Cómo se Dopa un Ciclista: Métodos y Consecuencias

En el mundo del ciclismo, la búsqueda de la superación atlética ha llevado a algunos deportistas a recurrir a prácticas de dopaje, utilizando sustancias y métodos prohibidos para mejorar su rendimiento. El dopaje es el resultado de una combinación de factores sociales, individuales, fisiológicos y culturales, que afecta no sólo a los deportistas profesionales, sino también a los deportistas aficionados. Para que su control y erradicación sea eficaz, es necesario un conocimiento del problema y de las sustancias más utilizadas, dentro de las cuales merecen especial atención las sustancias hormonales por su compleja detección y sus posibles repercusiones sobre la salud.

El dopaje constituye el mayor problema que se extiende sobre la competición deportiva, dejando ésta de ser algo positivo, leal y solidario. La necesidad de su prevención, control y erradicación exigen una correcta educación de los valores éticos del deporte y una completa información de los posibles riesgos que pueden tener sobre la salud del deportista, con efectos secundarios a corto, medio o largo plazo, que son bien conocidos en algunos casos, pero en otros no tanto y que pueden llevar a poner en peligro la vida del deportista.

Frente a la creencia de que el dopaje es un fenómeno reciente, existe documentación de prácticas relacionadas con él (pan empapado con opio, preparados a base de hierbas y setas) desde épocas remotas como la Grecia Clásica y la Roma Antigua, utilizadas especialmente para contrarrestar los efectos de la fatiga, prevenir las lesiones o estimular el espíritu de combate. Es a partir del siglo XIX cuando se tiene constancia de la utilización de sustancias de forma fraudulenta para mejorar el rendimiento deportivo.

Ante el creciente consumo de sustancias, el COI ha ido poniendo en marcha a lo largo de los últimos años nuevas normas para luchar contra el dopaje, coordinando los esfuerzos de las diferentes organizaciones deportivas y de los poderes públicos.

En el año 2003, la AMA elaboró el “Código Mundial Antidopaje” con normas internacionales constituidas por un conjunto de reglas y directrices de obligado cumplimiento por las federaciones deportivas internacionales. De igual modo, se establecieron los criterios homologables del funcionamiento de laboratorios y la elaboración de una lista de sustancias y métodos prohibidos que fuera aceptada por el mayor número de países.

España, en materia de control antidopaje, adopta las directrices de la Agencia Mundial; su normativa se revisa periódicamente por el Consejo Superior de Deportes (CSD), recogiéndose las últimas modificaciones en la Resolución de 21 de diciembre de 2005, publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) del 26 de diciembre de 2005.

Esteroides Anabolizantes

Dopaje y Esteroides Anabolizantes en el Deporte – Farmacéutico Jesús Gallardo García

El término de esteroides anabolizantes (EA) hace referencia a un conjunto de compuestos relacionados con la testosterona tanto desde un punto de vista estructural como de su actividad biológica, aunque por su función asociada, deberían denominarse esteroides anabolicoandrogénicos. En el deporte comenzaron a utilizarse hacia los años cincuenta, siendo pioneros un equipo soviético de halterofilia, para posteriormente extenderse su utilización fraudulenta a deportes de fuerza y/o de resistencia, con el fin de incrementar la masa muscular, la fuerza y la potencia. Incluso en ocasiones, con su consumo se pretende incrementar la agresividad en competición, fenómeno percibido por algunos atletas como algo positivo.

Se incluyeron en la lista de sustancias prohibidas por el COI en los juegos de verano de Montreal de 1976. Desde entonces se han sucedido numerosos escándalos deportivos por su utilización como por ejemplo en los Juegos Olímpicos de Seul (1988) la descalificación de Ben Johnson, el primer escándalo deportivo por consumo de estanozolol tras lograr el récord de los 100 m lisos. Actualmente, los EA están catalogados en la lista de la AMA, como sustancias prohibidas tanto dentro como fuera de la competición.

La testosterona es la principal hormona masculina segregada por el testículo. Esta hormona también se produce, aunque en menor porcentaje, en la glándula suprarrenal y, en la mujer, también se sintetiza en dicha glándula y en el ovario, pero aquí en cantidades menores. Es responsable en el varón de la diferenciación sexual y del desarrollo de los caracteres sexuales secundarios masculinos, pero también actúa sobre el tejido muscular, óseo y hematopoyético ejerciendo un efecto anabolizante, incrementando la retención de nitrógeno, la masa magra corporal y el peso.

La administración oral de testosterona no es eficaz por su vida media corta, pues se metaboliza rápidamente en el hígado, pero su aislamiento ha facilitado el desarrollo de numerosos esteroides sintéticos. El objetivo de las modificaciones químicas en la molécula de testosterona es producir análogos activos con una absorción mantenida o enlentecida y con un metabolismo hepático disminuido, habiéndose obtenido andrógenos activos por vía oral (metiltestosterona, oxandrolona, estanozolol y oximetolona entre otros) y por vía parenteral (ésteres de testosterona como propionato, cipionato y enantato, ésteres de nandrolona y metenolona). Estos últimos, dada su lenta liberación a la circulación, requieren una administración menos frecuente y presentan menor toxicidad hepática que los esteroides orales.

Desde los años 60, los EA han sido una de las sustancias ergógenicas más utilizadas, desplazando a otras como los estimulantes. Los deportistas suelen referirse a ellos como el “desayuno de los campeones”, lo que hace sospechar su amplia difusión y consumo. Actualmente, se acepta que altas dosis de EA son capaces de incrementar el rendimiento deportivo, al aumentar la fuerza, la masa y la potencia muscular. Incluso puede modificar su actitud frente al entrenamiento, permitiéndole entrenarse con más frecuencia, tiempo e intensidad y con menor fatiga, aumentando así su competitividad.

Para intentar obtener los mayores efectos anabolizantes, reduciendo su posibilidad de detección o evitar la aparición de tolerancia a un anabolizante en particular, se suelen emplear en ciclos de 6 a 12 semanas, de forma oral y/o intramuscular, para después suspenderlos durante un período más o menos prolongado o seguir consumiéndolos a una dosis más baja. En ocasiones, estas sustancias se utilizan con un “patrón piramidal”, empezando con una dosis diaria baja al inicio del ciclo hasta alcanzar la dosis máxima, para luego ir disminuyéndola gradualmente hasta su retirada.

Actualmente, se están investigando nuevos métodos de detección, aunque sigue siendo en orina donde tiene lugar la mayoría de las determinaciones. Así en los últimos años han ganado popularidad aquellos andrógenos que son difíciles de detectar, o se metabolizan y excretan en pocos días, en particular el estanozolol y la testosterona. En los Juegos Olímpicos de Atenas, se detectó la tetrahidrogestrinona (THG), un nuevo esteroide sintético, hasta ahora indetectable en orina. Todavía más reciente es el descubrimiento por la AMA, de otro anabolizante, la desoximetiltestosterona (DMT) (Tabla 2), (esteroides anabolizantes prohibidos por la AMA7). Pero el mayor reto lo constituye la detección del consumo de esteroides endógenos como la testosterona.

En diversos estudios se ha llegado a la conclusión de que los EAA pueden causar depresión, cambios psicológicos y del comportamiento, como aumento de la agresividad y la irritabilidad., síndromes afectivos psicóticos, trastornos del sueño, anorexia, retraso psicomotor, alucinaciones visuales y auditivas, confusión, ansiedad crónica y agorafobia moderada en los deportistas. Otros efectos físicos son dolor de espalda, atrofia testicular, caída del pelo, alteraciones visuales, hipertensión y soplos cardiacos.

Dopaje Sanguíneo

Consiste en aumentar la masa de glóbulos rojos o células rojas sanguíneas (RBC) para mejorar el rendimiento en el ejercicio. La RBC tiene influencia sobre el rendimiento en el ejercicio porque lleva oxígeno al músculo esquelético y ayuda a mantener el equilibrio ácido-base. Sin embargo, algunos deportistas han elegido aumentar artificialmente su masa de RBC trasfundiendo RBC previamente almacenado o tomando la droga eritropoyetina (EPO), que estimula la producción de RBC.

La investigación ha mostrado que la masa de RBC incrementada artificialmente puede mejorar la capacidad de una persona para realizar ejercicio de resistencia y de tolerar algunos ambientes extremos (calor y altitud). Inversamente, el dopaje sanguíneo se ha asociado con riesgos que pueden ser importantes y que deterioran el rendimiento deportivo. Estos riesgos conocidos aumentan por controles médicos incorrectos, así como por la interacción entre la deshidratación con el ejercicio y el estrés ambiental.

El interés de la prensa en el dopaje sanguíneo procede de su uso reconocido en deportes como carrera de fondo, ciclismo, esquí de fondo y biatlon (esquí de fondo y tiro con carabina) desde las Olimpiadas de 1972 y durante numerosos campeonatos del mundo.

Otros Métodos y Sustancias

Siempre que oímos hablar de dopaje en el ciclismo, lo relacionamos con que el ciclista ha tomado esteroides y es una idea bien equivocada. También se puede dar positivo en una prueba antidopaje si se toman cantidades superiores a las permitidas de alcohol, anestésicos locales, corticoides y betabloqueantes.

El farmacéutico dispone de una base de datos, Bot Plus, que alerta de principios activos dopantes. Pero también los hay que, sin serlo, están vetados en algunas disciplinas. Más de 1.500 medicamentos dispensables en farmacia comunitaria son susceptibles de dar positivo en los controles de dopaje.

Fernández Moriano comenta que además de medicamentos concretos hay técnicas que también están prohibidas, como se recoge en esta resolución. Es el caso, por ejemplo, de las transfusiones de sangre o de eritropoyetinas (EPO). El Comité Olímpico Internacional (COI) define como dopaje, ¿al acto de ingerir sustancias prohibidas.

Sustancia/Método Efectos Riesgos
Esteroides Anabolizantes Aumento de masa muscular, fuerza y potencia Problemas cardíacos, daño hepático, alteraciones psicológicas
Eritropoyetina (EPO) Aumento de glóbulos rojos, mejora la resistencia Riesgo de trombosis, problemas cardíacos
Transfusiones Sanguíneas Aumento de glóbulos rojos, mejora la resistencia Riesgo de infecciones, reacciones alérgicas

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