El ciclismo en Cataluña, y particularmente en Lleida, tiene una rica historia que se remonta a finales del siglo XIX y principios del XX. El ciclismo fue uno de los primeros deportes en ganar popularidad en Cataluña.
Su auge se materializó con la creación de la primera entidad del país, el Club Velocipédico de Barcelona, en 1884. Sin embargo, hubo que esperar a 1911 para que se celebrara la primera competición importante, la Volta a Catalunya. Esta competición por etapas es la más antigua de España y la cuarta del mundo (sólo detrás del Tour de Francia, Vuelta a Bélgica y el Giro de Italia).
Las bicicletas eran más rudimentarias y pesaban más que las actuales; pero la fiebre del ciclismo no dejó de crecer. En la actualidad, Cataluña es uno de los destinos más valorados por los ciclistas internacionales, tanto profesionales como aficionados, para realizar estancias deportivas. Desde la costa del Mediterráneo hasta las cumbres del Pirineo, se organizan competiciones y eventos ciclistas en los que cada vez participan más mujeres.
El ciclismo leridano ha visto en 2024 dar el salto al profesionalismo a Jan Castellón y Ricard Fitó, dos corredores jóvenes que dieron sus primeros pasos en la escuela de pista del velódromo, pese al lamentable estado en que se encontraba la instalación antes de llevarse a cabo su remodelación.
El Club Ciclista Lleida, fundado en 1951, es un club emblemático de la ciudad. Su equipo senior compite en la OK liga de hockey patines.
La Penya Ciclista Colomina organiza la Volta Ciclista a Lleida Continental UCI 2.2. Después de 56 ediciones es todo un referente en el panorama ciclista internacional.
Jan Castellón y Ricard Fitó: Nuevos Talentos Profesionales
Con anterioridad, en septiembre, el que dio el salto al profesionalismo fue Jan Castellón Ribalta (Alpicat, 2003) de la mano del equipo navarro Caja Rural-Seguros RGA, donde ya llevaba tres temporadas en el sub-23, como ya informó este diario. En su caso a la categoría UCI ProTeam, la segunda tras la máxima World Tour.
Castellón se considera “un buen corredor en carreras exigentes de un día y vueltas por etapas, sobre todo destacando en etapas de montaña y en finales en alto. Me gusta correr mucho al ataque y tratar de dejarme ver. De cara a este año quiero seguir creciendo como ciclista y aprendiendo de mis compañeros y staff”.
El último en ser confirmado oficialmente en un equipo profesional ha sido Ricard Fitó Prats (Lleida, 2003), nuevo integrante del equipo UCI Continental -tercera categoría profesional- Illes Balears-Arabay, tras promocionarlo desde su conjunto filial sub-23. Fitó se caracteriza por ser un ciclista versátil, con capacidad para superar repechos explosivos y una gran velocidad punta.
Estas características le han llevado a ser un corredor muy regular durante su periplo por la categoría sub-23, siendo un corredor asiduo al top-10. En la pasada temporada, destacó en pruebas de prestigio como la Vuelta al Guadalentín o el Memorial Manuel Sanroma.
Ricard Fitó dijo en declaraciones a SEGRE que “estoy muy contento de poder dar el salto al campo profesional y quiero agradecer la confianza depositada en mí en esta gran oportunidad. Afronto el último año como sub-23 con muchas ganas de aprender, disfrutar y adaptarme dentro del ciclismo profesional”.
El joven corredor de 21 años se acordó de sus inicios. “En cadetes de primer año empecé a practicar ciclismo en la escuela del Velódromo de Lleida guiado por los técnicos Ramon Simó y Manel Tomàs, quienes me enseñaron los valores de este deporte tan sacrificado y disciplinado”. De hecho, en pista ha conseguido dos campeonatos de Catalunya: uno en la modalidad de ómnium de fondo y otro en la modalidad de persecución individual.

Volta a Catalunya, una de las competiciones ciclistas más antiguas del mundo.
El Ciclismo Femenino en Lleida: Iris Gómez, Maria Banlles y Júlia Mir
Iris Gómez, Maria Banlles y Júlia Mir son actualmente las referentes en el ciclismo leridano femenino. Destaca el caso de Iris Gómez, de 38 años y madre de dos hijos, que corre por el equipo UPV (Universitat Politècnica de València) Women’s Cycling Team.
En menos de medio siglo, las corredoras españolas han creado todo un pelotón poniendo el kilómetro cero de la historia del ciclismo femenino español. “¡A barrer!”, era el grito de ignorancia que recibían las ciclistas del primer equipo ciclista femenino profesional cuando, ante la ausencia de un calendario propio, se alineaban en pruebas cadetes masculinas.
Aquel equipo profesional pionero era el Orbea-Etxeondo, encabezado en 1985 por ciclistas como Iosune Gorostidi y ligado al Seat-Orbea de ‘Perico’ Delgado y Pello Ruiz Cabestany, con el que incluso compartía concentraciones. La escena femenina nacional estaba todavía configurándose: el primer Campeonato de España como tal se había celebrado en 1979 en Zaragoza, con victoria para la cántabra Mercedes Ateca, pionera por cuya casa pasará la penúltima etapa de La Vuelta Femenina by Carrefour.es.
El tótem Orbea-Etxeondo permitió a sus ciclistas competir con regularidad en Francia, frecuentando escenarios del prestigio del Tour de l’Aude, y vivir de la bicicleta. Pero, sobre todo, contribuyó a abrir el camino que luego hollaron figuras como Dori Ruano, campeona del mundo de Puntuación en la pista; Marga Fullana, bronce olímpico en ‘mountain bike’; o Joane Somarriba, la mejor ciclista española de la historia con dos victorias en el Giro Donne, tres en la Grande Boucle (análogo femenino del Tour de Francia en aquella época) y una en el Campeonato del Mundo CRI.
Cuando Somarriba quiso profesionalizarse por primera vez, hubo de hacer las maletas. En España sólo existían equipos pequeños, como el Saunier Duval de Noja o el Valencia Terra i Mar, y los esfuerzos de la federación por llevar una selección nacional a pruebas puntuales. Las mejores escuadras estaban en Italia y ahí que se fue Somarriba junto a Fatima Blázquez, otra figura, a integrarse en el Alfa Lum, donde durante tres temporadas labró un estatus de estrella a base de victorias.
Su aura fue esencial para la creación de un equipo patrocinado por el diario vasco Deia que compitió en la campaña 2002. He ahí la génesis de una historia que continúa añadiendo capítulos. El primer Bizkaia-Spiuk-Sabeco se estrenó en el verano de 2003 con un triunfo en la Grande Boucle y el oro mundialista, ambos a cargo de Somarriba.
Cuando la ciclista vizcaína se retiró, la escuadra continuó formando y disfrutando de referentes como la sueca Emma Johansson o la actual seleccionadora nacional Gema Pascual. Durante casi una década, Bizkaia-Durango mantuvo vivo a un ciclismo femenino español que, en un contexto de crisis económica general, sufría para continuar a flote.
Igualmente esencial en ese período fue el Lointek de la Sociedad Ciclista Ugeraga de Sopela; otro tótem con sede en Vizcaya que, nacido en 2009, continúa vivo a día de hoy con la denominación Sopela Women’s Team. En él hubiera competido esta temporada la llorada Estela Domínguez de no haber fallecido atropellada este mes de enero.
Bizkaia y Lointek, Lointek y Bizkaia, fueron las grandes fábricas de talento del ciclismo español durante la pasada década; talentos que hacían sus pinitos en las pruebas de Copa de España que ambos equipos se disputaban en un práctico mano a mano. Gracias a ellos hicieron carrera Eneritz Iturriaga, Belén López, Ane Santesteban, Anna Sanchis o Sheyla Gutiérrez.
Y fue en ellos que pescó Abarca Sports cuando, en 2018, creó el primer gran equipo femenino español: Movistar Team. La mejor señal de la buena salud del ciclismo femenino español es que, al aliento de las figuras como Somarriba, Ruano o Fullana y alrededor de los tótems Movistar Team, Bizkaia-Durango y Sopela, ha nacido la pirámide.
La mayoría de los equipos españoles que participarán en La Vuelta Femenina by Carrefour.es trabajan la base, además de la élite, con conjuntos de desarrollo para ciclistas ‘amateur’ que desean formarse para ser profesionales o equipos de categorías inferiores.

El ciclismo femenino ha ganado un espacio importante en el deporte español.