Miguel Delibes y su Pasión por la Bicicleta: Un Legado Familiar sobre Ruedas

El escritor Miguel Delibes (1920-2010) dedicó su particular oda al placer de pedalear, rememorando la libertad que le proporcionó la bicicleta en su niñez, un vehículo perfecto para un tiempo mágico e irrepetible. Un jovial Delibes describe su afición al ciclismo, la estrecha relación que mantuvo con la bicicleta desde esos lejanos días de aprendizaje hasta la época en que se volvió su mejor cómplice.

Miguel Delibes: una historia de ciclismo y letras (Foto: Archivo Miguel Delibes)

Así comienza 'Mi querida bicicleta', un delicioso texto de Miguel Delibes, editado originariamente en el sello Miñón, que luego sería un capítulo de 'Mi vida al aire libre' y que ahora ha rescatado la editorial Ken, en una preciosa edición en la que las ilustraciones de Marijose Recalde protagonizan la original sobrecubierta. 'Mi querida bicicleta', publicado en 1988, es también el tercero de los relatos que conforman Mi vida al aire libre (1989).

Un Amor Sobre Ruedas: El Noviazgo de Delibes y Ángeles

Durante su juventud el autor veraneaba en Molledo (localidad cántabra que inspiró, por ejemplo, su novela El Camino) y su novia, Ángeles de Castro, en Sedano (Burgos). Les separaban unos 100 kilómetros, todo un trecho en aquella época pero no lo suficiente como para que Delibes no intentara hacerlos, sobre una bici, para reunirse con el amor de su vida. Para mantener el contacto con su esposa Ángeles de Castro, en la época de su noviazgo, la bicicleta se volvió su mejor cómplice. «Dos seres enamorados, separados y sin dinero lo tenían en realidad muy difícil en 1941». A no ser que contaran con el aparato de marras y la energía de las piernas de su conductor.

“Dos seres enamorados, separados y sin dinero, lo tenían muy difícil en 1941. ¿Cómo encontrarnos? El transporte además de caro era muy complicado: ferrocarril y autocares, con dos o tres transbordos en el trayecto. Los ahorros, si daban para pagar el viaje, no daban para pagar el alojamiento. ¿Qué hacer?”, se preguntaba Delibes. “Pensé en la bicicleta, que no ocasionaba otro gasto más que el de mis músculos. De modo que le puse a mi novia un telegrama en el que anunciaba mi llegada, en bicicleta, el miércoles por la tarde”.

Salió un miércoles al amanecer, en el verano de 1941, y al llegar varias horas después se sintió el rey del mundo. “La bicicleta se me reveló como un vehículo eficaz, de amplias posibilidades y cuya autonomía dependía de la energía de mis piernas”, recordaría después. Y así lo hizo.

Representación gráfica de una carrera de ciclismo.

La ruta, que Delibes realizó en su vieja montura azul (“pesaba como un muerto”, diría después), no era sencilla. Exigía superar repechos como el alto de Reinosa, con un desnivel del 9%, pero Delibes era buen escalador. Además, tenía un truco: fingir que le costaba poco. “El que acertaba a fastidiarse sin poner cara de fastidio”, decía el escritor sobre el ciclismo, “ése era el rey de la montaña”.

Aquel Delibes enamorado encaró también el alto de Carrales (1020 metros), las hoces del Alto Ebro y, finalmente, la ansiada Sedano, donde perviven los establecimientos donde se alojó la joven pareja (él en Casa de los Peña; ella en el palacio de los Bustillo). También siguen en pie las tres casas que compró el escritor y que, en 2009, se convertirían en el Centro de Interpretación Miguel Delibes.

El Legado Familiar: Ciclismo en los Genes

¿Se heredan ciertos hábitos y predisposiciones o son resultado de la educación recibida? Miguel Delibes siempre alardeó de que su afición al campo y a la caza, a la bicicleta y al deporte en general, provino de la “educación francesa” que impartía su padre (que a su vez él había recibido de su abuelo, francés de origen), y en la que era imperioso andar en bici a los siete u ocho años. Por eso Miguel Delibes siempre montó en bicicleta, siguió con pasión las grandes carreras y nos contó las hazañas de Mariano Cañardo, Vicente Trueba (la ‘Pulga de Torrelavega’) o el pobre Francisco Cepeda, fallecido en una etapa del Tour.

El texto concluye con el rastro que esa afición fue dejando en sus hijos y nietos, para concluir por todo lo alto con la victoria de su hijo Juan en una competición local. Un argumento sencillo para un gran rodador del lenguaje.

En 1888 se celebró en el Campo Grande de Valladolid una carrera de velocípedos. Quedó en segundo lugar, con 80 pesetas de premio, Luis Delibes, tío carnal de Miguel Delibes. Por otro lado una vieja foto, datada en 1896, refleja la salida en la misma ciudad, desde la calle de Las Angustias, de una excursión ciclista a Venta de Baños, distante unos 40 km, organizada por la Unión Velocípeda Española. Entre la decena de intrépidos ciclistas se advierte a mi abuelo Adolfo Delibes: faltaba casi un cuarto de siglo para que naciera su hijo Miguel, mi padre.

Biografía de Miguel Delibes

Miguel y Ángeles se casaron en 1946. Vivieron casi tres décadas de matrimonio, con siete hijos en común. Delibes escribió obras como La sombra del ciprés es alargada (1947), el citado El Camino (1950),* Mi idolatrado hijo Sisí* (1953), Las ratas (1962) o Cinco horas con Mario (1966). La abrupta muerte de Ángeles, en 1974, le sumió en una profunda depresión, pese a lo que escribió clásicos como Los santos inocentes (1981) o El hereje (1988).

La familia Delibes de Castro (Foto: Archivo Miguel Delibes)

La vieja bicicleta azul quedó muy atrás, pero no su simbolismo. Un año después de la muerte del escritor, en 2010, sus hijos y nietos comenzaron una hermosa tradición: recorrer pedaleando, cada verano, aquellos 100 kilómetros en homenaje a Ángeles y Miguel. Así lo han hecho desde entonces y, seguro, así lo seguirán haciendo durante muchísimo tiempo.

Miguel Delibes murió en marzo de 2010. Al verano siguiente, como homenaje pero también para consolarnos, organizamos la primera marcha familiar en bici desde Sedano a Molledo. Lo llamamos Clásica MAX, pues en los años cuarenta así firmaba Delibes sus caricaturas: M de Miguel, A de Ángeles, y X para designar lo que pudiera venir. A día de hoy seguimos celebrando la Clásica y el próximo verano, si nada se tuerce, hará su estreno sobre la bici Guillermo Delibes, ansioso por homenajear a su “bisa”.

Habrá pasado siglo y cuarto desde que el tatarabuelo de Guille, junto a su hermano Luis, surcaran en velocípedo las rutas castellanas. Y poco más de 75 años de que su bisabuelo Miguel, enamorado, recorriera en bici ese mismo camino. Dicha continuidad… ¿será debida a la “educación francesa” o llevarán pedales los genes Delibes?

Acontecimiento Año
Nacimiento de Miguel Delibes 1920
Viaje en bicicleta de Miguel a Sedano para ver a Ángeles 1941
Boda de Miguel y Ángeles 1946
Publicación de 'Mi querida bicicleta' 1988
Fallecimiento de Miguel Delibes 2010
Primera Clásica MAX 2011

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