La obra de Antonio Skármeta, "El ciclista del San Cristóbal", es un relato que trasciende lo deportivo para convertirse en una parábola social y política sobre la realidad chilena. A través de la historia de un ciclista que busca ganar el "Tour de Chile" para ayudar a su madre, Skármeta expone la corrupción y los intereses del régimen político de la época.

El director alemán Peter Lilienthal, quien pasó su infancia en Uruguay, adaptó este cuento al cine, profundizando en la realidad chilena de finales de los años 80. Lilienthal desarrolla una parábola social y política sobre la realidad chilena de fines de los años 80.
La trama y sus implicaciones
El protagonista, un ciclista chileno, se enfrenta a la dura realidad de que el evento deportivo está corrompido por la publicidad y los intereses del régimen político. Sin embargo, debe darse cuenta rápidamente de que el evento deportivo está corrompido por la publicidad y los intereses del régimen político.
Esta situación lo obliga a tomar decisiones difíciles que ponen a prueba su integridad y sus valores. Para poder cuidar a su madre enferma, un ciclista chileno hace todo lo posible para ganar el “Tour de Chile” y el bono asociado.
"el ciclista del san Cristóbal", Antonio Skármeta, parte 1
Skármeta y su legado
Antonio Skármeta prestaba especial atención a las nuevas generaciones de escritores. Estaba atento a nuestros primeros escritos, algunos leídos en los talleres que dirigía, o aparecidos en una revista, en una antología, a propósito de un premio. Skármeta pertenece a aquella que se estaba gestando en el momento en que vino el golpe militar de 1973 en Chile.
Skármeta se atrevió a explorar lo pop, el viaje, el cuerpo, los jóvenes y la felicidad, todos temas tabúes. No le tenía miedo a sonreír. Su prosa sonreía”.
Quizá el recuerdo más especial que guardo de él, fue cuando decidió hacer un capítulo del Show acerca de la homosexualidad masculina en la literatura chilena de ese tiempo. Debió de ser el año 2000.
Según recuerdo, sería el primer programa de televisión que pondría a la homosexualidad bajo una luz entusiasta y no como era la costumbre hasta entonces, una indagación de un mundo oscuro, depravado y peligroso.
El microrrelato y su impacto
Probablemente uno de los primeros microcuentos o relatos brevísimos que conocí como experiencia lectora hace años atrás fue uno de Antonio Skármeta, el escritor chileno Premio Nacional de Literatura 2014, quien acaba de cumplir los ochenta años desde su nacimiento en Antofagasta en 1940. El microrrelato le dio nombre a un volumen de cuentos de Skármeta con el que había ganado el prestigioso Premio Casa de las Américas de Cuba en 1968.
El microrrelato es el siguiente: “¿Y qué pretendes? ¿Qué viva desnudo en el tejado?” Este texto cerraba la colección del libro donde estaban memorables escritos que han sido más de una vez antologados.

La obra se denominaba “Desnudo en el tejado” y la portada de la edición mostraba a un hombre ubicado en lo alto de una casa. Los cuentos los leí con mucho entusiasmo, tal vez por la edad como lector, pero más que nada porque sus protagonistas derrochaban un vitalismo juvenil con el que cualquiera se identificaba.
“Desnudo en el tejado” tiene, a lo menos, tres cuentos que me siguen resonando en la memoria remota -aunque como le manifestaba en aquella oportunidad al escritor había retornado a la obra, y ahora mismo para escribir esta crónica skarmetiana he hecho una re-relectura del libro. Nunca se podrá olvidar la historia de El ciclista del San Cristóbal, A las arenas, o Pajarraco, ni menos el microcuento.
La historia del ciclista es imborrable porque en ella se muestra efectivamente lo que podría ser la estética o la concepción poética de los relatos de Skármeta mediante un lenguaje vitalista, donde se nos muestra a pesar de una situación trágica el entusiasmo y lo voluntarioso del protagonista.
En otras palabras, Skármeta pertenece a la generación de escritores y escritoras de la diáspora de la literatura chilena. El ejercicio de la memoria y del rescate de la historia como me gusta hacerlo en mis escritos, no puede dejar de lado una antología emblemática de Skármeta porque formó parte de un proyecto cultural del gobierno del presidente Allende.
El lenguaje y la estética de Skármeta
En el mes de mayo de 1973 la Editorial Quimantú publicaba una selección de los relatos de Antonio Skármeta con un prólogo de otro escritor imprescindible de la literatura chilena e hispanoamericana, Ariel Dorfman. El libro lleva por título “El ciclista del San Cristóbal” y tiene una portada muy significativa acorde con la estética de aquellos años.
Dorfman escribe que “el aporte más original y renovador de Skármeta está precisamente en la frescura y desabrochamiento de su lenguaje. El autor trata su prosa exactamente como los protagonistas tratan sus vidas (…) Contra el lenguaje que esconde la realidad, Skármeta tira sus insolencias y la picardía y audacia de sus héroes”.
Recientemente, el escritor mexicano Juan Villoro publicó una nueva antología de Skármeta con el título de “Los nombres de las cosas que allí había” (2019) -frase tomada de uno de sus cuentos- donde vuelven a aparecer relatos emblemáticos como los citados y otros que muestran la imaginación escrituraria y la estética skarmetiana.