turistas con curiosidad. La bici para ellos no es un objeto de paseo ni una alternativa ecológica para trasladarse. Acá no hay ciclovías, la bici es para trasladarse al trabajo, a la casa y donde los amigos. Un objeto de primera necesidad. Y uno arriba de la mountain bike, con casco, abrigadísimo de pies a cabeza, se siente como un bicho raro. En Curicó buscan rescatar ese espíritu.
Luego de pasear por sus parras y árboles frutales llegamos a la viña Altacima. Aquí, la enóloga hace un tour y cuenta la historia de una familia de alemanes que se enamoró de la zona y decidió desarrollar en ese lugar su proyecto vitivinícola. Destaca su cepa de nombre impronunciable: Gewürztraminer, que después ofrece en una degustación. Mientras, en una salita con una estufa a leña, un grupo de mujeres termina el proceso de embotellamiento, colocando las botellas en un cubículo de madera y pegando las etiquetas de forma artesanal.
El camino a viña San Pedro es la etapa más dura del trayecto. Algunos desisten y toman la van. Pero el esfuerzo de la bicicleta vale la pena: entre vides y bosques frondosos podemos observar aves y zorros que posan para las cámaras. Por culpa del barro, varias veces hay que bajarse para avanzar. En el camino se ven trabajadores de la viña que saludan amablemente. Al final, nos espera la casona de viña San Pedro y un almuerzo campestre para reponer energías. Pamela Plana, encargada de turismo, guía al grupo por las cavas subterráneas en una hermosa edificación de arcos construida con ladrillos. Aquí, se enfilan varios barriles donde reposan los vinos reserva, y al final de la fría pieza, uno de los tesoros más preciados: las botellas de Cabo de Hornos, año por año de cosecha.
Luego viene la cata con el enólogo y aunque el eslogan turístico de la región es "Maule, naturaleza que te embriaga", la broma de rigor es inevitable: "Maule te embriaga". A secas.
Tras subir la montaña llegamos a Ribera del Lago, viña boutique propiedad de Rafael Tirado (enólogo del año 2010, según el Círculo de Cronistas Gastronómicos), donde en la confluencia de la cordillera y el lago Colbún se producen exclusivos y premiados vinos. Como el Laberinto Sauvignon Blanc 2007, reconocido como el mejor blanco de Chile en el año 2010 por la guía Descorchados.
Las mismas parras forman un laberinto, un espacio que Cristián Riquelme califica como "mágico": "Un lugar para reflexionar, para encontrarse", dice. Habrá que subir algunos metros más para disfrutar de la degustación con ostiones y varias copas de vino. El lago brilla a la distancia y hay una sensación de victoria en el ambiente. Haber llegado tan lejos, sin duda vale la pena. Un final perfecto, para un viaje donde cada kilómetro avanzado es una prueba de que el cuerpo responde a la voluntad y que siempre hay un premio al final del camino.
Algunas experiencias turísticas:
- Ruta del vino de Curicó. Vino y Bicicleta, un día pedaleando entre viñas, desde $ 95.000 p.p. www.rutadelvinocurico.cl
- Cicloturismo en Constitución. Tren Ramal Talca-Constitución, almuerzo y city tour. Paseo en bicicleta por borde costero. Desde $ 30.000 p.p. www.trekkerchile.com
- Turismo Maule. Lago Colbún, viña Ribera del Lago. Desde $ 35.000 p.p., base de cuatro pasajeros.
El Accidente y la Resiliencia
Iloca es una pueblito playero que queda a 117 kilómetros a la costa de Curicó, es muy bonito, y muy conservador. Una de las carreras más esperadas en el año, es la Curicó-Iloca, una de las más bellas y emocionantes. Todos, menos uno.
Llevaba casi 3 meses desde mi debut en las carreteras y me presentaba como el ciclista menos favorito del grupo. Mi hermano chico no bromeaba, me veía la cara de inexperto, la cara de concentración del resto de los corredores, y se largaba a reír una vez más. Sus dichos tenían toda la razón, porque en ese momento estaba trabajando en la agencia «Impulsando», y en el diario «La tercera». Y si la carrera fue un domingo, yo pasé casi toda la semana sin dormir porque tenía el examen de título el viernes. -No puedes decir que no he dormido, le dije, el sábado dormí casi 17 horas. «Ni siquiera tienes un equipo», me decía. Mi hermano había sentido compasión de mí, y había ido a buscar a mi viejo a la casa para que fueran en la caravana de autos para que me recogiera en el kilómetro 40. No me tenían nada de fe.
Miro hacia el lado, y veo la cara de cansancio de mis compañeros. Sudor, dientes apretados, y todo eso. Iba a casi 70 kilómetros por hora, y tenía a 5 metros un auto en contra el tránsito. Entonces, la gente se volteó para no ver, y el estallido fue gigante. En ese momento el cerebro se formatea, y piensa siempre en lo peor. No perdí el conocimiento en ningún momento, me tiré del capó del auto hacia la calzada, y me quedé quietecito. La gente estaba histérica, la ambulancia, la ambulancia, gritaban algunos. Hubo otro que me dijo, gira la cabeza, no mires hacia arriba. Luego viene el chillido horroroso de la ambulancia, me ponen un cuello, y me llevan al hospital de Licantén como a 200 Km. por hora. ¿Las manos se mueven?, ¿los dedos?, perfecto… se mueven. Y las piernas, Augh, ¿se mueven?
Gracias a Claudio Muñoz Toledo por su inestimable ayuda para redactar este post.
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