Club Ciclista La Escalada: Historia y Legado

El ciclismo, más que un deporte, es una pasión que ha marcado la historia de muchas comunidades y ciudades. A través de los clubes ciclistas, se fomenta no solo la actividad física, sino también un sentido de comunidad y pertenencia. Este artículo explora la historia y el legado de varios clubes ciclistas, desde sus inicios hasta su impacto en la sociedad.

Un pelotón ciclista en plena competición.

Orígenes del Montañismo y Ciclismo en Navarra

Es a partir de la segunda década del siglo XX cuando afloran en Navarra los primeros e incipientes grupos montañeros que se organizan en torno a agrupaciones ligadas con el deporte, principalmente equipos de fútbol, o a ideales políticos-folklóricos.

Así ocurre con los casos del Aurora y Osasuna o con el C.D. El 18 de mayo de 1924 se fundó en la villa gipuzkoana de Elgeta la Federación Vasco Navarra de Alpinismo, incluyendo la adhesión de los pamploneses C.A. Osasuna, C.A.Aurora y Lagun Artea. La afición por el montañismo en la época era algo más que evidente pues al poco tiempo se fundaron el C.A. Euzkotarra, y el C.D.

En 1930, desaparecen en Navarra todos los grupos montañeros e incluso la misma delegación de la Federación Vasco Navarra, ocasionando un vacío en torno al montañismo pero que no dejó de practicarse de forma individualizada o libre.

Esta desaparición obedeció a que en los clubes antes citados, cuyo deporte principal no era el montañismo, se olvidaron totalmente del mismo y los otros tenían muy poca actividad.

Ante esta situación el año 1934 se convoca a los montañeros que estuvieron agrupados en torno a los clubes ya mencionados a una reunión en el bar Irañeta de la calle San Nicolás con el fin de relanzar de manera agrupada el montañismo en Navarra.

De este encuentro sale constituida la sociedad Montañeros de Navarra, totalmente apolítica, que inició su andadura con 98 socios masculinos. A la par que resurge la Federación el Partido Nacionalista Vasco crea el Euzko Mendigoitzale Batzar, sociedad integrada por todos los entes afines que practican el montañismo, entre los que destacan el viejo C. D. Euzkotarra.

Escalada a Montjuïc: Un Legado en Barcelona

A mediados de los años sesenta del siglo pasado, Barcelona comienza a despertar de una etapa gris en su historia. Estudiantes y trabajadores comienzan a salir a la calle, el abat Escarré de Montserrat ha de exiliarse entre las protestas de los católicos, los maestros fundan Rosa Sensat, Ricard Salvat estrena `Ronda de mort a Sinera´, abre la Cova del Drac y Joaquim Sabaté i Dausà, presidente del club Esport Ciclista Barcelona, recupera la Escalada Ciclista al castillo de Montjuïc, un proyecto de la época de la República.

Durante más de 40 años la Escalada Ciclista de Montjuïc fue un importante escaparate de la ciudad de Barcelona al Mundo, contando con la presencia de los mejores corredores de la época. Sabaté lo hace convencido que el carácter único y original de la prueba traerá un aire de modernidad a una ciudad que lucha por sacarse las legañas de la tristeza a la que fue condenada en la post-guerra.

Gracias al abnegado impulso durante décadas de muchas personas y colectivos, Barcelona es hoy una de las capitales del Mundo. Algunas personas han contribuido desde la política, y otras desde la cultura, el trabajo, la empresa o la sociedad civil.

El próximo miércoles 10 de diciembre se presentará en Barcelona el libro "Escalada a Montjuïc 1965-2007.

El libro es un testimonio de la importancia de esta competición en la historia de la ciudad.

Escuela Ciclista Mérida: 40 Años de Historia

El club ciclista de Mérida celebró en 2016 su 40 aniversario, siendo el club más longevo de nuestra Comunidad, teniendo el número 1 en el registro de la dirección General de Deportes.

Todo en 1976. Primero ganó La Vuelta Pesarrodona, luego Gimondi se impuso en el Giro y el Tour se lo agenció en julio Van Impe. y meses después se fundó la Escuela Ciclista de Mérida.

Manuel Gallego (Mérida, 1946), un amante del ciclismo desde que a los diez años empezara a visitar en verano a sus tíos asturianos, se enteró de que el club polideportivo de la barriada María Auxiliadora barajaba la idea de ampliar sus secciones, y allí que se presentó para convencer a Nicolás Muriel y Emilio Calera, responsables del club, y a José Luis Pacheco, presidente de la Asociación de Vecinos, para fundar la primera Escuela de Ciclismo de la ciudad, que se registró en la Federación Provincial de Badajoz el 7 de octubre de aquel año.

«Empezamos con pocos medios o ninguno», tira de memoria Manuel Gallego. «Los chicos que se apuntaron no tenían ni idea de ciclismo. ni tampoco bicicletas.

Arrancaron en una cochera repleta de trastos que impedían cerrar la puerta («imagínate los días de lluvia»), luego pasaron a un bajo y, algo más tarde, a un primero. "Siempre digo que lo peor del deporte base son los padres. pero en aquella época los padres eran lo mejor. ¡Qué ayuda nos prestaron! Todos estaban volcados, era la novedad, y cada vez contábamos con más chicos. Había una afición que no estaba en consonancia con los medios que disponíamos», prosigue Manuel.

No competían, solo se daba clases, porque no había más de dos bicicletas: las del propio Manuel, que se sacó el título de Director Deportivo en enero del 74 mientras vivía en Colmenar Viejo, y su hermano.

La Escuela creció tanto que comenzó a tener más chicos de Mérida que de la propia barriada, y se empezó a mover de sede en sede por todos los rincones de la ciudad. Y llegó Cirilo Serrano, el primer patrocinador, con La Casera.

Cuando Miguel Indurain sumó su quinto Tour y el boom de aquella época lo coloreaban ciclistas de la talla de Perico, Rominger, Lemond, Fignon, Zulle, Chiappuci, Bugno, Pantani. la Escuela ya rondaba los veinte años de existencia y disfrutaba por entonces de la mejor generación de ciclistas que alumbró.

Israel, que entró en la Escuela con 16 años, firmó cuando cumplió los 20 por el ACR navarro y se puso a correr la Vuelta a Extremadura con un tal Joseba Beloki a mitad de la década de los 90.

«Allí corría el extremeño Ernesto Manchón, que me animó a fichar por ellos. Pero yo quería continuar con mis estudios y entrenaba aquí en Mérida. Estábamos todos muy involucrados con la Escuela, pasábamos mucho tiempo juntos. Dimos con unas excelentes personas, como José María Lozano y Manuel Gallego, que formaban antes a la persona que al ciclista. Nos dedicaron todo su tiempo. ¡Y lo que disfrutábamos!

«No teníamos la preparación de otros equipos, pero aprendimos a convivir, a sacrificarnos por los demás compañeros... Éramos una familia: íbamos a las carreras sin presión, a disfrutar. José María Lozano ponía el coche, otros padres la comida, otros los refrescos. Era una manera diferente de correr. No te exigían.

Ahora, muchos de aquellos alumnos han vuelto a juntarse, tantos años después, para salir con la bicicleta a entrenar.

«La repercusión y el impacto en la sociedad de la Escuela no ha cambiado mucho, pero sí que ha crecido en cuanto a medios. Estamos aquí para el que quiera. Aquí no se obliga a nadie a competir, somos una escuela de ciclismo.

A finales de siglo, tres alumnos de la Escuela sufrieron un atropello a la altura del Camping cuando regresaban de un entrenamiento. Y ahí José María Lozano y Manuel Gallego no esperaron más: llenaron el petate y se pusieron a viajar por toda España para recabar información, coste y modelos de posibles velódromos con tal de presionar al Ayuntamiento de Mérida para que construyera uno en la ciudad.

Azucena empezó a pedalear a los siete años, animada por su hermana. A partir de ahí, llegó a la élite del ciclismo femenino nacional, participó con la selección española en Mundiales y fue entrenada por la mismísima Dori Ruano.

«Llegué hasta donde llegué gracias al apoyo de mi familia y de mi padre», le hace justicia hoy Azucena, que nació cuatro años después de la fundación de la Escuela. «Para mí la Escuela lo es todo. Allí me he formado y es hoy mi forma de vida.

Un día, un aficionado al ciclismo que hacía mountain bike en el velódromo no sabía que allí existía una Escuela que formaba a los más pequeños. «Te voy a traer a mi hija, que le encanta la bici», le espetó a Azucena.

«La nueva etapa de la Escuela comenzó como hace unos cuatro años aproximadamente: una madre me llamó y me dijo que quería que enseñáramos a montar en bici a su hija. y por ahí empezó lo que somos ahora mismo», cuenta la directora, que tiene a su mando a una veintena de niños que van desde los 3 hasta los 13 años.

«Antes teníamos un equipo juvenil, uno de féminas, sección séniors, con hasta 150 chavales apuntados, cuando estaban Manuel y mi padre al frente. Ahora hemos empezado de cero, con lo más pequeños, a los que llevamos competir a los JUDEX.

Son ya más de 10.000 los alumnos que han pasado por su longeva y exitosa historia.

Ciclistas Colombianos Pioneros

El primer sudamericano en ganar una Gran Vuelta y ganador de la clasificación de la montaña en el Tour de France, Giro d’Italia y Vuelta a España, Lucho Herrera es el mejor escalador que Colombia haya creado jamás.

El Jardinerito fue ocho veces ganador de etapa en Grandes Vueltas y el ganador de la clasificación general de la Vuelta de 1987, pero sin duda su mayor éxito fue el ser un pionero al abrir camino para que los ciclistas colombianos compitieran - y fuesen respetados - en Europa.

Lucho demostró que los ciclistas colombianos, a los que no se tenía en consideración, tenían piernas y cabeza para vencer a cualquiera, y sus victorias están grabadas en los corazones y las mentes de sus compatriotas.

En el Tour de 1985, desde Morzine a Avoriaz, derrotó a Hinault por siete segundos. Más tarde, esa misma semana, levantó los brazos de nuevo en St-Etienne, con la sangre cayéndole por la cara.

En 1987, se hizo rey de Covadonga, desbancando a otro ‘Rey’, Sean Kelly, ganando la etapa en su camino a la victoria en la clasificación general y de la montaña. Entonces llegó el Giro de 1989, donde se abrió caminio entre una densa niebla para conseguir la victoria de etapa en las nieves de Tre Cime di Lavaredo.

Extremadamente reservado por naturaleza, Herrera fue la caricatura de un humilde individuo del campo colombiano. También era extraordinariamente duro, a diferencia del arquetipo de los pequeños y frágiles escaladores, teniendo lo que los colombianos llaman berraquera (la habilidad para conseguir grandes logros por el coraje y determinación innatos), a raudales.

Corredor tenía motivos para estar nervioso. Aquél Tour fue la primera vez en la que los escarabajos (el apodo que se daba a los ciclistas Colombianos) competían juntos en la gran prueba.

Afortunadamente, tenían a Jiménez, un corredor explosivo que plantó batalla cuando la carretera se empinaba. Terminó 17º en la general y 2º en la clasificación de la montaña después de haberla liderado antes.

Precursor de los logros de Lucho Herrera, sus actuaciones fueron importantes para el futuro del ciclismo colombiano. Dejando a Robert Millar en el Col du Tourmalet en una etapa, Jiménez demostró que un colombiano podría ser, el día apropiado, el mejor escalador.

Lucho Herrera, una leyenda del ciclismo colombiano.

Con un abultado armario de 500 trofeos y viviendo todavía en Boyacá, Jiménez continúa ganándose la vida con el ciclismo, conduciendo a fotógrafos por las mejores carreras de Colombia.

La historia de cómo Martin Ramírez ganó el Critérium du Dauphiné de 1984 es bastante extraordinaria. En la última etapa, la leyenda francesa Bernarn Hinault estaba desesperado por ganar, intentando todos los trucos ruines que pudo para acabar con Ramírez.

Pero El Negro - todavía corredor aficionado en aquella época- defendió su terreno, atravesando la línea de meta llevándose la más inesperada y brillante de las victorias. El año siguiente, Ramírez ganó el Tour d l’Avenir, la segunda carrera más importante en Francia por aquel entonces, y recibió otra llamada telefónica presidencial al llegar a meta.

Esta vez, Ramírez defendió sus propios intereses, pidiéndole a Betancur que anulara las tasas que se veía obligado a pagar por una casa que recibió como premio al ganar la Dapuhiné del año anterior.

Un hombre para quien el ciclismo le ha dado y quitado tantas cosas, Óscar Vargas dejó Colombia con tan sólo 21 años para correr en el equipo español Kelme en 1985. A pesar de haber hecho su vida en España, Vargas no se olvidó de la violencia que empapaba Colombia durante aquellos años.

Trágicamente, a su padre lo mataron unos asesinos y el propio Vargas recibió llamadas de teléfono con amenazas sin ni siquiera saber por qué. Varios años después y con una situación más estable en Colombia, la federación ciclista nacional pidió a Vargas que regresara como director deportivo para ayudar a desarrollar la siguiente generación de ciclistas de talento.

Nunca perdió su amor por el ciclismo y Vargas regresó a su hogar en 2012.

Siendo un adolescente, Martín Emilio Rodríguez, o Cochise, como es popularmente conocido, solía repartir recetas para una farmacia. Cochise era una rareza en el ciclismo colombiano: un rodador completo que podía hacer de todo.

Lo que es más, Cochise competía en una generación previa a Lucho y compañía, compitiendo desde finales de los 60 hasta 1980.

Otro todoterreno de la época de Cochise, Agustin Hincapie compitió en pista y carretera en los años 60 y 70. Aunque, más que la competición, la gran pasión de Tinno eran los cuadros de bici. Canalizando su pasión en su oficio post-corredor, Hincapie fundó Tinno Cycles en 1977 y desde entonces su maestría tanto fabricando cuadros como reparándolos es muy reconocida en Colombia y más lejos.

Otra pionera del ciclismo colombiano, Luz Marina Ramírez, fue parte del primer equipo femenino de ciclismo en carretera de Colombia en 1984. Hoy en día, Luz Marina entrena jóvenes mujeres ciclistas, aunque su otra gran pasión es el cine.

Conocido como El Terrible, Oliverio Cárdenas fue uno de los grandes velocistas colombianos de los años 70 y 80. Cárdenas es profundamente respetado por sus labores de entrenador de Chaves, con quien ha trabajado durante casi 15 años, y ha sido director deportivo de muchos de los equipos domésticos colombianos.

Pablo Wilches es la inspiradora figura de una dinastía ciclista. El mayor de ocho hermanos, Pablo podía trabajar todo el día en el campo antes de entrenar por las noches. Siguiendo a partir de entonces un agotador régimen de entrenamiento, en el que un día típico podía llevarle a pedalear los montañosos 280km entre Faca y Honda, Pablo desarrolló una impresionante fuerza física y mental.

Apodado La Bestia por su habilidad para atacar en cuestas empinadas con el plato grande, Wilches corrió tres Tours de France, un Giro d’Italia y cinco Vueltas a España. Como Lucho Herrera, 1987 fue el mejor año de Pablo.

Don Pablo no era el único Wilches en correr en bici y habiendo inspirado a sus hermanos a seguir sus huellas, los hermanos Pablo, Marco, Gustavo y Ricardo corrieron juntos en el Postobón de 1989.

Parte de una generación anterior de pioneros colombianos, José Duarte compitió internacionalmente durante su carrera ciclista a finales de los 50 y principios de los 60. Duarte ha fabricado a mano más de 6.000 cuadros en las últimas cuatro décadas, y sus bicicletas han ganado seis Vueltas a Colombia (más de un tercio del pelotón llevaba bicis Duarte en la edición de 1987) así como el Tour de l’Avenir de 1985.

Amigo de apostadores y políticos, Duarte incluso fabricó cuadros para el capo de la droga Pablo Escobar, que tuvo un equipo ciclista en los años 80.

Logros en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020

Los atletas españoles han dejado su huella en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, demostrando su talento y dedicación en diversas disciplinas. A continuación, se destacan algunos de los logros más importantes:

  • Adiaratou Iglesias: Medalla de oro en los 100 m T3 femenino.
  • Sergio Garrote: Bronce en la prueba en ruta H2.
  • Eva Moral: Medalla de bronce en el triatlón PTWC.
  • Sarai Gascón: Medalla de bronce en los 100 m mariposa S9.
  • Jordi Morales y Álvaro Valera: Medalla de bronce en tenis de mesa por equipos.
  • Juan Antonio Saavedra: Medalla de bronce en R6 mixto 50 m rifle tendido SH1.

Además de las medallas, otros atletas lograron destacadas actuaciones:

  • Juan Valle: Séptimo en la final A de kayak individual masculino KL3.
  • Loida Zabala: Quinta en la final de 50 kg femenino.
  • Sergio Ibáñez: Se clasificó para la final de judo 66 kg.

La participación española también incluyó a equipos y atletas en otras disciplinas, como:

  • La selección española de fútbol 5, que empató 1-1 con Marruecos.
  • La selección española de baloncesto en silla de ruedas, que cerró la fase de grupos con una victoria frente a Japón (79-61).
  • Carmen Rubio, que compitió en tiro con arco compuesto individual femenino.
  • Álex Vidal, que cayó en su combate de octavos de final 61 kg K44 frente al egipcio Mohamed Elzayat.
  • El dobles español compuesto por Daniel Caverzaschi y Martín de la Puente, que fue eliminado en octavos de final.
  • El PR3 4 con timonel español compuesto por Josefa Guzmán, Jorge Pineda, Enrique Floriano y Verónica Rodríguez, y Estíbaliz Armendáriz de timonel.

El Épico ATAQUE De Un Ciclista AFICIONADO En El Tour De Francia / Lucho herrera Alpe D'huez

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