El sistema de frenos es uno de los elementos más importantes para la seguridad en la bicicleta. Una de las ventajas de los frenos de disco es que no desgastan una de las partes más caras de la bici: las llantas.
Con el tiempo, algunos componentes de la bicicleta se desgastan y pierden eficacia, afectando la seguridad y el rendimiento. Inspecciona regularmente el estado de la cadena, cassette, neumáticos y frenos.
Por eso los fabricantes proporcionan los espesores mínimos adecuados a partir de los cuales debemos cambiar el disco:
- Shimano recomienda que sus discos de freno, que tienen un espesor inicial de 1,8 mm, se sustituyan cuando la superficie de frenado tenga una anchura menor a 1,5 mm.
- Los discos de la marca Hope, que también tienen un espesor iniciar de 1,8 mm, deben reemplazarse cuando este se reduce a 1,4 mm.
- Los discos SRAM suelen tener un grosor inicial de 1,85 mm, aunque algunos de sus discos de 140 mm tienen un grosor de 1,9 mm.
Esta información suele venir escrita en el propio disco.

Herramientas Necesarias para Medir el Disco de Freno
Cuando ya conocemos el espesor mínimo recomendado por el fabricante, la forma más fácil de medirlo es con un micrómetro o con un calibrador (pie de rey). Si no tienes ninguno a mano, intenta pedírselo a un amigo.
Micrómetro
Un micrómetro es una herramienta de precisión que te permitirá medir el grosor del disco con gran exactitud. Asegúrate de calibrar el micrómetro antes de usarlo para obtener una medición precisa.

Calibrador (Pie de Rey)
Un calibrador, también conocido como pie de rey, es una herramienta versátil que también puede utilizarse para medir el espesor del disco. Aunque no es tan preciso como un micrómetro, es suficiente para determinar si el disco ha alcanzado su límite de desgaste.

Contar con un buen kit de herramientas facilitará el mantenimiento de tu bicicleta.
Los discos baratos valen entorno a los $10.000 y los buenos empiezan desde los $70.000.
¿Cuándo es Necesario Cambiar el Disco de Freno?
Además del desgaste natural, hay otras situaciones que pueden requerir el reemplazo del disco de freno:
- Al calentarse demasiado en bajadas fuertes y prolongadas.
- Por golpes o choques.
- Si tenemos mal alineadas las pinzas y las pastillas.
- Si les aplicamos demasiada presión lateral.
En la mayoría de las ocasiones es posible enderezarlos utilizando una simple llave inglesa o con una herramienta especializada como la Park Tool DT-2.

Las pastillas de freno van disminuyendo de espesor con el uso.
Para realizar estos ajustes con precisión, es recomendable contar con herramientas adecuadas.