La movilidad eléctrica está en auge, impulsada por iniciativas como la propuesta del Parlamento Europeo para prohibir la fabricación de coches y furgonetas con motores de combustión a partir de 2035. Esta medida fomenta la adopción de vehículos eléctricos o de hidrógeno como alternativa sostenible.

Triciclo de Gustave Trouve (1881), uno de los primeros vehículos eléctricos comercializados.
El Auge del Vehículo Eléctrico
Hasta el momento, la mayor parte de los vehículos utilizan un motor de combustión interna que “quema” gasolina o diésel, ambos derivados del petróleo, transformando esa energía en movimiento. Un resultado no deseado de este proceso de combustión es la emisión de gases de efecto invernadero que, como ya sabemos, son los principales causantes del calentamiento global.
En cambio, los vehículos eléctricos se propulsan usando motores alimentados por una fuente de energía eléctrica, frecuentemente baterías de iones de litio que almacenan la energía como si fuera el depósito del coche. Es importante destacar que cuando hablamos de las emisiones de gases de efecto invernadero que produce un coche no debemos limitarnos a las generadas durante su uso sino a las relacionadas con la fabricación y el tratamiento del vehículo una vez que está fuera de uso.
En este sentido, es importante indicar que, en la actualidad, la producción y gestión del automóvil eléctrico es ambientalmente peor que la del vehículo de combustión. No obstante, todo parece indicar que el futuro será eléctrico.
Curiosamente no. Los vehículos eléctricos aparecieron mucho antes que los de combustión. En 1800 el científico italiano Alessandro Volta inventó la pila, precursora de las baterías actuales. A partir de la popularización de este invento, empiezan a surgir aplicaciones prácticas.
La llegada del sistema de arranque eléctrico y la producción en cadena de montaje inventada por Henry Ford a principios del siglo veinte supone el comienzo del declive de la fabricación del coche eléctrico.
Componentes Clave para un Triciclo Eléctrico
El elemento principal es el motor eléctrico, encargado de transformar la energía eléctrica en energía mecánica que provoca el desplazamiento del coche. La batería almacena la electricidad necesaria para que el vehículo funcione. Es el equivalente al depósito de combustible clásico, cuanta mayor sea la capacidad de la batería mayor será la autonomía, esto es, el número de kilómetros recorridos sin necesidad de recargar.
Retos y Perspectivas
Precio de compra alto: la producción de estos vehículos eléctricos, aunque cada vez más populares, no es tan masiva como la de sus hermanos de combustión. El precio de compra, la autonomía de las baterías y el tratamiento final son los retos a los que se enfrenta la industria automovilística los próximos años.
Independientemente de esto, nadie duda de que los vehículos eléctricos serán mayoritarios en nuestras ciudades y carreteras durante los próximos años, lo que contribuirá a reducir sensiblemente las emisiones de gases de efecto invernadero.